La máquina no lo entiende

NextSTEP on Mac OS X

Hoy estuve llorando.

“…The Intel chip…”

No recuerdo muy bien cuándo o como fue que tuve contacto con una computadora por primera vez, probablemente en 1993 cuando cursaba el tercero de primaria y mi familia adquirió una Olivetti 286 con disqueteras de 3 1/2 y de 5 1/4. Nunca corrió Windows. De vez en cuando veía a mi madre, secretaria bilingüe titulada, tecleando alguna tarea de mi hermana a una velocidad tal que se necesitaria video de muy alta velocidad para distinguir sus dedos. Resultó ser más que una máquina de escribir magnificada y pronto, apoyado por los poderosos recursos de bases de datos de Microsoft Works, eché a andar mi propia institución bancaria miniatura con un innovador servicio de cuenta de ahorros en el que los intereses eran proporcionales a la cantidad de dinero y tiempo que el cliente dejara sus monedas en mis manos. A la larga ese proyecto fracasó, no porque yo perdiera el dinero de los cuentahabientes sino porque no pude generar suficientes ganancias. Mis ojos aún eran vírgenes frente a las posibilidades. Yo conocería los videojuegos gracias al Famicom (NES edición japo-tepiteña) y tendría mi primer encuentro con el internet 4 años después, en el ahora desmantelado laboratorio subterráneo de la UP donde, incapaz de comprender que esos mouses con un solo botón significaban algo que no volvería a ver jamás: un laboratorio de puras Macintosh, me infiltré como último recurso para buscar una tarea.

“…For years, it’s been trapped inside PCs…”

Luego caería en mis manos el libro “Introducción a la computación” (súmenle otro a la Editorial McGraw Hill) de Peter Norton (sí, el del antivirus). La edición vieja en blanco y negro, no las estúpidas ediciones actualizadas. Esas páginas me darían la oportunidad de conocer las posibilidades verdaderas de la computación, pues cubría temas desde el génesis de la PC y los sistemas operativos, hasta implicaciones ergonómicas, sociales y prácticas de seguridad. Lo más fascinante, sin embargo, eran los apartados al final de cada capítulo, titulados “Qué esperar en el futuro” en los que el señor Norton se daba la libertad de soñar con los pies en la tierra, hablando de lo último en experimentación como redes neuronales, realidad virtual y los sistemas informáticos del futuro. Su enfoque es tan perfecto que la mayor parte de esas especulaciones son válidas hoy en día, con la única diferencia de que ahora nos sentimos un paso más cerca de alcanzarlas.

“…Inside dull little boxes…”

Ese sería el inicio de mi incansable interés por conocer más del tema porque, como dijo Arthur C. Clarke, “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Quise llegar a la verdad detrás de la magia y cuando supe suficiente me di cuenta de que jamás podría abarcarlo todo. Pero al menos tengo una buena idea y esa inquietud es tal que ha marcado profundamente mi vida. Por eso estudio Ingeniería en Sistemas Computacionales, a mucha honra como María la del Barrio.

…”dutifully performing dull little tasks”…

De todo lo que he aprendido de computación, leyendo bizarros y espesos sitios, estando al pendiente de la última tecnología, tratando de comprender como funcion la magia, como una maquinita estúpida e inanimada puede entender las letras, imágenes, sonidos e incluso crearlos. Como es posible que se puedan establecer comunicaciones sin errores, sistemas que se autocontrolan, máquinas que aprenden. Lo que más me ha sorprendido ha sido descubrir que la computadora no es más que una abstracción, que de alguna forma todo lo que hace no es real porque todo lo que hace no lo entiende, no tiene la menor idea. Es el ser humano el que resuelve todos los problemas, los abstrae y los reduce en pequeños trocitos que pueden ser trabajados por un montón de fierros viejos electrizados. No importa la pequeña diferencia de que esos fierros son producto de la más avanzada ingeniería, fabricados con el más alto grado de precisión microminiaturizada, sometidos a los impulsos eléctricos más finamente controlados con los que se pueda soñar. No, no importa, para mí sigue siendo un milagro que esa enorme pirámide de abstracciones trabajando una sobre otra no sólo no se caiga en pedazos, sino que trabaje de modo razonable, que nos haga adictos porque para nosotros esos detalles pasan desapercibidos, al igual que para la computadora no significan nada las imágenes y letras, el significado se lo ponemos nosotros, volvemos a dotar todo de un alma en proceso igual de fascinante y mágico.

“… when it could have been doing so much more…”

Todo eso ha quedado demostrado ya muchas veces, estoy seguro de que ustedes lo experimentan día a día y no sé si me comprendan, si ustedes todavía se sorprendan con ello de vez en cuando. Yo no pude menos que maravillarme cuando supe de algo llamado NextStep que pretendía cambiar al mundo. Con el tiempo el ese producto fracasó, pero la gente trabajando en él no se dió por vencida, decidieron morir una muerte digna luchando, cambiando el mundo una vez más creando OpenStep, un robusto entorno de desarrollo orientado a objetos con la peculiar habilidad de compilar aplicaciones que correrían en más de seis plataformas distintas. Sí, un hecho que casi no se menciona en los libros de historia es que la idea detrás de Java no es tan original. Esa fue la demostración más brutal de que el mundo efectivamente opera en capas que son independientes. Han sido abstraídas exitosamente.

“…Starting today, the Intel chip will be set free…”

Disculpen si los aburro, yo soy el tipo de persona que se conmueve al ver la versión de NextStep para Intel corriendo en un emulador de procesadores Intel en Mac OS X y procesador Motorola. Si te necesito explicar que NextStep fue adquirido por Apple y ahora es la base del Mac OS, que fue renovado y actualizado con tecnología que quizá no sea la mejor, pero que sigue teniendo muy buenas intenciones. Que lo que me conmueve al verlo es el gusto de ver que la tecnología que me inspira no solo no ha muerto, sino que ha sido superada por su hijo y que hay en algún lado del planeta alguien igual o más geek que yo, entonces no me comprendes.

Perdona, para mí significa mucho saber de la doble vida secreta que ha estado viviendo la tecnología de la que hablo. Son las ideas con las que yo crecí y cualquiera puede tener una ilusión IT. Y si para tí eso no significa nada, entonces entre tu yo existe la misma distancia que entre una persona y una computadora, porque la computadora en realidad no entiende nada. Pero no me juzgues, este post no es sólo por mí, es por toda la gente que ha dedicado al menos una parte de su vida a comprender y construir un universo abstracto pero con una función.

“…and get to live life inside a Mac…”

Todo esto surgió porque hoy, por fin, Apple pone a la venta computadoras con procesadores Intel. Si eres tan geek como yo y estuviste al pendiente de los rumores, ya sabías que esto iba a suceder justamente hoy. Pero en la realidad no me había golpeado hasta que vi el primer spot* para la TV, via MacTV. No, no es que crea que los productos de Apple son mágicos, rebeldes o estén de moda, ni que Intel sea el rey del mundo. Yo creo que la tecnología nos da herramientas y las opciones son siempre buenas. Nunca he visto una caja de herramientas con una sola herramienta. Como sea, Apple aún se esfuerza un poco, fue la primera en sacar al mercado una computadora personal (léase: “no servidor”) de 64 bits con el lanzamiento del G5 y hoy es la primera en anunciar una laptop de doble núcleo. La competencia podrá hacerlo también, pero no tiene el mismo encanto. Fue un momento que marcó mi vida, porque me despertó emociones que no me había dado la libertad de sentir, la emoción infinita de saber que pronto, en algún lugar, un teen adinerado le dirá a su papi que le compre una MacBook Pro para entrar al Tec porque, ilusionado con su iPod, esperará la misma atención al detalle y calidad. Tal vez la encuentre, tal vez algún ISC se compre una pensando que es un buen pretexto para por fin tener la máquina que corra Linux, Windows y Mac OS. Pero lo importante no sucede ahí, la belleza se presentará cuando insertes un disco del viejo Xbox en un Xbox 360 y, via emulación cada maldito byte será invertido por algo llamado endianness, que no me atrevo a traducir. Cuando en una Mac con procesador Intel esa inocente y voluptuosa muchachita LAE quiera usar un programa nativo para PowerPC y pueda hacerlo gracias a la más moderna y sofisticada tecnología de software. Nadie se dará cuenta de el monumental castillo de naipes que hay detrás de todo eso, y ahí está la magia.

Por eso el anuncio de la MacBook es uno de los más emotivos que he visto en mi vida, ya lo vi cinco veces y seguirá dando vueltas en mi cabeza por un buen tiempo, así como una canción llegadora es escuchada una y otra vez cuanto te han roto el corazón. Y si ves una lágrima destellar en mis ojos no te preocupes, es de alegría. El gozo de ver mi sueño de niño hecho realidad y poder decirle a todos los que dedicamos nuestra vida a esta absurda abstracción que es la computación: “misión cumplida”.

“…Imagine the possibilities…”

Perdónenme por ser tan geek.

* Requiere Quicktime 7, pero puedes ahorrarte la molestia con VLC.

3 pensamientos en “La máquina no lo entiende

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