Mi licencia de manejo

No deja de sorprenderme lo mucho que varían los costos y trámites para obtener y renovar documentos oficiales entre los distintos estados de la república. Hace unos años encontré que era más económico renovar las placas que hacer cambio de propietario a otro estado y hace no mucho descubrí que en una ciudad aledaña era muchísimo más barata la renovación de la licencia de manejo respecto al costo que tiene en San Luis Potosí. ¿Qué tan barato? Pues como al 50% o menos. Y no solo eso sino que por ese precio, la vigencia de la misma era mayor a la que podía obtener en tierras potosinas, de modo que el “retorno sobre la inversión” se multiplicaba fantásticamente, así que aunque fuera un lugar al que no voy muy seguido tenía sentido invertir lo del viaje de ida y vuelta.

Pero como es una ciudad que visito con frecuencia, tenía mucho más sentido, lo único complicado era ir encontrando una fecha en que trabajaran las oficinas de gobierno allá y que yo pudiera escaparme de mis compromisos locales. Si tomó un rato pero, cuando hace unos días tuve la oportunidad, no la dejé pasar.

Sinceramente yo esperaba que el trámite fuera largo, tedioso y complicado, como suele ser en San Luis (caso de estudio: el de la renovación de placas). Aún recuerdo como si fuera ayer el día en que tramité por primera vez mi licencia de manejo: había que llegar de madrugada a la oficina de finanzas, cruzar los dedos para que se nos conceda el milagrito de que alcancemos ficha, esperar horas en la fila. Una vez con el comprobante de pago en mano, ir al otro lado de la ciudad a las oficinas de tránsito donde nos darían el visto bueno como aptos automovilistas, previa fila y espera de por medio. Y, si andábamos en una racha de suerte que nos permitiera alcanzar a volver a finanzas antes de las 2:30 pm, hacer la travesía hasta allá, donde finalmente nos darían la tarjetita de plástico.

Esta vez yo iba preparado para acampar en las oficinas respectivas de esa vecina ciudad, con material de lectura, música fresca en el reproductor y hasta la torta bajo el brazo, listo para pasar todo el día haciendo el trámite. Cuál no sería mi sorpresa al encontrarme con algo muy distinto: una oficina muy bien organizada que funciona como un mecanismo de relojería, que contiene todas las ventanillas necesarias no solo en un mismo código postal sino en un único edificio. Pague acá, pase allá, entregue documentos en este otro lado, venga para la foto… todo a no más de 20 pasos. Y en menos de 45 minutos, ya estaba fuera del lugar.

No solo ahorré dinero, sino como el 70% de mi tiempo. Y lo mejor: no nos volvemos a ver hasta el 2019.

3 pensamientos en “Mi licencia de manejo

  1. En que ciudad fue? soledad? puedes ir con tu licencia sacada en san luis y renovarla alla? tengo que tener un recibo de que vivo en soledad?

    Gracias

  2. Sí, también tengo entendido que las cosas en Soledad son mucho más rápidas y más baratas. Así te ahorras el viaje torpe e innecesario a Querétaro o Aguascalientes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s