Católico cuando te conviene

Mi hermana se va a casar, y tú siempre te comportaste extraño con el novio. Pero no es ese el problema. Hace muchos años te alejaste de la Iglesia, yo sé que como religión e institución es cuestionable pero era algo que teníamos en común como familia. Primero empezaste con ideas raras, ibas a un culto que llamaban la asociación, yo era muy pequeño para entenderlo pero no se me olvidan tus limpias con las flamas saliendo del plato de peltre y tú echándole sales al fuego.

Años después parecía que habías recapacitado, la Maestra Bradis se había ido a Monterrey y comenzaste a ir a un centro llamado Monte María. Estaba a las afueras de la ciudad, en los cerros. Era un lugar grande, pero modesto. A primera vista nos convenció a todos, pasamos por alto los cantos exagerados, los cubetones de pintura sellados con cinta de ducto que se pasaba la gente para recolectar las limosnas. Hasta nos dejamos impresionar por las sanaciones y los testimonios de los fieles. Creo que pensábamos que eran carismáticos o algo por estilo, pero la verdad es que el líder de ese lugar era un sacerdote excomulgado.

Después de eso no supe que fue de tu fe, pero acabaste con el grupo que se autodenomina cristiano. No celebras misa, haces culto, al líder le llaman pastor. Tú llevas años trabajando ahí y a la fecha no me queda claro lo que haces. Yo también tengo que vivir con eso, cada vez que me preguntan en qué trabajas. Contesto y ya me sé de memoria la pregunta que sigue, el ¿entonces eres cristiano? Es difícil decir que no, porque no creo que una palabra nos separe tanto, que tenga el significado suficiente. Creo que en un mundo ideal no habría diferencia, se te habría dejado encontrar tu camino, tal vez con el tiempo hasta me hubiera llamado la atención explorarlo y seguir tus pasos. Me daría mucho gusto entenderte.

Pero no entiendo tu ira, tu afán por molestar y destruir. No ha sido sencillo, ser padre nunca lo es. Antes tenías la autoridad para decirme a dónde ir o qué hacer en cuestiones de creencias pero ahora no. Es doloroso, ojalá no fuera así. Creo que es algo que se llama criterio y lo necesitamos para sobrevivir. Cada día te conozco menos, y tú a mí. A cada momento que pasa me doy cuenta de que te he perdido, cuesta trabajo no odiarte, me gusta pensar que simplemente no te quiero y no me importas. Pero es difícil cuando pones a todo volumen tu música ranchera que habla de Dios, cuando me disgusta escuchar tantas veces la frase “sangre preciosa”, cuando veo que con la familia no das nada y con cualquiera de tu templo das lo mejor de ti. Ya hemos tenido varias discusiones y nunca acabo de conocer tu punto de vista, siempre te refugias en la Biblia. Te lo creería si no sonara tan vacío.

No alcanzo a entender, no puedo, cuando de la imagen de la Virgen María dices “la muñeca esa”, cuando criticas las veladoras ¿o has olvidado tus limpias, tu bujería? Yo sé que has estudiado, el diploma ese que trajiste de una escuela gringa que te acredita como pastor lo confirma, que para empezar a convencer a la gente de tus ideas lo primero que debes evitar es atacarla, a ella o a sus creencias. Al principio me desconcertabas con tus contradicciones, ahora casi me da igual mientras no me afecte. Pero no te ayudas a tí mismo.

Acuérdate de la noche en que estabas limpiando con mi mamá no sé que cosa. Ella no podía bien con la manguera, tu te impacientaste y le gritaste, la ofendiste y le echaste en cara que cómo te hacía eso si tú solo querías ayudar. Las cosas se pusieron raras y yo intervine, te insulté de frente y no supiste qué hacer. Al menos entonces dirigiste tu enojo hacía mí y no hacia ella. Nunca supiste que después ella me pidió que te respetara, a la vez que me daba las gracias por defenderla.

Te creería que eres humano, que eres débil y sueles caer en la tentación. Pero nunca has reconicido tus pecados, jamás has admitido equivocarte. Me acuerdo cuando ibas con mi mamá al círulo bíblico, cuando todavía eras católico. No sé cómo salió el tema pero dijiste que te hacíamos trabajar y trabajar para que tus hijos estuviéramos en buenos colegios. Lloraste. Y mi mamá tuvo que decir la verdad, que recibíamos una renta con la que alcanzaba para las colegiaturas y sobraba. ¿Qué ganabas? Mejor dime de una vez quién eres, porque estar adivinando ha agotado mi paciencia.

Recuerda cuando discutíamos al borde de la escalera y me golpeaste tan fuerte que mi cabeza se estrelló contra la pared. Ningún médico quiso recibirme porque era asunto de medicina legal. La cruz roja tuvo que reportarlo a las autoridades y te dieron a elegir: prisión o pláticas matrimoniales. Mi madre accedió a ir contigo a las pláticas, creo que entonces todavía te amaba o quizá nunca ha dejado de hacerlo. No la juzgo, pero entiende que no puedo comprenderlo. Todas las veces que se te ha preguntado por qué lo hiciste contestas que fue porque yo te estaba picando el orgullo, que mi mamá te mandó a llevarme para ir a la escuela, tu le dijiste que yo no quería y ella dijo “¿a poco el niño va a poder más que tú?”. Una disculpa no la puedo pedir, pero creo que todo el mundo se merece una explicación más válida, estaría bien a pesar de los años. Parece que todavía no puedes aceptar que hiciste mal. Yo acababa de cumplir 8 años, papá, nadamás no me quería ir a la escuela sin el suéter que me acababan de regalar.

Esto no se trata de hacer dramas, sólo quiero que lo sepas. Cuando mi hermana anuncia la fecha de su boda piensas en ir con una doctora naturista para bajar de peso, sacarás el dinero de la renta. Esa propuesta es extraña, pero nos ahorra la pregunta de si pensabas presentarte en la iglesia. Entonces se te pregunta si vas a participar en la ceremonia entregando a tu hija. Contestas “Pues claro, soy católico”

No lo sé. Nadamás no me convences, papá.

3 pensamientos en “Católico cuando te conviene

  1. Pingback: Tenía que ser ingeniera... « Kurazaybo jom peich

  2. …. No fue justo, lo sé… Te ha lastimado y desilusionado de muchas formas… Pero de algo estoy segura… Si él no fuera tu padre, así como es…, tú no serías la persona que eres ahora… Y te has construído a tu gusto, eres quien tú has querido ser…
    Pienso que a cada uno nos toca estar en donde y junto a quien nos puede enseñar a ser mejores personas, de acuerdo a tu capacidad de dar, compartir y asumir… Siento que todo eso te ha hecho especialmente sensible a los hechos cotidianos de la vida; a desarrollar el talento de comunicar, de la escritura….

  3. No es fácil expresar lo que pienso de este tipo de cosas, pero sí mas o menos va por ahí. Más que nada creo que la influencia esta en las decisiones que uno toma en base a lo que ha vivido.

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