El hombre en busca de “El hombre en busca de sentido”

En la casa donde crecí había una habitación olvidada donde reinaba el desorden. Fue en medio de un montón de ropas viejas que, hace muchos años, encontré por casualidad dos de los libros que más han influído en mi vida. El primero fue “Pedro Páramo”, que ocupa un lugar privilegiado en mi memoria y mi vida. De ese título se puede decir que es un relato muy interesante y complejo, pero una fábula al fin y al cabo. Es con el segundo libro, “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, que yo conocí los libros “reales”. En él Frankl, psiquiatra de profesión, cuenta sus experiencias como prisionero en varios campos de concentración. En su estructura el texto no se ajusta al concepto de ser un diario o unas memorias, es más bien un anecdotario en orden más o menos cronológico en el que se narran distintos aspectos de la vida en el campo, vistas con el peculiar enfoque científico de el autor. Es por medio de estas observaciones que Frankl contrasta y cuestiona la realidad de los prisioneros, su vida interior, con los conceptos de otras escuelas de la psicología, notablemente el psicoanálisis de Freud. Gracias a estas observaciones Frankl no solo desarrolla una nueva teoría psicológica (quizá se puede decir que incluso aborda cuestiones filosóficas) sino que va llevando de la mano al lector en un viaje en el que él mismo encuentra el sentido a su sufrimiento, sus pérdidas, su vida. El resultado es una reflexión sorprendentemente esperanzadora que aborda una de las preguntas más antiguas y profundas que aún hoy en día se hace el ser humano: ¿qué sentido tiene todo?

Para no hacer el cuento largo, esta navidad decidí obsequiar este libro, que cabe mencionar es bastante conocido y debería poderse en cualquier librería. Desafortunadamente no fue así. Pregunté en la librería Gonvill, de la que no soy muy fan pero que he visto que tiene un buen surtido y buenos precios. El título estaba agotado. Pregunté en Sanborns, porque quedaba cerca, y me dijeron que sí lo tenían pero están tan desordenados los estantes que el empleado no pudo encontrarlo. Total que fui a buscar al centro… yo no estoy muy familiarizado con el centro de estra ciudad, per parece que como en todas las ciudades, hay alguna calle donde se combinan ciertos factores misteriosos y hay varias librerías una al lado de la otra. En la primera, que era la de tamaño mediano, estaba agotado también, lo cual me hace pensar que en alguna escuela todavía es lectura requerida y eso me parece muy bien. A mi lo más que me pusieron a leer en la escuela fue “Los viajes de Marco Polo”, que me aburrió a muerte y nunca terminé y me saqué un seis en ese trabajo porque leí algunos capítulos y medio tenía una idea de lo que pasaba pero nada más. Recordemos que aún no se acostumbraba eso del internet y el rincón del vago.

En la segunda librería, que fue la más pequeña pero surtida y agradable, evidentemente un negocio familiar, sí lo tenían. Pero, queriendo encontrar un mejor precio, fui a una tercera librería que era la más grande y en la que me dieron el mismo precio, que dicho sea de paso era el mismo que en Sanborns. Así que regresé a la tienda pequeña que me había gustado y ahí lo compré.

La historia debería terminar ahí en que todos fueron felices y contentos pero en eso recibí un mensaje de que ya se había inaugurado el Dunkin’ Donuts que desde hace semanas estaban construyendo en la ciudad y me comprometí a llevar algunas donas. No me sorprendió que al llegar hubiera una larga fila, casi cualquier franquicia que abra por primera vez aquí es bastante popular las primeras semanas. Asi que decidí aprovechar el tiempo y comencé a leer el libro. Atrás de mi se formó un señor que insistió en hacerme plática y al que se le unió un niño que le comentaba que ya las había probado en USA y que aquí seguramente no iban a estar tan ricas y en fin, que me interrumpieron varias veces, distrayéndome de mi agradable lectura. Se me fue haciendo un poco anormal la seguridad y el número de empleados corriendo de un lado para el otro y entonces me di cuenta de mi error: estaba yo en la inauguración de la tienda.

Parece ser que a los primeros clientes les regalan un descuento vitalicio o algo así porque no tardaron en contar anécdotas de gente acampando a la espera de ser de los primeros en entrar al local. Para entonces ya había invertido bastante tiempo en esa fila como para darme por vencido y realmente no tenía nada mejor qué hacer. Me dio risa cuando el niño que llegó después del señor que estaba formado después de mi le preguntó cuánto tiempo llevábamos formados y le dijo que como 45 minutos o una hora. Verán, como en esas plazas comerciales de ahora se empeñan en cobrar el estacionamiento, yo siempre tomo el tiempo para procurar no pasarme de las primeras dos horas que son más económicas. Sabía perfectamente que llevábamos apenas poco más de veinte minutos esperando. Unos quince minutos después, cuando ya se veía cerca el mostrador, salieron los empleados a ahuyentar a todos los clientes que estaban esperando servicio en su auto. Yo pensé que ya iban a cerrar pero salió una empleada y dijo que habían tenido mucha demanda y ya se les habían acabado las donas. El señor y el niño que estaban detrás de mi se desanimaron y se fueron, la fila se redujo considerablemente. Yo ya había mucho tiempo como para irme sin siquiera probar el café (que resultó no tener nada de especial) y en eso salió una señora que nada tenía que ver pero que no estaba en la fila y nos dijo que en realidad todavía quedaban bastantes donas. Y era verdad: había mínimo cien donas en el mostrador.

Al final me fui de ahí con dos docenas de unas donas que, aunque interesantes, no puedo decir que valgan lo que cuestan, y luego de haber pasado un buen rato de agradable lectura interrumpida. Creo que la moraleja es que puedes convencer a la gente de gastar un montón de tiempo esperando comprar cualquier cosa.

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Breves: Halloween tardío con Silent Hill Revelation

Estoy convencido de que todos tenemos una bonita historia acerca de a primera vez que jugamos Silent Hill. El año era 1999, nosotros éramos jóvenes e impresionables. Yo soy una de esas personas que más de una década después todavía no lo supera. Se convirtió en una de las más grandes influencias de mi vida. Todavía no puedo ver la malla ciclónica sin llevarme la mano al bolsillo del saco para checar que esté preparada mi linterna.

Total que salió una película hace seis años, trajo muchas expectativas por parte de los fans sobre todo porque los primeros avances eran increíbles visualmente ¡el look estaba por completo ahí! La historia de como un director de cine francés, gran fan de la franquicia, se comunicó con Konami y los convenció de hacer la pelicula ya es historia vieja y conocida por todos. Yo no pude verla en el cine porque coincidía con la fecha de una expedición de un mes patrocinada por la Universidad de Crayotitlán que no podía dejar pasar. Y en estos seis años no he tenido ocasión de escribir algún comentario al respecto (en serio tengo posts que no termino desde 2005… cuando empecé este blog), brevemente puedo decir que me sorprendió porque si se mantuvo increíblemente fiel en muchos elementos y en lo demás fue al menos interesante. Visual y sonoramente me parece perfecta, sobre todo porque se nota que no se reparó en gastos para darle vida al lugar, al pueblo maldito. Si miran con atención notarán que incluso la cámara hace acrobacias innecesarias en grandes grúas con el único propósito de imitar los movimientos de cámara del juego, que dicho sea de paso no vienen mucho al caso en una película de “terror”; aunque puede que ustedes no se fijen mucho en eso y está bien. La historia fue confusa, como debe ser.

Por eso este viernes que, al checar la cartelera y ver que ya se había estrenado la secuela, fui inmediatamente a comprar mi boleto. La cita fue en la sala 13 en punto de las trece de la noche…

04/12/2012

No había función en 3D, que me da lo mismo. Pasaron unos trailers que ni recuerdo, se apagaron las luces y empezó la película. El principio le resultará familiar a cualquiera que recuerde Silent Hill 3, con unos cambios estratégicos compensados con uno que otro guiño a la mitología de la franquicia. Nos enteramos que desde la primera película ya habíamos conocido a Harry Mason pero no lo sabíamos, esta maraña narrativa es presentada con suficiente gracia para no provocar molestias, aunque hubiera sido lindo que Harry encontrara a Heather a un lado de la carretera luego de los eventos de la primera película. Pero en fin, la historia transcurre con mucha fluidez, tal vez demasiada. De hecho creo que se esforzaron demasiadísimo por dejar todo bien claro y explicado y repetir los puntos importantes para que no se nos pasara nada. En la escena del motel en que le explican todo a Heather yo me quedé esperando a que ella contestara “ahora háblame de los remakes para Nintendo Wii”.

Por momentos si se siente como si estuviéramos viendo un videojuego, me pregunto hasta qué punto esto fue intencional. Se me hizo curioso que en varias escenas vemos a Heather simplemente caminando por el escenario o a punto de entrar en un nuevo lugar clave. Tal vez solo se quería aprovechar los escenarios, que son grandes y espectaculares, con detalles retorcidos y perturbadores cadenas y tortura y cosas llameantes. ¡¿Llameantes?! ¿Cuándo se convirtieron las llamas en un elemento de Silent Hill? Bueno, no me hagan mucho caso, me acabo de dar cuenta que yo me quedé en los títulos que salieron para el primer Xbox.

Desafortunadente creo que se perdió aquello de que los monstruos son manifestaciones del dolor, la pena y la culpa por cosas horribles que hicimos en el pasado y esa sutileza de preguntarse si todo esto es real o no o no puedo salir de mi apartamento porque la puerta esta misteriosamente encadenada y solo hay en el baño un túnel que lleva a la cabeza de John Malkovich Silent Hill, pero si veo por la ventana todo se ve normal afuera. Si tan solo pudiera salir por la ventana todo estaría bien… En realidad se puede decir que toda la sutileza se fue por la ventana, aquí muy claramente estamos en el infierno, bien nos lo explican en repetidas ocasiones.

Aún así, todo avanza muy fluído. El tiempo se me hizo cortísimo. Me sorprendió mucho que hasta podemos encontrar items que incluso se complementan e interactúan (ok, en singular porque solo es es uno), tal cual como en el juego. Aunque seamos sinceros, nadie nunca encuentra una linterna con baterías frescas en Silent Hill. Vemos otras cosas que sí pertenencen a este universo y que no habíamos visto en el cine, como violencia monstruo-monstruo o lo que hay debajo del suelo de malla en el hospital y hasta nos cruzamos con otras almas torturadas que han venido a parar a este terruño. Al final todo se resuelve con el Good + Ending y nos vemos en la próxima secuela.

¿La recomiendo? Caray, no puedo responder a eso. Si eres fan no vas a hacer esa pregunta, si no lo eres te vas a quedar con cara de what. Yo solo pueo decir que me da mucho gusto ver que Silent Hill sigue vivo, que como “lugar” (entre comillas porque no es un lugar sino un estado mental) sigue siendo impresionante y que me frustró mucho que, habiendo tanta música de Akira Yamaoka de donde escoger el soundtrack gire sobre uno de los temas más aburridos.

Oh sí, y Carrie Anne Moss sale menos de dos minutos en pantalla.

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