Rogue

first_rogue_posterSiempre hay algo bueno en una “creature feature”: si es buena no se necesita nada más y si es mala generalmente existe la posibilidad de que se convierta en comedia involuntaria. Y muchas veces las criaturas terminan siendo memorables por si mismas, a pesar de que se les coloque en historias segundonas (inserte aqui referencia a las secuelas de Alien y Depredador).

“Rogue” me resulta un tanto difícil de clasificar. No es una película de monstruos en el sentido de que la criatura no es un engendro maléfico venido del espacio, resultado de experimentos/evolución/radiación/deshechos tóxicos ni un ente salido de una pesadilla o alguna otra ocurrencia de carácter sobrenatural. No, se trata de un simple, común y corriente cocodrilo. ¿O era un lagarto? ¿alguien me puede aclarar la diferencia? (como sea definitivamente no es un caimán) Un cocodrilo bastante grande y poderoso que fácilmente podría ganar el récord Guiness al más grande de todos los tiempos, pero cocodrilo ordinario después de todo. Es por eso que al principio, a pesar de que me la recomendaron y que leí varias críticas muy positivas, me resistí a darle una oportunidad. Al final me llevé una sorpresa muy agradable.

Contrario a lo que podría esperarse no se trata de un festín de destripamientos humanos. A pesar de que todo gira en torno al cocodrilo, no lo vemos completamente hasta muy cerca del desenlace y el verdadero protagonismo de la cinta lo tiene la lucha por la supervivencia ante circunstancias muy adversas.

La historia comienza sin mucha originalidad: Pete, un escritor de la sección de viajes de una revista llega a un apartado rincón de Australia para escribir un artículo acerca de los atractivos turísticos locales. No le gusta el lugar, no le gusta el clima, preferiría haberse quedado en la ciudad pero es su trabajo. En un paseo conoce a Kate (interpretada por Radha Mitchell, eterna actiz de peliculas segundonas que fuera el interés romántico de Riddick en “Pitch Black” y a quien recordamos por protagonizar “Silent Hill”), la capitana de la pequeña embarcación que conduce al grupo por un río. Aquí un dato de trivia: a pesar de que nunca se menciona en la película, es uno de los riós de agua salada australianos, hogar de los únicos cocodrilos de agua salada que son los más grandes del mundo.

Todos sabemos lo que sucede después; por alguna razón el grupo decide alejarse de la zona segura del río y son atacados por el cocodrilo, el bote se hunde y todos quedan aislados y a merced de los elementos. Acompañado todo, claro está, por la creciente química Pete-Kate. Las muertes a manos del “monstruo” no se hacen esperar, lo mismo que la oscuridad de la noche. “Rogue” cuenta precisamente la lucha del grupo durante una única noche, teniendo la virtud de no extenderse demasiado. Y cuando parece que ya todo parece estar perdido, viene el enfrentamiento final entre el protagonista y la criatura.

Una historia que se ha contado mil veces, vaya, pero contada de manera intensa, concentrada y sobre todo que no se aprovecha en ningún momento del espectador ni promete nada que no vaya a cumplir. En el sentido de un animal salvaje como antagonista y una historia con los pies muy puestos en la tierra, la referencia más logica que se me ocurre es “The ghost and the darkness“.

Hay algo extra que me gustaría mencionar. La película fue dirigida por el australiano Greg Mclean, quien saltara a la fama con el filme de exploitation “Wolf Creek”. Como yo no soy muy fans del género de exploitation eso contribuyó a mis prejuicios. También detecto una similitud entre la carrera de este director con el inglés Neil Marshall en el sentido de que ambos comenzaron sus carreras con una película de género de calidad cuestionable que no fue muy bien recibida por la crítica pero que ha cobrado importancia con el paso de los años (“Wolf soldiers” en el caso de Marshall y “Wolf Creek” en el caso de Mclean) y para su segunda película lograron algo de lo mejor del género que hayamos visto en los últimos años (“The descent” y “Rogue” respectivamente) y que para su tercer filme deciden romper con la serie B que los vio nacer para no encasillarse, difícilmente acercándose a la maestría que demostraron en el pasado. Ok eso último no es cierto porque Mclean aún no ha revelado planes de un tercer proyecto como director pero yo veo gran similitud ahí.

Otra similitud viene con respecto a aquel gran film de los 70s que tanto daño hizo y que sería quizá la referencia más inmediata: “Jaws”. Al igual que en la cinta del famoso tiburón, en “Rogue” se usaron principalmente efectos especiales convencionales, recurriendo a un cocodrilo animatrónico en vez de efectos digitales, lo cual yo aplaudo. Pero al igual que en “Jaws” una parte clave de la trama fantasea peligrosamente con el comportamiento de los cocodrilos. Me refiero a la escena en que el protagonista va a salvar a la chica de la cueva en donde el animal guarda su alimento. Eso sencillamente no es algo que los cocodrilos hagan en la realidad y puede que contribuya a crear un miedo infundado al respecto. No, si un cocodrilo te ataca te desmembrará al instante, no te mantendrá por ahí en caso de que se le antoje un bocadillo de media noche.

En conclusión “Rogue” recuerda aquellas películas de antaño que jamás se convertirían en el drama del año o la película épica que define a una generación pero que logran el tono exacto de contarnos una aventura sin caer en drama innecesario y cumplen con algo no menos importante: nos dejan satisfechos y muy entretenidos.

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