La gran teoría del bang

Empecé con esto de las laptops en mi primer semestre de carrera, con bastante escepticismo. Nunca había tenido una computadora para uso exclusivamente personal y aún tenía yo ese prejuicio tan común de que una computadora todo en uno (y por ende todas las portátiles) son injustificadamente caras y demasiado limitadas por naturaleza. Prejucicio que, he comprobado más de una vez, suelen tener los entusiastas de la computación que no han trabajado de manera cotidiana en una laptop.

Mi familia adquirió la máquina con cierta desconfianza, temiendo que fuera a ser robada o se descompusiera o alguna tragedia por el estilo que ocasionara que dejara de ser usable antes de terminar de pagarla. En aquel entonces las redes inalámbricas apenas empezaban a ser comunes y de uso corriente, yo prefería la red alambrada y veía las tarjetas WiFi únicamente como otro posible punto de falla. Tuvimos tres finalistas: una Acer, una IBM (sí, todavía no vendían la marca a los chinos cuando yo empecé la carrera) y otra marca que no recuerdo. La Acer era la única que tenía WiFi integrado por lo que yo me inclinaba por la IBM, más que nada por la reputación de durabilidad que tenía en aquel entonces. Al final la decisión no dependió de ningún criterio tan peregrino sino de algo más pragmático: quién nos aprobaba el crédito. A la semana llegó la máquina Acer.

Mi primera impresión no fue muy buena: la carcasa era muy flexible y me preocupaba su resistencia. Yo nunca había trabajado con máquinas de marca, caja blanca era lo que acostumbraba y no sabía que esperar. Para no hacer el cuento largo, la máquina si tuvo sus detalles pero al día hoy todavía funciona. Fui el único de mis compañeros que usó la misma laptop toda la carrera. Luego de eso adquirí una Dell C640 de segunda mano que era más rápida pero igual de vieja que la Acer.

Ambas máquinas me dejaron con una lista de quejas:

  • Los puertos USB 2.0 son indispensables; contar con un solo par no es suficiente
  • Una resolución de 1024 x 768 es poco
  • Ninguna tenía quemador de DVD
  • 512 mb de RAM quizá estaban bien en 2002 pero ahora son una broma
  • Windows XP es obsoleto
  • 40gb de disco duro son pocos, lleno más que eso solamente de música
  • El plástico es frágil, es mejor una carcasa de metal (que la Acer si tenía)

Algunas características que me daban curiosidad pero no necesitaba realmente eran Bluetooth y una pantalla de mas de 14 pulgadas. Con el tiempo adquirí una máquina de características bastante esotéricas (en cierto sentido, porque eran justamente las que había querido por separado alguna vez, no porque sean particularmente poderosas), principalmente un procesador Dothan de 2.o GHZ y una pantalla de 1400 x 1050 que me parece una resolución perfecta para trabajar con fotos y ver video en 720p. Completan el paquete cuatro puertos USB y una tapa metálica en la pantalla. Estuve muy contento con ella por más de dos años. En una ocasión se dañó la tarjeta madre y como afortunadamente aún contaba con garantía, no hubo mayor problema. ¿Ya mencioné que estaba muy cómodo con ella?

Hace dos fines de semana mientras veía una película, se apagó repentinamente. Pensé que se había sobrecalentado por el clima tan caluroso y por llevar todo el día encendida pero resultó que se había dañado fatalmente. Mientras tanto estuve usando la vieja Dell… que hace unos días empezó a reiniciarse. Tiene dañadas las ranuras de la RAM. Ninguna de mis laptops tiene arreglo.

Ahora, reparar la que tiene mis características preferidas puede costar si acaso un par de miles de pesos y no dudo que tenga cierto sentido. Después de todo me basta para lo que la uso y me gusta mucho. Pero como se trato de un equipo viejo pues las refacciones van a ser usadas y siento que es ponerle dinero bueno al malo. ¿Qué hacer?

Creo que es buen momento para evaluar la posibilidad de comprar una nueva. Por eso me puse a revisar las tendencias actuales y los usos que yo le doy. Antes de que sugieran que me compre una máquina de escritorio y se acabó (lo cual tiene mucho sentido desde el punto de vista económico) quiero mencionar que de hecho ya cuento con una pero sencillamente por su tamaño y por su naturaleza misma, no la uso tanto. Simplemente no me resulta tan cómodo. Pero veamos:

  • Pantallas anchas: hoy día hasta las computadoras de negocios y los microondas tienen pantallas anchas. A mi me resulta indiferente. Si veo muchas películas y series pero también trabajo con fotos y la verdad la limitante es la resolución vertical.
  • Alta definición: si bien he quedado encantado al trabajar en un monitor de 1600×1200, mi opinión al respecto es muy similar a la de XKCD. HD ha llegado a significar 1920 x 1080 y a mi gusto solamente vino a quitarnos 120 pixeles verticales. Yo no veo Blue Ray ni video en 1080p pero me gustaría contar con la mayor resolución posible.
  • HDMI: no tengo pantallas planas y no creo tener una en muchos años, pero hoy están en todas partes. No es un requisito para mí, me es indiferente aunque me da gusto que el DVI ya no ande rondando por ahí. Prácticamente todas las laptops traen el puerto.
  • Blue Ray: no podría importarme menos, aunque la calidad de imagen en una buena pantalla sí es muy elevada.
  • Webcam: tengo como tres en un cajón, no las he usado en años. Preferiría ahorrarme los $60 que le cuesta al fabricante ponerle esa cosa pero creo que ya es de ley así que me resigno. Imagino que tendré horas de diversión en chatroulette…
  • Multitouch: pues me gusta la idea de hacer scrolling al deslizar dos dedos por el touchpad y dar click derecho al tocar una zona específica pero todo eso de hacer zoom y demás funciones mágicas francamente no me interesan. Alegremente lo cambio por un trackpoint o (mi sueño guajiro) una ruedita para scrollear
  • Pantallas con multitouch o 3D: eso no lo había tomado en cuenta pero lo acabo de ver en cierto almacén de prestigio. Simplemente no. Aunque me incluyan los lentes 3D.
  • Firewire/IEEE 1394: una tecnología que parece estar desapareciendo. Aunque es buena ya son contadísimos los dispositivos que lo utilizan, larga vida al USB 2.0
  • eSATA: anótenlo entre las cosas que me muero por probar. Me encanta la idea de esos puertos combo USB/eSATA y ya cuento con un disco duro que tiene la conexión. Preferiría contar con el.
  • GPU/tarjeta de gráficos: ah, la eterna fijación de los geeks y una de las preguntas más frecuentes que hacen mis amigos cuando alguno se compra nueva máquina. Yo no lo uso, no juego videojuegos ni hago diseño en 3D ni nada por el estilo. No puedo recordar la última vez que me hicieron falta más de 32 MB de video, y eso que terminé muy alegremente Half Life 2. Lo único que veo en mi futuro por lo que podría desear contar con gráficos se llama Star Craft 2 (no creo que pida menos de 256 MB de video) y nada más. Sé que es bueno contar con una buena tarjeta pero francamente no le sacaría provecho. Y los gráficos de intel ya aceleran el video HD y toda la cosa así que aunque yo recomiende a los demás preferir lo último de nVidia, no tiene sentido para mí.
  • Procesadores con 2, 4 ó 6 núcleos: mi conclusión es muy similar a la del punto anterior. Sí trabajo ocasionalmente con video y tengo muchas aplicaciones abiertas a la vez pero son principalmente navegadores y editores de imágenes. Hoy en día tienes que buscar para encontrar una máquina que venga con menos de dos núcleos así que me tiene sin cuidado. Mientras pueda tener abiertas mis acostumbradas 20 pestañas en el navegador sin problemas me doy por bien servido.
  • Sistema de audio superpoderoso: ya haste le ponen subwoofer a las laptops de lujo. Yo todo lo oigo con audífonos.
  • Windows 7: pues yo estoy bien con XP, Vista o 7. No he tenido incompatibilidades con ningún programa que utilice ni me han movido el tapete con los cambios de interfaces o paradigmas (aunque malhaya la calavera del centro de redes y recursos compartidos que no sirve para un cacahuate). El aero es “bonito” a secas aunque no estoy seguro de que me de algún valor agregado. El XP va de salida, de hecho ya está viviendo con respirador y marcapasos así que 7 está bien, creo.
  • Compatibilidad con Linux: hace unos años decían que era imposible tener una laptop que le funcionara todo en linux. Ignoro si es cierto todavía porque no lo uso. No confío en Canonical y su cantadísimo Ubuntu.
  • 3G: jamás voy a pagar un plan de datos porque vivo rodeado de WiFi, me sale hasta en las cajas de cereal, la sopa y los rollos de papel de baño.
  • 802.11n/WiMax: estoy a gusto con 802.11g, gracias. No tengo nada en contra de la versión n del WiFi, si a caso el prejuicio de que no creo notar ninguna diferencia. Ya toda máquina lo trae. WiMax no existe realmente ¿o si?
  • Materiales exóticos/peso ultraligero/batería de larga duración: mi laptop rara vez sale de mi casa. Va de la recámara a la sala a la cocina. Me gusta ver películas en la cama. Confieso que a veces tuiteo desde el inodoro. Ultraportables y de alto poder las barbas de mi tía.
  • Teclado numérico integrado: trabajo en tantos documentos de excel y cosas de contabilidad en mis ratos libres que sin duda me salvaría la vida y me ahorraría muchos dolores de cabeza. Por si no lo notaron eso fue sarcasmo.

Así que ahí lo tienen. No soy realmente un usuario de poder ni nada que se le parezca, por eso estaba tan contento con mi máquina del 2005. Paso la mayor parte del tiempo leyendo, escribiendo texto, editando fotos y viendo comics. Veo muchas películas y series. Tuiteo, chateo. Eso puedo hacerlo en cualquier máquina del 2007 para acá. Mientras la batería dure lo que un capítulo de Lost y la máquina se doble y se guarde en una mochila por las noches me doy por bien servido.

Aunque la verdad si tengo una lista de fetiches pendientes. En mi mente mi máquina ideal tiene:

  • Pantalla de 17″: dicen que de ese tamaño ya no es tan portátil pero es algo que siempre he querido probar y para el número de horas que la uso es sin duda algo que preferiría.
  • Pantalla de 1920 x 1200 con iluminación LED: la luz LED ya es el estándar, los 1200 pixeles verticales no creo conseguirlos nunca.
  • 4 puertos USB: muchas veces he llegado a utilizarlos todos a la vez y quedarme corto. Mucho tiene que ver que mi máquina no tenga lector de tarjetas SD integrado. Si uno es combinado con eSATA es mejor.
  • Lector de tarjetas SD: y de preferencia Micro SD. Lo uso diariamente.
  • Dos discos duros internos: hay una que otra máquina que si los ofrece. No tiene mucho sentido pero me encantaría.
  • Teclado iluminado: me conformo con una lucecita en el marco de la pantalla que alumbre el teclado. Yo sé que ustedes escriben sin ver y parados de manos pero a mitad de la noche y en total oscuridad yo llego a desorientarme. Es un lujo que no creo darme.
  • Botón de encendido en un costado: quizá poca gente recuerde aquellos tiempos pero en el pasado el botón de power se usaba en un costado de la máquina, de modo que podías prenderla y apagarla sin abrirla. Mi mayor fetiche y uno que, me temo, nunca podré satisfacer.
  • Carcasa metálica: al menos en la pantalla, por favor. Por favor por favor.
  • Garantía ilimitada por 3 años: y seguro antirrobos también. Todo incluído y a precio razonable.
  • 4 GB de RAM: este punto es por puro frikismo y prácticamente lo doy por hecho.

Así que salí a buscar la máquina de mis sueños para ver más o menos en cuanto iba a salir el chistesito. Me encontré con que no es muy común eso de las pantallas de 17″, de hecho no encontré una sola en ninguna tienda de prestigio. También es rara la máquina que trae más de 3 puertos. No había ninguna con dos discos duros. Del teclado iluminado mejor ni hablemos. Es decir, soy alguien muy raro.

Quedan pocas opciones: comprar en USA (no creo hacerlo por cuestiones de garantía y logística… y mi amor por los teclados en español), comprar en línea (la tienda de DELL México es una bobada: muy pocas máquinas de 17″ se puede configurar con tarjeta gráfica independiente, al menos de momento solo las Alienware y yo soy muy tímido como para usar algo con diseño tan radical como una Alienware) o la que creo es una alternativa igual de válida, comprar una baratija. Algo así como una eMachines o una Dell con descuento que salga en unos $5000 – $6000. La usaría para traer de aquí para allá hasta que estallara o se hiciera polvo, lo que ocurra primero. Lo que no pueda lo hago en la de escritorio. Siendo sinceros rara vez necesito mucho poder. Me traería mucha paz mental saber que puedo derramar café en mi máquina y echarla a perder sin que se pierda nada de valor.

Así que en eso estoy, pensando cual será la mejor alternativa. Dicen que puedes hablar por teléfono a Dell y ordenar una configuración que no esté disponible en la tienda local. Preferiría probar una marca que me sea desconocida pero creo que eso me llevaría a HP y no soy muy fans de sus tendencias de diseño más recientes. En las tiendas vi una Gateway que cumple con varios de mis fetiches, notablemente entre ellos el botón de encendido en el costado. Lo horrible es que la pantalla es de 768 píxeles verticales, como en el 2000. Además Gateway murió cuando lo compró Acer y ya tuve una Acer… y pues no sé.

Ahora vuelvo, voy a ordenar la tarjeta madre para mi vieja y querida laptop. Es más fácil. Aunque sé que tarde o temprano llegará el dia en que haya dado todo lo que tenía que dar y muera definitivamente. Otra vez.

¡Bazinga!

Mi amiga, la viuda negra

Mi amiga la viuda negraPues la historia se repite. Durante meses tuvimos a un buen ejemplar viviendo en el patio trasero de la casa. Yo pensaba que todo mundo estaba al tanto pues desde hace tiempo hay por aqui una plaga de grillos que recientemente habia disminuido, a la vez que una enorme telaraña muy robusta ocupaba buena parte de una esquina del patio. Yo vi varias veces a la araña salir de su escondite y quedarse posada en su tela, acostumbraba alternar entre dos lugares a lo largo de la noche. La noche era la clave, yo soy el unico en la casa que sale de noche al patio, para regar la mimosa regularmente. De modo que solo yo estaba enterado que teniamos una viuda negra* en casa. Veran, no me asustan este tipo de animales. Son venenosos, si, pero no suelen atacar al humano a menos de que los molestes. Son nocturnas y no habitan en interiores salvo que un clima muy extremo les obligue a buscar refugio, por lo que el contacto con humanos se reduce mucho, ademas se alimentan de otros insectos mas indeseables, por lo que los considero una especie de aliado silencioso antiplagas. El hecho de que haya sobrevivido tanto tiempo sin duda indica que alimento no le falto.

Asi que cuando mi mama me pregunto como es posible que ella constantemente limpiara la telaraña y esta volviera a aparecer, sin ninguna araña visible, me parecio una pregunta algo tonta. Obviamente la explicacion es una araña nocturna (y con estos calores no creo que muchos aracnidos se expongan al sol). Le mostre en la noche a nuestra vecina de ocho patas, cosa que no debi hacer. Tuve que matarla de una manera muy cruel porque no salia de su refugio.

Los grillos han vuelto y no me dejan dormir.

*Disclaimer: debido a que en este ejemplar no se observan las rayas de color en los costados y las patas, es posible que no se trate de una viuda negra.

Rogue

first_rogue_posterSiempre hay algo bueno en una “creature feature”: si es buena no se necesita nada más y si es mala generalmente existe la posibilidad de que se convierta en comedia involuntaria. Y muchas veces las criaturas terminan siendo memorables por si mismas, a pesar de que se les coloque en historias segundonas (inserte aqui referencia a las secuelas de Alien y Depredador).

“Rogue” me resulta un tanto difícil de clasificar. No es una película de monstruos en el sentido de que la criatura no es un engendro maléfico venido del espacio, resultado de experimentos/evolución/radiación/deshechos tóxicos ni un ente salido de una pesadilla o alguna otra ocurrencia de carácter sobrenatural. No, se trata de un simple, común y corriente cocodrilo. ¿O era un lagarto? ¿alguien me puede aclarar la diferencia? (como sea definitivamente no es un caimán) Un cocodrilo bastante grande y poderoso que fácilmente podría ganar el récord Guiness al más grande de todos los tiempos, pero cocodrilo ordinario después de todo. Es por eso que al principio, a pesar de que me la recomendaron y que leí varias críticas muy positivas, me resistí a darle una oportunidad. Al final me llevé una sorpresa muy agradable.

Contrario a lo que podría esperarse no se trata de un festín de destripamientos humanos. A pesar de que todo gira en torno al cocodrilo, no lo vemos completamente hasta muy cerca del desenlace y el verdadero protagonismo de la cinta lo tiene la lucha por la supervivencia ante circunstancias muy adversas.

La historia comienza sin mucha originalidad: Pete, un escritor de la sección de viajes de una revista llega a un apartado rincón de Australia para escribir un artículo acerca de los atractivos turísticos locales. No le gusta el lugar, no le gusta el clima, preferiría haberse quedado en la ciudad pero es su trabajo. En un paseo conoce a Kate (interpretada por Radha Mitchell, eterna actiz de peliculas segundonas que fuera el interés romántico de Riddick en “Pitch Black” y a quien recordamos por protagonizar “Silent Hill”), la capitana de la pequeña embarcación que conduce al grupo por un río. Aquí un dato de trivia: a pesar de que nunca se menciona en la película, es uno de los riós de agua salada australianos, hogar de los únicos cocodrilos de agua salada que son los más grandes del mundo.

Todos sabemos lo que sucede después; por alguna razón el grupo decide alejarse de la zona segura del río y son atacados por el cocodrilo, el bote se hunde y todos quedan aislados y a merced de los elementos. Acompañado todo, claro está, por la creciente química Pete-Kate. Las muertes a manos del “monstruo” no se hacen esperar, lo mismo que la oscuridad de la noche. “Rogue” cuenta precisamente la lucha del grupo durante una única noche, teniendo la virtud de no extenderse demasiado. Y cuando parece que ya todo parece estar perdido, viene el enfrentamiento final entre el protagonista y la criatura.

Una historia que se ha contado mil veces, vaya, pero contada de manera intensa, concentrada y sobre todo que no se aprovecha en ningún momento del espectador ni promete nada que no vaya a cumplir. En el sentido de un animal salvaje como antagonista y una historia con los pies muy puestos en la tierra, la referencia más logica que se me ocurre es “The ghost and the darkness“.

Hay algo extra que me gustaría mencionar. La película fue dirigida por el australiano Greg Mclean, quien saltara a la fama con el filme de exploitation “Wolf Creek”. Como yo no soy muy fans del género de exploitation eso contribuyó a mis prejuicios. También detecto una similitud entre la carrera de este director con el inglés Neil Marshall en el sentido de que ambos comenzaron sus carreras con una película de género de calidad cuestionable que no fue muy bien recibida por la crítica pero que ha cobrado importancia con el paso de los años (“Wolf soldiers” en el caso de Marshall y “Wolf Creek” en el caso de Mclean) y para su segunda película lograron algo de lo mejor del género que hayamos visto en los últimos años (“The descent” y “Rogue” respectivamente) y que para su tercer filme deciden romper con la serie B que los vio nacer para no encasillarse, difícilmente acercándose a la maestría que demostraron en el pasado. Ok eso último no es cierto porque Mclean aún no ha revelado planes de un tercer proyecto como director pero yo veo gran similitud ahí.

Otra similitud viene con respecto a aquel gran film de los 70s que tanto daño hizo y que sería quizá la referencia más inmediata: “Jaws”. Al igual que en la cinta del famoso tiburón, en “Rogue” se usaron principalmente efectos especiales convencionales, recurriendo a un cocodrilo animatrónico en vez de efectos digitales, lo cual yo aplaudo. Pero al igual que en “Jaws” una parte clave de la trama fantasea peligrosamente con el comportamiento de los cocodrilos. Me refiero a la escena en que el protagonista va a salvar a la chica de la cueva en donde el animal guarda su alimento. Eso sencillamente no es algo que los cocodrilos hagan en la realidad y puede que contribuya a crear un miedo infundado al respecto. No, si un cocodrilo te ataca te desmembrará al instante, no te mantendrá por ahí en caso de que se le antoje un bocadillo de media noche.

En conclusión “Rogue” recuerda aquellas películas de antaño que jamás se convertirían en el drama del año o la película épica que define a una generación pero que logran el tono exacto de contarnos una aventura sin caer en drama innecesario y cumplen con algo no menos importante: nos dejan satisfechos y muy entretenidos.

Los adultos son confusos

En mi primer año de secundaria estaba en una escuela privada de rigurosísima presunción, yo me acababa de cambiar de otra primaria y no tenía el uniforme completo. El problema no eran los pantaloncillos cortos de la clase de educación física, sino el saco que había que llevar los lunes, parte de el “traje de gala” que era obligatorio para los honores a la bandera de los lunes. Muchos compañeros no lo usaban, me gusta pensar que era por que sus madres se preocupaban de que lo fueran a ensuciar y arrugar. Eso no le gustó a los directivos y un buen día decretaron que todo aquel que se presentara un lunes sin su saco, seria regresado a su casa sin excepciones. Empezaron a regresarme cada lunes, mis papás no me compraban el traje. Por alguna razón se les hizo fácil dejar de llevarme a la escuela los lunes en vez de llevarme solo para que más tarde me regresaran. Así pasaron varias semanas hasta que en una junta de padres de familia les preguntaron el motivo de mis regulares faltas. Al enterarse, los directivos dijeron que no era necesario que faltara. Apenados, mis padres me compraron el saco casi a fin de año.

El siguiente año escolar me cambié de escuela, jamás volví a ponerme el saco.

El trailer de “Leolo”

“Una película que se mueve en las sombras de la memoria de todos los que han visto, una película que no puede ser clasificada y difícilmente se puede explicar” como la describe Roger Ebert… ¿por dónde empezar? Llevo mucho tiempo queriendo escribir al respecto de “Leolo” pero es difícil encontrar las palabras adecuadas, el caso es que es una película muy rara que se encuentra en algún lugar entre la poesía y el horror, entre la esperanza de los sueños más dulces y el brutal choque con la realidad. Yo la ví por primera vez hace unos 12 años y quedé bastante impresionado, luego me encontré con que era muy difícil de conseguir debido a que, por razones que no vienen al caso, no había salido en DVD y no existía siquiera un trailer. Resulta que hace unos años por fin salió la edición en DVD y con ella, el trailer, que vi hace no mucho por casualidad.

Para el que no sepa de que se trata la película, puede parecer un trailer común y corrienta acerca del “coming of age” de un niño cualquiera, con tonos de comedia familiar. Y he ahí el problema, lo que pinta el trailer no tiene nada que ver con la película en sí. Es una terrible injusticia, creo. Aunque hay que reconocer que hacer un trailer adecuado de “Leolo” que resuma y transmita el sentimiento de la película es seguramente una tarea imposible. La situación tiene su lado brillante, sin embargo: creo que puede ayudar a que algunos incautos la vean, dándole más difusión.

¿Qué tan diferente es el trailer a la película? Lo más parecido que encontré que puede explicarlo es este otro trailer:

Les dejo un bonus de una escena de “Leolo” totalmente fuera de contexto.

Creo que ese fue un relato dentro de un relato dentro de un relato o algo así.

“Leolo” es a la vez lo más bello y reconfortante que se ha dicho sobre el terror y lo mas horrible que se ha dicho sobre la belleza. Y ese trailer mediocre simplemente no le hace justicia.

Manuel Loureiro – “Apocalipsis Z: los dias oscuros”

He reseñado las tres partes de esta trilogía:
Apocalipsis Z
Apocalipsis Z: los días oscuros
Apocalipsis Z: la ira de los justos

Segunda parte del libro que dió a conocer al autor y del que ya había escrito yo antes. En realidad no tengo mucho que decir esta ocasión. Loureiro hace un trabajo competente, dándole continuidad a la historia justo en el punto en que nos dejó en el libro anterior. Los personajes logran llegar a territorio seguro donde se encuentran que la mayor dificultad, lejos de los no muertos, es mantener la paz entre los vivos.

Este libro rompe con la narrativa en forma de diario en primera persona del volumen anterior, dandole un ritmo distinto y saltando entre varias subtramas. En mi opinión eso hace que se pierda un poco la intensidad de la narrativa. Y pues bueno ¿qué mas decir? Es obvio de lo que se trata esta segunda parte: por alguna razón nuestro protagonista, en contra de su voluntad, tiene que regresar a lidiar con los no muertos, le guste o no, logrando sobrevivir hasta el final del libro.

En este caso lo más interesante es el nuevo orden político de las islas canarias, que se encuentra en un balance precario, como las condiciones de vida de los sobrevivientes. Hay por lo menos dos facciones lidiando por el poder, con todos los problemos que eso conlleva. Y… pues ya, es una segunda parte que como ya dije me parece un trabajo competente aunque no tiene nada de extraordinario. A mi gusto el autor desperdició varias subtramas y personajes y me es difícil que este libro me resulte tan efectivo e interesante como el primero. De hecho me sorprende que a pesar de ubicar la historia en un contexto más interesante, Loureiro entrega un texto mucho más corto. Otro error que yo le encuentro es que intenta ofrecer una explicación acerca del origen de los no muertos, lo cual sale sobrando.

Lo recomiendo si les gustó la primera parte, de hecho sería una injusticia no leerlo en ese caso. Ah y claro, no podía faltar el desenlace que deja abierta la puerta a una tercera parte.

Tal vez les interese darse una vuelta por acá.