Quisieras

El centro histórico de San Luis Potosí. Frente a la vieja estación de trenes hay camellón donde se exhibe una antigua máquina de ferrocarril que reza “Lo que el viento se llevó” a manera de monumento. El tráfico es siempre muy intenso porque la estación es ahora punto parada obligada para muchísimas rutas de autobús urbano, así que siempre es difícil cruzar hacia la alameda. Conozco muy bien la zona porque hace algunos años pasaba a diario exactamente por ahí y dediqué muchas tardes a caminar por los alrededores. Tiene fama de ser más peligroso de lo que en realidad es. Ahora me encuentro en el camellón, a un costado de la máquina. De momento es imposible seguir adelante. No había nadie más pero te acercas de la nada, eres un hombre joven y moreno. Mi instinto natural, como siempre, es desconfiar. Llegas a mi lado y compruebas que el tráfico no permite cruzar la calle. Me pides unos pesos, te digo que no. Luces bastante limpio y saludable. Insistes y me sigo negando. Me dices “no te hagas, ahi traes” con una mirada muy decidida. Deduzco que me identificaste por la mochila de laptop, inconfundiblemente costosa pero vacía. Únicamente cargo unas libretas. Ya te barrí de pies a cabeza, eres un poco más bajo de estatura que yo pero pareces más fuerte. No traes nada en las manos pero tus pantalones deportivos amplios y la playera suelta no me permiten saber si ocultas algo más. Posible pero improbable. La pinta de malviviente te queda, aunque no a la perfección. Es inútil regresar o intentar moverme sobre el camellón. El tráfico sigue pesado pero en unos cuantos segundos podré cruzar, si corro. No podrías seguirme. Es el plan C. Por ahora simplemente digo “no” mirándote a los ojos. No desvías la mirada, aprietas los puños e inclinas la cabeza un poco, dirigiéndote hacia mi. Estamos a dos pasos de distancia. Uno. Ya estás demasiado cerca como para lanzar un golpe, siento la presión psicológica pero no me inmuto. Solo puede ser una navaja o algo similar, tus manos están muy abajo como para otra cosa. El punto de no retorno para correr está pasando ahora y te encuentras casi frente a mí, a punto de bloquearme el paso. Si tuviera que luchar por mi vida, mi siguiente plan me llevaría a la situación a la que no quería llegar. Improbable. La ventana de tiempo para correr se ha cerrado, alguien saldrá herido. Te acercas un poco más y entonces lo percibo, tú no tienes un plan B. Quizá nisiquiera te dedicas a esto, tal vez no lo planeaste o eres primerizo. Por un instante dudas y ahora sabes que lo sé. No te detienes, pasas de largo. Irónicamente aceptas lo que te digo y hasta te despides. Parece que vas de regreso a la estación. He ganado. Toma un momento que los autos me permitan el paso. Al llegar me siento en la bardita de cantera para verificar que te alejes pero veo que has caminado hasta el otro lado de la máquina y pretendes llegar a la alameda, donde me encuentro yo. Plan C. Cuando cruzas yo lo hago también, en sentido contrario. Ahora estás en la alameda y yo de regreso en el camellón. El tráfico nos separa pero inmediatamente se detiene. Me oculto detrás de un autobús y desaparezco por una calle secundaria, no pienso darte a conocer a donde me dirijo.

Imbécil, te hubieras visto mejor pidiéndome limosna.

Los hechos son verídicos pero mi conclusión es incorrecta pues luego recordé a aquel adolescente afuera del Oxxo pidiendo limosna para ayudar a su hermano con cirrosis. También me acordé de este video, que presenta una situación relacionada aunque no necesariamente similar. Pueden descargarlo acá.

 

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5 pensamientos en “Quisieras

  1. HAHAHAHA… me sono exactamente como cuando me intentaron asaltar en el df… a un par de cuadras de reforma…

    Prozak – *Sudado, pantalones cholos, playera comex agujerada, pelo largo*

    Sujeto – QUe onda mano como estas?… caete con unos pesos no?

    Prozak – mmh a ver.. creo que no traigo…

    Sujeto – Te dije que te cayeras con lo que traes *saca un cuchillo*

    Prozak – *emotionless*… *urga sus bolsillos* pues ya te dije que no traigo … como nos vamos a arreglar?

    Sujeto – *me ve de arriba a abajo* chale cabron… te vez mas jodido que yo.. toma *extiende un billete de 20 varos*, chingate un refresco a mi salud.. y que dios te bendiga…

    Prozak – Gracias…

  2. Jajaja es bastante cómico y me parece increíble eso de que acabara dándote dinero. No no, yo acá más que nada acabé sacado de onda, aparte su única estrategia parecía ser la “violencia psicológica”, logró asustarme un poco pero bah, inmediatamente se le cayó el teatrito. El Colegio de Amantes de lo ajeno debería retirarles la cédula a maleantes como este. Lo bueno es que no pasó nada, aunque le reconozco mucho que el lugar y el momento eran ideales.

  3. No mames… jajajajaa lo hubieras escupido en el rostro cuando estaba a 2 pasos seguido de una putiza y orinada una vez que estuviera en el suelo…

  4. Pingback: La transacción (a.k.a. “¿Será este día?”) « Kurazaybo jom peich

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