Zombies del internet

Anoche tuve un sueño bastante extraño pero que me divirtió mucho. A continuación intento contarlo de la mejor manera que me es posible..

Este post está dedicado a Chuckless & Mike.

Todo comenzaba con un un viaje en tren. No un tren de pasajeros, más bien era un tren de carga y yo iba como polizón junto con un pequeño grupo de otras personas en un vagón sin ventanas. En algún momento notábamos que las cosas no estaban bien, se empezó a tocar el tema de rumores que habían surgido recientemente sobre extraños acontecimientos en lugares apartados y bueno, no habiendo más opción, abandonábamos la seguridad de nuestro vagón  y nos aventurábamos a lo desconocido.

Para nuestra mala fortuna, el tren se había detenido en un desértico paraje a mitad de una carretera, cerca de unos puentes y algo apartado de unos viejos almacenes y talleres del ferrocaril. Nos dirigíamos hacia los talleres, pensando que constituirían un refugio decente por su relativa lejanía de las ciudades cercanas. En el camino notábamos que todo estaba sospechosamente tranquilo y solitario, como en las películas cuando los personajes se dan cuenta de que están pasando por un momento de silencio sospechosísimo. Vehículos abandonados con las puertas abiertas, carreteras desiertas, trenes que deberían pasar pero simplemente no se les ve por ninguna parte. En algún momento, cerca de un túnel por el que debíamos cruzar, nos encontramos con los primeros humanos que veíamos desde que abandonábamos el vagón. Por el miedo de ser descubiertos nunca averiguamos qué fue de la tripulación del tren habíamos huído rápidamente y no llevábamos nada con nosotros. Nos acercamos a las personas, creo que en esas circunstancias sería más que nada una reacción inconsciente, tal vez inevitable. Naturalmente había una cierta desconfianza por lo que no nos pareció extraño que el acercamiento se diera en silencio y sin demostrar emociones. Entonces surgieron más hombres y nos rodearon. Su rostro y su expresión ya no eran humanos. Corrimos en todas direcciones y el grupo se dispersó para jamás volver a saber unos de los otros. Únicamente alcanzamos a escuchar los gritos y el sufrimiento de la mujer a la que lograron atrapar e intentamos no mirar atrás.

Los zombies quizá no eran “zombies” en el sentido tradicional de muerto viviente en ropas andrajosas y piel podrida. Lucían más o menos normales, eran como “The crossed” del comic homónimo de Garth Ennis: seres humanos vivos pero que de alguna manera han caído en la perversión y depravación extremas, viviendo ahora dedicados a la violencia y destrucción de los demás y de sí mismos.

Al llegar a territorio tranquilo yo decidía dejar de correr y caminar a ritmo constante, cuidándome la espalda. Tenía la idea de que así llegaría más rápido. Lograba alcanzar los talleres del ferrocarril luego de varios días de caminata, era un lugar imponente simplemente por el tamaño de las puertas corredizas que permitían la entrada y salida de los trenes. Alto, con pocas ventanas. El refugio ideal. Para mi enorme consternación, el taller no estaba deshabitado. Apenas cruzar las cortinas de metal, que se hallaban ligeramente abiertas, me daba cuenta de que el lugar estaba extrañamente limpio. No parecía haber sido saqueado pues los vagones en su interior estaban perfectamente cerrados y en buen estado. Entonces un grupo de hombres salía de no sé donde y fui sometido bajo amenaza de armas de fuego. No era difícil entender la situación: había yo invadido su cuartel y sin duda me habían visto aproximarme sin saber si sería aliado o enemigo. Estaba claro que yo no constituía peligro alguno y que podría resultar un aliado valioso debido a mi juventud pues, apenas dieron la señal, se abrieron los vagones de carga y salieron mujeres y niños, quienes me examinaron con curiosidad. Se trataba de hombres de familia cuidando de los suyos. ¡Dios! estaría yo salvado si podía congraciarme con ellos. En ese momento sentí un alivio y una obligación moral enormes. Había encontrado a mi nueva familia.

No se sabía mucho de la situación en el resto del mundo, no había comunicaciones. Disponíamos de ciertos recursos por lo que cosas como el alimento no eran una preocupación inmediata pero existía una terrible incertidumbre por el futuro. Mi familia adoptiva estaba bien organizada, me “sugirieron” que me uniera a un grupo de jóvenes voluntarios que se encargaban de vigilar desde unos pasillos elevados que había en el amplio taller, portando las pocas ametralladoras de las que disponíamos. Eran en su mayoría varones que apenas pasaban de la adolescencia y que, o se habían ofrecido buscando adrenalina, o los habían convencido de alguna manera, haciéndoles ver que ellos no tenían compromisos más que el cuidar de su familia. Tal agrupación servía sin duda para el doble propósito de mantenerlos ocupados y alejados de ocurrencias peligrosas que puderan pasar por sus cabezas. Imagino que la idea era que el grupo sirviera como carne de cañón, en caso de que fuéramos víctimas de una invasión masiva y repentina que los escasos francotiradores no lograran manejar… y orar por que pudiéramos cuando menos ahuyentar al enemigo con palos, piedras, herramientas y estacas. El plan era simple: mantener secreta nuestra ubicación y, en caso necesario, refugiar mujeres y niños en los vagones de carga, que defenderíamos  hasta el último aliento. Sé que es fácil juzgar e inevitable hacerse la pregunta de qué pasaría si el plan fallase, si en algún momentos nos vencieran… ¿no habría sido un error imperdonable el dejar a toda esa gente presa en los vagones? Se puede cuestionar qué haría con un arma como aquella un muchacho, que apenas ayer era un niño,  en caso de saber próxima la extinción de su vida. Pero ahí no se hablaba de esas cosas, al menos no las hablábamos los jóvenes.

Fin de la primera parte.

4 pensamientos en “Zombies del internet

  1. He tenido que contarlo incompleto por no disponer de tiempo pero principalmente porque la segunda parte tiene un cambio en la trama bastante drástico. También quité, y no me lo perdono yo mismo, la situación a la que hace referencia el título por cuestiones de estilo.

  2. Demonios, si que estan chidos tus sueños. Cuando diablos podré soñar yo algo así :P?

    Podrías poner en una versión del director el por que del titulo y la parte que sacaste de la historia.

    Espero con ansias la segunda parte.

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