El 14 de febrero más triste del mundo

El lunes 14 salí en la noche al Oxxo de la colonia. En un rincón, mi vecino papá soltero a distancia (del que hablé acá) comía un hot dog con una expresión de marcada tristeza en el rostro. “Ese debe ser el 14 de febrero más triste del mundo” pensé, y desvié los ojos antes de que nuestras miradas se cruzaran, mientras me acordaba del violín más pequeño del mundo. Los siguientes días no vi a mi vecino, lo cual no es raro. Pero lo común es ver al menos su coche. El jueves, mientras abría la puerta de mi casa, me lo encontré hablando con una vecina.

-Apendicitis.-  decía él – Estuve internado dos días y hoy me dieron de alta.-

Calculo que ese hot dog de Oxxo fue lo útlimo que comio antes de ir a dar al hospital.

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