Folklore

La esculturaAcaba de pasar la comida de la carrera ISC y no puedo evitar hacer la comparativa con lo que ha venido siendo años atrás. Antes no alcanzaba la comida, había manteles y profesores con los que daba gusto platicar. Incluso iba Escamilla, el director del campus, a darnos una vuelta. Pero ya no, ahora la comida sobra, cabemos todos en unas cuantas mesas y para donde quiera que volteo veo profesores que tienen mucha cola que les pisen. Y no dan ganas de sentarse con ellos. ¿Alguien notó la cara de compungida que tenía Fabiola? ¿o al nuevo profesor, Rafael Fernández, con sus aires de grandeza y su sangronería insoportable? Me reconforta que Luz Adriana sigue siendo agradable, lástima que no da ninguna clase.

Pero no puedo decir que sea malo en su totalidad, de alguna manera todos formamos parte de ese ambiente, esa cultura. Ya es parte de nuestra identidad, querámoslo o no. Como nuestros padres cuando se ponen difíciles. Por eso me puse a pensar en todo lo que forma parte de ser un ISC del Tec campus San Luis. Lo primero que viene a mi mente es la imagen de Luis Murillo en uno de aquellos eventos para promocionar la carrera cuando apenas estaba viendo si me inscribía. Le pregunté qué diferencia había entre ISC, ingeniería en informática y otras carreras e inmediatamente y sin saberlo estuve expuesto a su inseguridad, sus comezones, su hablar dudoso lleno de este… y esas cosas. O por ejemplo cuando conocí al pata en las clases de computación I y II, me da pena admitir que yo creía que era un muy buen maestro, pensaba que sabía de lo que hablaba, que sus chistes tenían su gracia oculta en algún lugar y que sí me estaba enseñando a programar porque, al no explicar nada, uno tenía que hacer todo por su cuenta y genial, esa era la manera de trabajar en la universidad, ya por fin no era como en el kinder. Gran error. También forman parte Fabiola, los acrónimos y los ruteadores, Fernando Solar alimentándose en su oficina o quedándose atrapado en el elevador y Julián rescatándolo, previa carcajada.

Algo que me molestó fue que en esa comida Luis Murillo se acercó a algunos ISC y les platicó de una propuesta de trabajo, pidiéndoles que lo mantuvieran en secreto y no corrieran el rumor ¿por qué? ahí si quién sabe, la propuesta era de la empresa blueDNA y a mi gusto sí dejó qué desear, pero a la vez es de las propuestas más realistas de las que he sabido. Esas extrañas ideas de Luis por mantener el secreto nunca las comprenderé, para empezar de lo de blueDNA se envió un email a todo el mundo o por ejemplo una hace dos semestres manejó muy por debajo del agua una oferta de la empresa Fisher, sólo con los alumnos de más alto promedio y que según él llenaban el perfil. Ninguno de los que él mandó estuvo interesado, y cuando, en vista de lo ocurrido, otro incauto le pidió que le diera los datos de la empresa para ponerse en contacto, Luis simplemente le dijo que no, alegando lo del promedio. Luis, por favor, tan siquiera que quien los rechaze sea de la empresa ¿no?

Eso sólo habla de la integración de mierda que existe entre los ISC, disculpen la expresión, pero es muy cierto. No sé si a todo el mundo le ha pasado que mientras están todos juntos todo parece ser alegría y amabilidad, o de menos un trato razonable. Pero apenas se cierran las puertas del elevador o alguna persona poco popular sale del salón, todo se transforma y quienes antes le daban un saludo amigable empiezan a hablar pestes de él (o, muy improbablemente, ella). Me ha tocado saber de casos en que alguien que de plano no soporta a cierta persona y se dedica a hacer campaña de desprestigio, muy amablemente accede a formar equipo de trabajo para todo el semestre con él. Puede que sea un comportamiento muy profesional, pero de menos que dejara de hablar mal de él ¿no? porque ¿a quién engaña? al final todos sabemos lo que se dice de todos…

En verdad que lo que constituye la cultura y el sentimiento de ser ISC son cosas que muy fácilmente podrían pasar desapercibidas. La escasez de mujeres, el no despegarse de la laptop, los polis golpeando la máquina expendedora para no perder su dinero por algún producto atorado, el laboratorio de redes, la voz desentonada de Fabiola, las certificaciones, las comidas ISC y Luis Murillo rolando de mesa en mesa haciéndose el gracioso… como decía un cuate, todo es parte del folklore.

Un pensamiento en “Folklore

  1. pffffff que aguite.. ver las fotos de solar comiendo… del ojitos posando para la foto… no manches que nostalgia.

    Sólo me has hecho ver que mi carrera esta en etapa decadente… los profesores que pretenden guairnos son bien pinches barcos y que quiza eso nos pueda salir caro.

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