La crisis de los compresores

Mi pecera tiene algo así como 10 años. Es un tanque de 100 litros que compré a $150, cuando esas cosas todavía eran baratas. Empecé con esto hace 11 años y algunos meses, en realidad desde antes pero hablo de tiempo ininterrumpido. Todo ese tiempo ha hecho que me acostumbre al sonido constante de los compresores. A mucha gente le molesta o, de menos, le resulta extraño.

Actualmente tengo 3 compresores en mi cuarto, trabajando desde que me levanto hasta poco antes de irme a dormir. Compré uno poderoso, un Azoo 5500 hace casi dos años en Fábricas de Francia, para sustituir al primero que compré en San Luis. Me mudé aquí hace 8 años, traía de México un Elite Maxima que me duró, según calculo, un mínimo de 5 años. Lo usé desde que compré mi tanque grande, cuando estaba saliendo de la primaria, y su vida terminó cuando estaba a mitad de la preparatoria. Normalmente lo que se descompone es el diafragma, una especie de copa de goma que se comprime 30 veces por segundo para bombear el aire; se reponen fácilmente y a bajo costo. Pero este ejemplar decidió que ese padecimiento era muy vulgar y prefirió no padecerlo. Una mañana optó por el síndrome de la bobina descompuesta, enfermedad que no tiene cura. Y a la basura.

Reparando un Azoo 5500

Me sorprendí al ver los precios, había pensado que la ocasión justificaba el salto a un Optima R, modelo que siempre había deseado porque tiene 60% más poder y cuenta con un regulador de potencia. Pero era inalcanzable. Lo que pude comprar fue una baratija marca Aquarama, que funcionó bien, debo admitirlo. La verdad no me acuerdo de que murió, pero no tuvo arreglo. Lo sustituí con un Renaissance 600, modelo bastante obscuro que compré en Carrefour porque tenía cuatro salidas de aire. No es muy poderoso, pero en este tipo de aparatos es posible conectar la manguera de una salida con la de otra, por medio de una “T”, para aumentar la presión. Trabajó bastante bien y de hecho aún funciona, pero requiero más potencia. Fue cuando compré el Azoo 5500 en Fábricas de Francia.

La semana pasada noté que tenía muy poca potencia, lo cual significa una fea crisis. Hay que mover los muebles de mi cuarto para acceder a los compresores, pues los tengo debajo de una cómoda para amortiguar el sonido y evitarme problemas. También hay que buscar refacciones o un compresor sustituto. Fácilmente encontré en el tianguis de las vías un Elite 802 de segunda mano a $25. Las refacciones costaron $27 y tiene la misma capacidad que uno nuevo, que cuesta 5 veces más. Qué bonita es la chatarra.

Mi Azoo 5500 sólo padecía de los diafragmas y es casi totalmente compatible con las refacciones marca Elite, que esta vez conseguí a $20. Si acaso se reduce un poco su capacidad al usar estas piezas. Creo que debió haber durado más, como mi viejo Maxima. Así que ahora tengo un compresor bastante capaz de sobra, el que compré de segunda mano. Ahora que saqué de la caja el viejo Renaissance, me dan ganas de darle uso, pero francamente no tengo en qué. Podría sustituir los dos compresores pequeños que tengo por uno solo de más poder, pero eso sólo me dejaría con otro compresor inutilizado.

Bonitas herramientas

¿Y a qué viene todo este recuento? Pues a nada, solamente que siempre que un compresor muere me toma desprevenido y sin fondos para repararlo/sustituirlo. Pero a la hora de ir a buscar refacciones y sustitutos, pero sobre todo, al tomar las herramientas y destapar los compresores, me doy cuenta de que no sólo no me pesa, al contrario, me gusta hacerlo. Recuerdo los viejos tiempos en que empezaba a conocer de todo esto, los errores cometidos y las satisfacciones que me ha dejado. En retrospectiva es triste ver el poco tiempo que le invierto ahora, cuando he adquirido suficientes habilidades para hacer lo que quería desde un principio. Siempre pienso en hacerlo más adelante y luego lo vuelvo a posponer. Así pasa con los pasatiempos cuando se va perdiendo el interés, pero yo no creo haberlo perdido todavía. Habría ponderado seriamente la posibilidad de no gastar, quitarme de las molestias del tanque grande y usar únicamente los más pequeños. Pero no lo hice. Hasta ahora me tomo el tiempo de pensarlo. Ahora que puedo tal vez me de el gusto y compre un compresor de los caros, como el que siempre quise al principio. Creo que un pasatiempo así llena algo, es parte de mi personalidad y es para toda la vida.

4 pensamientos en “La crisis de los compresores

  1. que tal, es muy interesante tu texto, yo tambien radico en sn luis, tambien tengo problemas con mi elite 802 ¿donde conseguiste las refacciones?

    gracias de antemano

  2. En la tienda +Kota del Dorado compré la primera, pero estuvieron más baratas en el acuario Del Valle que se encuentra en Himno Nacional.

  3. Un consejo amigo. La bomba si queda debajo del nivel del agua disminuye notablemente su vida útil, pues el diafragma debe hacer más fuerza para bombear aire.
    Salu2

  4. Efectivamente pero para mi la prioridad es amortiguar el ruido cuanto sea posible. Estaria muy interesado en un modelo silencioso. Ahora que estan reparados tengo compresores en exceso.

    Muy interesante su blog, por cierto.

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