El legado de Juan Bautista

Audifonos de iPod

Durante más de medio año todo había marchado perfectamente. Compré el iPod porque se dio la oportunidad, hasta el momento no me había interesado mucho tener uno pero al ver este a buen precio decidí conocer la experiencia. Ya usaba iTunes para manejar mi música, así que supuse que no habría grandes cambios. Al conectarlo me solicitó una versión nueva, yo seguía usando la cuatro punto algo, unas dos o tres versiones menores después de la pimera que salió para Windows. La verdad es que mi computadora es algo vieja y me había decidido a usar versiones de software que hicieran el trabajo con pocos recursos; lo aprendí en un sitio de internet. Asi que el iTunes 6 sería uno de mis pequeños lujos.

La verdad es que al tenerlo recordé aquellas ocasiones en que me hubiera gustado mucho poder escuchar música en cualquier lugar. Alguna vez tuve un Walkman y creo que fue la única etapa de mi vida en que escuché el radio. Ahora disfrutaba mucho cambiando entre canciones de mi elección. Me di cuenta de que mi selección no variaba mucho: el iPod en sí no ayuda mucho a descubrir música nueva, hay que buscarla y ponérsela. Comencé a escuchar algunas de las piezas más oscuras de mi biblioteca musical y a cargárselas al aparato, al escucharlas con más atención y en distintas circunstancias se aprecian mejore. Descubrí algunos nuevos favoritos y quedé muy satisfecho.

La mayoría de mis listas de reproducción son “inteligentes” o sea que no las formé seleccionando las canciones manualmente sino que fijé algunos criterios para que se llenaran automáticamente. Esto me llevó a valorar algunos metadatos que consideraba frívolos, como las estrellas que califican el nivel de preferencia de cada canción. Con el tiempo detecté que había alguna especie de ciclos, cada cuanto terminaba colocando casi exactamente las mismas canciones, lo noté porque conservo el historial de cada vez que transfiero música. El soundtrack de mi vida.

El iPod se había convertido en mi compañía constante, y pensar que antes de él yo no entendía a esas personas que van con audífonos en el autobús. Un día quise escuchar “Three is a magic number“, prendí el iPod y me saludó con el flash intermitente amarillo y verde de la muerte. Corrupción de memoria o algún otro padecimiento igualmente fatal. Restauré el software sin problemas y todo pareció un incidente aislado. Pero volvió a ocurrir, al principio no me molestaba mucho pero después no duraba ni dos semanas sin que fuera necesario formatearlo.

Recordé que la garantía aún estaba vigente así que pensé en hacerla válida, me vi obligado a recurrir a un intermediario para que lo llevara pero al parecer no supo describir los síntomas correctamente así que lo restauraron y le dijeron que no había ningún problema. Acudí personalmente, faltando dos días para que la garantía expirara. Mientras estaba en el centro de atención llegó un muchacho con un iPod idéntico, reportando exactamente lo mismo. Como si eso no hubiera sido suficiente para llamar mi atención, mencionó que lo había comprado en el mismo lugar y casi en la misma fecha que el mío: su año de garantía se terminaba ese mismo día. Lo recibieron y mantuve la esperanza de que fallara mientras lo tenían en inspección. No sucedió, me llamaron pero casualmente no pude acudir a recogerlo por semana y media. Me volvieron a llamar y pregunté si abrían los sábados: sólo hasta medio día, incompatible con mi horario. El lunes siguiente fui a recogerlo, parecían muy interesados en que me lo llevara. Me comentaron de un cargo de $100 por la revisión, que en ningún momento me habían mencionado. Les dije que no traía dinero, que volvía después. Ofrecieron dejarme firmar el talonario de recibido sin ningún pago. Me lo llevé y vi que lo habían llenado de música grupera y norteña que nunca había oído. Me urgía llenarlo con lo mío.

Pero seguía igual, lo tuve que formatear un par de veces. Debo mencionar que obviamente lo he probado en más de una máquina y pasa exactamente lo mismo. Está bien, puedo vivir sin rotar mucho la música. Y así fue un tiempo pero ahora llegó al punto en que la máquina no lo reconoce. Anoche logré formatearlo, se iba llenando de canciones normalmente pero en algún punto algo falló y todo se echó a perder. “Error en la escritura demorada” o algo así dice altanero el globo de información de la barra de Windows “Ha habido pérdida de información”. No me digas, ingenuo, no me digas. Si tan solo pudiera repararlo… pero me dijeron que eso no se hace, en caso de que hubiera fallado durante la inspección me habrían dado otro ejemplar.

Ahora lo extraño, no hay más de mi pequeño mundo privado que me aisla de los demás y me envuelve cuando camino en solitario. No sé, tenía algo de magia. Ya sé que es sólo otro de esos aparatos fabricados en China en condiciones infrahumanas, diseñado por un gran corporativo internacional sin rostro, pero debo reconocer que ha envejecido con dignidad. No me refiero a que el tiempo haya pasado por él como si nada, eso solo lo he visto con mi navaja Victorinox. Ha quedado marcado de muchas cosas pero ninguna pieza había flaqueado, lucía usado pero al tomarlo en la mano me sigue dando la misma sensación que el primer día. Eso no se ve todos los días. Y yo que no suelo perdonar que las cosas no duren para siempre no puedo pasar por alto ese detalle. Lamento que lo que falló haya sido algo tan intangible, tan lejano. Es como si tu mejor amigo tuviera cancer y quisieras sanar sus heridas, pero no hay ninguna.

¿Qué hacer?

El título de este post hace referencia a un cuento de Elisa Carlos. Sigue el vínculo, verás que incluí un fragmento.

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5 pensamientos en “El legado de Juan Bautista

  1. ahh por eso no me compro un ipod. cuando se descomponga sentiré como si me faltara un brazo… lo sé por muchas experiencias ajenas.
    Bueno… por eso, y porque no quiero gastarme 2500 pesos.

  2. Pues a pesar de todo debo reconocer que ha valido la pena y ha sido un año muy bueno gracias al iPod. Si lo recomiendaría.

  3. definitivamente creo que el ipod es un buen consumible,auque también he escuchado muchas cosas negativas respecto a este, en fin, se me hace algo delicado, sin embargo gana en algo, es muy funcional, esto porque las memorias que reproducen mp3(de la misma casa el shuffle), los discman de mp3, o incluso algunos otros dispositivos, simplemente no permiten buscar de forma adecuada tu musica, cosa que el ipod si, se que hay excepciones, pero bueno… digamos el ipod tiene mas tiempo y mas respaldo, ademas el iTunes,es muy bueno,lastima que no obtenga las caratulas de la misma forma que el windows media, o bueno.. si lo hace pero pide registro… todo es mejorable.

  4. Pues yo me siento tentado a comprar un discman con mp3, la verdad quisiera uno que soportara archivos AAC porque son mucho más eficientes, como sea a un discman le veo muchas ventajas, no acostumbro buscar mucho una canción en particular así que para mi no es esa una desventaja. Lo peor que les veo es el tamaño, son enormes como para llevarlos a cualquier lugar. Ya veremos como resultan las cosas.

  5. Pingback: You brick my heart « Kurazaybo jom peich

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