– Después de que él falleció, vino ella y me preguntó qué creía yo que debía hacer: irse o quedarse.

– ¿Y qué le contestaste?

– Que era su decisión y yo no podía decirle qué hacer, fue todo.

– No creo que le haya ayudado.

– Es que realmente, cual sea el camino que escoja, no puede equivocarse.

– ¿No te das cuenta? Eso era lo que necesitaba oír.

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Que no me digan en la esquina…

Era una tarde cualquiera cuando el carnicero de la colonia recibió una solicitud inusual: un grupo de muchachos en una vistosa troca le lleva un venado (ok, lo de la troca me lo estoy inventando pero no se me ocurre de que otra manera pudieron transportar un animal de ese tamaño) a su local y le preguntan si lo puede despellejar y desollar. Él no se lo piensa mucho, el negocio ha estado lento y hace tiempo que no aprovecha al cien ese cuchillo cuidadosamente afilado. Acepta inmediatamente y procede en el patio trasero de la carnicería.

Pero al punto de lo más interesante, no se hace esperar la llegada de los agentes de cual sea que sea el departamento de burócratas que se dedican a eso y entran proclamando que ahí se está cometiendo un crimen en contra de una de las especies protegidas por quién sabe quién. Se llevan preso al carnicero inmediatamente. El chavo bicicletero que hace las entregas a domicilio regresa de hacer un mandado en ese momento y alcanza a presenciar los gritos y sombrerazos. Corre, digo, pedalea a toda velocidad a avisar a la esposa del carnicero. La señora le dice que la lleve y ahí van los dos; ella en los “diablitos” de la bici y él pedaleando a todo lo que da, pensando que se trata de una situación de vida o muerte.

Multaron al pobre señor por quiénsabecuantosmilpesos, al bicicletero le subió la bilirruvina por el temor a quedarse sin trabajo, la señora tuvo un conato de infarto… Quién sabe dónde terminó el vendado (que en paz descanse… y que se desconoce de donde salió y qué fue de los chavos aquellos). Ahora el carnicero de la colonia se ha vuelto un hombre “tibio” y temeroso. No lo sé con seguridad, no me atrevo a verlo directamente, pero sospecho que le tiembla la mano al empuñar el grande cuchillo que durante tantos años blandió con plena seguridad. Pienso que todo esto no puede ser real pero, desgraciadamente, lo es.

Medusas

Me gustan mucho las formas de vida marina, aún así es muy reducida mi experiencia con este tipo de organismos. Prácticamente todo se resume a acuarios de colonias acomodadas de la Ciudad de México allá por 1995. Aunque he tenido peceras en casa operando ininterrumpidamente desde entonces, me he dedicado a criar otro tipo de animales. En realidad yo solo iba a ver los ejemplares que tenían tanto a la venta como en exhibición. Esto último puede parecer un detalle sin importancia pero a mi parecer un acuario que no tiene su “mascota”, ejemplares que no están a la venta y con los que generalmente se ha encariñado el dueño, es una mala señal. Si absolutamente todo está a la venta, desconfíen.

Pero bueno, el caso es que lo he visto casi de todo, desde acuarios en los que no se dignan sacar a los peces de la bolsa de plástico en la que vienen de algún lejano rincón del planeta (y donde eventualmente morirán por falta de oxígeno más que de alimento) hasta tanques de miles de litros con grandes corales y una enorme tortuga de carey que durante años fue mi consentida (ejemplar de exhibición del acuario, claro. Excelente señal) y que se alimentaba de pulpo fresco en trozos, hasta instalaciones y equipo más exótico que nunca he vuelto a ver.

Mi experiencia con invertebrados marinos ha sido aún más limitada, muy apenas ubico una que otra especie de camarón y algún coral. Pero siempre había tenido la inquietud de ver aunque fuera a la distancia a las medusas. Hoy por fin lo hice y puedo decir que es algo muy curioso. Las medusas son invertebrados medianamente relacionados con los corales, tienen un ciclo de vida de varias etapas y pasan por fases en las que pueden moverse libremente y otras en las que permanecen anclados a alguna superficie propicia. Cuando están en la etapa móvil se reproducen de manera sexual mientras que en la etapa inmóvil lo hacen de forma asexual: de un “pólipo” surgen por división varios animales que son genéticamente idénticos cuando las condiciones son adecuadas. Esto puede ocasionar las “infestaciones” de medusas de vez en cuando. No sé qué implicaciones tenga esto para los conceptos de clonación y selección natural.

El cuerpo de la medusa es muy delicado, pues está formado en algo así como 95% de agua y solamente una fina membrana que lo mantiene todo junto y funcionando. Algunas viven en simbiosis con algas fotosintéticas que les proporcionan buena parte de su alimento, de manera que no tienen que hacer gran cosa para sobrevivir, únicamente basta con evitar colisiones con cualquier obstáculo o encuentros con posibles depredadores, aunque no sé mucho del tema. Las medusas son animales (aquí se disputa el uso del adjetivo “primitivos”) que están en constante movimiento. No cuentan con sistema nervioso ni órganos que les permitan orientarse ni responder a gran variedad de estímulos, aunque se cree que algunas especies pueden “ver”. En general las medusas nadan invariablemente en contra de la corriente, de modo que son relativamente fáciles de controlar. A pesar de su casi etérea composición, se cree que la mayor parte de la materia orgánica/viviente en la Tierra son medusas, de modo que, al menos en masa, la forma de vida representativa de este planeta es la medusa.

Pero son muy elusivas, es difícil sacarlas del agua y verlas de cerca. Mantenerlas en cautiverio es particularmente complicado pues cualquier contacto, incluso con el cristal de un tanque/pecera puede dañar sus delicados tejidos. Hasta hace poco era considerado imposible pero por ahí a alguien se le ocurrió la idea de mantenerlas “suspendidas” nadando en un interminable remolino y el concepto ha funcionado. Así es como hoy, por primera vez, he visto una medusa “en la vida real”. Viva y bellamente exhibida en cautiverio. Son tan diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver cotidianamente que la única manera que se me ocurre para describirlas es “extraterrestre”. Es lo que yo esperaría encontrarme en los mares de algún planeta lejano y aún así son lo más típico de la Tierra. Son tan transparentes como me imagino que sería un fantasma y por alguna extraña razón es difícil dejar de mirarlas.

Así que cuando vean un acuario que tiene medusas en exhibición por largas temporadas pueden tener la seguridad que se trata de un lugar muy especial que no reparó en esfuerzos.

Slenderlandia

No sé me ocurre otra manera de empezar a hablar del tema que reconocer que no sé ni por dónde hacerlo, pero ahí voy. De entre las joyitas que me ha dado el internet como la página de espeleología de Ted, en cuestión de relatos “de miedo”, el año pasado estuvo marcado para mí por algo muy particular: mi primer contacto con “Marble Hornets”.

A continuación debería ir aquí un párrafo a manera de introducción, usando términos como “falsa mitología”, “juego de realidad alterna” y “tulpa” pero creo que es de esas cosas de las que conviene saber lo menos posible. “Marble Hornets” es un proyecto que se ha construido a través de una cuenta de youtube y una de twitter que encontrarán sin mucha dificultad. Me ha sorprendido mucho por su efectividad, a pesar de que usa recursos viejos y de sobra conocidos. Incluso me ha hecho recuperar mi fe en que un puñado de personas, con dedicación, pueden lograr algo muy interesante.

Hay que mencionar que no se trata ni de lejos del único proyecto de este tipo. No es el más fácil de digerir ni el más carismático, pero me parece el más efectivo. Otros títulos similares que encontrarán por ahí son “Tribe Twelve” y “Everyman Hybrid” que quizá completen el trío de los proyectos más famosos.

Por el momento se han completado las primeras dos temporadas de “Marble Hornets” y estamos a la espera de la tercera y última.