Happy iDay: more useless iPhone hype

Hoy parece ser el día de las noticias que no son noticias, que si el primero en la fila, que si a la reportera le roban el micrófono, que la “unboxing experience” del tipo más desesperado del planeta, bla bla bla. He visto a sitios profesionales y eminente creíbles sucumbir a la locura del día de hoy poniendo fotografías con calidad por debajo de lo amateur con tal de ser los primeros. ¿De verdad un teléfono es tan importante? Sólo me recuerda lo poco que internet es representativo de los intereses del mundo y lo lejos que está de la vida real. Bueno, al menos es entusiasmo y puede tener su lado divertido.

Para variar me encontré en un periódico local de hace unos días una noticia que no esperaba:

SafariNews

Mmm bueno, para el día en que salió creo que eso sí calificaba como noticia pero ¿qué porcentaje de la población que le ese triste periódico va a saber siquiera de lo que se está hablando? Más aún ¿porque la noticia estaba en la sección de autos? (Yo no sabía que los periódicos tenían una sección de autos).

Creo que se debe a que buena parte de las personas que escriben las noticias hoy en día están muy familiarizadas con las computadoras y lo que se dice en internet, así que juzgan como relevante algunas cosas que no lo son para los demás. Es lo que hace todo el mundo, igual que los chismes de lavadero.

Tal vez lo único que necesito es comenzar a leer noticias en español.

¿Ahora qué sigue?

Acerca del iPhone

Ahora que faltan tres o cuatro días para el lanzamiento de este producto y las noticias sin razón de ser de avistamientos en público y demás empiezan a circular, ahora que la idea del producto en sí se ha digerido, me he puesto a pensar en él. Es inevitable, la “magia” de Apple está de moda.

Cuando estaba en la preparatoria internet ya no era precisamente una novedad pero tampoco estaba tan integrada en mi vida diaria y aún entonces yo me imaginaba un futuro en que pudiera acceder a internet desde cualquier lugar. Otra de mis ilusiones de niño era que se interactuara con ese dispositivo mediante una pantalla sensible al tacto porque creo que es hasta ahora la única manera que tenemos de interactuar con una computadora de este tipo usando un único medio de entrada. No me tocó la época del Newton pero siempre me intrigó la idea de escribir en la pantalla con algo parecido a un lápiz. En aquel entonces el énfasis parecía estar en los datos, los Newton y las Palm eran aparatos para introducir y sacar información, no tanto para procesarla, solo para tenerla a la mano. Esas maquinitas tuvieron ciertas aplicaciones en los negocios y hoy en día se siguen utilizando, a veces se trata de un aparato más sencillo pero la idea es la misma: manejar información con una computadora en la palma de la mano.

Después vinieron los teléfonos celulares, esos sí me tocó conocerlos desde que eran poco menos que un gran ladrillo por ahi del Motorola Tele Tac. No me hubiera imaginado que algún día convergerían con las computadoras de mano pero poco a poco fue la dirección obvia a seguir. Llegó el Star Tac a la familia y era muy pequeño, creo que sigue siendo competitivo en tamaño para los estándares de hoy y tenía dos características que no se me olvidan: era fácil de usar (aunque hey, muy apenas guardaba números telefónicos) y su diseño era, la verdad, muy raro (siempre me ha recordado a las ThinkPad de IBM, no sé porqué). El siguiente cambio importante que recuerdo fueron las pantallas a color, que entonces y muchas veces todavía, me parecían un desperdicio de energía y el énfasis en el diseño, ahora los teléfonos y las computadoras de mano tenían una apariencia más amigable. En particular recuerdo los esfuerzos de Compaq con la iPaq h3600 y la icónica iMac que, aunque no era “de mano” era una señal muy clara de las cosas por venir. Ahora el equipo de cómputo, luego de caer en una era oscura de cajas beige (bueno, blancas) volvía a ser deseable, a estar de moda y a aparecer en revistas.

Llegó el tiempo en que los teléfonos celulares ya eran virtualmente perfectos: eran muy buenos para hacer y recibir llamadas, manejaban una agenda y reducirlos de tamaño parecía no solo innecesario sino inconveniente. Empezaron a salir los celulares con cámara ¿para qué? me preguntaba yo. Pues porque ya no hallan que ponerles. Creo que SonyEricsson tuvo mucho que ver en eso de convertir al celular en algo de moda, con sus modelos en color azul y blanco y sus camaritas quitapon. Los celulares comenzaron a parecer… juguetes, ya no eran algo serio y todo adolescente debía tener uno, hasta he visto a niños de primaria con su teléfono. Las computadoras de mano como que empezaron a morir, ahora casi nadie las usaba o hablaba de ellas. Me parece que lo que pasó fue que se estancaron. Al mismo tiempo se “popularizó” el smartphone, una clase de teléfono que podía hacer casi lo mismo que una computadora de mano pero hasta la fecha no ha logrado salir de su pequeño nicho en el mercado. A mi gusto esto pasó porque siguen haciendo énfasis en la entrada y salida de datos en una época en que el consumidor quiere multimedia, no en poca medida gracias al mp3 y a las cámaras digitales.

Llega el iPod y todo mundo quiere uno o algo similar. Multimedia para llevar. Comenzamos a vislumbrar que en el futuro el celular no se parecerá tanto a un smartphone o una computadora de mano sino más bien a un iPod con teléfono ¿por qué? pues porque ya puede hacerse y la nación lo demanda. Aquí debo mencionar que soy de los que opina que la interfaz es siempre muy importante por eso nunca acabó de gustarme la idea de escribir texto con un lápiz digital estilo Palm y que considero que los fabricantes de celulares han hecho un muy mal trabajo en esta área. También pasa algo que no creo ser el único que lo piense: el iPod, una computadora de mano moderna o un buen celular ya son demasiado complicados y caros, es curioso ver que esas cosas en vez de bajar dramáticamente de precios se han orientado a llenarse de características y se venden al mismo precio… mi sueño de un celular que me salga en una caja de cereal parece condenado a nunca cumplirse. ¿Dónde está mi internet en el bolsillo? ¡¿Dónde?! Pues no llega todavía, la gente comienza a comprarse laptops gracias a la popularidad de las redes inalámbricas ¡bendito 802.11! y ya. Creo que fue como media década de oscuridad en la que todo el mundo sabía lo que debía tener el próximo gran producto computacional de bolsillo pero pocos se atrevían o interesaban en hacerlo.

Por ahí del 2004-2005 sale, para mi gran consternación y confusión, el mundialmente famoso Motorola RAZR. Sí, era muy llamativo pero me parecía un callejón sin salida en la evolución del celular porque no era significativamente más pequeño que el Star Tac, no era particularmente más fácil de usar y lo peor de lo peor, no ofrecía funciones nuevas a comparación del Motorola T720, su poco famoso antecesor. El problema estaba en la interfaz y su condena la trae escrita por todos lados en su diseño: botones, muchos botones, dos pantallas (?!?) pero muy pequeñas para manejar información o tener una buena experiencia multimedia, una cámara bastante mediocre y… ya. Recordemos que el RAZR era, al momento de su introducción, la gran cosa. Uno de los celulares más caros plácidamente sentado a lo más alto de la oferta de teléfonos y en cierta forma representaba lo que todo celular aspiraba a ser. Mal, mal, estaba claro que la cosa a largo plazo no iba para allá porque el RAZR pretendía ser un teléfono y nada más.

Desde entonces han ido y venido otros cambios, Palm parece ser ahora irrelevante, Windows Mobile pues nada más no puedo decir el nombre de tres programas de esa plataforma que no sean desarrollados por Microsoft y ya no digamos de Symbian. El mercado de la computadora de mano todavía parece estar peor que nunca, al menos para la mayoría de los consumidores resulta irrelevante y los celulares siguen donde mismo y en este caso creo que tiene que ver con los proveedores del servicio, por ejemplo muchos ya tenemos un celular que maneja correo electrónico y puede en teoría acceder a internet pero cuesta mucho dinero, al menos más de lo que yo estoy dispuesto a gastar. Sigo sin mi internet de bolsillo y buscando en vano un celular nuevo en mis Zucaritas ¿qué salió mal?

La verdad no podría yo decirlo con seguridad, son muchas razones. Hoy la tecnología ya permite muchas cosas pero no veo un producto que me ofrezca lo que sabemos que ya es posible. Entonces llega el iPhone. Mmm así que después de todo los productos de NeXT acabaron en un celular, hace diez años nadie se hubiera atrevido a imaginarlo siquiera. Veamos, han pasado apenas 3-4 años desde el RAZR y el iPhone (claro, en su versión más económica) tendrá el mismo precio al que se introdujo el icónico celular: $499 USD, además el producto de Apple tiene algo así como mil o dos mil veces más memoria que el de Motorola… vaya los tiempos que vivimos.

Lo que más me ha llamado la atención es que el iPhone es en muchos sentidos el dispositivo que hemos visto venir desde hace años y sin embargo no es muy similar a otros. Veo el video del tour guiado en la página de Apple y me gusta simplemente porque el énfasis está en la interfaz. Déjenme ver ¿cuántos celulares/Palm/smartphone he visto que se anuncien promocionando su interfaz? ah sí, ninguno. Me gusta este enfoque. Además trae un navegador completo y red inalámbrica y se maneja con una pantalla en la que se utilizan nadamás los dedos.

¿Serán así todos los celulares en el futuro? ¿qué pasará con las computadoras de mano? ¿los iPod/reproductores multimedia portátiles cambiarán aunque sea un poquito? ¿YouTube de verdad es tan popular/útil como para merecer su inclusión en un celular? ¿ya por eso me animaré a lanzar mi video blog? ¿al menos será suficientemente práctico como para postear mientras espero en el centro comercial? ¿llegará a ser tan barato para, ahora sí, venir gratis en una caja de cereal? ¿es un paso en la dirección correcta? ¿qué vendrá después? No lo sé pero es bueno ver que alguien lo intenta.

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Él te maldice

Él se lo dijo a mis hermanas cuando entraron a trabajar, yo lo vi solo como fanatismo pero al oírlo ella se entrometió y le dijo que cómo era posible que maldiciera a su propia hija.

Ahora él me lleva a la entrevista de trabajo. De regreso me empieza a hablar de la importancia de pedirle a Dios que me de un buen trabajo. Está bien, no estoy en desacuerdo con esa idea pero entonces lo dice:

“¿Sabías que si no das el diez por ciento de tu salario al diezmo y ayudas a tus papás el dinero nunca te va a rendir?”

Es verdad, él te maldice.

Algo de "Piedras"

El sábado estaba cambiando de canales, en Canal Once había una película extraña de unas mujeres y una niña con retraso mental. Aburrido. Mejor me puse a ver una serie. Luego seguí cambiando de canal y esa película se estaba acabando, había como un monólogo interno de una de las protagonistas y no pude dejar de verlo, decía algo así como “Asumes que nunca serás lo que siempre has querido ser… deseo, deseo, deseo… quiero tanto ser feliz… y con eso hacer un poquito felices a los que me rodean…”

¡Por Dios! si el resto de la película era igual de intenso me perdí de algo bueno, porque esas palabras pegaron duro, muy duro. Ahora vuelvo, voy a resucitar esa novela muerta a medio escribir que tengo en el cajón.

Safari para Windows: una excusa para hablar de navegadores

Son ya cuatro años desde que Apple introdujo su navegador Safari al mercado, en aquel entonces Mozilla aún estaba jugando con Firefox, entonces llamado Firebird, y lanzaría la primera versión pública del navegador open source hasta finales del 2004. En aquellos tiempos, que ahora parecen muy lejanos, no recuerdo que hubiera mucha discusión sobre los navegadores (palabra que dicho sea de paso no me gusta nada), las opciones estaban limitadas principalmente a Opera, el moribundo Netscape y wrappers de la máquina de Internet Explorer al estilo de Avant, este último fuertemente influenciado por Opera.

A mi me interesó mucho el lanzamiento de Safari por varias razones. Para empezar era la primera vez en varios años que una empresa consolidada y poderosa hacía un navegador prácticamente desde cero (me refiero a un producto totalmente nuevo, no una nueva versión de algo que ya existía) y además tomaba como base la máquina open source KHTML, desarrollada originalmente por el proyecto KDE y que hasta entonces había sido una exclusiva de Linux. Yo soy un gran usuario de navegadores y con el tiempo me he acostumbrado a usar mas de uno a la vez (freaaak!!!) por lo que seguramente no represento a la mayoría de los usuarios de estos programas. Sin embargo eso me da la oportunidad de probar cuanto navegador desee e integrarlos a mi flujo de trabajo aprovechando las áreas en las que cada uno es más fuerte, de modo que argumentos del tipo “no veo motivo para dejar Firefox” simplemente no tienen sentido para mí.

En fin, siempre había esperado un port de Konqueror, elnavegador de KDE, a Windows pero tal cosa nunca se materializó. Safari era la primera vez que tal evento mostraba posibilidades de suceder pero estaba atado a otro sistema operativo al que parecía que yo no podróia tener acceso. El tiempo pasó, ese mismo año salió la versión de iTunes para Windows y la versión 1.0 de Xcode, un año importante Apple pues también se lanzó Mac OS X Panther.

Sin embargo Safari se encontraba en una condición distinta al demás software, pues no formaba parte de los muy necesitados cambios evolutivos del sistema operativo o las herramientas de desarrollo para consolidar la plataforma y dejar atrás a Mac OS 9. Tampoco era parte de la estrategia de un producto distinto, como era el caso de iTunes, cuyo propósito llevar las descargas de música “legal” y la experiencia Apple a los usuarios del iPod en Windows. Safari era el primer producto que hacía uso de la nueva base de APIs y servicios web, ahora agrupados bajo el nombre genérico de WebKit. Esa idea no me gustaba mucho, pues indicaba que se estaba tomando una estrategia muy similar a la de Microsoft de integrar la máquina de HTML al sistema operativo. Entonces parecía que el principal objetivo de Safari era sustituir al pobre IE para Mac y proporcionar un navegador default, aunque su importancia radica primordialmente en la integración de WebKit a otras aplicaciones, desde entonces se rumora que iTunes para Windows hace uso de la misma tecnología en la tienda de música en línea. Otro rumor constante es que estos desarrollos fuera de Mac OS indican que Yellow Box se sigue desarrollando y usando dentro de Apple, teoría de la que yo soy partidario.

En el lapso de tiempo que ha transcurrido desde el 2003 Firefox se ha establecido como el navegador alternativo por excelencia (lo que sea que eso signifique) pues ha sido el responsable de que se reavive la llama de la carrera por el mejor navegador y goza de una base de usuarios muy fieles, principalmente por su facilidad de uso y personalización. Buena parte de su popularidad se debe a su naturaleza open source y también ha llegado a representar un cierto espíritu de rebeldía, principal pero no exclusivamente en contra de Microsoft.

Voy a ser sincero aquí, en mi opinión Firefox es un producto demasiado sencillo y no es que eso sea malo, al contrario, el producto fue creado con esa intención. Pero no me parece el mejor, la verdad es que ningún navegador es perfecto y en mi experiencia no basta con un solo producto para cubrir mis necesidades. También me parece que el desarrollo de Firefox es algo lento y que su interfaz no es muy flexible pues los ajustes que permite son bastante limitados. El verdadero poder de Firefox es revelado gracias a su soporte para extensiones, terreno en el que sin duda es el líder. A mi gusto a este producto de Mozilla le hacen falta cosas muy elementales como un botón para abrir un nuevo tab y un gestor de descargas más moderno. Sí, se puede mejora con extensiones pero (en los casos que menciono) eso indica características de menos. Otra queja mía es la interfaz, que a mi parecer ha dado algunos pasos hacia atrás. La última versión no permite tener un solo botón para cerrar los tabs, lo muestra en cada tab. Independientemente de si eso es un avance o retroceso en facilidad de uso creo que es una opción de personalización que hemos perdido. Aclaro que yo utilizo varias extensiones con agrado. Esas son mis quejas más superficiales y aún así creo que Firefox es muy competitivo, su fuerte es la compatibilidad con prácticamente cualquier sitio. Aquí debo añadir que, salvo ejemplos muy bizarros, encuentro su compatibilidad muy similar a la de Netscape 7 (sí, hasta hace unos meses aún tenía instalado ese navegador). Si Firefox ha resultado un cambio disruptivo en algún sentido creo que es porque ahora las páginas de internet no se desarrollan únicamente con IE en mente. Firefox ha traído de vuelta la diversidad y eso solo puede ser bueno.

El otro navegador de importancia es obviamente IE. La versión 6 realmente pertenece a eras geológicas pasadas, pero IE 7 me parece una actualización sólida, aunque algo extraña. Se suma junto con Windows Media Player a la lista de aplicaciones de Microsoft que no siguen las convenciones de interfaces en Windows (XP, al menos), parece que parte de su intención es preparar a los usuarios para Vista. No me había dado cuenta de cuanto representa IE para el usuario promedio hasta que hace poco un amigo me comentaba que estaba muy feliz con IE 7 porque las “pestañas” eran una grandiosa innovación. Hubo que recordarle que Netscape tenía pestañas hace 7 años o más… IE 7 está bien, los defectos que le encuentro son similares a los que mencioné de Firefox: el botón de nuevo tab, con el que afortunadamente sí cuenta pero en este caso se la pasa bailando de lado a lado, el botón de cerrar en cada tab que aparece y desaparece, el gestor de descargas anticuado. Además es un poco lento. Puede parecer que mis quejas son superficiales pero en realidad, luego de meses de uso, son los aspectos que me resultan más incómodos. Puedo vivir alegremente con problemas de compatibilidad, simplemente cambio a otro navegador. Pero usar algo que no administra bien los tabs o que no permite suficiente personalización es irritante. Los líos de seguridad con IE me resultan irrelevantes, es el navegador que menos utilizo y cuando he sido víctima de algún virus ha sido por medio de correo electrónico o mediante archivos que he compartido. IE 7 es suficientemente bueno y soy de la opinión de que si no fuera un producto de Microsoft con una historia tan negra, sería un producto bastante apreciado. Lo malo es que le faltan opciones avanzadas y que su integración con el sistema operativo hace que algunas configuraciones como “Trabajar sin conexión” afecten a todo el sistema.

Ahora llegamos a Opera, esto va a estar largo. Es un navegador realmente muy poco utilizado aunque también se trata de uno de los más antiguos. Es la aplicación cuyo desarrollo más me ha sorprendido pues está disponible para más plataformas que ningún otro y las nuevas versiones aparecen a una velocidad muy alta, a comparación de los demás navegadores. Los cambios entre versión y versión no son muy radicales pero en general son avances verdaderos. Opera es también el navegador menos soportado, su principal debilidad es JavaScript pues el soporte para ciertas cosas se rompe y se restaura de versión a versión. La interfaz de Opera se compone de controles que no son estándar en ninguna plataforma pero ofrecen la mayor personalización que he visto.

Es a mi gusto el único navegador que maneja los tabs de la manera correcta, esto se debe a que es MDI (Multiple Document Interface), no un navegador con tabs en sí. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, no solo pueden existir botones de cerrar para cada tab o uno solo para todas, sino también hay botones de maximizar y minimizar. Ni Firefox ni IE pueden mostrar una página maximizada y un pop-up de tamaño distinto a la vez en una sola ventana, pongamos por ejemplo los comentarios de Blogger.com: en IE y Firefox se abre una ventana aparte, en Opera se tendrá siempre e invariablemente una sola ventana. Por esos pequeños detalles Opera es el único navegador cuya interfaz me satisface, sobra decir que eso no significa que sea perfecto. También me gusta el cliente de correo que incluye y su soporte para RSS, características que quizá pertenecen a otra discusión. Opera es sin duda el navegador que ofrece más características y opciones de personalización sin recurrir a terceros. No soporta extensiones al estilo de Firefox, aunque es posible tener funcionalidad extra mediante JavaScript y widgets, que me parecen algo fuera de lugar pero existen.

Una de las cosas que me cuesta trabajo asimilar es que el gestor de descargas de Opera tiene características “avanzadas” desde que tengo memoria mientras que otros navegadores han ignorado casi todas estas “innovaciones” como la habilidad para reordenar tabs o arrastrarlos y hacerlos una ventana, pausar o reiniciar una descarga e iniciar una introduciendo la dirección del archivo en un cuadro de texto, además el gestor se maneja dentro de un tab. Lo más brillante es que en cuanto se da click a un vínculo para iniciar una descarga, ésta se inicia y ya se está descargando aún y cuando apenas se esté seleccionando una carpeta para guardar el archivo. Una característica de más es que Opera ofrece soporte para descargar Torrents. Tal vez Opera siempre tendrá una participación marginal en el mercado pero es un navegador muy competitivo con un ciclo de desarrollo acelerado y muchas características y opciones. Su compatibilidad, aunque no tan alta como la de Firefox, aumenta con cada versión. No es open source y eso tal vez desanime a algunos, sin motivo en mi opinión. Recomiendo probarlo al menos para constatar que las interfaces de los demás navegadores son bastante primitivas en algunos aspectos. Y sí, puede parecer que estoy desviado a favor de Opera pero recuerden que estoy enfocándome principalmente a la interfaz y de la manera en que ésta facilita el trabajo. Opera se apega a los estándares de la W3C, salvo en un detalle: al dejar el cursor sobre un link aparece la dirección a la que lleva. Este comportamiento es equivalente al tooltip text (información sobre herramientas) en Windows y el efecto de la etiqueta Title en HTML. Sin embargo yo estoy de acuerdo con esta discrepancia porque permite juzgar rápidamente la validez de un vínculo y el efecto que tendrá seguirlo.

En una nota aparte, Opera tiene un muy amplio soporte para skins. Lo bueno es que hay muchísimas para elegir y no es necesario reiniciar el navegador para que el cambio tenga efecto. Lo malo es que son algo extrañas. La interfaz es quizá demasiado flexible por ser completamente modular y existen varias barras y paneles laterales. En ocasiones, entre versión y versión, la disposición de la interfaz por default cambia pero se puede volver a ajustar a como estaba. Si se mantienen los archivos de preferencias no se notará ningún cambio.

A continuación un tour por la interfaz de Opera:

Frankentab: ¡OMG! ¡El gestor de descargas es un tab! ¡Está vivo… viiiivoooo! Si hay un punto en el que Opera debería ser imitado es este. Sí, si arrastran la pestaña se convierte en una ventana aparte.

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Opciones, benditas opciones. Noten que Opera ofrece la posibilidad de guardar la descarga en la carpeta por defecto o seleccionar una en el momento. ¿Mencioné que el archivo se empieza a descargar mientras se navega entre carpetas hasta dar con la elegida? No time wasted.

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Las opciones avanzadas de Opera pueden resultar intimidantes pero una vez que se les conoce, se les extraña. Amo la posibilidad de tener el botón de cerrar en cada tab o no.

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¿Wrapping? ¿Extender a múltiples líneas? ¿Pero para qué? En verdad hay que tomarse un tiempo para ajustar Opera a nuestro gusto.

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No wrapping: Se puede configurar Opera para que siempre muestre todos los tabs abiertos en la barra, es algo complicado cuando se manejan más de 20 tabs.

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Wrap to multiple lines: O si lo prefieren, ajústenlo para que muestre los tabs en un tamaño más cómodo, a costa del espacio.

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Tabbed browsing vs. MDI, The Firefox way: Un pop-up de Firefox será siempre una ventana aparte. Noten que en el ínter he perdido la barra de menú, los botones de navegación y la barra de direcciones para la nueva ventana. Afortunadamente blogger permite cambiar el tamaño de la ventana de los comentarios porque de lo contrario habría perdido también esa opción.

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¿Qué significa eso? Al dar click central en un vínculo en la nueva ventana del pop-up (en este caso el perfil de un usuario que ha comentado), éste se abrirá en la misma ventana sin barras y sin opciones. La nueva ventana no se puede cambiar de tamaño si así lo dispone el pop-up, independientemente si la segunda página abierta lo permite o no: todos los documentos de cada ventana deben ser estrictamente del mismo tamaño. Cerrar el tab original del pop-up no arreglará la situación, es necesario abrir los vínculos en una nueva ventana.

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Tabbed browsing vs. MDI, The Opera way: En Opera documentos de distinto tamaño pueden coexistir en la misma ventana y cada uno seguirá teniendo su pestaña respectiva. Es posible hacer arreglos en cascada y en mosaico o maximizar y minimizar todo. Nótese los botones de cerrar, maximizar y minimizar del lado derecho así como los dos botones en la barra de tabs, a la izquierda, abrir nuevo tab y a la derecha, el bote de basura donde se guardan todos los tabs que se han cerrado. Esa característica es mucho más útil de lo que parece y opino que ambos botones deberían ser una opción en todos los navegadores.

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¿Qué significa eso? Al dar click central en un vínculo del nuevo tab de un pop-up, éste se abrirá en la misma ventana y en un nuevo tab con el tamaño que le corresponde, cómo debe ser. Nótese que no he perdido ninguna barra en el ínter. Aún y cuando el pop-up estuviera configurado para no mostrar la barra de direcciones, Opera muestra el nombre de dominio y permite recuperar las barras dando click en él. The holy grial of browsing interface design.

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Ahora sí, a Safari. Lo primero que salta a la vista es que al igual que iTunes su interfaz está directamente tomada de la versión de OS X, lo cual no es de extrañar. Pero al menos iTunes ha hecho algunas concesiones a Windows, por ejemplo es posible cambiar el tamaño de la ventana arrastrando cualquier borde, no únicamente la esquina inferior derecha. Otro defecto, en mi opinión imperdonable, es que al maximizar Safari si se ha configurado la barra de tareas de Windows para ocultarse automáticamente, el navegador no permitirá tener acceso a ella. La segunda diferencia que se nota al instalarlo es que el texto se renderea de una manera distinta. Según he podido ver no solo se trata de que Safari haga un anti-aliasing más fuerte que ignora el que se ha seleccionado en las preferencias de Windows, sucede que al parecer Firefox (y los demás navegadores, ignoro si Windows es el responsable) no hacen realmente ningún anti-aliasing, únicamente realizan algo parecido a un mapeo muy aproximado a nivel de pixeles enteros. Se ha dicho que por este motivo el texto en Safari es difícil de leer, yo no lo creo, en realidad es más fiel a la forma de las fuentes originales. Pero resulta desconcertante para un usuario acostumbrado a Windows.

El proceso de instalación sigue los estándares para Windows, con un instalador que se agrega en el panel de control a la lista de programas instalados. Curiosamente Safari busca instalar automáticamente software adicional, a diferencia de iTunes: Apple Software Update y servicios Bonjour. Creo que esto indica que podemos esperar más integración de las aplicaciones de Apple en Windows, afortunadamente la instalación es opcional. Estoy casi seguro de que al correr Safari por primera vez vi la opción de importar los favoritos de otros navegadores, incluyendo IE, Firefox y Opera, pero luego de desinstalar y reinstalar varia veces, incluso borrando las carpetas de preferencias y verificando que no quede nada en el registro de Windows, no he podido volver a verla.

La interfaz de Safari es muy extraña, el texto negro sobre el fondo gris resulta algo difícil de leer, la barra de estado, oculta por default, es pequeña y es todavía más difícil de leer. Existe un botón de cerrar en el lado izquierdo de cada pestaña y no se permite ninguna configuración para eso. Afortunadamente se puede reordenar los tabs pero no se puede hacerlos una nueva ventana como en la versión de Mac OS X. Las opciones de personalización son muy limitadas pero se aplican de manera instantánea, es decir, no hay ningún botón de aplicar o aceptar, basta con seleccionar cada opción para que sea seleccionada y aplicada. Esto es común en el sistema operativo de Apple pero es territorio desconocido para usuarios de Microsoft. Es muy extraño que el botón para ir a la página de inicio no forme parte de la barra de herramientas por defecto. La barra de progreso se muestra coloreando de azul la barra de direcciones pero es problemático ya que si se está cargando una página y se quiere teclear otra dirección, el color azul se actualizará borrando lo que habíamos escrito. Nuevamente soy partidario de la barra de progreso de Opera, que se muestra únicamente en una parte al extremo derecho de la barra de direcciones y no interfiere al teclear una dirección ni requiere la barra de estado, como hace Firefox.

La principal ventaja con la que se anuncia Safari es su velocidad. En mi experiencia no hay mucha diferencia, en realidad no encuentro ningún navegador particularmente más rápido que los demás. En cuanto a compatibilidad bueno, Safari es demasiado inestable todavía como para sacar conclusiones. No rendereó bien algunos sitios que utilizo con frecuencia, como WordPress.com y Zooomr.com, al hacer un comentario en WordPress con Safari el texto no se guardó completo. Los errores van desde texto mal posicionado a elementos desaparecidos y problemas que que hacen que Safari se cierre al intentar algo tan elemental como iniciar sesión en Hotmail. Hay muchos otros errores que hacen imposible utilizarlo, por ejemplo al ajustar ciertas preferencias el programa truena. Por ese motivo no he logrado poner los botones que quiero en la barra de herramientas y me tomó varias reinstalaciones lograr cambiar la página de inicio.

A pesar de estos problemas he podido ver que Safari y la máquina de WebKit-KHTML en la que se basa es bastante capaz. Pero Safari para Windows, en su estado actual, es una decepción. No recuerdo que Apple haya lanzado otro beta para Windows antes pero este da pena. Me reservaré mis conclusiones para una versión más avanzada. Hasta el momento la impresión que me deja es que es un navegador muy sencillo de entender y utilizar, con suficientes características. En teoría es posible usar plugins, al estilo de las extensiones de Firefox, pero no funcionan en Windows. Me gusta la opción de navegación privada, es ideal para usarla en máquinas compartidas. La interfaz parece ser demasiado rígida, no hay botón de “ir” y no es posible quitar el campo de búsqueda. Yo estoy acostumbrado a las búsquedas rápidas de Opera y Firefox que se hacen en la barra de direcciones. Las características de buscar texto en la página son prácticamente idénticas en todos los navegadores, únicamente IE luce algo anticuado. Safari enmarca el texto encontrado en un cuadro naranja y oscurece el resto de la página, ademas muestra una animación lo que hace muy fácil la búsqueda.

Espero que las próximas versiones sean mejores, creo que su principal valor es que enriquece la variedad y permite probar las páginas para evaluar su funcionamiento en OS X y el iPhone. Por ahora es muy malo pero creo es más evidencia de que Yellow Box aún existe en alguna parte. Yo quiero creer en Safari, aprecio mucho la variedad y, en un estado más pulido, no dudo que resulte muy atractivo. Me pregunto si a alguien verdaderamente le importa qué navegador sea más rápido para renderear HTML y más aún si alguien haría una elección basado o fuertemente influenciado por ese criterio. Yo creo que los criterios más importantes son las opciones, compatibilidad, interfaz, estabilidad y lo rápido y bien que el software responde. Safari tiene muy poco de todo eso, aún le falta mucho camino por recorrer.

Ah y una molestia enorme, creo que hay solo dos cosas que han sido estándar en todos los navegadores a través de los tiempos: los links se muestran en azul y cuando han sido visitados, en morado y al escribir en la barra de direcciones y dar Ctrl + Enter se completa con el prefijo “http://www.” y el sufijo “.com” (o alguno configurable por el usuario) pero Safari ignora esta última convención. Es muy difícil acostumbrarse al cambio y no vi opciones para cambiar ese comportamiento.

Ahora veamos la interfaz de Safari:

Nos recibe con instalador convencional al más puro estilo Windows.

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¿Instalar Bonjour y Apple Update? No, gracias.

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El clásico screenshot mostrando slashdot. Nótese que el título de los artículos no aparece y hay otros errores de formateo.

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Ahora con arstechnica. Nunca había visto tanto texto faltante. Al parecer el texto si está ahí pues aparece al realizar una búsqueda, pero es invisible.

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Así se ve en Firefox.

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Nunca visto: Google mal renderado.

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Así se ve este blog en Firefox.

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Y así luce en Safari. Nóten el texto faltante y el suavizado del texto, que llega a verse borroso.

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Detalle del texto como lo muestra Firefox y las aplicaciones de Windows en general. Realmente no se hace ningún suavizado pero es a lo que la mayoría de la gente estamos acostumbrados.

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Y así lo muestra Safari, creo que en teoría es la forma correcta de hacerlo. Chequen la versión en grande.

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Más errores de rendereo: es imposible iniciar sesión en Zooomr, los links simplemente han desaparecido, el texto está mal acomodado.

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Apple SoftwareUpdate es muy similar a Windows Update, en general está bien estructurado pero no entiendo porqué necesitamos un programa aparte ni a qué se debe que iTunes y QuickTime sean ahora inseparables (más bien “forzados por nuestras gargantas”).

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En Safari los campos te texto son de tamaño ajustable, pueden ir desde muy pequeños…

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…hasta muy grandes…

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…pero el tamaño mínimo no está muy bien definido, se deja de mostrar la barra de desplazamiento. Nótese que el texto del botón a la izquierda no aparece.

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Los menús y otros controles son traslúcidos. Interesante, considerando que Windows XP no soporta esos efectos pero ¿le da algún valor a la interfaz? Tan solo se siente más moderno.

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Imperdonable: Safari no puede ser maximizado, minimizado ni restaurado dando click derecho en su botón de la barra de tareas.

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Algunos menús están animados en pseudo 3D, es un efecto rendereado en software y un poco mal aplicado. Es curioso ver que otros elementos, por ejemplo las preferencias, aparecen en una ventana aparte sin ninguna animación, no en un menú anclado.

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…y así apareció la configuración de la barra de herramientas. Pero no hay botón de “ir” y la caja de búsqueda no se puede quitar.

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En Safari al quitar un botón de la barra de herramientas, éste desaparece en una nube de humo. Interesante que se hayan tomado la molestia de recrear la animación y el sonido en Windows pero el navegador siga siendo tan inestable. Cuestión de prioridades, supongo.

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Las preferencias aparecen en una ventana aparte, no en un menú anclado. No hay botones de “Aceptar” o “Cancelar”, a diferencia de la configuración de la barra de herramientas.

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Oh-oh ¿seguro que desea cambiar su página de inicio a Google? Safari cuenta con una barra de búsqueda que no se puede quitar… ¡CRASH! Me tomó cuatro reinstalaciones poder hacer el cambio.

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Safari es el primer y único programa al que he visto generar errores fatales por escribir en una caja de texto. Es imposible iniciar sesión en Hotmail. Acostúmbrese a ese mensaje de error, lo verán muy seguido.

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La búsqueda de texto: muy efectiva y la característica que creo debería ser imitada por todos los demás. Díganme que no les resulta fácil encontrar lo que buscaban.

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El preview para la impresión es Apple puro, todo muy limpio estilo Zen, no clutter, no fondos o colores que distraigan, no opciones, no barras de desplazamiento ni ninguna indicación de en qué página estamos, no nada. La forma de avanzar a la siguiente página es dando click a esos botones de arriba. ¿Queda claro qué hace cada botón? Qué bien, porque no hay ningún texto explicativo, bienvenidos a la era de los jeroglíficos.

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¡Oh, esperen! ¡Las opciones de configurar página se conectan a las APIs de Windows para mostral el diálogo de impresión por defecto! Bien, Apple, eso es lo que yo llamo atención al detalle.

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