
Mi hermana se gradúa, gran acontecimiento en la familia. Con tal de ir bien arreglado decidí aventurarme a comprar un traje, que si me hacía mucha falta, pero quedé sorprendido al llegar a las tiendas de trajes y ropa elegante porque el conocido proceso de entrar, ver la ropa que te gusta, elegirla en tu talla, probársela y repetir el ciclo simplemente no funciona así en el mundo de los trajes. En Aldo Conti y Bruno Corza el proceso consiste en, a partir de tu talla, ser guiado por el no tan amable grupo de vendedores hacia los 3 ó 4 trajes donde el saco es de la medida correspondiente, elegir el color de tu preferenciay ser medido por un sastre mientras te pruebas el saco para hacer los ajustes correspondientes al pantalón. O sea que la medida del pantalón no importa para nada mientras el saco se te vea suficientemente fashion.
Para rematar hay que pagar mas dos mil pesos por la elegancia, y otro extra por los zapatos, camisa y corbata. Yo quería una camisa como una que tiene mi abuelo, de tela finísima. Pero ya no las fabrican así. Mi plan era elegir el traje a partir de la camisa, que ya no se puede conseguir. En general no me gustan las rayas ni la lana y aborrezco la moda de las camisas rosas, que la vendedora parecía muy entusiasmada en venderme, como si las hiciera a mano su abuelita o le fueran a dar mas comisión. ¿El resultado? Soy el feliz poseedor de un traje de lana a rayas, porque es la moda y sé que se ve bien aunque no me guste del todo. Yo quería ver mil telas y colores, probarme varios trajes, pero como la moda suele dictar, eso ya no se usa.


















[...] Mi hermana mayor, respecto al vestido de novia de mi hermana menor. -¿Y qué te pareció el vestido? -Está muy bonito, pero con esas mangas no creo que pueda levantar los brazos. Pronostico un lanzamiento de ramo de corto alcance. [...]
[...] Se está cumpliendo un año de que ella se graduó. Fue un evento muy bonito y sobra decir que significó mucho para todos nosotros. Hasta tú compraste una cámara especialmente para la ocasión. Marcó una etapa en la familia, en nuestras vidas. Todo salió bien. La ceremonia religiosa y más tarde la cena y baile. Salió perfecto porque así decidimos recordarlo. Yo también cometí un error pero fue buscando respetarte. Ya no recordaba el tuyo. Tenía que ser la misa, tan sencillo como la misa. No sé como no lo vi venir. Llegamos algo tarde pero íbamos bien. Te retrasaste al entrar, había pocos lugares y dijiste que nos sentáramos nosotros. Fui ingenueo. A los cinco minutos miré y ya no estabas. A pesar de todo no quise pensar mal. Lo segundo que pensé fue en que ella no lo supiera, en tratar de no arruinar nada. Fue inevitable pero no dijo nada cuando terminó y te encontramos afuera. Eso dice mucho. Ya no esperamos nada de ti, al menos yo no. [...]
[...] vi unos modelos muy a la moda pero las costuras estaban mal hechas, decidí comprar uno que, aunque fue más barato, considero de mejor de [...]