5 hábitos extraños

He visto en varios blogs que este post va dando vuelta, a manera de cadena o algo así. Creo que es un juego que empezó en blogger y que había que ser invitado, pero bah, qué importa. Ya sé que no es muy original ni nada, pero me pareció curioso así que ahí les va mi versión.

1- Es raro cuando fumo, de hecho podría contar los cigarros que me fumo en un par de meses con los dedos de una mano, sin embargo por alguna extraña razón me molesta no traer encendedor. Y me molesta aún más cuando alguien que sí fuma me pide el mío y ya nunca me lo regresa.

2- Hay mil cosas que me parecen gay. Lo lamento, no puedo evitarlo y trato de no ser prejuicioso, pero creo que fui educado en un ambiente medio machista o algo así. Casi que soy como mi abuelo, que una vez le pusieron en su cama sábanas rosas y no se acostó hasta que se las cambiaron. Bueno, no tanto, lo que sí es que la moda a veces me provoca dolores de cabeza en cuanto a ropa de hombre, ya sea con los pantalones acampanados, el boom de las playeras, camisas y corbatas rosas y moradas, los zapatos Hush Puppies que tienen mucho tacón y parecen de duende (que a mí me parecen casi de mujer por razones que no sabría explicar) o las playeritas pegadas, que digo pegadas, embarradas en el cuerpo. Lo mismo para los aretes (estén donde estén y aunque sean con motivos punk), todo el asunto ese darketo y la gente que baila bien. Apenas estoy superando estos prejuicios con respecto a las gafas de sol, las bufandas y los guantes para el frío.

3- Padezco de una sed crónica degenerativa. Bueno este hábito ya está desapareciendo, pero desde el semestre pasado y sin explicación ni aviso me ocurría que cuando me daba sed tenía que beber algo pero ya. Sucede varias veces al día y en los momentos más inoportunos se presenta una necesidad incontrolable de ingerir líquidos, como en la fila del banco o algo así y ni modo, tengo que ir a beber algo. Se imaginarán que he gastado bastante en refrescos y bebidas. Curiosamente tienen mayor efecto cuando son ligeramente dulces. Dicen que tenía algo que ver con la diabetes pero no creo.

4- Escogo mis zapatos, mochilas y cosas en general con demasiado cuidado. Es una costumbre que tengo desde que era pequeño y que ha llegado a desconcertar a muchos. Imagínense, para mi primera comunión fui al mercado de la lagunilla (lo lamento, sin equivalente en San Luis Potosí, pero pueden imaginárselo como un Tepito de la ropa… de hecho queda por ahí) y me estaba probando distintos mocasines, hasta que la señora de los zapatos dijo “no te gusta nada”. Otra anécdota, cuando estaba buscando una mochila y ya tenía bien claros los requerimientos de calidad y resistencia que buscaba. Fui a mil tiendas, en la Samsonite de El Dorado encontré algunas que se acercaban mucho en diseño, una señorita pretendía ayudarme y me mostró algunos modelos parcidos a lo que yo le describía, pero cuando me las daba yo les examinaba cada costura, cada cierre, hasta que me dijo “te fijas demasiado” y finalmente un espectacular “no tenemos lo que buscas”. Afortunadamente encontré la mochila perfecta en una tienda del centro, me sirvió bien por cinco semestres y la sustituí con una mochila especial para laptop que costó casi $1’000, y que por cierto es de menor calidad y no estoy seguro de que me guste más. Pero todo esto tiene una ventaja, generalmente cuando encuentro algo que me gusta, el dinero no es problema y no me arrepiento de haberlo elegido.

5- Evito a toda costa quedarme sin comer. He visto muchos casos de gente que no come ya sea por la dieta, porque no tiene dinero, porque no le alcanzó el lunch o porque no se previno, pero yo simplemente no lo hago. No es ninguna fijación con la comida en sí ni con mantener el horario, nadamás me parece una molestia innecesaria. Como yo lo veo, siempre y en todo lugar vamos a tener que comer, así que no nos hagamos mensos. Estaba empezando a pensar que no tenía ningún caso y que sólo era una rareza, incluso que el dinero que gastaba a veces estaba mal invertido, pero luego comenzé a ver entre mis amigos y compañeros que les daban problemas, como gastritis o principios de gastritis. Y me di cuenta de que quedarse sin comer no vale la pena.

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