Psicológicamente

Sé que este no es mi mejor momento. Haberme apoyado y hasta siquiera haberme hablado alguna vez te pueden traer problemas ahora.

Si me preguntas cómo empezó todo no sabría decirte, juro que no. Yo creo que la gente se conoce y, sin más, se da la magia. A veces. Contigo así fue por mucho tiempo y ha sido mejor de lo que jamás pude esperar. He llegado a apreciarte mucho, a quererte en verdad. Créeme que doy gracias y pido a Dios por ti y no necesito que lo sepas.

Ahora me dices lo que piensas, conozco tus prioridades y respeto tu decisión. Tu camino poco tiene que ver con el mío. No te culpo por nada, en serio, te conozco suficiente para entender tu decisión. Te apoyo completamente.

Siempre has estado conmigo, aún en los tiempos difíciles. He abusado de tu confianza, tu paciencia. Te pido perdón por eso. Me es difícil pensar en alguien en quien confíe más que en ti. Por eso te he contado todo sin miedo. Imagino que por eso pudiste ver que algo andaba mal conmigo, percibiste los problemas que tengo en realidad y los que tendré a futuro, aún antes de que yo me diera cuenta. Por eso digo que siempre es bueno hablar, soltarse libremente. Con nadie mejor que contigo.

Ve, sigue tu camino. Nunca he podido pedirte que vengas conmigo. Nunca quise arrastrarte a nada. Sé muy bien que al final siempre se queda uno solo con sus propios problemas. Eso es lo que me duele y no tiene que ver contigo. De verdad.

Me doy cuenta desde el principio que habérmelo dicho no fue fácil para ti. Te agradezco infinitamente por haberlo hecho a tiempo. Has sido muy valiente y hasta a mi me has dejado sorprendido. La gente habla contigo y quizá no lo entienda así. A partir de ahora me verás buscando nuevas compañías y espero que tu hagas lo mismo. Al principio será un poco extraño pero lo hago porque es lo mejor para los dos. Eso no significa que haya cambiado algo entre nosotros, no. Hay que seguir adelante y hacerse responsable cada quien de su vida, de sus actos. No puedo evitar hablarte de mi decisión y veo que no la entiendes. Ya sé, puede parecer que estoy algo loco y me estoy arriesgando demasiado. Debo confesarte que en parte lo hago pensando en ti, no puedo permitir que nada te pase. He puesto en ti una responsabilidad que no te corresponde. Lo siento mucho, no me di cuenta al hacerlo. No me arrepiento de nada, no le temo a las consecuencias. Pienso hacerme responsable hasta el final.

Y, a pesar de todo, mi concepto de ti está intacto. Has sido una de las mejores partes de mi vida. No te pido que hagas nada, no puedo hacerlo. ¿Sabes una cosa? Iré y te lo contaré todo, es lo único que puede liberarnos del pasado. Podremos cerralo de una vez y seguir adelante. Yo no voy a ninguna parte y estaré aquí siempre que me necesites, siempre dispuesto a escucharte y apoyarte como tú has hecho conmigo. Sigues siendo mi fuerza, no mi debilidad. Ve, haz tu vida. No te preocupes por mi.

Pero no me abandones. Psicológicamente.

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