Obra negra (a.k.a. Telenovelita de la prepa a.k.a. Cibercuates)

Hace poco platicaba con un amigo sobre el triste caso de un conocido, antiguo compañero de la escuela. Hace varios (por no decir muchos) años estábamos los tres en el mismo salón. El conocido del que hablo de pronto comenzó a hacerme plática, luego a juntarse conmigo por motivos que hasta la fecha me son desconocidos. No fue nada sospechoso en realidad, creo que solo intentaba ser mi amigo pero nunca entendí el por qué. Las cosas iban más o menos bien, como es mi costumbre caí en el error de no buscar cosas que pudiéramos tener en común y no interesarme mucho en averiguar más sobre él. A mi siempre me resultó indiferente, la verdad. Pasó el tiempo, creo que dos semestres y las cosas seguían igual. Luego él se fue interesando en conocer a mi amigo. Supuse que se había propuesto conocer a todos los de nuevo ingreso, por así decirlo ya que él llevaba más tiempo en la escuela. Mi indeferencia fue cambiando hacia algo más positivo pues consideré que tener un nuevo amigo en común sería divertido y, aunque no tenía nada en particular a favor de esta persona, tampoco tenía nada en su contra.

Pero las cosas se fueron complicando, se nos ocurrió hacer equipo para el proyecto final de una materia y fue ahí donde empecé a notar cierta tensión. Él prefería a mi amigo, lo cual no tiene nada de malo y no sólo ya estoy acostumbrado a que eso suceda sino que además no suelo buscar ser el centro de atención (diga lo que diga H. Leyva) así que en cierta forma ya me lo esperaba. Al principio no me pareció nada extraño pero luego comenzó a hacer bromas y comentarios que denotaban que yo no le caía muy bien. También estoy acostumbrado a eso, no me preocupó en realidad pero me resultó muy incoherente.

Por aquel entonces nos habían introducido a un juego multiplayer que jugábamos a escondidas de los profesores en las máquinas del laboratorio de computación, el conocido ya lo jugaba desde antes así que tenía más experiencia y como la mayoría éramos (relativamente) de nuevo ingreso, él era la autoridad en la materia y designaba los equipos. Al principio todo estaba bien pero luego algunos de los compañeros con los que yo tenía mejor dinámica ya no coincidían en el horario. Pensé en hacer equipo con mi amigo pero este tipo siempre jugaba con él y a mi me dejaba en el otro equipo, que se había ido llenando de gente a la que yo conocía muy poco y creo que no lográbamos colaborar bien. En una ocasión le comenté al conocido que quería estar en su equipo, para variar un poco, aquí debo reconocer que a pesar de todo él siempre había formado equipos bien balanceados, además aunque mi amigo y yo nos especializábamos en armas distintas (él era francotirador y yo experto en explosivos), teníamos casi exactamente el mismo nivel así que se dio cuenta de que para que mi propuesta funcionara debería intercambiarme a mi por mi amigo. Mi petición no fue respondida en el momento, sino luego de un rato y de varias muecas indescifrables. Al final este compañero dijo “¿a fuerzas tienes que estar en mi equipo?” a lo que yo contesté “tú dime, ¿a fuerza tengo que estar en el otro?” Se hizo un silencio en el salón y no me contestó pero hizo los equipos como siempre. Eso fue a finales de semestre, para el próximo mi horario cambió y ya no tuve mucha oportunidad de jugar además ya estaba cansado.

Hubo dos incidentes de los que francamente no me acuerdo en qué momento ocurrieron y que, ahora que lo pienso, pueden haber tenido algo que ver, lo digo porque me he dado cuenta al pensarlo en retrospectiva pero considero que no son para tanto. El primero fue un programa con el que yo estaba experimentando que permitía tener acceso a una red inalámbrica vecina, crackeando la clave Wep. Esto en teoría ya que el método que yo seguía tomaba mucho tiempo y antes de terminar la operación mi familia contrató la banda ancha. El conocido también tenía el hardware indicado y noté que se interesó en lo que yo estaba haciendo. Mi amigo me comentó que este hombre le había pedido averiguar qué programa estaba utilizando yo pero sin que me diera cuenta (ya habíamos caído en el espionaje, caray), detalle que me confirma que la lealtad es un arma de dos filos. Yo con gusto le hubiera pasado todos los pormenores a mi amigo pero el software en cuestión era muy quisquilloso y de nada serviría sin los drivers pirata. en ese tiempo yo no sentía que hubiera mala fe entre el conocido y yo, por lo que supongo que esto ocurrió antes de lo del videojuego, de modo que acompañé a mi amigo a casa de este sujeto a que fotocopiara un libro mío porque él tenía una papelería. En esa ocasión saqué el tema del hack de las redes inalámbricas y probé instalándolo en la máquina de este sujeto pero los drivers no funcionaron, su hardware era muy reciente y mi programa algo antiguo así que habría que buscar otra opción. Poco después mi amigo me dijo que, a petición del conocido, lo iba a ayudar a crackear la red inalámbrica de su vecino y me preguntó si lo ayudaba. Fue una pregunta bastante extraña para mí, justo en ese tiempo me estaba dando cuenta de la mala fe del compañero así que muy a mi pesar le dije a mi amigo que no lo apoyaría. La primera y única vez que he dicho esas palabras, en verdad me fue difícil tomar la decisión (oh, inocente mentalidad preparatoriana la mía).

El segundo incidente fue tiempo después, cuando ya había pasado lo del videojuego y estábamos en el equipo del trabajo final. En la escuela se habían dado cuenta de que las computadoras estaban llenas de porquerías y de que el acceso a internet no se usaba para nada bueno así que habían bloqueado muchas cosas, entre ellas los puertos de los programas de descargas. Mi amigo y yo nos propusimos encontrar la manera de saltarnos el firewall, más como reto personal que por otra cosa, él intentó varias cosas que no funcionaron. Yo investigué un poco el asunto y encontré el método para que los datos pasaran de manera imperceptible por el puerto 80, tristemente se requería de un proxy y los que existían en esa época y eran gratuitos cortaban la conexión cada media hora. Le describí a mi amigo el método que utilizaba y lo que había que buscar y él lo encontró primero, un proxy con un enlace a velocidad decente sin interrupciones que aceptaba todo el tráfico por el puerto 80, pero requería instalar un programa cliente. Funcionaba a la perfección. Decidimos mantenerlo en secreto para conservar el ancho de banda y acordamos que como había sido mi amigo quien lo había descubierto, él conservaría el derecho de decidir con quien se compartía. Previendo lo que podría pasar le dije que seguramente el tipo este querría utilizarlo pero me contestó “no se lo merece”. Una vez mientras trabajábamos en el laboratorio en nuestro proyecto final, que ya era de por sí algo difícil, el conocido me vio abriendo el programa de descargas. En realidad en ese momento no estaba descargando nada porque justamente estaba probando un nuevo método para brincarse el firewall, que no estaba dando resultados. Yo supongo que ya me había visto descargando cosas porque inmediatamente saltó de su asiento y me preguntó cómo le estaba haciendo y yo le dije la verdad (al menos una parte de), que estaba probando un programa que no funcionaba y le mostré cómo mis descargas estaban detenidas. Él tomó el mouse y husmeó en la configuración (gran falta de respeto eso de tomar el control de una computadora ajena sin permiso) y constató había un proxy configurado pero que no trabajaba. Indignado volvió a su asiento.

Por ahí entre todo esto yo instalé un nuevo juego en varias máquinas, esperando refrescar un poco las tardes multiplayer. Mi juego corría bien a secas en las máquinas cuando era nadamás un jugador pero cuando entraban más se alentaba demasiado así que mi iniciativa no tuvo éxito. Pero pasó a la historia porque el conocido andaba pregonando por ahí que yo le había querido copiar la idea.

Falta mencionar que antes de todo eso me llegaron algunos chismes que él andaba esparciendo a mis espaldas, le comenté a una amiga de mi confianza que es muy buena con el trato a las personas, ella me confirmó lo que él decía y razonablemente me sugirió hablar con él. Al hacerlo lo único que él me dijo fue que así trataba a todos sus amigos y a toda la gente en general, no sé cómo podía considerar eso como un argumento en su defensa. La discusión fue bastante larga, recordemos que todavía lo consideraba un posible amigo, pero no se obtuvo ningún resultado. Supuse que tenía una manera de pensar muy rara y fue donde le empecé a perder el interés.

Así que luego de todo eso limité mi contacto con él. Creo que no dejó de esparcir los chismes. Hubo una vez en la que él también quiso aclarar algo conmigo pero no recuerdo qué fue, no le hice mucho caso. Lo último que pasó es bastante bizarro y nunca entenderé cómo pudo afectarle tanto. En una materia nos tocó hacer una exposición en el salón de cómputo, que era donde había proyector. Yo estaba juntando los archivos de PowerPoint de los que ya habían pasado y un dia este tipo me dio un diskette para que se los pasara, estábamos en clase y le dije que los tenía en mi casa, que ahí ya los había borrado. No me escuchó y se lo dije más fuerte, se fue en silencio.

Más adelante al salir de una materia me quedé esperando a mi amigo, salió pero se quedó platicando con el conocido, yo no me acerqué, esperando a que terminaran de hablar para irme platicando con mi amigo. Cuando dejaron de hablar vi que el sujeto se acercó a mi y me dijo que si podíamos hablar, no veía que pudiera salir nada bueno de eso. En síntesis me dijo que no le habíagustado como le había contestado la vez del diskette, que le había gritado y bla bla bla. Por lo visto se lo tomó demasiado personal. Fue subiendo de tono muy rápido y yo casi ni alcanzaba a responder nada. En ese momento me di cuenta de que solo tenía dos opciones: seguir batallando con él toda la vida o mandarlo al carajo. Pensé en contestarle que así era como yo trataba a todos mis amigos y a toda la gente pero nadamás le dije que yo no estaba para escuchar esas cosas, di media vuelta y me fui. Todo esto sucedió muy rápido, mi amigo apenas iba unos diez metros adelante en el pasillo y fui a alcanzarlo. Pero el conocido no entendió, me persiguió por tres pisos diciéndome que yo estaba mal y no sé que tantas cosas, se veía bastante alterado y ladraba algo sobre partirme el hocico. Le di la razón y tampoco le gustó ¿quién entiende a la gente? Me fui y no nos volvimos a hablar.

Él siguió trabando amistad con mi amigo, yo nunca tuve ningún problema con eso y la verdad me tiene sin cuidado, salvo por las ocasiones en que llegó a causar inconvenientes estúpidos. Por ejemplo una vez en que yo iba a ir a casa de mi amigo pero el conocido lo había invitado a comer y luego le iba a dar ride a su casa. Sería mucho más fácil ir los tres a comer y que el conocido nos dejara a los dos en casa de mi amigo pero ah no, tan sencilla cosa no puede ser.

Hay otros pequeños detalles que me faltaría contar, una vez fuimos a casa de un compañero a beber y el conocido estaba tomando fotos, yo había tenido un problema familiar el día anterior así que no andaba muy bien que digamos, salí en un par de fotos muy serio pero salía en el fondo, nisiquiera me habían tomado la foto directamente. El conocido no se cansó de echármelo en cara. En otra ocasión varios compañeros fuimos a almorzar a un puesto de tacos cercano, los famosísimos tacos de Doña Ilda que nunca entendí porque eran tan famosos, el conocido los tenía en muy alta estima. Esa vez me preguntó qué me habían parecido y pues yo les di una calificación de ocho, la presentación y poca variedad de salsas tuvieron mucho que ver. Él se sintió ofendido…

No sé cual sea la moraleja de la historia, aún hoy en día me llegan informes de que sigue diciendo pestes de mí. Últimamente he estado pensando en eso, tratando de aprender algo de lo que pasó y no cometer el mismo error de nuevo. No he llegado a mucho, creo que en algún momento el buscó una amistad (¿verdadera?) conmigo y por muchos pequeños malentendidos sintió que lo rechazaba… horriblemente. Creo que cuando sintió que le grité se afectó su “orgullo”. Mi amigo todavía lo ve con frecuencia, ha tenido oportunidad de conocerlo mejor y me dice que no le está cayendo muy bien, que es lo que podríamos denominar un “bully“. Platicando con algunos compañeros de aquella época es inevitable que salga el tema de vez en cuando y ahora me entero que mi conocido nunca habló de esto con nadie. Me doy cuenta de que está afectado, realmente no lo puede olvidar siendo que sucedió hace años. Y yo todavía no entiendo por qué.

Es muy cansado cuando algo así pasa, particularmente haber estado en la posición de mi amigo donde se tiene una relación en buenos términos con dos personas que no pueden estar juntas. Creo que este sujeto de alguna u otra forma quiere manipular a las personas, no sé qué pueda ganar. No me arrepiento de haberlo mandado al carajo y aún así todavía soy capaz de ver que hay algo bueno en él, como dicen por ahí toda persona vale algo. Muy a mi pesar nuestra amistad quedó en obra negra.

7 pensamientos en “Obra negra (a.k.a. Telenovelita de la prepa a.k.a. Cibercuates)

  1. llevele llevele!!! catarsis y traumas… 3×2 3×2 llevele llevele….

    mmh ya en serio… en esta ciudad es muy dificil tener una relacion con alguien.. generalmente son gente muy…. rara…. se les olvida ser cool.. tons ni te asustes ni te nada….

  2. Pues mira.. que hay de raros a raros… tener que construir el por que unos tacos famosos tienen 8 es como muy … raro…. es decir, gustan o no gustan…. es comida… jaja…

    Pero no eres raro, (raritos otros… ) tienes impulsos diferentes 😀.

    Buena historia… me tuvo enganchado un rato en el que obviamente NO trabaje..

    Te ves!

  3. Vaya, normalmente cuando veo posts largos cierro la pag y me lanzo a buscar mas basura pero este en particular me mantuvo aferrado a la lectura.
    Me pasaron varias cosas similares mientras estudiaba la carrera, hoy que estoy por terminar he pensado bastante al respecto… pero al menos soy bastante practico cuando alguien me caga las bolas se lo hago saber de frente y le pongo solucion lo antes posible al asunto por lo general un chingas a tu madre, acompañado de un gesto y ausencia de conversacion los hace entender.
    La materia que lleve en verano me puso en una situacion de mucha incomodidad al trabajar en “equipo” con 2 pinches costales de 50Kg que tuve que cargar y al final descubri que era neta lo que ya muchas personas me habian dicho.

  4. Yo tengo que lidiar con eso todos los días. Y también hay que gente que lidia conmigo y gente a la que no le hablo todos los días.

    Y pues que remedio.

  5. Creo que a todos nos pasa, yo intento ser lo más explícito posible porque soy particularmente malo para las sutilezas. Lo que me da gusto es que en todos los lugares a los que ido he hecho amistades.

    Es verdad que esta es una ciudad difícil, no sè exactamente en qué radica. De cierta forma si fue catártico escribirlo, creo que nunca entenderé lo que pasó.

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