Un domingo cualquiera

Ejercicio panorámico para un domingo cualquiera…

Luego de haber sido plantado por un grupo de amigos (bueno, más tarde me enteraría de que simplemente no nos vimos y hubo un error al pasarnos el número telefónico) fui a pasear al centro, por casualidad llegué a Plaza del Carmen y me llamó mucho la atención encontrarme en un punto exacto en el que había globeros para todos lados. Me pregunté si sería posible capturar el momento en panorámico… y sí, sí se pudo. En serio al principio creía que no había manera de que saliera nada bueno de ahí.

Pueden ver la versión inicial que cierta persona llamó “Downtown of ghosts” que da una idea del número de exposiciones y el movimiento de gente en la plaza. Quizá no se note bien y deban verla en grande o en QTVR.

 Downtown of Ghosts

Y la versión finalizada, también en grande y QTVR.

 Un domingo cualquiera | Any given sunday

Estoy muy satisfecho con el resultado.

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Tres Años

Así es, hoy se cumplen años de que inicié el blog. Me da gusto, en promedio son poco más de 100 posts al año. Cuando pienso que eso significa menos de cuatro dias entre cada entrada me parece casi preocupante ¿de donde salen las ideas y el tiempo? Puedo decir que siempre me ha gustado escribir y leer, particularmente información en internet. Es curioso recordar que cuando inicié el blog, mi primer influencia era cierto compañero del ITESM que escribía sandeces y que ahora ha dejado los blogs y se dedica tiempo completo a Twitter. También he visto como cada vez menos de mis conocidos de la vida real escriben o hacen algo en internet, incluso hay quien dejó su blog y se cambio a Metroflog. La moda parece ser twitter, que si es divertido y adictivo.

Me ha gustado mucho seguir escribiendo, sobre todo este año que he viajado y entrado a trabajar. Me gustó mantenerme publicando textos, fotos y video y mantenerlo como una constante en mi vida entre todos los cambios que he estado teniendo en ella. En epecial me he estado metiendo más de lleno en la fotografía y he conocido a varias personas por medio de ella. Ya hasta asisití a un Flickr Tour a Armadillo de los Infante y me divertí bastante. En este momento vengo regresando de tomar fotos del  espectáculo de luz y sonido en ciertos edificios del centro histórico de San Luis Potosí, en la semana estaré en la pista de hielo del parque de Morales, tengo pendiente subir las fotos de los árboles-escultura de ese parque, de la exhibición de coches del cine avenida, de la expo comic, de graffiti, de animales… Este año también dejé de usar mi amada cámara Sony con la que me inicié en esto y me deshice de una mala sustituta marca Kodak para adquirir mi Canon S5 actual con la que estoy más que satisfecho. He tomado varias fotos de amigos, incluído una boda de uno que se casó (en donde pude experimentar con un flash externo que pertenció nadamás ni nada menos que a mi abuelo y no deja de impresionarme que se compatible con su Retinette de los 60’s y mi Canon digital, para mi es mágico y sagrado) y da un no sé qué, algo bonito ver que usen una de tus fotos de avatar jaja. Estoy aprendiendo y experimentando mucho con software y técnicas y bueno, estoy bastante feliz por ese lado.

También he estado escuchando música mucho más que antes (aún no soporto el radio por más de 15 minutos pero creo que eso ya no se me va a quitar), adquirí un reproductor MP3 marca RCA Lyra y lo cambié el mes pasado por un iPod que encontré a buen precio y también estoy muy feliz. Empecé el año leyendo como loco, en parte para refugiarme un poco del (sí, lo diré por primera vez en este blog) estrés del trabajo y lo disfruté muchísimo. Ahora vienen las navidades jaja, creo que nadie nunca presta atención a mis posts de aniversario del blog precisamente por haberlo empezado en estas fechas. Lo empecé después de mucho pensarlo, habiéndome propuesto (y en el fondo, estando seguro de) durar mínimo el primer año y algún día alcanzar los cien posts. Recuerdo con cariño la época en que varios compañeros del ITESM tenían su blog también. Ahora es distinto, ya no soy estudiante, ya casi nadie escribe pero por ahí tengo unos conocidos que andan con un webcomic y uno de ellos no tiene la menor intención de dejarlo. Me encanta, la idea, el esfuerzo, el simple hecho de que se hayan lanzado a hacerlo. Soy de la idea de que todos tienen algo que decir, que aportar, que compartir. Que todo mundo es creativo en cierta forma, que el mejor pasatiempo es compartir nuestras vivencias con la gente.

Y bueno, no sé muy bien cómo terminar esto, la verdad nisiquiera sabía muy bien cómo empezarlo, solamente quería dejar constancia. Estoy bien, alegre y contento, me da mucho gusto haber conocido (dentro del poco o mucho contacto que hayamos tenido) por medio de internet a Yuumei quien me hace reir mucho y le agradezco enormemente haberme regalado la cuenta pro en Flickr (ahora soy un adicto sin remedio), a Mikehc, a Xinita, a Cgalarza con su increíble entusiasmo, Dekaru (uno de mis blogueros favoritos, espero ya esté recuperado de su lesión) y seguir teniendo contacto con KWZ, elcrayon (que ya solo existe en forma de fichas twitter crapulento y maldiciento) y Prozak, que por cierto me gustó que usó la imagen de las teclas que le regalé para su banner. Sí, es una foto no muy buena. Creo que es todo.

Pueden ver también lo que escribí el primer y el segundo aniversario. Aquí seguiré bloguenado, por cierto por ahí tengo algo que ver con un nuevo proyecto pirata que muy probablemente jamás volveré a mencionar directamente aquí. He visto demasiado Diggnation y ahora tengo ganas de hacer un podcast/videopodcast pero nadie entiende el potencial de las marionetas de calcetín. Qué quieren, así soy yo.

Por casualidad entro a Wal-Mart de Muñoz un lunes a las 9:00 am…

… y el gerente tiene a los empleados reunidos en un pasillo en una especie de charla motivacional. Comienza a contarles sobre la idea que “alguien” tuvo de devolverle el IVA a los clientes el sábado pasado y los felicita por las ventas de ese día: 3.44 millones de pesos, nuevo record para esa tienda. Hace algunas comparaciones con años pasado y les pide a todos que se preparen porque se acerca la temporada más pesada del año. Asegura, sin revelar detalles, que otra tienda vendió 12 millones el mismo día.

No sé qué pensar, aparte de que eso explica por qué los estantes lucen un poco vacíos.

Una tarde con Silent Hill 5

Incredulidad. Creo que empezó hace diez años, yo estaba en la secundaria, una secundaria de mala muerte. Típico, la clase de dibujo técnico. Todos cargando su block de dibujo Scribe gigante.Había quienes lo llevaban forrado e incluso decorado con estampas y recortes. La verdad no me acuerdo que tipo de recortes salvo el de un compañero: eran puras imágenes de videojuegos y páginas de la revista club nintendo. Por cierto ¿alguien todavía compra revistas de videojuegos?

Bueno, este tipo era parte de un pequeño grupito de adolescentes traumados (expresión bastante noventera, me parece) con los videojuegos. Para mi eso de los juegos siempre fue algo lejano e inalcanzable, en aquella época existía el debate “Nintendo vs. PlayStation” pero este cuate los quería a todos, agotó los juegos del 64 y se compró la consola de Sony, luego compró un DreamCast y más adelante se deshizo de él y así. Y me asombraba, a mi jamás me hubieran comprado nada de eso además cada juego era carísimo para alguien de secundaria como yo. Tal vez por eso se me fue haciendo la idea de que los que tenían videojuegos eran niños consentidos (y todavía creo que no estaba tan equivocado). Yo nunca tuve mucho que ver con esa gente hasta el final del último año cuando gracias a un trabajo final y un equipo de trabajo que se desintegró, la maestra me puso a trabajar con ellos. Casualmente el trabajo ya estaba casi terminado asi que el resto de la tarde lo pasamos frente a la TV. Yo no conocía los juegos de PS, muy apenas había escuchado de ese aparato. Él quizá lo interpretó como desinterés y comentó que estaba por terminar un título que le había dado pesadillas la primera noche que lo jugó así que puso el CD de Silent Hill en la consola y prosiguió a ignorarme. Era raro, rarísimo. No se parecía a nada que yo hubiera visto antes. Por aquel entonces yo apenas me estaba interesando en el cine serie B y las películas de terror así que al ver a Harry “zapatos de caja de pañuelos” Mason corriendo por oscuros y oxidados pasillos para hacer extrañas combinaciones de objetos y herramientas (mi compañero estaba en la parte donde se mezclan distintos escenarios, recuerdo claramente la jaula de aves ensangrentada en un cuarto de baño, por ejemplo) a la tenue y miserable luz de una pequeña linterna, quedé inmediatamente enganchado.

Fue tiempo después cuando tuve oportunidad de jugarlo desde el principio, creo que todo mundo tiene alguna buena anécdota de la primera vez que jugó Silent Hill. Me llamó mucho la atención que no se trataba de matar marcianos y que ni los personajes ni los escenarios estaban sacados de una caricatura ni de un mal relato de acción/ciencia-ficción. Eran gente normal. No que eso por sí solo tenga algún mérito o garantice un juego especial, pero era parte del todo que ayudaba a mantener la cabeza del jugador en algo aparte de dispararle a todo lo que se mueva (aquí es donde entran los ñoños y dicen que esa es una referencia a los FPS y que eso no era común en la era del 64 blaaargggh). Era el miedo, quizá la intriga de la historia retorcida. Una historia tan cargada de terror y desgracia que de ninguna manera podría tener un final feliz (de hecho ninguno de los finales lo es) y claro, los sonidos y la música, por sobre todo. Nunca un videojuego me había resultado tan envolvente y la música tuvo mucho que ver en eso. Después de esa tarde en que por primera vez me moví por el oscuro y retorcido mundo que alterna entre la niebla y la oscuridad, se volvió para mi algo recurrente. No lo sé, quiza en algún nivel semi-inconsciente. Encontraba referencias a ese universo en la vida real. La cerca de malla se convirtió en un objeto difícil de ignorar, por ejemplo. Era constante el notar lo opresivos que son los paisajes cotidianos y lo agobiante que podrían ser con un toque de óxido, oscuridad y puertas bloqueadas.

Por eso era difícil de creer que hubiera una segunda parte. Y luego una tercera, una cuarta (que a mi gusto ya fue perdiendo el rumbo). Creo que las secuelas siempre se reciben con incredulidad y escepticismo. La pregunta en boca de todos siempre es “¿se mantendrá la escencia?”. Creo yo que esa es una pregunta necia e innecesaria. Muy difícilmente sucede y en todo caso, no tiene por qué pasar. Pero es lo que todo mundo quiere ver y suele quedar decepcionado. Yo… no sé, normalmente me siento más cómodo cuando las cosas son únicas. Jamás habría pedido una secuela, para empezar. Pero ahí está. Obviamente tengo la misma pregunta en la cabeza pero no está sola, se pelea con otra, la de ¿es buena esta quinta parte? Y pues al principio quiero creer que no,  los monstruos se mueven muy rápido, el personaje es muy ágil y diestro en el ataque además de que, a diferencia de todos los demás, no pasa por ese período de incredulidad, por el shock emocional que todos los demás han tenido antes al encontrarse sumergido en ese mundo de terror. También hay demasiada exposición, a los 15 minutos ya resulta obvio uno de los giros que seguramente más adelante serán revelados como el gran-misterio-que-te-dobla-la-mente. Los sustos… el miedo ha adoptado el estilo de película gringa barata donde lo que asusta es lo que sale de tus espaldas sin aviso acompañado de un estruendo, esos “sustitos” que te hacen saltar si te agarran en el momento preciso y no pasa de ahí. Pero está el guiño a Lovecraft, la transformación del mundo “real” a la fantasía infernal con todo y transición sacada de la película (que luce excelente por cierto), el abordar esta vez los miedos y complejos de la infancia. La fachada que uno construye para ser duro y rudo por fuera siempre, ante toda circunstancia. Y la música, vuelve. Si de algo podemos estar seguros con esta franquicia es de que a Yamaoka nunca se le acabará la imaginación y el talento. Es una contradicción, un choque de convicciones. Una parte de mi quiere, en secreto, odiarlo, decir que nada nunca se comparará a esa primera vez. En parte es cierto. Otra parte desea darle la bienvenida y familiarizarse con él, incluirlo en la mitología personal, diaria, que está siempre ahí entrelazándose con el pensamiento consciente. Correr… ¿pero correr a dónde?

Así, volvemos a casa. Por el camino angosto, oscuro y terrible que es el recuerdo. Solos, como venimos al mundo, como nos vamos. Es difícil no dejarse llevar por la nostalgia. Pocas cosas en la vida lo recuerdan tan bien como Silent Hill, que para mi es algo más que un juego. Es un pueblo fantasma, un mundo imaginario del que queremos huir pero en el que por accidente nos refiguamos a veces en la vida real, ese mundo de horror que existe solamente para nuestros ojos. Y sigue vivo y se ve y se escucha mejor que nunca, con eso más que basta para inspirar y despertar la imaginación. No, quizá no es accidente. Puede que como ser humano me guste sufrir y de vez en cuando tener tendencias autodestructivas. Es bueno estar ahí de nuevo, dejar atrás a los incrédulos. Siempre se puede pedir más pero, también, siempre hemos sabido que íbamos a volver, perdonándolo todo ¿por qué tardamos tanto?

Este post está inspirado en mi experiencia de unas cuantas horas con Silent Hill: Homecoming y por la lectura de este post que tiene algo de cierto, también está interesante esta respuesta.  Espero que no ayude a aclarar las cosas.

A tank of joy

Tanque de alegria | A tank  of joy

Siempre dije que si publicas dos fotoposts seguidos corres el riesgo de convertirte en fotoblog, asi que posteo esto traicionando mis principios. Simplemente me gustó mucho el resultado.

De la serie tomada en Armadillo con los flickeros potosinos. Si, seguramente hablaré de eso y subiré más fotos :p

Canon S5 IS, tres exposiciones. Adobe Lightroom + un toque de Imagenomic Nosieware, que se están convirtiendo en mi workflow diario. Procesado en HDR con Dynamic Photo HDR, el Photomatix está negado para alinear tomas “handheld”, hasta el easyHDR es mejor.