Remanso turístico

Asomándose desde el puenteDesde antes de que el enlomado terreno que ocupa nuestro Campus del ITESM fuera donado a tan noble institución, cruzaba por el triste cerro un pequeño río. Era una zona la verdad desértica, habitada por magueyes, arbustos, extraños árboles-palmera y uno que otro despistado mezquite. Por ahí corrían libres los conejos y en unca ocasión uno de ellos tuvo la gracia de aparecerse atrás del auditorio en uno de esos tediosos debates de comunicación oral, dejándose ver por el cristal de la puerta y llamando la atención de todos los alumnos. También eran libres las ranas, de las que tuve la fortuna de encontrar una saltando tranquilamente por el antigua área de fumadores. En una de mis exploraciones incluso conocí las cuevas, inscritas desde tiempos inmemoriales en la mitología del COBACH (en las que “entran dos y salen tres”), y lo que parecía ser una zona de entrenamiento militar o algo por el estilo, consistía de un área de unos 30 por 20 metros, flanqueada en tres lados por una barda de espinozos arbustos y en el otro por el río mismo. Contenía unas estructuras de troncos y cuerdas, similares a las que se pueden encontrar en las áreas infantiles del parque Tangamanga, pero más extrañas y sin que se viera ninguna casa o señalamiento que indicara a quién le pertencía. Su propósito y origen me es todavía desconocido. Lo recuerdo bien, fue en noviembre del 2001 cuando me aventuré a explorar esos lugares. Es una pena que tan poca gente haya conocido esto porque ahora ya no existe. Y es una lástima que nunca le haya tomado fotos, con lo cerca que estaba y lo mucho que me gusta conocer lugares extraños.

En el transcurso de poco más de cuatro años las cosas han cambiado bastante. Los fraccionamientos fueron avanzando, el Tec construyó su cancha de futbol que de manera muy optimista denomina estadio y, los que hemos estado al tanto del progreso de las obras, hemos visto como poco a poco las presuntuosas casas de las lomas van consumiendo el campo. Luego se construyó una muralla casi monumental para delimitar el nuevo campo de golf, que no sólo impide el acceso, sino que bloquea por completo la vista al río. Y bueno, luego de tanto tiempo de no saber a ciencia cierta lo que pasaba del otro lado de la barda, me infiltré en tan lujosos dominios haciendo uso de mis habilidades de agente secreto para saber en que terminó aquello.

Una ca�da de aguaMi primera impresión fue de asombro ante la magnitud de la transformación, prácticamente todas las señales de un clima seco han desaparecido, quedando solamente las palmeras y uno que otro cactus artísticamente colocado, cerca de lo que parece serán los arcos de un acueducto. Luego sentí algo de pena por el río. Sí, aún existe y se luce más que nunca. Al parecer se contuvo un poco el flujo de agua, haciendo que su cauce se ampliara hasta más de 20 metros, por cierto dejando la zona de los misteriosos objetos de madera y cuerdas en las profundidades. Se construyó una presa disfrazada de puente que es la que hace la magia, pero provoca que el agua se estanque y se vea turbia y llena de cosas verdes, siendo que antes era cristalina. Creo que toda forma de vida que existiera ahí debe haberse extinto. El pasto y algunos rincones creados con piedras y, en ocasiones, verdaderos peñascos reacomodados para disimular un bote de basura, conspiran para crear la impresión de que se encuentra uno en un lugar exótico y paradisiaco. Sí, todo eso es muy bonito, el solo sentirse rodeado de tanto verde, el sonido del agua y el horizonte suben instantáneamente el ánimo. Y es grande, tardé cerca de una hora en mi recorrido espía y no llegué ni a verlo todo de lejos (culpen a lo accidentado del terreno, siempre se oculta algo tras una loma recién descubierta). Pero no puedo evitar sentirlo totalmente artificial, como una peluca que luce perfecta pero como ya sabemos que es un truco no logra completar el engaño. No me considero ecologista, simplemente viene a mi mente la inevitable referencia al pasado.

Membresías a la venta próximamente.

3 pensamientos en “Remanso turístico

  1. Si.. como olvidar que cuando caminabas 20 metros atras de lo que era el cyber cafe antes (ahora no se que sea…) esetaba una bella lomita llena de piedras… pero piedras mamalonas… rosas… clasico de nuestro entorno.. ahora.. todo se siente como esa alfombrita que le dicen pasto sintetico… y suckea… pero es lo que llamamos “progreso”

  2. Pingback: Sobre mi blog « Kurazaybo jom peich

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