Pinokio

Nightmarish

Cuando duermo bien mi ciclo normal de sueños consta de tres capítulos. Con suerte logro recordarlos todos, pero normalmente olvido lo que sueño. A veces los sueños tienen relación y cada capítulo es una continuación del anterior, únicamente cambia un poco la ambientación y el estilo visual, con esto me refiero principalmente a los colores y a lo que podríamos denominar los movimientos de la cámara. Otras veces los sueños no tienen ninguna relación. Lo que más me gusta es que, aún y cuando llegan a ser perturbadores, mis sueños nunca me decepcionan. Anoche en el primer capítulo era un niño de unos diez años, vivía con mi familia en un basurero y nos refugiábamos en la vieja carrocería de un auto oxidado. Yo me encontraba unos tenis muy desgastados pero que eran mi gran tesoro porque tenía una herida en el pie de caminar descalzo ahí. Muy apenas sobrevivíamos, creo que no era un basurero en sí sino una zona de guerra. Mi hermana pequeña andaba por ahí y todos cuidábamos de todos. Ese sueño era verde.

El segundo capítulo fue el más flojo, estaba con unos viejos amigos. Primero en mi casa, donde tres cosas mugrosas andaban flotando y yo tenía que deshacerme de ellas antes de que desataran la desgracia que sólo yo sabía que podían traer. Tenía un hermoso pastor alemán, que solo aparecía en el fondo, nunca hizo nada realmente. El más pesado de mis amigos encontraba muy gracioso el verme perseguir aquellas cosas mugrosas así que las aventaba de un lado al otro hasta que fueron a parar a un lugar fuera de mi alcance. Lo maldije, porque en lo que tardamos en alcanzarlas comenzó la desgracia. Las cosas mugrosas se transformaron en un pequeño monstruo, inofensivo pero de aspecto terrible. Mi amigo lo tomó con sus manos y se desarmó, pieza por pieza. Creo que era porque él no le tenía miedo, aunque comprendía lo terrible que era. Por ahí en alguna parte había un templo hindú en miniatura. Después teníamos que rescatar a mi hermana, que estaba prisionera en una casa azul. Mi perro estaba desaparecido pero al llegar a la casa veíamos que estaba atrapado en un nicho del muro de la azotea, de cabeza. Lo liberábamos usando un pequeño tejado como resbaladilla. Un amigo y yo entrábamos a la casa, el otro se quedaba afuera con el perro. Al asomarnos por la ventana del patio trasero escuchábamos a mi hermana y veíamos su silueta por las cortinas de encaje. Intentábamos entrar pero todo estaba muy bien cerrado, entonces nos atrapaba una anciana. Ese sueño era azul y café.

El tercer capítulo es el que más me gustó. Estaba de nuevo en la casa azul, aún veía la silueta de mi hermana por las cortinas de tul pero todo era diferente. La casa ahora en vez de ser de interés social era amplia, enlomada y con ese toque de arquitectura práctica de los ricos de los sesentas. Estaba solo, era un adolescente y vestía como si fuera un despojo social. Usaba el cabello corto, como me gusta pero casi nunca lo llevo. Sabía que habían descubierto mi presencia y huía descolgándome de la barda azul con orilla blanca, estaba oscureciendo y escuchaba a los perros cada vez más cerca, bajaba por la colina a un lugar desconocido, suburbano. Un camino de pasto llevaba hacia dos casas, una encantadora, limpia y muy ordenada, sin ningún lugar para ocultarse. La otra tenía la cerca abierta y había una cochera o un granero abierto, lleno de piezas mecánicas y recovecos. Estaba sucia y desordenaba. Me ocultaba ahí. Los perros no me encontraban pero al atardecer un hombre me atrapaba y me hacía prisionero. Era Gepetto, el demente. En su taller me convertía en un muchacho de madera. Evitaba que huyera diciéndome que si lo hacía jamás volvería a ser de carne y hueso. Recuerdo haber sentido los tornillos de mis rodillas. Me amenazaba con que si lo desobedecía me lanzaría a la hoguera y todo el día y toda la noche tenía encendido el fuego. Ese sueño era azul, negro y verde, siempre en claroscuro. Jamás me atrevía a huir, me desperté con un una opresiva sensación de miedo. Fue increíble.

10 pensamientos en “Pinokio

  1. Yo creo que todos tenemos sueños “pachecos” solo que realmente muchos no recuerdan.

    Pero si quieres mi opinion, esos malos sueños son todos culpa de Disney y su malevolo plan de reconquistar el mundo, porque a webo que alguien lo revivirá

  2. De hecho el sueño de Pinocho me gustó bastante, estoy pensando en desarrollar la idea y vender los derechos a Wes Craven o Alexandre Aja.

    Por cierto, la imagen es de mis favoritas de mi colección, tristemente he perdido el nombre del autor.

  3. Vaya que interesante ahora también somos del club de los sueños bizarros.

    Mis sueños realmente pocas veces los recuerdo. La mayoría son sueños como los tuyos.. muy fantasiosos, donde siempre soy el protagonista de aventuras extrañas. Los míos sin embargo tienen un tono mas obscuro, insano, demoniaco diría yo.

    Será por la extraña fascinación que tengo al terror, a lo sobrenatural a la obscuridad (que de chico tanto temí). Hare el intento de recordar que sueño a ver si lo posteo en una entrada.

    Por cierto, tu sueño de pinocho extraño resulto ser muy chido. Y mas chido que recordaras con todo detalle lo que sueñas.

  4. Seguramente lo sabrás, pero si escribes siempre tus sueños (o lo qu recuerdes de ellos), verás cómo poco a poco comienzas a recordar todo lo que sueñas. Tal vez sean más de tres capítulos, quizás unos 10 o 12 y ya tendrias media temporada de sueños locos.

    Y hablando de sueños, puedes practicar conscientemente todos los días el leer una nota y volverla a leer, si es la misma pues estás en el mundo “real”, si cambia la frase estás en un sueño y podrias cambiar el rumbo de la historia (es muy divertido saber que sueñas y tomar el control de todo lo que pasa en él), o taparte la nariz conscientemente todos los días, con el fin de crear un hábito, pues si no respiras estás en este mundo y si puedes respirar pues seguro que es un sueño, para que en el momento que lo hagas en un sueño te des cuenta de que es un sueño y puedas tomar el control de él. Particularmente en mi caso me ha funcionado este segundo método, y no te arrepentirás de ser una lagartija voladora peleando contra unos chocolates asesinos (con todo y envoltura) en un planeta que tiene la forma de una sandía mordida. Divertídisimo.

  5. mmh

    mmmh

    de las 4 horas (o menos) que duermo al dia… nunca me acuerdo si sueño… yo creo que ya traigo tan atrasidisimo mi periodo de sueño que ya mi cerebro no da pa eso… mi prima dice, y con un dejo de realidad yo creo, que me voy a volver loco por no dormir….

    Extraño mis sueños estilo silent hill😦

  6. lagartijas peleando con chocolates asesinos? sueños estilo silent hill? y yo que creia tener sueños raros!!

    La verdad si hago el esfuerzo por recordar todo lo que sueño desde hace un par de años y ha funcionado bien, asi me di cuenta de que podia recordar tres y no solo un sueño.

  7. Ya resolví mi problema con su blog. Aparentemente se trataba del navegador. Pero ahora puedo leerlo a mis anchas.
    Me sorpende que pueda recordar su sueños. Yo sólo recuerdo los que son recurrentes, o aquellos que fueron muy sangrientos. ¿Por qué no escribir una obra disparatada en 3 actos?

    Mata ne!

  8. Pingback: Dean Koontz - “Intensity” « Kurazaybo jom peich

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