Car Wash

Car WashA veces aún parece tener el rostro y la voz de un adolescente. Son las nueve de la mañana y ya está ahí. Las primeras veces que lo vi pensé que no duraría mucho, por algo todos los que habían intentado ganar unos pesos en esa esquina se habían ido. Regresé a las nueve de la noche y seguía ahí. Pasaron varios meses y no solo no se fue, llegaron más.

Yo no entendía qué era lo que lo motivaba a pasar doce horas bajo el sol, a estar ahí todos los días de la semana. Luego noté que suele sonreír, que intenta lavar tantos parabrisas como le es posible y a veces hasta le da un trapazo a todo el auto. En un alto vi que no se bajó de la banqueta a seguir con su trabajo, se quedó en la entrada de un local abandonado con el otro, diciéndole que el sol estaba muy fuerte y que permaneciera en la sombra, que lo esperara un poco más. Con ese otro que corrió hacia él en cuanto le dio la espalda y le dijo “papá”.

Hace tiempo que no los veo y cada vez que paso por ahí me pregunto en dónde están.

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