Una tarde con Silent Hill 5

Incredulidad. Creo que empezó hace diez años, yo estaba en la secundaria, una secundaria de mala muerte. Típico, la clase de dibujo técnico. Todos cargando su block de dibujo Scribe gigante.Había quienes lo llevaban forrado e incluso decorado con estampas y recortes. La verdad no me acuerdo que tipo de recortes salvo el de un compañero: eran puras imágenes de videojuegos y páginas de la revista club nintendo. Por cierto ¿alguien todavía compra revistas de videojuegos?

Bueno, este tipo era parte de un pequeño grupito de adolescentes traumados (expresión bastante noventera, me parece) con los videojuegos. Para mi eso de los juegos siempre fue algo lejano e inalcanzable, en aquella época existía el debate “Nintendo vs. PlayStation” pero este cuate los quería a todos, agotó los juegos del 64 y se compró la consola de Sony, luego compró un DreamCast y más adelante se deshizo de él y así. Y me asombraba, a mi jamás me hubieran comprado nada de eso además cada juego era carísimo para alguien de secundaria como yo. Tal vez por eso se me fue haciendo la idea de que los que tenían videojuegos eran niños consentidos (y todavía creo que no estaba tan equivocado). Yo nunca tuve mucho que ver con esa gente hasta el final del último año cuando gracias a un trabajo final y un equipo de trabajo que se desintegró, la maestra me puso a trabajar con ellos. Casualmente el trabajo ya estaba casi terminado asi que el resto de la tarde lo pasamos frente a la TV. Yo no conocía los juegos de PS, muy apenas había escuchado de ese aparato. Él quizá lo interpretó como desinterés y comentó que estaba por terminar un título que le había dado pesadillas la primera noche que lo jugó así que puso el CD de Silent Hill en la consola y prosiguió a ignorarme. Era raro, rarísimo. No se parecía a nada que yo hubiera visto antes. Por aquel entonces yo apenas me estaba interesando en el cine serie B y las películas de terror así que al ver a Harry “zapatos de caja de pañuelos” Mason corriendo por oscuros y oxidados pasillos para hacer extrañas combinaciones de objetos y herramientas (mi compañero estaba en la parte donde se mezclan distintos escenarios, recuerdo claramente la jaula de aves ensangrentada en un cuarto de baño, por ejemplo) a la tenue y miserable luz de una pequeña linterna, quedé inmediatamente enganchado.

Fue tiempo después cuando tuve oportunidad de jugarlo desde el principio, creo que todo mundo tiene alguna buena anécdota de la primera vez que jugó Silent Hill. Me llamó mucho la atención que no se trataba de matar marcianos y que ni los personajes ni los escenarios estaban sacados de una caricatura ni de un mal relato de acción/ciencia-ficción. Eran gente normal. No que eso por sí solo tenga algún mérito o garantice un juego especial, pero era parte del todo que ayudaba a mantener la cabeza del jugador en algo aparte de dispararle a todo lo que se mueva (aquí es donde entran los ñoños y dicen que esa es una referencia a los FPS y que eso no era común en la era del 64 blaaargggh). Era el miedo, quizá la intriga de la historia retorcida. Una historia tan cargada de terror y desgracia que de ninguna manera podría tener un final feliz (de hecho ninguno de los finales lo es) y claro, los sonidos y la música, por sobre todo. Nunca un videojuego me había resultado tan envolvente y la música tuvo mucho que ver en eso. Después de esa tarde en que por primera vez me moví por el oscuro y retorcido mundo que alterna entre la niebla y la oscuridad, se volvió para mi algo recurrente. No lo sé, quiza en algún nivel semi-inconsciente. Encontraba referencias a ese universo en la vida real. La cerca de malla se convirtió en un objeto difícil de ignorar, por ejemplo. Era constante el notar lo opresivos que son los paisajes cotidianos y lo agobiante que podrían ser con un toque de óxido, oscuridad y puertas bloqueadas.

Por eso era difícil de creer que hubiera una segunda parte. Y luego una tercera, una cuarta (que a mi gusto ya fue perdiendo el rumbo). Creo que las secuelas siempre se reciben con incredulidad y escepticismo. La pregunta en boca de todos siempre es “¿se mantendrá la escencia?”. Creo yo que esa es una pregunta necia e innecesaria. Muy difícilmente sucede y en todo caso, no tiene por qué pasar. Pero es lo que todo mundo quiere ver y suele quedar decepcionado. Yo… no sé, normalmente me siento más cómodo cuando las cosas son únicas. Jamás habría pedido una secuela, para empezar. Pero ahí está. Obviamente tengo la misma pregunta en la cabeza pero no está sola, se pelea con otra, la de ¿es buena esta quinta parte? Y pues al principio quiero creer que no,  los monstruos se mueven muy rápido, el personaje es muy ágil y diestro en el ataque además de que, a diferencia de todos los demás, no pasa por ese período de incredulidad, por el shock emocional que todos los demás han tenido antes al encontrarse sumergido en ese mundo de terror. También hay demasiada exposición, a los 15 minutos ya resulta obvio uno de los giros que seguramente más adelante serán revelados como el gran-misterio-que-te-dobla-la-mente. Los sustos… el miedo ha adoptado el estilo de película gringa barata donde lo que asusta es lo que sale de tus espaldas sin aviso acompañado de un estruendo, esos “sustitos” que te hacen saltar si te agarran en el momento preciso y no pasa de ahí. Pero está el guiño a Lovecraft, la transformación del mundo “real” a la fantasía infernal con todo y transición sacada de la película (que luce excelente por cierto), el abordar esta vez los miedos y complejos de la infancia. La fachada que uno construye para ser duro y rudo por fuera siempre, ante toda circunstancia. Y la música, vuelve. Si de algo podemos estar seguros con esta franquicia es de que a Yamaoka nunca se le acabará la imaginación y el talento. Es una contradicción, un choque de convicciones. Una parte de mi quiere, en secreto, odiarlo, decir que nada nunca se comparará a esa primera vez. En parte es cierto. Otra parte desea darle la bienvenida y familiarizarse con él, incluirlo en la mitología personal, diaria, que está siempre ahí entrelazándose con el pensamiento consciente. Correr… ¿pero correr a dónde?

Así, volvemos a casa. Por el camino angosto, oscuro y terrible que es el recuerdo. Solos, como venimos al mundo, como nos vamos. Es difícil no dejarse llevar por la nostalgia. Pocas cosas en la vida lo recuerdan tan bien como Silent Hill, que para mi es algo más que un juego. Es un pueblo fantasma, un mundo imaginario del que queremos huir pero en el que por accidente nos refiguamos a veces en la vida real, ese mundo de horror que existe solamente para nuestros ojos. Y sigue vivo y se ve y se escucha mejor que nunca, con eso más que basta para inspirar y despertar la imaginación. No, quizá no es accidente. Puede que como ser humano me guste sufrir y de vez en cuando tener tendencias autodestructivas. Es bueno estar ahí de nuevo, dejar atrás a los incrédulos. Siempre se puede pedir más pero, también, siempre hemos sabido que íbamos a volver, perdonándolo todo ¿por qué tardamos tanto?

Este post está inspirado en mi experiencia de unas cuantas horas con Silent Hill: Homecoming y por la lectura de este post que tiene algo de cierto, también está interesante esta respuesta.  Espero que no ayude a aclarar las cosas.

10 pensamientos en “Una tarde con Silent Hill 5

  1. Eso de Kurasaybo de donde viene…
    creo q no he leído lo suficiente en tu blog para descubrirlo

    en fin, conozco una canción japonesa q se llama así

    Atte
    Iris

  2. pero lo de jom peich viene de una tira cómica, ¿no?. esa donde un “rancherito” le pide a un webmaster que le haga su “jom peich”. (home page)

  3. Interesante, desconozco tal tira comica pero la idea es la misma. Como dato curioso “que significa jom peich?” es la pregunta que mas recibo respecto a este blog…

  4. Por cierto, muy buen blog. Y kurazaybo me suena a un juguete, quizás un robot, algo así como ” “Nuevo súper Kurazaybo 2030, cómpralo ya (no se incluyen baterías)”

  5. Pues gracias por el cumplido y por mostrarme la tira, si es bastante buena y la verdad no tenia idea, no leo periodicos :S

    El nombre de Kurazaybo lo tome porque se me agotaban las ideas

  6. Puts. Todo el mundo dice que el 5 está bien chafa (para los estándares de la serie). De todas maneras me gana el morbo, lo jugaré en cuanto tenga oportunidad, jajaja.

  7. Pues mira no es el mejor de la serie pero creo que lo que pasa es que es distinto, es mas de accion y gore que de suspenso y terror psicologico, el problema con las secuelas es que en el fondo la gente quiere el mismo juego una y otra vez.

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