Japón

Alguien va a Puerto Rico y regresa con esto. Luego empieza a sonar en la radio Calle 13 con “Atrévete”. La impresión que se llevarán los demás será muy distinta a la que me llevé yo, siendo esta la primera canción de este grupo que escuché. Y bueno, no soy aficionado al raeggeton ni nada que se le parezca pero esto me ha hecho reír. Creo que jamás lo escucharemos en el radio por eso aquí está.

Escúchala en Castpost o descárgala.

Technorati Tags: , , ,

Internet explorer is not evil

…at least not “that” evil.

Creo que ie7 lleva todo el año saliendo al mercado, probé uno de los primeros betas el semestre pasado y me había dejado una mala impresión. Era demasiado extraño, con la barra de direcciones y la barra de menús cambiadas de lugar, sin la opción de poner un solo botón para cerrar las pestañas y los botones fuera de lugar y sin ofrecer mucha personalización en general. Una experiencia frustrante de principio a fin, y eso sin contar las páginas que no se desplegaban correctamente, el bajo desempeño y la propensión a congelarse.

Ahora leí de la inminencia de la instalación automática de ie7 a través de Windows Update y pensé en aplicar medidas para evitarlo pero luego decidí instalarlo de una vez para ver en qué se había convertido. Las diferencias con ie6 son bastantes, se puede decir que todo ha sido retocado y modernizado. Lo que más agradezco son las pestañas, luego de años de Opera y Firefox tenía la mala costumbre de darle click central a los links esperando que ie6 los abriera en otra ventana…

Lo importante es que ie7 se ha ganado mi respeto, en realidad es mas “usable”, se ha ido integrando en mi flujo de trabajo y estoy más cómodo con él. Incluso maneja RSS de manera agradable. La impresión que me dejó el beta ha cambiado casi en su totalidad. Aún no entiendo el porqué del botón de “nueva pestaña” que está siempre a la derecha de la última pestaña, cambiando de lugar constantemente, el hecho de que sigan existiendo botones separados para detener y actualizar (detalle que Firefox también pasa por alto y es ilógico), el que no se pueda desactivar el campo de búsqueda y sobre todo, que para ver el historial haya que entrar primero a “favoritos”. Muchas decisiones en su diseño tienen sentido, una vez que se comprende que ie tiene que cargar con el peso de ser un browser para dummies y novatos. Esto se hace evidente al “instalar” nuevos motores de búsqueda y simplemente al navegar, con todas esas alertas de seguridad. Pareciera, absurdamente, que toda la funcionalidad que se le ha ido poniendo al navegador a lo alrgo de los años ha comenzado a saturar a los usuarios, y ahora el negocio está en limitar las capacidades y acceso a cierto contenido. Esta tendencia se extiende hasta la nula existencia de características avanzadas. Lo que más me hubiera gustado ver es un administrador de descargas decente o al menos con un nuevo rostro.

¿Es mejor que ie6? La verdad no creo que pueda responder a esa pregunta con seguridad. Pero no es peor. Como ya dije, hay muchas inconsistencias en la interfaz y algunos aspectos no sólo no resultan intuitivos, sino que son de difícil digestión. A los usuarios incautos les deseo mucha suerte para asimilar la actualización rápidamente. Yo lo usaré de vez en cuando, principalmente porque hasta ahora ningún navegador me permite ejecutar varias instancias a la vez.

Trailer de “El laberinto del fauno”

Desde hace tiempo me preguntaba de qué podría tratar esta película. Poco a poco fueron surgiendo más detalles y ahora ya se exhibe en las salas locales el trailer. Ubicada en el año de 1944 cuenta la historia de una niña que busca refugio de lo terrible de su realidad huyendo a un mundo mágico. La posguerra, el fascismo y el cambio a una vida totalmente nueva son factores que la orillarán a esta búsqueda de un mundo al que sienta que pertence. Un fauno la reconoce como la hija del rey del mundo subterráneo y será su guia en una serie de pruebas a las que deberá enfrentarse para volver a él. Suena muy similar a “Alicia en el país de las maravillas”, sólo que en este caso el viaje al mundo fantástico tiene consecuencias.

De algún modo esta película es la segunda de una trilogía de Guillermo del Toro ubicada a finales de la segunda guerra mundial, en la que la primera parte fue “El espinazo del diablo” y la tercera será “3993”. Si bien estas películas formalmente sólo comparten el año y el país donde se ubican las historias, las semejanzas van allá. Principalmente está el estilo y la simbología. Normalmente no me gusta que las películas estén llenas de símbolos, significados, referencias y segundos términos porque me cuesta mucho trabajo interpretarlos y pueden llegar a interferir con la historia, baste con recordar “The Matrix”. Pero en la primera parte de la trilogía del Toro hizo gala de una gran habilidad para manejar todas las subtramas sin que interfieran con la historia que está contando, puede interpretarse como un relato de niños huérfanos y fantasmas o puede verse en ellos a la España que carga con su pasado y al final se enfrenta, dudosa, a su libertad y su futuro. Lo que más me gusta es que este tipo de cintas puede apreciarse por detalles sueltos, como las tomas y movimientos de cámara, el diseño de los escenarios, la fotografía y la muy cuidada selección de la paleta de colores (en verdad yo podría pasar horas simplemente contemplando esos detalles) o por todo junto. Con o sin interpretaciones secundarias. Y todo esto sin cansados mensajes morales.

Se aprecia el manejo de la brutalidad de la vida real, el mundo fantástico lleno de horrores y la ambiguedad que llevan a Ofelia, la protagonista, a tomar decisiones y enfrentar consecuencias y responsabilidades.

Ahora bien, en un principio “El laberinto del fauno” parecía una idea bastante excéntrica, condenada por su misma esencia a no ser apreciada en gran medida por el público. Pero han ido surgiendo los reviews y me van dando la impresión de que es muy buena. Objetivamente, eso tal vez sea lo mejor que pueda pasarle a una película de este tipo, alcanzar el status de una obra que consiloda y refuerza el género. Pero al mismo tiempo se iría convirtiendo en algo mainstream, una comodidad más e iría perdiendo su rareza. Ya se habla de que esta película represente a México en los Oscares, con lo que inmediatamente quedaría inscrita en la mitología cinematográfica universal (aunque sea como una nota al pie), pero me preocupa que se consagre como una obra maestra ante el público y la crítica porque ¿quién se siente a gusto diciendo “me encanta Titanic”? A mi parecer una recepción tan buena es un arma de doble filo. Por ahora tiene el 100% en rottentomatoes.

Espero que tenga sus fallas y puntos débiles, eso siempre es motivo para encariñarse más con algo, y que si logra consagrarse las cosas se den de la mejor manera. Como siempre lo mejor es olvidarse de todo eso que es ajeno a la película, segundos términos y comentarios adicionales y disfutar la película por lo que es.

Elegí este trailer porque muestra la película como un trabajo en progreso, dejando ver todavía previsualizaciones de los efectos digitales, pantallas verdes, textos en inglés, y una primitiva banda sonora.

Descarga aquí.

Me caes mal

No puedo menos que estar sorprendido de pasar prácticamente todos los días por la misma situación. Siempre hay alguien que no tolera a otro alguien, por alguna razón las cosas no funcionaron entre ellos y no sólo eso, sino que algunas personas se la pasan haciéndolo notar. No sé que es lo que piensan, que al hablar mal y burlarse de otros ganan algo o quizá lo hacen únicamente por pasar el rato. Pero no es agradable.

El problema se hace más grande cuando, por empatía o compañerismo, o más aún, simplemente por la obligación social de las buenas maneras, me veo obligado a seguir la plática, a decir algo. Si pongo el dedo sobre la llaga en esos momentos y señalo que esos comentarios no me agradan, malo. Si no digo nada, también malo. El único camino correcto parece ser el de seguir la corriente y al menos aceptar el comentario, mostrar cierta aceptación. Pero ¿y qué si no quiero hacerlo? Normalmente me quedo callado, veo que eso también se interpreta como malo. No es que me importe mucho, sencillamente antes no me daba cuenta.

Creo que la gente que me cae mal o, dicho más propiamente, aquellos con los que no quiero tener mucho que ver, lo saben y están conscientes de ello. En contadas ocasiones le he dado literalmente la espalda a alguien y seguido por mi camino. Lo irónico es que aún en esos casos la gente no parece superarlo. Al menos en la última ocasión la persona siguió diciendo pestes de mí. Ignoro si aún lo hace, pero es lo más probable. ¿Hacia donde va todo eso? No puede salir nada bueno de ahí.

Aún más insoportable me resulta ver el ritual diario de la hipocresía, casi podría sacar mi cronómetro y predecir con absoluta precisión lo que va a ocurrir. Llega la hora del examen y ya se organiza un plan de acción para bloquear el flujo de información hacia ciertas personas. Comienza la plática entre el grupo y, apenas sale aquel rechazado, la burla empieza a dirigirse exclusivamente a él. ¿Cómo puede la gente hacer como que lo incluía en su círculo en un principio? ¿A caso creen que nadie se da cuenta o que es divertido? Sólo me hace pensar que este tipo de cosas se hacen buscando algún beneficio. Ignoro cuál, sinceramente, aunque parezca estar muy claro. A primera vista parece ser una especie de intercambio: tú me das tal cosa y yo aparento que me caes bien. Todos felices, pero no, es una completa falsedad. Por un lado se dice “yo con fulanito no quiero nada” y por el otro ahí están, tratando de sacarle beneficio. Y cuando fulanito hace algo que a todo mundo le molesta, no se le dice. ¿Sería correcto hacerlo? No lo sé, pero para mi resultaría más respetable y normal, mucho menos enfermizo. Comienzo a sentir que el ambiente en que me desenvuelvo no es suficientemente normal. O quizá, en el peor de los casos, lo es, y el mundo no es más que un gran teatro que pretende engañar a los demás.

Dudo mucho que las personas que “caen mal” a todo mundo no lo sepan. En mi caso, yo percibo muy fácilmente los pequeños gestos inconscientes, las miradas, el tono de voz que delatan el engaño. No es una habilidad que haya desarrollado voluntariamente, pero ahí está. Y me ha permitido detectar a algunas personas dos caras con las que no quisiera tener ningún trato. No es posible hacerlo, en primera porque el entorno es muy pequeño y siempre acabo siendo arrastrado de alguna manera. En segunda, por extraño que parezca, todo mundo parece asumir que es una obligación muy grande hablarle “bien” a los demás, a los que todos conocen. Como si fuéramos una gran familia feliz. Que mentira tan enorme y tan fea.

No digo que deberíamos andar por ahí con caras largas y volteando la mirada todo el día, no, simplemente creo que cuando alguien te cae mal, sería mejor hablarle lo mínimo. Eso sí, siempre de forma amable y con respeto. Y me refiero a los casos en que las cosas son ya irremediables, en general no tiene la mayor relevancia que alguien te caiga mal por tal o cual motivo. Pocas veces pasa a mayores, en serio no es para tanto.

El peor caso creo que es cuando alguien se convierte en la burla interminable de los demás. Todo mundo conoce el caso de aquél pobre que tiene fama de estúpido y es la comidilla eterna. A mi casi nunca me parece divertido. Puedo entender el motivo de la burla, la burla en sí, pero luego de un rato me cansa. No me dedico a eso. Quizá por eso tengo fama de serio, callado, apartado, no lo sé exactamente pero existe cierto rechazo. Los casos más importantes han ocurrido cuando no me dejo llevar por la corriente y no veo por el bien de los demás (al menos a sus ojos no es así). Analizo los casos en que he rechazado a alguien de manera muy drástica y creo que efectivamente hice algo por lo que pudieron no haberse sentido respetados. Y entramos al gelatinoso terreno de establecer límites adecuados entre lo que se debe y no se debe hacer, entre la libertad de uno y la del otro. También está el acumulado de todos los chistes de los que no me he reído pero ¡hey!, si no lo hago es porque no me parece gracioso y hasta ahí, como dije no pasa a mayores.

He conocido a varias personas que con gran facilidad le agradan a la gente, la hacen reír y platican con soltura, se desenvuelven con una facilidad impresionante. Yo no soy así ni quiero serlo, porque en la gran mayoría de los casos esa gente aprovecha el humor pero cae en el error de convertirlo en su único medio de comunicación. He convivido casi toda la carrera con gente así y no siento que vaya para ningún lado. Aún así, no es por eso que he decidido tratar a algunas de ellas lo mínimo indispensable. Al conocerlas me he dado cuenta de que sólo me traen problemas o frustraciones, nada bueno. Si me trajeran sólo cosas que no me importaran, que me fueran totalmente indiferentes, bueno, creo que en ese caso estaríamos mucho mejor.

Pensando, viendo las cosas en retrospectiva, me sorprende aún más darme cuenta de que la mayoría de las veces yo caigo mal porque se espera que actúe de cierta forma y no lo hago, creo que resulto impredecible. La gente, por alguna extraña razón, sigue sintiéndose obligada a considerarme en sus planes, más para mal que para bien, y siente que le falto al respeto cuando no hago lo mismo. Al menos ese es uno de los factores. Supongo que debo comunicarlo todo, considerar a todo mundo y hablar mucho más de mí para caerle mejor a la gente, sólo que no es lo que busco. Por mi parte yo estoy muy bien. Pero la gente se molesta realmente muchísimo cuando actúo completamente por mi cuenta. Muchos de los más grandes malentendidos que he tenido han sido porque la gente no me dice lo que espera de mí, cuando se pretende “leer entre líneas”. La sutileza es tema completo para otra discusión. Siempre, al repasar los hechos y tratar de ver como puedo mejorar en el futuro, me doy cuenta de que lo mejor hubiera sido que todos estuviéramos más abiertos a la comunicación. Si no hablas, nadie te va a escuchar.

Y si les caigo lo suficiente mal como para que no me digan que lo hago les afecta o no lo soportan, pues mejor para mí. Me evito discusiones y hago lo que quiero.

Sobre mi blog

Esto me lo manda Tronfi desde España. La idea es escribir un poco sobre los mejores posts de tu blog. No es fácil decidirse, a veces los que han tomado más tiempo en escribirse acaban teniendo muy poco de especial. Otras, el más insospechado resulta ser uno de los más buscados. Es una buena dinámica para hacer una retrospectiva de lo que he puesto en este blog.

El post más leído de mi blog es Exclusivas de Silent Hill, que empezó como una broma que únicamente pretendía ser mi versión de los análisis que había visto en otros blogs de los términos usados en buscadores para llegar ahí. Después me emocioné un poco. Ese post ha sido posteado en foros de Silent Hill. En algún momento entre el 30% y el 50% del tráfico que llegaba a mi blog era por ese post.

El reconocimiento al post más largo es para Zooomr: este arroz no se coció, en el que me extendí demasiado detallando pequeños problemas de Zooomr que me hacían la vida difícil. Desde entonces Zooomr ha mejorado bastante, ya sólo le faltan los grupos y un buen número de usuarios para competir con Flickr más al tú por tú. Bueno, y la capacidad de crear sets de más de 100 fotos. Aún no puedo subir las fotos que me generaban errores.

Para mí el post en el que más trabajé fue La máquina no lo entiende, la idea es bastante rara y geek, aderezada con toques de mi vida personal ¿qué más se puede pedir? Es uno de mis favoritos, aunque sea tan extraño.

En cuestión de fotos es difícil decidirse. Revisando los posts viejos me di cuenta de que desafortunadamente no he posteado ninguna que sea una favorita de mi colección, casi no escribo de cosas personales. Me gustó mucho lograr una de mis primeras panorámicas, luego vino la del CDEE que recuerdo como uno de los trabajos más difíciles (y que muy dificilmente repetiría en el futuro). Me divertí mucho entrando al campo de golf y tomando fotos, si hay oportunidad tal vez consiga la autorización para sacar algunas panorámicas y fotos de mejor calidad, en esa ocasión todavía no tenía mi cámara y lo tomé todo con el celular. Una de las fotos que salió casi exactamente como la había imaginado fue la de Folklore, aunque tomó su tiempo. De nuevo una lástima que haya sido antes de tener mi cámara. El post con más fotos es Feria de las flores, aunque no es nada especial. Y el que tiene más imágenes es Frankenweenie, aunque sean screenshots. Mi foto favorita de las que no tomé yo es la de Tableando, un gran trabajo, no sólo por el HDR sino por la composición, el color, el momento y la actitud. Una de las mejores fotos de skate que he visto en la vida. Aún la tengo como fondo de escritorio en mi computadora.

El post con más comentarios es para un post que no merece mayor mención.

Los más personales son Regreso a clases y la crisis de los últimos semestres y Como Holden Caulfield, ambos más o menos sobre temas similares. Creo que esto de estar por terminar la carrera cambia más cosas de las que me había imaginado y a la vez deja muchas otras igual.  También Música, me sorprende lo estúpido que fui en el pasado con la música. Ligado a la música y a lo personal está Kid A salvó mi vida, con un comentario muy acertado de que el trabajo es donde pasas la mayor parte de tu día consciente.

Los posts en los que he estado más enojado han sido Un servicio de primera y Católico cuando te conviene. Curiosamente una vez que se arregló el problema con mis lentes en Fábricas de Francia comencé a extrañar las discusiones semanales con la señorita del departamento de óptica. Esa discusiones eran frustrantes, pero muy estimulantes.

Mi post favorito sería el de Elisa Carlos, porque ha sido buena amiga mía y una inspiración. Me dió mucho gusto recibir un comentario de Jorge Cubria, quien ha editado algunos de los libros de Elisa.

Y para darle un toque de documental al asunto, mencionaré los posts que nunca fueron, los que nunca terminé de escribir. Eran posts de investigación, pero no creo que le hubieran hecho bien a nadie. Por ejemplo, me proponía escribir un post del Unabomber, analizando algunas cosas que me parece que tienen sentido de su manifiesto, como el hecho de que en los países más desarrollados la libertad de las personas está más limitada por su poder adquisitivo que por otra cosa. No soy anarquista ni nada, de hecho me interesa poco la política y esas cosas, pero la idea me resultó escalofriante cuando la leí en una revista.

Para terminar, porque ya me extendí bastante, creo que en México no usamos la palabra “Meme” (quizá sea una palabra admitida exclusivamente en el mundo de los blogs) así que no la uso para fines de mayor claridad. Sólo se me ocurre mandarle este meme a KWZ, a ver si me sigue la corriente.

Como Holden Caulfield

Sospecho que tengo algo de ira acumulada. Este semestre ha resultado muy extraño para mí. Creo que todo viene desde que salí de la preparatoria y dejé de ser muchas cosas. No fue un cambio muy radical, es más, nisiquiera fue intencional. Era sólo cuestión de tiempo para que lo que se estaba acumulando terminara por explotar. Únicamente logro abrir una grieta en alguna parte y desde entonces vengo dejando rastro tras de mí, derramando ideas que no me había atrevido a admitir. En la primaria veía con incredulidad como a algunos de mis compañeros parecía no importarles su futuro en lo más mínimo. Me asombraba aún más cuando enfrentaban las consecuencias de su irresponsabilidad con calma e indiferencia. ¿Cómo podía alguien acostumbrarse a los regaños y reproches justificados? ¿Qué pieza debía faltarles en la cabeza para, tan tranquilamente, no sentirse menos que los demás siendo mediocres?

La primera vez que leí “The catcher in the Rye” no lo entendí para nada. Me gustó y todo pero no capté la crisis por la que pasaba el protagonista, Holden Caulfield. Todo mundo se fija en la crisis nerviosa, la ira, el desprecio con que mira a los demás. Yo solo vi a un adolescente cualquiera que regresa a casa, tratando de aferrarse a sueños perdidos. El mundo que se vuelve pequeño ante sus ojos. Ahora distingo al instante la similutud con mis viejos compañeros descarriados. En algún momento se dieron cuenta de que tenían opciones, de que existe un mundo más allá de los límites impuestos por la familia y las reglas de la escuela. Yo nunca vi así la vida.

Ahora por primera vez no me dan ganas de hacer las cosas de la escuela. Lo sé, a todo mundo le pasa en algún momento, pero nunca me había ocurrido a mi de manera tan marcada. Quiero hacer todo eso a un lado y empezar a hacer mi vida. Me siento un tanto encadenado por las obligaciones y los compromisos que he hecho al estudiar. No me arrepiento, pero no veo llegar el momento en que esas deudas queden saldadas. Por ahora sólo me queda tomar plena conciencia de la libertad que tengo y seguir adelante. Lo que me detiene es muy pequeño, casi no significa nada. Ese descubrimiento es uno de los más grandes de mi vida hasta el momento.

Al principio de la novela, Holden observa un partido desde lo alto de una colina y luego va a despedirse de un profesor. Ha sido expulsado de la escuela. Emprende el camino de regreso a casa sin sentirse nunca menos ni pensar en el mal que puede estar haciendo. Al contrario, trata de divertirse. En mi segunda lectura del libro, percibo que también está tocando fondo mientras tanto. Al llegar a su hogar termina pasando la noche en casa de un conocido, que dice no estar seguro del tipo de crisis que Holden está experimentando, pero que es una de las peores que ha visto. En este momento me identifico mucho con eso, en apariencia no pasa nada fuera de lo normal, pero en una segunda vista queda claro que sí, aunque no sea tan grave como en la novela. A veces identifico la ira y otras, sólo un deseo de cambiar mi vida. No quiero seguir haciendo algo que pudre mi mente por dentro aunque me temo que en la vida de todos hay por lo menos un poco de eso.

Falta poco menos de semestre y medio para enfrentarme a la prueba de mi libertad. No me imagino qué vaya a ocurrir, lo más seguro es que no mucho. Pero vale la pena esperar.

 

Este post es parte de una serie, publicada a lo largo de tres años, que habla de mis experiencias al terminar mi carrera. Comienza con ”Regreso a clases y la crisis de los últimos semestres“, seguido de ”Como Holden Caulfield“, “Cuando el futuro nos alcance“, “Toma el dinero y corre“, “Over the counter“, “Training day” y terminará con “El último fin de semana”.

Technorati Tags: , ,

Invocando un demonio

Increíble que apenas ayer este asunto de las páginas bloqueadas en el tec empezara a tener sentido para mí. Todo gira alrededor de famosos sitios de descargas y la amenaza que suponen a los ojos de unos cuantos. No sé en realidad cuánta gente los use ni la magnitud de la sobrecarga (si es que existe, seamos sinceros) que representan para la red. Y lo curioso es que comienza a dejar de importarme.

La verdad no soy el más grande usuario de esos servicios, me molestan demasiado los tiempos de espera. Últimamente ya ni tiempo tengo de descargar nada. Tomando en cuenta el ancho de banda disponible en el tec pues nunca sentí que hiciera falta más. Uno podía darse gusto, y no hablo únicamente de los sitios vetados.Switches y ruteadores

Hoy todo el día la red estuvo lenta, el acceso a los servicios básicos de la intranet (¡intranet!) fue “de baja calidad” y eso con la seguridad trabajando a todo lo que da. ¿Qué mejor ejemplo que la exagerada muestra de totalitarismo que un compañero que aplicó un proxy sólo para ser ubicado en un par de minutos por el personal de informática, poniéndole un últimatum: primer aviso y a la siguiente la dirección MAC de su máquina pasaría a engrosar la lista negra de enemigos del sistema ITESM?

Los hechos ocurrieron más rápido de lo que lo cuento y ¿para qué? ¿quién ha ganado algo? Sólo se ha gastado en el equipo de última generación que hace posible el chequeo del uso de la red, el tiempo de los empleados para darle seguimiento continuo al chequeo (¿de qué otra forma explicar la rapidez con que se trató de “apagar el fuego”?), la carrera que emprendió el empleado para llegar al edificio y salón correcto y la herida a el orgullo de todos los presentes. Señores, estamos en una universidad, suspuestamente todos somos adultos. Si se infringen las reglas y va a haber detenidos por favor procedan a realizar el arresto con clase y distinción, no con esos gritos y esa irrisoria entrada del empleado de informática jaloneando la puerta del laboratorio, lucha imposible de ganar en contra del sistema de cerraduras magnéticas de alta seguridad ideados por el mismo departamento (otro elefante blanco del que definitivamente hablaré más adelante) que sólo terminó cuando un compañero de dentro del laboratorio presionó el “botón del pánico“. La escena que siguió fue patética, tanto que casi rayó en lo conmovedor. El empleado sin aliento por la carrera pero queriendo vociferar inmediatamente en contra del culpable. A eso siguió el últimatum. Y el empleado en cuestión se retiró muy dignamente.

La situación está llena de peculiaridades que pasan desapercibidas por nosotros, por el simple motivo de ser de informática. Por ejemplo ¿qué tan realista es que alguien de informática se le acerce a un usuario cualquiera amenazando con bloquear su dirección MAC? Los licenciados se quedarían con cara de “¿y eso qué es?”. Tal ejemplo sirve, quizá, como prueba de que el grupo al que se vigila es muy reducido. Las teorías de la conspiración nunca se hacen esperar.

Yo sé que el problema no me afecta mucho, que las políticas de “seguridad” de la red tienen sentido hasta cierto punto y que, en efecto, debe haber una sanción por infringir las reglas. Quizá el ámbito de internet y las libertades digitales son demasiado nuevos aún pero siento que las normas no están bien definidas. A los alumnos no se nos está hablando con claridad, para empezar debieron darse a conocer estas nuevas políticas con anticipación. Toda normatividad se basa en el hecho de que las reglas son conocidas. Otra peculiaridad que parece justificar el que no se hayan hecho públicas las normas: ¿qué otro grupo podría asumirse que está al tanto de las condiciones de la red aparte de los ingenieros informáticos? Un usuario normal probablemente diría “ah no me puedo conectar a X sitio, ni modo” ¿o no? Si a mi un amigo licenciado me preguntara como puede acceder a un sitio bloqueado le diría que usara un proxy, quizá hasta le daría la dirección IP y se lo configuraría en su navegador. Si después irrumpiera un empleado enloquecido de ira en su salón exigiendo conocer al transgresor de las normas estudiantiles y lanzando amenazas, mi amigo licenciado estaría, a mi parecer, en lo correcto al mencionar que las nuevas reglas nunca se hicieron de su conocimiento, aún en el caso de que entendiera a la perfección lo que es un proxy.

Para mí ha sido un acto enormemente infantil el que ha cometido el departamento de informática con su política de bloqueo, desinformación y amenazas. Un acto, ciertamente, para hacer patente la superioridad de unas personas sobre otras. Merecemos al menos una explicación razonable.

Algo que sé de cierto es que desde que se inventaron las barreras el panorama siempre pinta mejor del otro lado.

Ah, y sobre cómo es posible que se detectara la violación de seguridad, es algo más allá de mi comprensión. Al menos por el momento.

Technorati Tags: ,