Kid A salvó mi vida

El puenteIba caminando tranquilamente por el puente de la carretera 57, que cruza enfrente enfrente del Wal-Mart, donde antes era Chalita, cuando empezó a sonar en mis audífonos el sonido a la vez tan familiar y tan infinitamente extraño de Kid A, una canción de Radiohead. No soy gran fan de ese grupo en particular, pero esa música despertó al instante los recuerdos.

Era verano del 2005, uno de los más calurosos registrados hasta entonces. Más de dos meses sin tener nada que hacer realmente. El sentido de responsabilidad, aunado al espíritu consumista, conspiraban para empujar en mi cerebro la idea de conseguir un empleo. Pero se enfrentaban a la resistencia de algo similar a un sentido de culpa: “estas son las últimas vacaciones de verano de mi vida en que seré libre de hacer lo que me venga en gana, hay que disfrutarlo”, me decía a mi mismo. Pero se presentó una oferta de trabajo que parecía demasiado buena: la Secretaría de Hacienda estaba buscando jóvenes con perfil de IT para un proyecto que duraría un par de meses. Ok, ahí vamos. La experiencia resultó estar llena de altibajos, desde el hecho de que la selección de personal se había hecho en una especie de outsourcing (lo cual degeneraría más adelante en semanas de saber que la gente tiene el perfil correcto pero no saber qué era lo que íbamos a hacer), hasta ridículos conflictos y rivalidades de oficina. Esta historia se lleva a cabo en las instalaciones de la UCEM, lugar que ahora se encontraba a disposición de la SHCP para relaizar su curso de capacitación, que si mal no recuerdo duró dos semanas y media.

El curso en sí era horriblemente aburrido e insoportable, resultó ser que el proyecto tan misterioso en el que prestaríamos nuestros servicios sería al PAR, Programa de Actualización del RFC, que nuestro gobernador Marcelo de los Santos había traído a nuestra ciudad en su segunda fase experimental. De tener éxito, el programa se implementaría a nivel nacional. La capacitación era en salones pequeños y mal ventilados, donde el calor del verano se sentía con toda su fuerza. Estábamos divididos en varios grupos, esperando a que llegara la gente del DF (que era la que sabía realmente de lo que se trataba) y pasábamos horas revisando un largo, muy largo manual de procedimientos de registro y actualización del RFC. Hay 6 categorías principales de movimientos de actualización, algunos no son reversibles y otros sí, cada caso en particular requiere que se presenten ciertos documentos. El punto es que era más que aburrido, era tedioso y las dinámicas de grupo eran absurdas. La jornada duraba prácticamente las ocho horas. No era raro que yo estuviera a punto de quedarme dormido. En esa misma época se estaba remodelando la UCEM, construyendo un nuevo edificio y conectándolo a otro ya existente. Era inevitable mirar por la ventana y ver a los albañiles trabajando. Lo curioso es que, a pesar de que el nuestro parecía un trabajo más formal y decente, de más alto nivel, los albañiles parecían más alegres, parecían ser realmente más felices haciendo lo que hacían. Incluso durante sus descansos estaban más relajados, hacían bromas, comían en grupo, cooperaban para comprar refrescos de dos litros y compartirlos. Y al menos yo sentía que lo que hacían era más productivo, un edificio de una universidad es algo muy útil y duradero.

Enmedio de todo ese aburrimiento, esa comparativa innecesaria de los trabajos y papeles de cada, que surgía como un intento desesperado de justificar estar haciendo algo que realmente no te gusta, que no soportas, con el único incentivo de ganar algo de dinero y no rebajar tu estatus de futuro ingeniero en el proceso, fue que escuché Kid A con atención por primera vez. La canción en sí no tiene sentido, la letra muy apenas dice algo que se pueda entender, pero sin hilación, sin formar parte aparente de nada. No sé en realidad lo que es arte y lo que no. La letra habla de ventrilocuos, sombras al borde de la cama y lo que parece ser un extracto del cuento infantil “El flautista de Hamelin”.

Pero el sonido se me quedó grabado en la memoria, empieza con un OVNI aterrizando (o despegando, dependiendo de la interpretación subjetiva de cada quién), se va escuchando en el fondo el sonido de un arrullo de bebé y comienza a sonar lo que yo denomino una voz enmascarada. Y esos sonidos acudían a confortarme durante las horas de tedio, a impedir que cediera al sueño, a sacarme de ese lugar tan espantoso. Por eso la recuerdo, porque no dejó que mi cerebro se pudriera en medio de formularios y manuales financieros.

El puentePor un momento llegué a creer, inocentemente, que yo era el único al que le resultaba insoportable. Pero descubrí que no, en realidad todo el mundo estaba muy consciente de que era un trabajo malo. Y aún así había quien se entregaba afanosamente a su tarea, quien quería resaltar y ser seleccionado para los tres meses que duraría el proyecto. Había jóvenes y adultos, incluso adultos mayores. Gente casada y con varios hijos, en particular me toco conocer a un compañero que tenía dos hijas y era el único sostén económico de su familia. Y ahí estaba, tomándose en serio el curso de capacitación para poder tener un empleo temporal. Supongo que, aunque no es tan terrible ni nada fuera de lo ordinario, nadie quiere que eso le pase. Creo que aprendí que un trabajo es algo muy serio, verdaderamente una parte de tu vida. Pero si trabajas en algo que no soportas, te irás pudriendo poco a poco por dentro, hasta perder la cabeza. También decidí que no me importa cuanto se pague en un trabajo, mientras haya cómo huiré de aquello que no me estimula. No importa si no es tan aspiracional o si no tiene mucho que ver con mi carrera.

Rats and children’ll follow me out of town.
Rats and children follow me out of their homes.

Creo que puede existir un trasfondo psicológico en todo esto.

Escucha Kid A en Castpost o descarga el archivo.

Technorati Tags: , , ,

7 pensamientos en “Kid A salvó mi vida

  1. Pienso exactamente lo mismo… hay trabajos soportables, hay ideales, buenos o malos a secas… pero cuando no lo soportas, toda tu vida se hace insoportable porque pasas en tu trabajo casi todo tu día consciente.
    Por eso renuncié al mío…

  2. Sabes? aunque no lo creas estaba pensando algo similar el otro dia… Realmente estoy haciendo la diferencia? Realmente algo de lo que estoy haciendo perdurara? y no me malinterpretes… me encanta mi trabajo… pero… creo que hay trabajas con mucha menos responsabilidad donde uno puede ganar igual o mejor que rompiendose el lomo 10 horas diarias en la oficina… y que al final del dia… dejara algo que perdurara… por que… en el mundo de IT… que perdura? En fin… creo que simplemente tengo una pequeña depresion post-graduacion-primer-trabajo-sengundo-trabajo…

  3. Creo que no es que tanto vaya a perdurar, sino más bien el hecho de que sea algo que te satisfaga y te haga sentir bien, quizá incluso útil. Si te encanta tu trabajo entonces el esfuerzo está justificado. Hay veces que me he preguntado si haría alguna vez trabajo voluntario o algo por lo que no me pagaran. Creo que sí, y lo extraño es que en general serían cosas que no tienen mucho que ver con mi carrera.

  4. totalmente de acuerdo, por ejemplo.. a mi mi trabajo me encanta… PERO … no tiene ningun impacto… recuerda que estamos en carreras enfocadas a la praxis, no a la poiesis… y lo que nos satisface como humanos es la poiesis…

  5. Pingback: El legado de Juan Bautista « Kurazaybo jom peich

  6. Pingback: Nociones musicales « Kurazaybo jom peich

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s