Hanako

El otro dá me pidieron que hablara de las cosas que me interesan. En respuesta dije “De acuerdo, en ese caso hablaré de ‘koi’ (que en japonés puede entenderse como “amor”).” La persona, sin embargo, me malentendió y dijo a manera de reproche: “No, no; te lo pregunto en serio. ¡Interesado en el amor! ¡Debes estar bromeando!” Sus palabras me indignaron un poco y le dije “Lo que llamo ‘koi’ no es lo que significa ‘amor’, me refiero a las carpas, una especie de pez de estanque.” “Oh, ya veo; por favor hábleme de eso.” Así es como empecé a hablar de la carpa roja que tenemos en nuestro hogar en Gidu, el lugar donde nací. Cariñosamente llamamos a esta carpa “Hanako”.

Bien, podemos encontrar a la carpa en todos lados, pero esta carpa roja que tenemos, “Hanako”, tiene 215 años de edad. Les sorprenderá saber lo preciosa que es. De acuerdo al Sr. Masayuki Amano, que es un notable entusiasta de las carpas y ha trabajado en la Estación de Pescadería Experimental en la Prefectura Niigata, conocida por su producción de carpas, esta carpa es uno de los peces más longevos que han existido. Dice que ha visto algunas carpas de más de cien años de edad, pero ninguno que pase los 200 años, y que uno que alcance los 215 años es precioso más allá de toda medida, desde el punto de vista científico. Yo, en lo personal, me pregunto sobre la longevidad que nuestra carpa está gozando.

No existía en el mundo un país como los Estados Unidos de América todavía cuando nació esta carpa. Pasaron venticinco años hasta que América publicó la Declaración de Independencia en 1776. Es muy interesante pensar que durante los largos años que esta carpa ha vivido, un país llamado Estados Unidos de América ha surgido y ha construido su presente cultura de alto estándar. Si hablamos en términos japoneses, la carpa nació el primer año del Horeki, es decir, a mitad de la Era Tokugawa. Por favor consideren lo larga que ha sido su vida, sobreviviento el shogunate y más tarde el avance Meiji y Taisho, y aún así continuando con vida hasta este dia de Showa.

Hanako se encuentra todavía en perfectas condiciones y nada majestuosamente en un tranquilo barranco que desciende a corta distancia del Monte Ontake. Pesa 7.5 Kg y mide 70 cm de longitud. Ella y yo somos los mejores amigos. Cuando la llamo diciendo “¡Hanako! ¡Hanako!” a la orilla del estanque, ella viene sin dudarlo a mis pies. Si la acaricio ligeramente en la cabeza ella parece complacida. A veces me atrevo a sacarla del agua y abrazarla. En una ocasión una persona que me vió me preguntó si estaba haciendo algún truco con el pez. A pesar de ser un pez ella parece sentir que es amada, y parece haber alguna comunicación de sentimientos entre nosotros. Actualmente uno de mis más grandes placeres consiste en ir a mi lugar natal dos o tres veces al mes y pasar un rato con Hanako.

Con frecuencia me preguntan cómo puedo saber la edad de un pez. Así como un árbol tiene sus anillos anuales, un pez tiene  tiene sus anillos anuales en sus escamas, y solamente necesitamos contarlos para saber su edad. De hecho, no podemos hacerlo. Se necesita la ayuda de un especialista y el uso de un microscopio. Ahora, ¿qué me ha hecho comprobar la edad de una carpa? Se dice que mi abuela del lado materno, que dejó este mundo a la edad de 93 hace unos ocho años, escuchó de su suegra la siguiente anécdota: “Cuando me casé, mi suegra me dijo, ‘Esa carpa ha pasado a nosotros de tiempos más antiguos, debes cuidarla bien.'” Cuando me dijeron esta historia, me dió mucha curiosidad saber qué edad tenía la carpa. Descubrí la edad de Hanako por el método mencionado anteriormente, pero pueden imaginar lo mucho que me pesó verme forzado a tomar una escama de su precioso cuerpo. La atrapé en una red cuidadosamente, y repetidamente le pedí que me perdonara. Tomé un par de escamas de su cuerpo usando fuertes pinzas. Las escamas fueron examinadas por el Profesor Masayoshi Hiro, D.Sc., del Laborat de Ciencias Domésticas del Colegio de Mujeres de Nagoya. Le tomó dos meses llegar a un resultado satisfactorio. Usando un microscopio, fotografió cada parte de las escamas. Parece que le presentó muchas dificultades. Cuando tuvo la seguridad más allá de cualquier duda de que la carpa tenía 215 años de edad, ambos intercambiamos una mirada de encantada sorpresa.

Entonces hice que el Profesor examinara las otras cinco carpas del mismo estanque, tres blancas y dos negras. El examen tomó un año, y se encontró como resultado que tres tenían respectivamente 168, 153 y 149 años de edad, y que las otras dos tenían 139 años. Esos resultados nos llevaron a la convicción de que no solo se trata de carpas raras, sino que su existencia es muy preciosa desde el punto de vista científico. Debemos considerar, entonces, en qué ambiente y bajo qué condiciones estas longevas carpas se encuentran. El estanque se ubica en lo profundo entre las montañas de la Provincia Mino. La localicad se llama Oppara, pueblo Higashi-Shirakawa, condado Kamo, y se encuentra más o menos a la misma distancia de las aguas termales de Gero en la Línea Takayama como lo está de la ciudad de Nakatsugawa en la línea central, ambas líneas pertenecientes a los Ferrocarriles Nacionales. En las cercanías se encuentran las aguas termales rústicas llamadas Oppara-onsen. De cara al sur hacia el Pacífico en lo alto del Monte Ontake, se puede observar la localidad al pie de la montaña. A través de la localidad corre el Shirakawa, un tributario del Río Hida que a su vez es la parte alta del Río Kiso. Una corriente de agua limpia nunca cesa de fluir durante todo el año. Este es el agua que fluye en el estanque en que vive Hanako y que fue cuidadosamente construido con piedras en el pasado. Aparte de eso, agua pura brota de los pies de los arroyos de las montañas cerca a la laguna, por lo que las condiciones son aún más favorables. El estanque no puede ser llamado grande, siendo tan sólo de unos cinco metros cuadrados.

Mi familia, del apellido Koshihara, ha sido la cabeza del pueblo de generación en generación desde el comienzo del shogunate Tokugawa hasta la abolición de los clanes y el establecimiento de las prefecturas en la era Meiji. Tanto la casa como el estanque se encuentran en sus lugares originales y no han cambiado en nada, lo cual puede ser comprobado por los antiguos documentos que se manejan hasta el día de hoy.

Ahora, quisiera pedir su atención para escuchar un pequeño poema que escribí acerca de la carpa roja Hanako.

Poema de Hanako, la carpa roja

Vive en nuestro estanque Hanako, una carpa
Más de doscientos años y todavía.
Todavía brillantes llamas es Hanako, la carpa roja
Puesta a nadar hace mucho tiempo en Horeki por nuestro padre.
Un día brillante después de la lluvia, un pez killi cruza el camino
De la carpa roja que venía a mí a mi llamada.
Hanako, Querida, tú comes alimentos de mi mano
A continuación, con cariño pruebas mis dedos vacíos.
La carpa de edad, a sabiendas de toda la historia de la familia de los nuestros,
Profundo bajo el agua límpida se ha ido.

Aquí, cambiando del tema de la longevidad de las carpas, me gustaría referirme a la esperanza de vida del humano. No hace falta decir que no me dedico a la medicina, pido que escuchen con una mente abierta.

El período de vida de todos los seres vivientes ha sido asignado por Dios, y la humanidad no puede hacer nada para cambiarlo. Animales grandes como las vacas y caballos pueden vivir 30 a 40 años cuando mucho, mientras que animales pequeños como las carpas tienen una vida de 60 años, y rara vez pueden alcanzar los cien años de edad. Se dice que la vida de todos los seres vivientes es mantenida por un lipoide, ácido nucléico y proteína que están contenidas en cada célula. A esto se le llama con el nombre genérico “escencia de la vida”. Por lo tanto creo que se debería analizar las células de una carpa que puede vivir tanto, para saber cuantos lipoides, ácido nucléico y proteína, los componentes escenciales del cuerpo, contienen y que propiedades tienen estas escencias. Entonces probablemente podamos recomponer las células del cuerpo humano  de manera similar a las células de la carpa. Cuando se complete la investigación, será posible para los humanos vivir hasta 200 años. Esta es la era en que el hombre no solo está tratando de alcanzar una revolución de energía atómica sino aspirando a viajar por el vasto espacio en cohetes. Deseo de todo corazón que el hombre ponga un fin a su descabellado intento de destruir a la humanidad con la explosión atómica y se entregue a la revolucionara hazaña de extender la vida humana, siguiendo el ejemplo del primer emperador de la Dinastía Shin, en lugar de dejarse absorber por el vano intento de alcanzar la Luna.

Pareciera que el reciente método científico consiste en establecer un principio hipotético primero y luego proceder a demostrarlo con hechos. Yo prefiero los métodos de Edison, el rey de la invención que soñó con hacer tal y tal cosa y finalmente lo logró con base en la ciencia. Corresponde a la esfera de la bioquímica, creo, estudiar la extensión de la vida humana con base en la realidad que permite a las carpas vivir tanto tiempo y esperaría que la nueva generación haga frente a esta hazaña de hazañas.

Recientemente le conté a un científico acerca de este sueño mío y él me elogió al decir “Es una maravillosa idea, de hecho, en el mundo sin sueños de hoy.” Me complació mucho escucharlo decir eso, pero yo tenía una duda que le pedí que aclarara. Le pregunté “Si los componentes del cuerpo humano son exitosamente modificados a la manera de los del cuerpo de la carpa ¿no cambiaría la constitución y forma del cuerpo humano a los del cuerpo de la carpa?” Inmediatamente me respondió “No debes preocuparte. Los cromosomas del hombre son muy diferentes a los de la carpa.” Ahora hagamos todo lo posible, con la mente tranquila en el intento de prolongar la vida de la humanidad.

Traduzco pobremente libremente de acá (donde se puede encontrar más información e imágenes), aunque el texto está ampliamente disponible en diversas fuentes. Se trata de la entrevista al Dr. Komei Koshihara, Presidente del Colegio de Mujeres de Nagoya, que se transmitió a la Nacion Japonesa en la estación de radio NHK a las 9:15 p.m. el 25 de Mayo de 1966. Hanako murió el 17 de Julio de 1977, a la edad de 226 años. Existe cierta controversia sobre la veracidad de esta historia.

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