So unaware

Primer día de clases del semestre. Las materias están light: únicamente se revisa el plan a cubrir y se hacen las presentaciones correspondientes, nadie ha dejado tarea en serio. La mayor dificultad del momento consiste en averiguar qué comer para aguantar hasta la clase de la tarde, como siempre el horario está hecho una desgracia y hay horas libres distribuídas de tal forma que no se pueden aprovechar para nada ¿qué hacer? La respuesta ya es sabida por todos: ir un rato a la computadora.

Durante clase, ya sea otra aburrida presentación de Power Point o incluso examen, la constante es internet. Casi con cualquier pretexto. La computadora permanece encendida prácticamente todo el día, en realidad es raro cuando se apaga, generalmente se suspende o se hiberna. Se usa para platicar, para hacer la tarea, para investigar temas de interés, leer las últimas noticias o simplemente para perder el tiempo. Cualquier cosa se puede conseguir, se puede conocer gente y hay pleitos, chismes y todo lo que pasa en la vida real. Todo lo que se encuentra en la computadora se logra filtrar a la plática tarde o temprano y es curioso platicar con alguien que no vive tan conectado. Al principio es divertido ver que no están al tanto de lo que ocurre en el mundo. Poco a poco se va cayendo en cuenta de que existe una especie de cultura común entre cierta gente, en el círculo del que comúnmente no se sale. Y es imposible no darse cuenta de que existen muchas más cosas, de que fuera de este pequeño mundo las últimas noticias son distintas y se habla de temas completamente distintos.

“Te veo conectado” se ha vuelto una especie de despedida informal, pretexto para interrumpir lo que se está haciendo creyendo ciegamente que esa clase de encuentros tiene la misma validez, que se trabajará con mismo nivel de productividad y que se podrá hablar con la misma facilidad. Los fines de semana son siempre parecidos: ya se sabe a quienes se encontrará conectados y en qué se va a pasar el tiempo.

Llegar a casa de un conocido es esperar que nada cambiará, que habrá donde conectar la laptop a la corriente y una red inalámbrica cercana. Cuando resulta no ser así se siente algo extraño, como si el ritmo de la vida cambiara, como si todo estuviera demasiado limitado. Y, aunque no puedo decir que un mundo sea mejor al otro, es enriquecedor.

Ha sucedido que no hay acceso a internet, a ese mundo pequeño, por algún tiempo. Al principio es difícil desacostumbrarse pero luego se siente cierta ligereza, cierta fluidez en los quehaceres que llenan el día en vez de aquello que queda atrás. Se habla más, se sienten más cosas.

Y ahí voy todos los días, siguiendo la misma rutina, la misma cultura. Hace mucho que no compro una revista porque ya no me gustan: las noticias que salen ahí tienen por lo menos un mes de antigüedad, no se pueden archivar las fotos junto con la demás colección y si se rompen las páginas no existe ningún respaldo mágico. Todos los días vivo un poco alejado, metido en cosas a las que mucha gente no tiene acceso, casi sin darme cuenta.

2 pensamientos en “So unaware

  1. je, “te veo conectado”… eso me recuerda que solo “veo” a mis amigos por internet.
    Ash, esa impersonalidad es más barata. No gastas gasolina, ni cafés y la gente no te escupe en la cara. Sin embargo no es cálida. Snif.

  2. Yo soy una persona que disfruta mucho estar físicamente con las personas, es algo que extraño cuando veo que gran parte de mis pláticas son por medio de cajas de texto.

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