Coffee drinkers Vol. 2

Estaba recordando blogs y posts viejos y me quedé pensando en el tema que se trató hace unos años (¡qué rápido pasa el tiempo!) en Pipotweets. Y es que en este tiempo para mí las cosas han cambiado un poco y actualmente consumo café regularmente.

Es una costumbre que comenzó casi sin darme cuenta pero creo que tiene que ver con el hecho de que hace unos tres o cuatro años, dejé de tomar refrescos altamente azucarados. Esto fue en parte porque he tenido un par de extracciones de muelas que han necesitado de tiempo para sanar. Después de unas semanas de esto, las bebidas refrescantes convencionales se me hicieron absurdamente dulces, incluso los jugos jumex no parecen muy recomendables. Y no me refiero a sus beneficios para la salud, sino al simple hecho de que me di cuenta que las bebidas que tomaba habitualmente me dejaban en los dientes (que en ese tiempo tuve muy sensibles) una sensación incómoda, como de traerlos embarrados de dulce, que luego se iba transformando en acidez si no me lavaba los dientes inmediatamente.

Esto es normal, de hecho casi todo lo que comemos se va transformando en ácido en la boca y hace que proliferen las caries. Pero nunca me había resultado tan molesto. Así fue como dejé de tomar la Coca Cola de (casi) todos los días… y me dí cuenta que estaba muy acostumbrado a la energía extra que me daban esas bebidas. Así que, una vez recuperado de mis molares extraídos, fui dejando de tomar esos refrescos y probé otras cosas.

Aquí quiero hacer un paréntesis para hablar de las bebidas energéticas, que al menos en mi familia y círculo social de aquellos tiempos, está en una situación similar a la de las sopas Maruchan: no te puedes tomar una sin que alguien salte a decirte lo malísimos que son esos productos para la salud y que incluso provocan adicción y problemas del corazón. No quiero decir que eso no sea cierto, sobre todo si las consumes en exceso pero definitivamente no es mi caso. Para empezar también son generalmente muy empalagosas y algunas saben muy raro, como la Monster sin azúcar o el muy publicitado Red Bull, que aparte es bastante caro. Lo curioso es que noté cuando iba al Oxxo a cierta hora que mucha gente realmente consume esos productos regularmente. A mi me gustó el Monster sabor café, que parece ya no venden y lo sustituyeron con las variedades sabor té que no me gustaron. Y para no hacer el cuento largo, sí llegan a tener efectos sorprendentes estas bebidas energéticas. Después de una media hora sí sentía un mayor estado de alerta, más concentración y menos cansancio. Pero creo que las presentaciones en las que se venden son demasiado grandes para mí, yo con una lata pequeña de Boost tengo suficiente energía.

Cuando me empecé a fijar en estas cosas noté la curiosa mezcla precisamente de Boost con bebidas alcoholicas, que tiene que ser una de las mejores peores ideas que he visto. Se me quedó muy grabada la frase de una persona con la que hablé de esto que me dijo “El Boost con vodka está divino“. Yo me quedé pensando que mezclar el alcohol que “deprime” el sistema nervioso, con un estimulante es, cuando menos, raro.

Ahora que he estado en Aguascalientes noté que en las semanas de la Feria de San Marcos no es raro que mis compañeros de trabajo llegaran a la oficina muy desvelados y consumieran bebidas energéticas. Uno en particular se bebía hasta tres latas de Monster y, por mucho que quiera evitar juzgar a las personas, no me parece prudente. Creo que si yo me tomara tal cantidad acabaría temblando y posiblemente tendría una taquicardia. Lo gracioso de este compañero en particular es que nunca consumía café y de hecho decía que la cafeína no produce ningún efecto y lo que “levanta” tus niveles de energía es el azúcar.

Pero ya me adelanté un poco. Mi trabajo llegó a ser muy monótono y comencé a escuchar podcasts y a tomar café de la cafetera de la empresa para combatir la somnolencia resultante. Debo decir que si tienen oportunidad de escuchar podcasts regularmente, es una excelente oportunidad para practicar y mejorar la comprensión de idiomas extranjeros. El caso es que en dos años ha cambiado mucho mi apreciación del café. Del café de la empresa pues no era la gran cosa, tengo que coincidir  en parte con lo que decía Kwz en su viejo post del tema en que sí puede llegar a tener un sabor bastante desagradable y yo, no habiendo probado mucho café, llegué a pensar que esto era normal (respecto a ese post no estoy de acuerdo en que la cafeína se considere un veneno). No soy ningún nerd del café, pero si descubrí que el de cafetera de oficina generalmente está preparado sin cuidado, fácilmente se quema y puede tener una acidez muy alta. Al principio también le echaba azúcar para combatir esos efectos desagradables pero creo que mis dientes quedaron muy sensibles y me quedaba una sensación desagradable en la boca. Incluso en las raras ocasiones que tomé más de una tasa de café me sentí mal y tuve que acudir al médico, que me dijo que me estaba provocando una irritación fuerte del tracto digestivo.

De modo que empecé a probar poco a poco otras fuentes de café y encontré que puede llegar a venderse muy cara una simple taza de esta bebida y que es muy variable su sabor. Conocí una cafetería que desconozco si sea franquicia o qué, pero maneja un café veracruzano bastante sabroso (adjetivo que antes no hubiera pensado que aplicara al café) y una cafetería móvil (es como esos remolques que salen en las películas de Nueva York) que vende uno decente pero muy sobrepreciado. Incluso probé distintos cafés en casa, entre los que destaca uno que un familiar trajo de un viaje que hizo a Brasil y que es increíblemente fuerte. Bastan un par de tragos para sentir los efectos de la cafeína casi inmediatemente.

Pero lo más importante que aprendí es que el café no tiene por qué tener un sabor desagradable. Según he podido hacerme una idea de cómo se toma normalmente el café, descubrí que a la gente se le hace un poco raro que yo lo tome sin azúcar y un poco fuerte. Incluso un compañero que me llegó a ver servirme de la cafetera se me quedó viendo raro y me dijo con incredulidad “¡¿Sin azúcar?!”

Ahora bien, en cuanto a mi experiencia con la cafeína puedo decir que el principal efecto que siento es que te “despierta” y facilita la concentración mientras que, en exceso, me provoca irritación del sistema digestivo. Como dato adicional, no padezco de gastritis ni nada parecido y es raro que tenga ese tipo de problemas. Creo que para mí la dosis correcta sería como de media taza pero es inevitable y termino tomándome una entera. Algunas personas dicen que la cafeína puede influir en tu estado de ánimo y hasta provocar cambios de humor, pero eso no me ha pasado. No me gusta el café tan caliente, de hecho lo prefiero tibio aún cuando el clima es frío. Esto provoca que esté yo peleado con los vasos térmicos que tanto se usan para transportar el café, pues siento que fácilmente lo conservan caliente por varias horas más de lo que me gustaría. Normalmente yo mantengo mi recipiente destapado un rato hasta que el café está un poco más caliente de lo que me gusta y luego lo tapo. Hablando de eso con un amigo me contó historias de horror de gente que se molesta mucho cuando el café está frío, cosa que no es mi caso. Así que lo que aprendí al final es que media taza tibia en la mañana sí me ayuda a desempeñarme mejor.

Sin embargo en ocasiones de mucho trabajo o que no he podido dormir bien del todo, he llegado a abusar de la cafeína y mi experiencia ha sido muy similar a la de Roosh: me siento bien por un rato pero en las noches se siente como tu cuerpo te cobra el sueño y cansancio que el café había enmascarado. Esto llegó a ser particularmente notorio los fines de semana, en que sentía mucho cansancio y no me levantaba hasta muy tarde. No es una experiencia muy agradable y es la que considero la mayor desventaja de la cafeína. Así que la conclusión a la que he llegado es que el café es útil y provechoso mientras no se abuse de él… como con todo. No es de sorprender que exista una industria tan grande y diversa en torno a él.

Ahora ¿qué alternativas existen? pues algunas personas dicen que la nicotina en el cigarro tiene un efecto similar, aunque yo nunca lo he sentido y no me parece una alternativa muy saludable, además de que trae otras molestias como el olor penetrante que se impregna en todo y que cada vez es peor visto. No pueden faltar, claro, las bebidas azucaradas pero, incluso dejando de lado sus efectos en la salud, ya no me resultan agradables. Algunos dicen que tomar un multivitamínico o algún suplemento (¿o era complemento?) te ayuda a sentirte con mayor energía. Otros dicen que eso es totalmente falso pero, aunque nunca he consumido esos productos, en mi experiencia puedo decir que una nutrición más efectiva y regularizar tus horas de comida sí me ha hecho sentir más despierto y a reducir el cansancio. Mentiría si dijera que conozco el mecanismo por el que esto sucede pero no creo que haga falta analizarlo demasiado para ver que tiene sentido. Supongo que aquí algunos podrían señalar otras alternativas y drogas de su preferencia, pero esto es lo que me ha funcionado a mí.

Por ahí hace un par de años anduvo circulando un video a manera de infografía del café (que no encontré, pero hay muchos videos parecidos) que decía que no tiene efectos secundarios dañinos y puedes consimir toda la que quieras. Otras personas dicen que eso constituye una adicción y que, aún cuando no produzca ningún daño al cuerpo, nunguna adicción es buena. Solo puedo decir que ambos puntos de vista me parecen extremos.

Sin embargo algo que he notado es que en la actualidad adolescentes y niños de temprana edad ya están consumiendo café desde edades que me parecen muy tempranas. Se supone que esto no causa ningún problema de salud pero yo recuerdo claramente que en mi casa de niño nunca me dejaron tomar café y me sigue pareciendo lo más apropiado. De todas formas, cuando veo que en el Starbucks la mamá le compra a sus niños de 8 años un frappé enorme con crema y todo, me pregunto qué nos deparará el futuro. A esa edad el cuerpo consume calorías a velocidades asombrosas pero de todas formas una parte de mí siente que no está bien. Sobre todo porque a esa edad yo no recuerdo haber necesitado de los efectos de la cafeína. Quizá la verdad sea que ahora tampoco son indispensables.

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