Tatuajes

Hay un tema que he seguido con un cierto interés desde hace varios años, sin poder explicar realmente el por qué: el de la modificación corporal (advertencia de contenido gráfico al seguir ese enlace). Lo primero que hay que decir es que tal nombre, si se toma literalmente, es por lo menos ambiguo. Podría englobar la cirugía (y en cierta forma sí lo hace), pero no puedo yo proveer una definición exacta. Hacer la distinción de que la modificación corporal se realiza únicamente por motivos estéticos invariablemente nos llevaría a buscar una distinción con las cirugías estéticas, pues ambas se realizan por motivos que poco o nada tienen que ver con la salud y correcto funcionamiento del cuerpo, como es el caso de muchas otoplastias. Decir que la diferencia está en que la cirugía estética formal como este ejemplo tiene el propósito de dar al cuerpo una apariencia “normal” es perderse en las arenas movedizas de la ambiguedad y la correción política. Podríamos sugerir que se trata de procedimientos que se realizan de forma voluntaria, pero casos como el de la circuncisión infantil nos complicarán la tarea.

Por tal motivo haré la distinción arbitraria de definir la “modificación corporal” como todo lo concerniente a tatuajes, piercings y bifurcación de miembros. Tal definición se queda corta, pero afortunadamente todo este preámbulo no es necesario para centrarme en el tema de los tatuajes.

Aunque existen aplicaciones que realizan cirujanos propiamente dichos, entre las cuales me resulta sorprendente la combinación de tecnología con algo tan antiguo como el tatuaje en casos de tatuajes corneales (advertencia de contenido explícito otra vez) pues son posibles gracias al uso de rayo laser. Aunque el ejemplo que usé en el enlace tiene un propósito puramente estético, es posible realizar un procedimiento similar para tatuar un iris en un ojo que no lo tiene, ya sea por naturaleza congénita u otros motivos (no tengo a la mano un enlace al respecto).

Los tatuajes son algo que existe desde hace muchísimo tiempo, aún no están exentos de controversia en la sociedad. Por un lado, es posible saltar a la fama a causa de ellos mientras que por el otro, a diario se ven vacantes de empleo que claramente excluyen a personas con tatuajes. Para mi, esta diferencia de opiniones tan marcada, todas esas cosas que tienen asociadas, me resultan una curiosidad difícil de comprender.

Los tatuajes han sido usados por pandillas con claras asociaciones al crimen organizado como ¿símbolo? de unidad e identidad. Como demostración de valentía, al tolerar el dolor que implican. Como un siniestro número de serie para humanos. Y también como tributo a familiares o medio de expresión e individualidad. Quizá son estas últimas variedades las que para mi resultan, irónicamente, más ambiguas, sobre todo cuando se habla de los tatuajes como algo “permanente que requiere de gran compromiso” pues evidentemente no perdurará más que la vida de la persona y mi definición de “permanente” es un tanto diferente. Pero no me hagan mucho caso.

Otros puntos de vista son que los que tatuajes ya traicionan las definiciones de no conformidad y rebeldía, o posiciones radicales de que están siempre mal y se ven siempre feos (inserte aquí enlace al desaparecido blog de Prozak). Incluso hay ¿tradiciones? que los asocian a ideas de “impureza” o algún significado mas allá. Recientemente escuchaba una conversación entre compañeros de trabajo acerca de que en el brazo izquierdo va el tatuaje en honor de la madre y en el derecho el del padre (o al revés, tengo mala memoria para esas cosas). No voy a entrar siquiera en la cuestión de quienes se los hacen para “llamar la atención”, aunque he escuchado explicaciones curiosas de porque algunos se tatúan su propio nombre.

Yo no creo poder rechazar categóricamente la idea de hacerme un tatuaje, aunque por ahora sinceramente no lo creo. Claro que puedo admirar algunos ejemplos por su calidad, su diseño o incluso su sentido del humor, pero mi actitud al respecto es simplemente demasiado ambigua. A la vez, me resulta curioso todo ese conjunto de ideas a las que están asociados. Para mí no significan nada, sencillamente es algo que unas personas hacen y otras no, y que conlleva cosas y contextos muy diferentes para cada quien. Como la vida misma, pues. Me parece más incomprensible todo el asunto de que ponerle aretes a las bebés sea socialmente aceptable, pero eso ya es tema para otro día.

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