TV notitas (con final alternativo de “Dexter”)

Cuidado, este post puede contener fuertes “espoileres” revelaciones de algunas series recientes.

La verdad pensaba hacer un post para hablar o seguir hablando de cada una de estas series, pero lo fui dejando y se me juntó todo para este año, que resultó estar marcado por el final de todas. Si consideramos que el año pasado terminaron “House MD” y “Chuck”, ya prácticamente solo me quedan las comedias domingueras como “The big bang theory” y “Modern Family”, que realmente no considero series “en forma”. Comenzamos en orden alfabético:

Being Human

“Being Human” es una de las series que mas me han gustado en los ultimos años, con sus altas y sus bajas y sus cambios inesperados de actores. La historia de tres individuos sobrenaturales, un vampiro, un hombre lobo y un fantasma, que comparten casa en Inglaterra. No me sorprendió por ser demasiado original ni bien lograda (que tiene sus momentos, hay que reconocerlo), sino por sus personajes entrañables que, a pesar de su siniestra naturaleza, lo único que buscan es vivir en paz. Claro que su pasado los condena y los obliga a enfrentar situaciones muy difíciles. En la penúltima temporada no me gustó nadita toda esa trama de la profecía y los pergaminos que le darían el poder de dominar el mundo a quien los tuviera, en el que el destino de la bebé era la clave, aunque sí estuvo muy bien cimentado en la mitología de la serie y fue una historia en la que resuena uno de los temas principales de la serie: aceptar lo que eres y aceptar tu destino. Fue un momento agridulce ver a Annie, interpretada por la actriz Lenora Chirclow (quien este año apareció en un episodio de la excelente “Black Mirrorr”) y la última del reparto original que quedaba, finalmente hacer las paces con su muerte y dar el paso al más allá. Al comenzar esta quinta y última temporada ya no quedaba ninguno de los actores originales y ya se había acabado con la amenaza que representaba la antigua sociedad de vampiros, que tenía el plan y los pergaminos para dominar a la humanidad. Si la serie hubiera terminado ahí habría sido un final algo brusco pero la verdad ¿qué podía quedar por contar? Hubo que sacarse de la manga a un enemigo más maléfico y poderoso y llevarnos hacia la confrontación final (ahora sí), con todos los necesarios tropiezos en el camino. Pero cuando una serie relativamente pequeña se trata de salvar al mundo… y ¡por segunda vez!, es probable que las cosas hayan ido demasiado lejos. Me gusta el hombre lobo Tom McNair, que puede que no sea el más brillante pero se caracteriza por su persistencia y su inquebrantable fidelidad. En si de eso se trata la serie. Creo que nadie se esperaba ese final, en el que nuestro grupo favorito de amigos sobrenaturales tiene el poder de dar fin a la amenaza pero son tentados por el maligno individualmente con lo que originalmente más deseaban: volver en el tiempo a ese evento que destrozó sus vidas, borrarlo y seguir con todo lo que dejaron atrás. Me gustó esa tensión, esa melancolía por la normalidad y debo admitir que por un momento pensé que iban a aceptar. El vampiro dejaría de ser vampiro y seguría siendo el caballero victoriano que en cierta forma nunca dejó de ser, el hombre lobo podría ser el muchacho normal y la fantasma volvería con la familia que tanto extraña. Pero ¿no sería un tanto egoísta sacrificar el destino de la humanidad por unos años de supuesta felicidad? ¿un inmortal aceptaría tan fácilmente volver a ser mortal? Y lo peor es que seguir ese camino se inclina demasiado hacia un final tipo “Lost”: todo lo que pasó no habría pasado nunca ¡no! Pero entonces la serie tomó el rumbo que debía tomar, nuestros héroes se dan cuenta que falta algo, que si aceptan el trato nunca se habrían conocido y no están dispuestos a renunciar a su amistad, así que rechazan esta propuesta, completan el rocambolesco ritual y se quedan siendo roomies por toda la eternidad. Claramente la intención de los guionistas fue que hubiera cierta ambigüedad respecto a si eso fue lo que verdaderamente pasó o si solo fue un nuevo plan de el innombrable y en realidad puso fin al el mundo por su lado mientras que el trío de protagonistas están viviendo una ilusión y no tienen ni idea. No me pregunten, estoy indeciso sobre si fue bueno o malo.

Breaking Bad

No queda mucho por decir del ascenso de este, uno de los luceros más brillantes en la constelación de las grandes series de TV ¿o alguien duda que será considerada una de las mejores de todos los tiempos? Ningún episodio sobra, cada momento es muy disfrutable y toca el corazón del televidente. Pocas series han sido tan satisfactorias. Mi episodio favorito quizá sea el de la mosca. Pero hay dos detalles que me parecen fuera de tono: el bombazo a Gus y el robo al tren, ambos muy elaborados pero que para mi rompen en cierta forma lo que se había establecido previamente. Además, en el caso del primero me es difícil creer que Walt le de muerte a Gus tan a distancia, tan confiando en un tercero. Según yo ya habíamos llegado al punto en que la muerte de Gus tenía que ser más intima, con Walt elegantemente abriéndole la garganta con el box-cutter o al menos un disparo a quemarropa. El momento en que Gus está a punto de subirse al auto donde Walt puso la bomba pero decide alejarse está totalmente sin explicar y es una instancia de sentido arácnido laguna muy grande. ¿Cuál es mi problema con el robo del tren? Que no aporta mucho a la historia ni a los personajes, toda esa subtrama nadamás está ahí porque los escritores se creyeron muy listos y dijeron “hey, tengo la idea de el mejor train-heist de la hsitoria, vamos a incluirla”. Y, aquí en confianza, la metilamina no es un químico tan complejo o raro, la pregunta es por qué Walt no la prepara él mismo. Habría tenido sentido que Gale y Gus ya tuvieran un proceso establecido en el superlaboratorio. Lo de los inventos marca Acme no me desagrada, había que balancear el drama con algo y han sido un elemento de la serie desde el principio. Por otro lado ¿todas las mujeres tenían que estar locas? De verdad que todas se me hicieron odiosas, nadamás las novias de Pinkman se salvan. Otra cosa que me parece más marketing que nada es eso de la última temporada “dividida en dos”, flashforward inicial y cliffhanger final incluído. Lo hubiera creído más si cada subtemporada no se hubiera presentado con todo lo que caracteriza una temporada entera, pero creo que es lo de menos. Mejor concentrémonos en el desenlace, que fue lo único que podía ser: Walt muere y se lleva consigo al infierno a todos los malosos. Aquí es donde creo el final, aunque satisfactorio, pierde un poco de fuerza. Para empezar, a mi sí me recuerda a “The Sopranos”, la diferencia es que Tony no se dió cuenta que había cavado su propia tumba mientras que Walter sí, y decide tomar las riendas de la mejor forma que se le ocurre. En lo personal me hubiera gustado ver un rompimiento un poco más extenso y dramático entre Walter y Walt “Flynn” Jr. También es un tanto moralista como los finales de Hitchcock en que el malo tenía que ser castigado de alguna forma nadamás porque la sociedad no estaba preparada para otra cosa, lo cual es cuando menos curioso en una serie que se trata de un malo por quien estuvimos echando porras temporada tras temporada para que saliera victorioso. Y al final ¿cuál fue el punto de la historia? Estoy simplificando demasiado pero me suena a “cuidado con el orgullo las drogas, chicos, eso no puede termiar bien”. ¿Soy el único que piensa eso?

Dexter

Esta es una serie que me ha acompañado desde hace varios años pero nunca le tuve tanta devoción como para estar viendo los capítulos semana a semana, más bien veía las temporadas completas cuando me acordaba, algunos meses después de que hubieran terminado. Las temporadas son muy dispares, algunas como la segunda me parecen de lo más entretenido mientras que la sexta no se me hizo nada especial. Me gusta que cada temporada tiene una trama bien definida y a alguien especial (generalmente un actor interesante invitado) para Dexter que es en parte villano; por cierto que me gustó mucho ver a John Lithgow como el asesino en la cuarta. “Dexter” está basada en una serie de novelas con una premisa interesante, al igual que la serie, pero que se van alejando mucho del tratamiento clínico del tema y terminan con tintes sobrenaturales. Por eso siempre fue una pregunta abierta el camino que iba a seguir la serie y qué final se iban a inventar. Cuando casi ya no albergaba yo esperanza, vi la temporada 7 y me agradó bastante. Hubo un momento en que estaba viendo esa temporada y un familiar que estaba en la casa y solo vio el televisor de pasada un par de veces me preguntó “¿No se andaban persiguiendo a ver quien mataba a quién primero? ¿cómo que ahora están platicando tranquilamente en un bar gay?” Y la explicación era deliciosamente complicada porque habían pasado muchísimas cosas para pasar de un punto al otro. Y es que la temporada 7 rompió el esquema introduciendo a un enemigo de Dexter que lo persigue no por hacer justicia ni para sacarlo de su camino, sino para saldar una deuda por medio de la venganza, terminando en una alianza por pura conveniencia. Se trata de un jefe de la mafia rusa cuyo matón Dexter elimina, matón que resulta ser pareja del mafioso, quien al verse acechado por sus enemigos en América le ofrece a Dexter un trato: le perdonará la vida si le ayuda a escapar. Además introdujo al nuevo interés romántico, Hannah (la actriz Yvonne Strahovski recién salida del papel de Sarah en “Chuck”) que para variar es también una asesina, envenena a quien le causa problemas sin dejar rastro y es una amenaza para los seres queridos de Dexter. Este dúo de personajes, sumados al conflicto dieron más que suficiente material para jugar en la temporada 7 y Hannah reaparece en la temporada 8. Además hubo un par de casos de “asesino de la semana” bien logrados que mantuvieron a los personajes suficientemente ocupados. Laguerta se obsesionó con la investigación de Doakes hasta que comprueba que Dexter es el carnicero de la Bahía. Deb sabe que algo raro está sucediendo y descubre a Dexter a punto de eliminar a Laguerta. Dexter confiesa a Deb, quien decide disparar a Laguerta, no pudiendo soportar la idea de ver a Dexter tras las rejas o, más probablemente, condenado a muerte.

Esta octava y última temporada comienza con un giro interesante: la revelación de que el padre adoptivo de Dexter no fue el único detrás de “el código” por el que Dexter se guía; una psiquiatra que llega a trabajar en un caso parece saber demasiado del pasado de Dexter, hasta que el descubre que es por esa razón, y la doctora lo presiona para que le ayude a eliminar la amenaza de un asesino que la persigue, así como para que tenga una especie de aprendiz y la ayude a crear un nuevo asesino que siga el código: un inestable chico local, hijo de un millonario y con una fascinación enfermiza por las escenas de asesinato. Dexter primero dice que no acepta encargos, pero no encuentra alternativa. Todo eso prometía, pero al final creo que no se manejó muy bien. En particular ver a una Deb sin rumbo, destrozada por el secreto de su hermano adoptivo y la culpa de haber matado a Laguerta para protegerlo, fue desafortunado. El hecho de que Deb muera a raíz de un intento de asesinato cualquiera (me refiero a que no tuvo nada de ritualista, fue más que nada casualidad) a manos de un asesino serial fue una broma. Ah si, porque el asesino que persigue a la psiquiatra es un paciente que ella atendió años atrás. Además tenemos a un asesino serial (el paciente) persiguiendo a un asesino serial (Dexter) que persigue a un tercer asesino serial en potencia (el aprendiz). Si ya se había cruzado la línea de la credibilidad con el número de asesinos seriales que podía haber en Florida, esto fue el tiro de gracia. El esperado regreso de Hannah, que vuelve en el yate de su nuevo y adinerado marido, llegó tarde en la temporada y no aportó mucho a la trama, parece que solo estuvo ahí para hacer de niñera del hijo de Dexter. Le pidió ayuda a Dexter para librarse de su abusivo esposo (según dijo envenenarlo habría sido demasiado obvio) solo para matarlo “accidentalmente” en una pelea doméstica. Lo más interesante para mi fue la subtrama con la psiquiatra, que va resaltando cómo Dexter es atípico al mostrar sentimientos y preocuparse por alguien más (Deb). Dexter se está humanizando. Hay otras subtramas no muy exitosas en que Masuka descubre que tiene una hija adulta y con problemas de dinero y un romance fallido entre Quinn y la hermana de Batista. Y bueno ¿que tal el final en si? El expaciente secuestra a la psiquiatra, Deb y Dexter intentan rescatarla, Debra llega primero y el asesino-paciente sale corriendo y le dispara para que no lo alcance, dejándola en coma en un estado muy delicado. El paciente también elimina al aprendiz, porque ¿por qué no? Mientras Hannah hace de niñera del hijo de Dexter; el niño se lastima y ella lo lleva a urgencias, donde una empleada reconoce que se trata de una criminal buscada por las autoridades, así que Dexter envía a Hannah con su hijo a vivir una nueva vida a Argentina con nuevas identidades y la promesa de alcanzarlos más tarde. En medio de un huracán, mientras el hospital está siendo evacuado, Dexter decide desconectar a Deb de los aparatos que la mantienen viva, para evitar que se convierta en un vegetal, y se deshace del cuerpo en el mar, como tenía que ser, víctima de la humanidad que había ido ganando y que quizá pierde con ese acto. Sin embargo su verdadero plan fue crearse una nueva identidad y desaparecer tras fingir su propia muerte en la tormenta; vemos restos de su barco a flote en mar abierto. Hannah, ya en Argentina, se entera de su falsa muerte y parte con el niño hacia un futuro incierto. La última vez que vemos a Dexter, es un leñador que vive en una cabaña. Ok…

Lo único que me parece acorde a lo que se ha venido manejando en temporadas anteriores es la resistencia de Deb a ocultar los crímenes tanto propios como de Dexter y el hecho de que Dexter no reciba ningún castigo; aunque se puede decir que es una especie de “asesino justiciero”, la trama nunca ha tomado ese rumbo y se agradece.

No soy de esas personas que disfrutan creando teorías y tratando de adelantarse a la trama y no esperaba nada espectacular, pero habiendo visto todo lo que sucedió, los personajes y recursos que se utilizaron en esta temporada, aquí les voy a dar mi versión del desenlace. Lo siento si esto les molesta, pero ya le invertí suficiente tiempo a la serie y me siento bastante seguro de poder idear una trama más interesante.

Así que en mi versión de la temporada 8 de Dexter:

Deb no puede vivir con la culpa de haber matado a Laguerta e incubrir a Dexter, así que intenta suicidarse; termina internada en una clínica psiquiátrica, no sin antes revelar a Quinn (quien la descubre moribunda) que todo tiene ver con Dexter y el carnicero de la bahía, despertando el deseo de venganza de Quinn, que no ha podido olvidarla y se dedica una vez más a hacerle la vida imposible a Dexter. Con Deb fuera del juego y tras la muerte de Laguerta, Batista regresa como líder del departamento de homicidios; al revisar la investigación de Laguerta sobre Doakes y Dexter se da cuenta de que algo truculento sucedió ahí y emprende su propia investigación extraoficial, en medio de la cual se topa con Quinn, quien ha estado siguiendo las mismas pistas. Terminan siendo aliados incómodos. Deb le dice a Dexter que lo ama y que está dispuesta a dar todo por él y no abandonarlo si se entregan juntos a las autoridades. Hannah vuelve básicamente de la misma forma: en el yate del millonario celoso y abusivo con el que se casó (le di varias vueltas a esto y creo es de lo poco que funciona en la temporada original). Hannah le ofrece a Dexter librarse de Debra y Batista, a lo que él no accede, así que Hannah le hace una visita a Deb en el psiquiátrico para pedirle que los deje en paz a ella y Dexter, trata de venderle la idea de que todos pueden ser felices todavía y dejar todo en el pasado. Batista y Quinn están sobre los talones de Dexter, quien empieza a fraguar con Hannah el plan de tomar nuevas identidades y escapar a América del Sur. Faltaron asesinos de la semana esta temporada, lo que se me ocurre es que el mafioso ruso contacte a Dexter para ofrecerle dinero a cambio de liquidar a un ex-socio suyo que ha decidido hacer negocios por su cuenta con la competencia en América (después de todo el ruso tuvo que escapar del país y no pareció que pudiera volver) y Dexter le diga que sí pero que no aceptará dinero, sino que lo haga a cambio de que el mafioso implique al esposo de Hannah en algo turbio para que acabe preso o tenga una muerte relacionada con el crimen. La psiquiatra que ayudó a crear a Dexter aparece también de la misma forma, igualmente siendo perseguida por el que resulta ser un antiguo paciente. Debra se escapa del psiquiátrico para detener a Hannah pero es atrapada por el impulsivo aprendiz de Dexter, que se la muestra, atada, a este y la apuñala enmedio de una acalorada discusión con él, poniendo en evidencia la humanidad que Dexter lleva en su interior. En ese momento Batista y Quinn irrumpen en el lugar y se quedan desconcertados ante la escena. Dexter, en medio de lágrimas genuinas, aprovecha para decir que su aprendiz es en realidad el carnicero de bahía al que tanto han estado buscando y este pierde los estribos. Quinn se lanza a tratar de salvar a Deb, pero es demasiado tarde y ella expira en los brazos de él. Batista le dispara a el aprendiz en defensa propia y el chico muere (ok, para que esto tuviera sentido el aprendiz debería rondar los 30 años o más, no los veintipocos que tiene originalmente). Dexter renuncia a la policía luego de manipular la evidencia para incriminar a su aprendiz, argumentando que después de la muerte de Rita y Debra no puede seguir y necesita un cambio. Decide venderle su departamento a precio de remate a Masuka para su hija y todos los personajes tienen una fiesta de inauguración del departamento/despedida en la que brindan por nuevos comienzos. Hannah y Dexter están a punto de partir rumbo a Argentina. pero el le dice que se adelante porque tiene un último asunto del que ocuparse. La psiquiatra despierta atada y es asesinada por su antiguo paciente, a quien Dexter la ofrece para sacrificar por el crimen de haber creado dos asesinos seriales e intentar crear un tercero. Sorpresivamnte Dexter liquida al expaciente y, como siempre, parte a tirar el cuerpo al mar. Igual que en la temporada oficial, finge su muerte en altamar aprovechando el huracán. Al final vemos una mañana típica de la nueva vida de Hanna y Dexter. Ella va a dejar a Harrison a la escuela, quien llamá “papá” a Dexter en español y él parte rumbo a su trabajo. Dexter va en su vehículo cruzando las solitarias carreteras de la Patagonia, si quieren puede ir manejando un trailer que transporta troncos. En la última escena, Dexter recoge a una pareja de autoestopistas, advirtiéndoles de tener cuidado con los extraños y dejando escapar una sonrisita macabra.

Fin.

Próximamente estaré re-escribiendo la nueva secuela de “Duro de matar”…

Fringe

Esta es, en muchos años, la serie que más me ha recordado el espíritu de “X-files”. El episodio piloto es grande. Después hubo muchos episodios de monstruo/villano de la semana, algunos muy logrados como es el caso de “White Tulip“, que se volvió un ícono de la serie. Poco a poco se fue dejando entrever una historia más grande, de conspiraciones, saltos en el tiempo, líneas temporales alternativas y universos paralelos. El equipo formado por la extrañamente carismática Olivia Dunham, el Dr. Walter Bishop (el actor John Noble, que no dejó de sorprenderme) y su hijo Peter “Pacey” Bishop será muy extrañado en la TV. Es en las últimas temporadas donde la serie toma más fuerza y las piezas del rompecabezas van cayendo en su lugar. Admito que al principio me temía que la serie no supiera a donde iba a parar, pero salió muy bien. Si empiezo a hablar de la trama no acabaré nunca, así que baste con decir que ese final en que parece que todo está perdido pero Walter sabe exactamente qué hacer, cuál es su papel y no se queda cruzado de brazos, cierra perfectamente el círculo. Al principio de la última temporada Peter y Olivia están en el parque con su hija, y en ese momento sucede la invasión de seres de origen desconocido. Al final volvemos a ese momento y no sucede nada, se trata solo de una tarde apacible más. Porque Walter ya salvó al mundo y nadie lo sabrá jamás. Y al final, claro, una vez más el tulipán blanco.

Futurama

Caray, futurama tiene más vidas que un gato. Hace varios años fue cancelada esta gran serie, una de mis favoritas y una de las más raras en todo sentido. Volvió a manera de películas y el destino nos regaló dos temporadas más. Temporadas que iban muy bien, pero en la última hubo enormes descalabros empezando con esa aberración que fue “Naturama“. Cuando me enteré que la iban a cancelar, ahora sí definitivamente (término que al final puede ser relativo), pasé por todas las etapas:

  • Negación – No puede ser, no otra vez. No tan pronto…
  • Ira – ¡maldita seas, Comedy Central, por no ordenar una temporada más!
  • Negociación – siempre pueden volver directo a DVD ¿verdad? ¡¿verdad?!
  • Depresión – Ahora sí que no hay ninguna serie animada que me divierta igual. La vida no vale nada sin Leela y Fry…
  • Aceptación – hey, después de todo fue lo mejor. Ya estaban cayendo muy bajo y el final fue respetable.

Y sí, aunque fue extraño ver que el penúltimo episodio estuvo dedicado a darle un final feliz exclusivamente a Zoidberg, el capítulo final fue igualmente desquiciado, emotivo y un enorme guiño a la ciencia ficción. Se visitaron las grandes constantes de la serie y cerró con broche de oro y cierta originalidad. Que en cierta forma dejó la puerta abierta a mas aventuras. ¿Verdad? ¡¿Verdad que sí?!

IT Crowd

Esta es una de mis series consentidas, ha tenido momentos hilarantes y a pesar de las demoras, conservó la autenticidad (y a los actores) de principio a fin. Se supone que iba a haber una quinta temporada y desconozco qué sucedió. Nos dejó tres años esperando y tuvimos un único episodio final y ya lo vi y estuvo bien y estoy en paz con eso.

Luther

Una serie policiaca que no es del montón. Deja de lado las fórmulas que ya echaron a perder hicieron populares “NCIS” y “Criminal Minds” y entrega algo más directo, en ocasiones brutal. Son solo tres temporadas, catorce episodios en total, todos ellos de lujo. El personaje clave, Luther, es un detective de homicidios obsesionado con su trabajo y con problemas de actitud. Desde el principio tiene una relación complicada con Alice, una asesina arrogante y adorable que cree poderse salir con el crimen perfecto y que termina siendo la única que todavía lo apoya. El “highlight” de la serie, además de ese Londres ultramoderno y decadente bellamente filmado, es sin duda el actor Idris Elba, que a mi me impresionó mucho. De verdad que queda en evidencia el poco material que le dió Guillermo del Toro para trabajar en “Pacific Rim”, pero esa es otra historia. Recomiendo darle un vistazo. Por cierto que el tema de la serie, de Massive Attack, me encanta.

Spartacus

Ah, “Spartacus”, una que echaré de menos. Hace tiempo un amigo me preguntaba qué caso tiene una historia cuando sabes de antemano en qué termina y creo que esta serie da una respuesta rotunda a la cuestión. Es inevitable mencionar que “Spartacus” estuvo marcada por trágicos eventos de la vida real. Tras completar la primera temporada, el actor Andy Whitfield que dio vida al protagonista (de forma memorable, hay que reconocerlo) fue diagnosticado con cáncer. Para darle tiempo para recuperarse, se hizo una pequeña temporada adicional a manera de precuela, que cuenta la historia de otro gladiador que acabaría siendo aliado de Spartacus. Desafortunadamente Andy Whitfield murió y tuvo que ser reemplazado en las últimas dos temporadas. No quiero decir que el actor que tomó su lugar no llenó sus zapatos, es que Andy Whitfield me pareció realmente muy bueno. El caso es que la serie continuó y siguió siendo espectacular. Mucho se ha dicho del enorme parecido que tiene con la película “300” en el apartado visual y, aunque creo que hay también otras fuertes influencias, “Spartacus” a mi gusto terminó teniendo su propio estilo. En ocasiones se abusa de la cámara lenta y no creo que en la vida real nadie hable con esos diálogos tan estudiados y gloriosos, pero hey, es entretenimiento y esta serie nos lo dio a montones y de gran calidad. Me encanta ver una serie en que cada momento, cada escena está tan trabajada desde la pelúquería, vestuario, maquillaje, coreografías, efectos especiales, sonido, etc. Cada detalle está en su lugar. Confieso que me fue muy difícil ver la última temporada porque es cuando la rebelión de los esclavos lleva las de ganar y se deja llevar por la inercia de la victoria, haciendo sacrificios cada vez más grandes y poco a poco perdiendo terreno frente al enemigo. Fue doloroso ver a los personajes morir, aunque ya sabíamos que ese era su destino, y es que ¡qué personajes tan grandes! Tuve que tomarme un descanso antes de ver los últimos dos episodios porque era demasiado para mí y ya sabía que Spartacus iba a morir. Afortunadamente su final fue a la vez espectacular y no tan exagerado como me temía que podía ser. Esta serie deja un hueco muy difícil de llenar en la televisión.

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