“The Walking Dead”, tercera temporada.

Ya es otra vez esa época del año en que toca hablar de esa serie de zombies que veo nadamás porque aún no pierdo la esperanza de que sea mejor. Y de verdad que esta tercera temporada ha sido una sorpresa agradable que me ha dejado con solo un par de cosas que decir.

Lo primero: mucho se habló de la salida de Frank Darabont como productor de la serie al terminar la segunda temporada, a la vez que se anunció un recorte en el presupuesto de cada episodio, que rondaba el 20%. Afortunadamente no sentí esa reducción por ningún lado (si acaso puedo quejarme de que la prisión en ocasiones no se ve muy real), todo luce completo y convincente. Además, la historia fue mucho más entretenida y ató cabos con lo que había pasado en temporadas anteriores. ¡Bravo!

Lo segundo: el primer episodio de esta temporada arranca muy lento y toda esa situacion con el Gobernador y Andrea se volvió una telenevolita de acostones en la que el malo no es tan malo y el bueno no se decide a ser totalmente bueno. Aunque aquí el Gobernador es mucho más humano y está mejor desarrollado el personaje que en el comic, sentí como si estuviera viendo “Melrose Place”. Definitivamente no me está gustando que se prolongue tanto lo del Gobernador. Pero los demás personajes sí estuvieron envueltos en aventuras, planes, misiones y decisiones difíciles. Incluso la forzada amistad-romance entre Daryl y Carol fue reivindicada y el reaparecido Merle quedó muy bien justificado y se fue con un destello de gloria.

No podía quedarme sin señalar algunos puntos extra…

Lo feo: T-Dog sobrevivió dos temporadas, a veces solamente con diálogos de unas pocas palabras y todo para morir solo porque es negro.

Lo más feo: el virus, ya quedó muy claro que no tiene sentido y no se está buscando realismo en esta área. No que eso esté mal en sí. Pero creo que los intentos por explicar “científicamente” cómo funciona y el porqué aunque no es mortal, la mordida de un zombie ocasiona invariablemente la transformación, son francamente ridículos. Mejor que no intentaran explicar nada.

Yo me quedo con dos episodios, el viaje al pueblo en “Clear” donde vemos cómo enfrenta su destino Morgan, así como a Michonne integrarse realmente al grupo de sobrevivientes; y ese juego del gato y el ratón entre Andrea y el Gobernador en “Prey“.

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TV notitas (con final alternativo de “Dexter”)

Cuidado, este post puede contener fuertes “espoileres” revelaciones de algunas series recientes.

La verdad pensaba hacer un post para hablar o seguir hablando de cada una de estas series, pero lo fui dejando y se me juntó todo para este año, que resultó estar marcado por el final de todas. Si consideramos que el año pasado terminaron “House MD” y “Chuck”, ya prácticamente solo me quedan las comedias domingueras como “The big bang theory” y “Modern Family”, que realmente no considero series “en forma”. Comenzamos en orden alfabético:

Being Human

“Being Human” es una de las series que mas me han gustado en los ultimos años, con sus altas y sus bajas y sus cambios inesperados de actores. La historia de tres individuos sobrenaturales, un vampiro, un hombre lobo y un fantasma, que comparten casa en Inglaterra. No me sorprendió por ser demasiado original ni bien lograda (que tiene sus momentos, hay que reconocerlo), sino por sus personajes entrañables que, a pesar de su siniestra naturaleza, lo único que buscan es vivir en paz. Claro que su pasado los condena y los obliga a enfrentar situaciones muy difíciles. En la penúltima temporada no me gustó nadita toda esa trama de la profecía y los pergaminos que le darían el poder de dominar el mundo a quien los tuviera, en el que el destino de la bebé era la clave, aunque sí estuvo muy bien cimentado en la mitología de la serie y fue una historia en la que resuena uno de los temas principales de la serie: aceptar lo que eres y aceptar tu destino. Fue un momento agridulce ver a Annie, interpretada por la actriz Lenora Chirclow (quien este año apareció en un episodio de la excelente “Black Mirrorr”) y la última del reparto original que quedaba, finalmente hacer las paces con su muerte y dar el paso al más allá. Al comenzar esta quinta y última temporada ya no quedaba ninguno de los actores originales y ya se había acabado con la amenaza que representaba la antigua sociedad de vampiros, que tenía el plan y los pergaminos para dominar a la humanidad. Si la serie hubiera terminado ahí habría sido un final algo brusco pero la verdad ¿qué podía quedar por contar? Hubo que sacarse de la manga a un enemigo más maléfico y poderoso y llevarnos hacia la confrontación final (ahora sí), con todos los necesarios tropiezos en el camino. Pero cuando una serie relativamente pequeña se trata de salvar al mundo… y ¡por segunda vez!, es probable que las cosas hayan ido demasiado lejos. Me gusta el hombre lobo Tom McNair, que puede que no sea el más brillante pero se caracteriza por su persistencia y su inquebrantable fidelidad. En si de eso se trata la serie. Creo que nadie se esperaba ese final, en el que nuestro grupo favorito de amigos sobrenaturales tiene el poder de dar fin a la amenaza pero son tentados por el maligno individualmente con lo que originalmente más deseaban: volver en el tiempo a ese evento que destrozó sus vidas, borrarlo y seguir con todo lo que dejaron atrás. Me gustó esa tensión, esa melancolía por la normalidad y debo admitir que por un momento pensé que iban a aceptar. El vampiro dejaría de ser vampiro y seguría siendo el caballero victoriano que en cierta forma nunca dejó de ser, el hombre lobo podría ser el muchacho normal y la fantasma volvería con la familia que tanto extraña. Pero ¿no sería un tanto egoísta sacrificar el destino de la humanidad por unos años de supuesta felicidad? ¿un inmortal aceptaría tan fácilmente volver a ser mortal? Y lo peor es que seguir ese camino se inclina demasiado hacia un final tipo “Lost”: todo lo que pasó no habría pasado nunca ¡no! Pero entonces la serie tomó el rumbo que debía tomar, nuestros héroes se dan cuenta que falta algo, que si aceptan el trato nunca se habrían conocido y no están dispuestos a renunciar a su amistad, así que rechazan esta propuesta, completan el rocambolesco ritual y se quedan siendo roomies por toda la eternidad. Claramente la intención de los guionistas fue que hubiera cierta ambigüedad respecto a si eso fue lo que verdaderamente pasó o si solo fue un nuevo plan de el innombrable y en realidad puso fin al el mundo por su lado mientras que el trío de protagonistas están viviendo una ilusión y no tienen ni idea. No me pregunten, estoy indeciso sobre si fue bueno o malo.

Breaking Bad

No queda mucho por decir del ascenso de este, uno de los luceros más brillantes en la constelación de las grandes series de TV ¿o alguien duda que será considerada una de las mejores de todos los tiempos? Ningún episodio sobra, cada momento es muy disfrutable y toca el corazón del televidente. Pocas series han sido tan satisfactorias. Mi episodio favorito quizá sea el de la mosca. Pero hay dos detalles que me parecen fuera de tono: el bombazo a Gus y el robo al tren, ambos muy elaborados pero que para mi rompen en cierta forma lo que se había establecido previamente. Además, en el caso del primero me es difícil creer que Walt le de muerte a Gus tan a distancia, tan confiando en un tercero. Según yo ya habíamos llegado al punto en que la muerte de Gus tenía que ser más intima, con Walt elegantemente abriéndole la garganta con el box-cutter o al menos un disparo a quemarropa. El momento en que Gus está a punto de subirse al auto donde Walt puso la bomba pero decide alejarse está totalmente sin explicar y es una instancia de sentido arácnido laguna muy grande. ¿Cuál es mi problema con el robo del tren? Que no aporta mucho a la historia ni a los personajes, toda esa subtrama nadamás está ahí porque los escritores se creyeron muy listos y dijeron “hey, tengo la idea de el mejor train-heist de la hsitoria, vamos a incluirla”. Y, aquí en confianza, la metilamina no es un químico tan complejo o raro, la pregunta es por qué Walt no la prepara él mismo. Habría tenido sentido que Gale y Gus ya tuvieran un proceso establecido en el superlaboratorio. Lo de los inventos marca Acme no me desagrada, había que balancear el drama con algo y han sido un elemento de la serie desde el principio. Por otro lado ¿todas las mujeres tenían que estar locas? De verdad que todas se me hicieron odiosas, nadamás las novias de Pinkman se salvan. Otra cosa que me parece más marketing que nada es eso de la última temporada “dividida en dos”, flashforward inicial y cliffhanger final incluído. Lo hubiera creído más si cada subtemporada no se hubiera presentado con todo lo que caracteriza una temporada entera, pero creo que es lo de menos. Mejor concentrémonos en el desenlace, que fue lo único que podía ser: Walt muere y se lleva consigo al infierno a todos los malosos. Aquí es donde creo el final, aunque satisfactorio, pierde un poco de fuerza. Para empezar, a mi sí me recuerda a “The Sopranos”, la diferencia es que Tony no se dió cuenta que había cavado su propia tumba mientras que Walter sí, y decide tomar las riendas de la mejor forma que se le ocurre. En lo personal me hubiera gustado ver un rompimiento un poco más extenso y dramático entre Walter y Walt “Flynn” Jr. También es un tanto moralista como los finales de Hitchcock en que el malo tenía que ser castigado de alguna forma nadamás porque la sociedad no estaba preparada para otra cosa, lo cual es cuando menos curioso en una serie que se trata de un malo por quien estuvimos echando porras temporada tras temporada para que saliera victorioso. Y al final ¿cuál fue el punto de la historia? Estoy simplificando demasiado pero me suena a “cuidado con el orgullo las drogas, chicos, eso no puede termiar bien”. ¿Soy el único que piensa eso?

Dexter

Esta es una serie que me ha acompañado desde hace varios años pero nunca le tuve tanta devoción como para estar viendo los capítulos semana a semana, más bien veía las temporadas completas cuando me acordaba, algunos meses después de que hubieran terminado. Las temporadas son muy dispares, algunas como la segunda me parecen de lo más entretenido mientras que la sexta no se me hizo nada especial. Me gusta que cada temporada tiene una trama bien definida y a alguien especial (generalmente un actor interesante invitado) para Dexter que es en parte villano; por cierto que me gustó mucho ver a John Lithgow como el asesino en la cuarta. “Dexter” está basada en una serie de novelas con una premisa interesante, al igual que la serie, pero que se van alejando mucho del tratamiento clínico del tema y terminan con tintes sobrenaturales. Por eso siempre fue una pregunta abierta el camino que iba a seguir la serie y qué final se iban a inventar. Cuando casi ya no albergaba yo esperanza, vi la temporada 7 y me agradó bastante. Hubo un momento en que estaba viendo esa temporada y un familiar que estaba en la casa y solo vio el televisor de pasada un par de veces me preguntó “¿No se andaban persiguiendo a ver quien mataba a quién primero? ¿cómo que ahora están platicando tranquilamente en un bar gay?” Y la explicación era deliciosamente complicada porque habían pasado muchísimas cosas para pasar de un punto al otro. Y es que la temporada 7 rompió el esquema introduciendo a un enemigo de Dexter que lo persigue no por hacer justicia ni para sacarlo de su camino, sino para saldar una deuda por medio de la venganza, terminando en una alianza por pura conveniencia. Se trata de un jefe de la mafia rusa cuyo matón Dexter elimina, matón que resulta ser pareja del mafioso, quien al verse acechado por sus enemigos en América le ofrece a Dexter un trato: le perdonará la vida si le ayuda a escapar. Además introdujo al nuevo interés romántico, Hannah (la actriz Yvonne Strahovski recién salida del papel de Sarah en “Chuck”) que para variar es también una asesina, envenena a quien le causa problemas sin dejar rastro y es una amenaza para los seres queridos de Dexter. Este dúo de personajes, sumados al conflicto dieron más que suficiente material para jugar en la temporada 7 y Hannah reaparece en la temporada 8. Además hubo un par de casos de “asesino de la semana” bien logrados que mantuvieron a los personajes suficientemente ocupados. Laguerta se obsesionó con la investigación de Doakes hasta que comprueba que Dexter es el carnicero de la Bahía. Deb sabe que algo raro está sucediendo y descubre a Dexter a punto de eliminar a Laguerta. Dexter confiesa a Deb, quien decide disparar a Laguerta, no pudiendo soportar la idea de ver a Dexter tras las rejas o, más probablemente, condenado a muerte.

Esta octava y última temporada comienza con un giro interesante: la revelación de que el padre adoptivo de Dexter no fue el único detrás de “el código” por el que Dexter se guía; una psiquiatra que llega a trabajar en un caso parece saber demasiado del pasado de Dexter, hasta que el descubre que es por esa razón, y la doctora lo presiona para que le ayude a eliminar la amenaza de un asesino que la persigue, así como para que tenga una especie de aprendiz y la ayude a crear un nuevo asesino que siga el código: un inestable chico local, hijo de un millonario y con una fascinación enfermiza por las escenas de asesinato. Dexter primero dice que no acepta encargos, pero no encuentra alternativa. Todo eso prometía, pero al final creo que no se manejó muy bien. En particular ver a una Deb sin rumbo, destrozada por el secreto de su hermano adoptivo y la culpa de haber matado a Laguerta para protegerlo, fue desafortunado. El hecho de que Deb muera a raíz de un intento de asesinato cualquiera (me refiero a que no tuvo nada de ritualista, fue más que nada casualidad) a manos de un asesino serial fue una broma. Ah si, porque el asesino que persigue a la psiquiatra es un paciente que ella atendió años atrás. Además tenemos a un asesino serial (el paciente) persiguiendo a un asesino serial (Dexter) que persigue a un tercer asesino serial en potencia (el aprendiz). Si ya se había cruzado la línea de la credibilidad con el número de asesinos seriales que podía haber en Florida, esto fue el tiro de gracia. El esperado regreso de Hannah, que vuelve en el yate de su nuevo y adinerado marido, llegó tarde en la temporada y no aportó mucho a la trama, parece que solo estuvo ahí para hacer de niñera del hijo de Dexter. Le pidió ayuda a Dexter para librarse de su abusivo esposo (según dijo envenenarlo habría sido demasiado obvio) solo para matarlo “accidentalmente” en una pelea doméstica. Lo más interesante para mi fue la subtrama con la psiquiatra, que va resaltando cómo Dexter es atípico al mostrar sentimientos y preocuparse por alguien más (Deb). Dexter se está humanizando. Hay otras subtramas no muy exitosas en que Masuka descubre que tiene una hija adulta y con problemas de dinero y un romance fallido entre Quinn y la hermana de Batista. Y bueno ¿que tal el final en si? El expaciente secuestra a la psiquiatra, Deb y Dexter intentan rescatarla, Debra llega primero y el asesino-paciente sale corriendo y le dispara para que no lo alcance, dejándola en coma en un estado muy delicado. El paciente también elimina al aprendiz, porque ¿por qué no? Mientras Hannah hace de niñera del hijo de Dexter; el niño se lastima y ella lo lleva a urgencias, donde una empleada reconoce que se trata de una criminal buscada por las autoridades, así que Dexter envía a Hannah con su hijo a vivir una nueva vida a Argentina con nuevas identidades y la promesa de alcanzarlos más tarde. En medio de un huracán, mientras el hospital está siendo evacuado, Dexter decide desconectar a Deb de los aparatos que la mantienen viva, para evitar que se convierta en un vegetal, y se deshace del cuerpo en el mar, como tenía que ser, víctima de la humanidad que había ido ganando y que quizá pierde con ese acto. Sin embargo su verdadero plan fue crearse una nueva identidad y desaparecer tras fingir su propia muerte en la tormenta; vemos restos de su barco a flote en mar abierto. Hannah, ya en Argentina, se entera de su falsa muerte y parte con el niño hacia un futuro incierto. La última vez que vemos a Dexter, es un leñador que vive en una cabaña. Ok…

Lo único que me parece acorde a lo que se ha venido manejando en temporadas anteriores es la resistencia de Deb a ocultar los crímenes tanto propios como de Dexter y el hecho de que Dexter no reciba ningún castigo; aunque se puede decir que es una especie de “asesino justiciero”, la trama nunca ha tomado ese rumbo y se agradece.

No soy de esas personas que disfrutan creando teorías y tratando de adelantarse a la trama y no esperaba nada espectacular, pero habiendo visto todo lo que sucedió, los personajes y recursos que se utilizaron en esta temporada, aquí les voy a dar mi versión del desenlace. Lo siento si esto les molesta, pero ya le invertí suficiente tiempo a la serie y me siento bastante seguro de poder idear una trama más interesante.

Así que en mi versión de la temporada 8 de Dexter:

Deb no puede vivir con la culpa de haber matado a Laguerta e incubrir a Dexter, así que intenta suicidarse; termina internada en una clínica psiquiátrica, no sin antes revelar a Quinn (quien la descubre moribunda) que todo tiene ver con Dexter y el carnicero de la bahía, despertando el deseo de venganza de Quinn, que no ha podido olvidarla y se dedica una vez más a hacerle la vida imposible a Dexter. Con Deb fuera del juego y tras la muerte de Laguerta, Batista regresa como líder del departamento de homicidios; al revisar la investigación de Laguerta sobre Doakes y Dexter se da cuenta de que algo truculento sucedió ahí y emprende su propia investigación extraoficial, en medio de la cual se topa con Quinn, quien ha estado siguiendo las mismas pistas. Terminan siendo aliados incómodos. Deb le dice a Dexter que lo ama y que está dispuesta a dar todo por él y no abandonarlo si se entregan juntos a las autoridades. Hannah vuelve básicamente de la misma forma: en el yate del millonario celoso y abusivo con el que se casó (le di varias vueltas a esto y creo es de lo poco que funciona en la temporada original). Hannah le ofrece a Dexter librarse de Debra y Batista, a lo que él no accede, así que Hannah le hace una visita a Deb en el psiquiátrico para pedirle que los deje en paz a ella y Dexter, trata de venderle la idea de que todos pueden ser felices todavía y dejar todo en el pasado. Batista y Quinn están sobre los talones de Dexter, quien empieza a fraguar con Hannah el plan de tomar nuevas identidades y escapar a América del Sur. Faltaron asesinos de la semana esta temporada, lo que se me ocurre es que el mafioso ruso contacte a Dexter para ofrecerle dinero a cambio de liquidar a un ex-socio suyo que ha decidido hacer negocios por su cuenta con la competencia en América (después de todo el ruso tuvo que escapar del país y no pareció que pudiera volver) y Dexter le diga que sí pero que no aceptará dinero, sino que lo haga a cambio de que el mafioso implique al esposo de Hannah en algo turbio para que acabe preso o tenga una muerte relacionada con el crimen. La psiquiatra que ayudó a crear a Dexter aparece también de la misma forma, igualmente siendo perseguida por el que resulta ser un antiguo paciente. Debra se escapa del psiquiátrico para detener a Hannah pero es atrapada por el impulsivo aprendiz de Dexter, que se la muestra, atada, a este y la apuñala enmedio de una acalorada discusión con él, poniendo en evidencia la humanidad que Dexter lleva en su interior. En ese momento Batista y Quinn irrumpen en el lugar y se quedan desconcertados ante la escena. Dexter, en medio de lágrimas genuinas, aprovecha para decir que su aprendiz es en realidad el carnicero de bahía al que tanto han estado buscando y este pierde los estribos. Quinn se lanza a tratar de salvar a Deb, pero es demasiado tarde y ella expira en los brazos de él. Batista le dispara a el aprendiz en defensa propia y el chico muere (ok, para que esto tuviera sentido el aprendiz debería rondar los 30 años o más, no los veintipocos que tiene originalmente). Dexter renuncia a la policía luego de manipular la evidencia para incriminar a su aprendiz, argumentando que después de la muerte de Rita y Debra no puede seguir y necesita un cambio. Decide venderle su departamento a precio de remate a Masuka para su hija y todos los personajes tienen una fiesta de inauguración del departamento/despedida en la que brindan por nuevos comienzos. Hannah y Dexter están a punto de partir rumbo a Argentina. pero el le dice que se adelante porque tiene un último asunto del que ocuparse. La psiquiatra despierta atada y es asesinada por su antiguo paciente, a quien Dexter la ofrece para sacrificar por el crimen de haber creado dos asesinos seriales e intentar crear un tercero. Sorpresivamnte Dexter liquida al expaciente y, como siempre, parte a tirar el cuerpo al mar. Igual que en la temporada oficial, finge su muerte en altamar aprovechando el huracán. Al final vemos una mañana típica de la nueva vida de Hanna y Dexter. Ella va a dejar a Harrison a la escuela, quien llamá “papá” a Dexter en español y él parte rumbo a su trabajo. Dexter va en su vehículo cruzando las solitarias carreteras de la Patagonia, si quieren puede ir manejando un trailer que transporta troncos. En la última escena, Dexter recoge a una pareja de autoestopistas, advirtiéndoles de tener cuidado con los extraños y dejando escapar una sonrisita macabra.

Fin.

Próximamente estaré re-escribiendo la nueva secuela de “Duro de matar”…

Fringe

Esta es, en muchos años, la serie que más me ha recordado el espíritu de “X-files”. El episodio piloto es grande. Después hubo muchos episodios de monstruo/villano de la semana, algunos muy logrados como es el caso de “White Tulip“, que se volvió un ícono de la serie. Poco a poco se fue dejando entrever una historia más grande, de conspiraciones, saltos en el tiempo, líneas temporales alternativas y universos paralelos. El equipo formado por la extrañamente carismática Olivia Dunham, el Dr. Walter Bishop (el actor John Noble, que no dejó de sorprenderme) y su hijo Peter “Pacey” Bishop será muy extrañado en la TV. Es en las últimas temporadas donde la serie toma más fuerza y las piezas del rompecabezas van cayendo en su lugar. Admito que al principio me temía que la serie no supiera a donde iba a parar, pero salió muy bien. Si empiezo a hablar de la trama no acabaré nunca, así que baste con decir que ese final en que parece que todo está perdido pero Walter sabe exactamente qué hacer, cuál es su papel y no se queda cruzado de brazos, cierra perfectamente el círculo. Al principio de la última temporada Peter y Olivia están en el parque con su hija, y en ese momento sucede la invasión de seres de origen desconocido. Al final volvemos a ese momento y no sucede nada, se trata solo de una tarde apacible más. Porque Walter ya salvó al mundo y nadie lo sabrá jamás. Y al final, claro, una vez más el tulipán blanco.

Futurama

Caray, futurama tiene más vidas que un gato. Hace varios años fue cancelada esta gran serie, una de mis favoritas y una de las más raras en todo sentido. Volvió a manera de películas y el destino nos regaló dos temporadas más. Temporadas que iban muy bien, pero en la última hubo enormes descalabros empezando con esa aberración que fue “Naturama“. Cuando me enteré que la iban a cancelar, ahora sí definitivamente (término que al final puede ser relativo), pasé por todas las etapas:

  • Negación – No puede ser, no otra vez. No tan pronto…
  • Ira – ¡maldita seas, Comedy Central, por no ordenar una temporada más!
  • Negociación – siempre pueden volver directo a DVD ¿verdad? ¡¿verdad?!
  • Depresión – Ahora sí que no hay ninguna serie animada que me divierta igual. La vida no vale nada sin Leela y Fry…
  • Aceptación – hey, después de todo fue lo mejor. Ya estaban cayendo muy bajo y el final fue respetable.

Y sí, aunque fue extraño ver que el penúltimo episodio estuvo dedicado a darle un final feliz exclusivamente a Zoidberg, el capítulo final fue igualmente desquiciado, emotivo y un enorme guiño a la ciencia ficción. Se visitaron las grandes constantes de la serie y cerró con broche de oro y cierta originalidad. Que en cierta forma dejó la puerta abierta a mas aventuras. ¿Verdad? ¡¿Verdad que sí?!

IT Crowd

Esta es una de mis series consentidas, ha tenido momentos hilarantes y a pesar de las demoras, conservó la autenticidad (y a los actores) de principio a fin. Se supone que iba a haber una quinta temporada y desconozco qué sucedió. Nos dejó tres años esperando y tuvimos un único episodio final y ya lo vi y estuvo bien y estoy en paz con eso.

Luther

Una serie policiaca que no es del montón. Deja de lado las fórmulas que ya echaron a perder hicieron populares “NCIS” y “Criminal Minds” y entrega algo más directo, en ocasiones brutal. Son solo tres temporadas, catorce episodios en total, todos ellos de lujo. El personaje clave, Luther, es un detective de homicidios obsesionado con su trabajo y con problemas de actitud. Desde el principio tiene una relación complicada con Alice, una asesina arrogante y adorable que cree poderse salir con el crimen perfecto y que termina siendo la única que todavía lo apoya. El “highlight” de la serie, además de ese Londres ultramoderno y decadente bellamente filmado, es sin duda el actor Idris Elba, que a mi me impresionó mucho. De verdad que queda en evidencia el poco material que le dió Guillermo del Toro para trabajar en “Pacific Rim”, pero esa es otra historia. Recomiendo darle un vistazo. Por cierto que el tema de la serie, de Massive Attack, me encanta.

Spartacus

Ah, “Spartacus”, una que echaré de menos. Hace tiempo un amigo me preguntaba qué caso tiene una historia cuando sabes de antemano en qué termina y creo que esta serie da una respuesta rotunda a la cuestión. Es inevitable mencionar que “Spartacus” estuvo marcada por trágicos eventos de la vida real. Tras completar la primera temporada, el actor Andy Whitfield que dio vida al protagonista (de forma memorable, hay que reconocerlo) fue diagnosticado con cáncer. Para darle tiempo para recuperarse, se hizo una pequeña temporada adicional a manera de precuela, que cuenta la historia de otro gladiador que acabaría siendo aliado de Spartacus. Desafortunadamente Andy Whitfield murió y tuvo que ser reemplazado en las últimas dos temporadas. No quiero decir que el actor que tomó su lugar no llenó sus zapatos, es que Andy Whitfield me pareció realmente muy bueno. El caso es que la serie continuó y siguió siendo espectacular. Mucho se ha dicho del enorme parecido que tiene con la película “300” en el apartado visual y, aunque creo que hay también otras fuertes influencias, “Spartacus” a mi gusto terminó teniendo su propio estilo. En ocasiones se abusa de la cámara lenta y no creo que en la vida real nadie hable con esos diálogos tan estudiados y gloriosos, pero hey, es entretenimiento y esta serie nos lo dio a montones y de gran calidad. Me encanta ver una serie en que cada momento, cada escena está tan trabajada desde la pelúquería, vestuario, maquillaje, coreografías, efectos especiales, sonido, etc. Cada detalle está en su lugar. Confieso que me fue muy difícil ver la última temporada porque es cuando la rebelión de los esclavos lleva las de ganar y se deja llevar por la inercia de la victoria, haciendo sacrificios cada vez más grandes y poco a poco perdiendo terreno frente al enemigo. Fue doloroso ver a los personajes morir, aunque ya sabíamos que ese era su destino, y es que ¡qué personajes tan grandes! Tuve que tomarme un descanso antes de ver los últimos dos episodios porque era demasiado para mí y ya sabía que Spartacus iba a morir. Afortunadamente su final fue a la vez espectacular y no tan exagerado como me temía que podía ser. Esta serie deja un hueco muy difícil de llenar en la televisión.

“Dead Set” (2008)

Enmedio de la “resurrección” que han tenido las historias de temática zombie en los últimos años, llegó esta miniserie inglesa a la televisión hace unos años y ha pasado un tanto desapercibida. Yo la conocí por casualidad cuando no era común este tipo de productos y la verdad no sabía qué esperar, pero resultó una muy agradable sorpresa.

El primer detalle que llama la atención es que la historia transcurre principalmente en la casa de “Big Brother”. ¿Qué? Pues si, esa es básicamente la premisa. Hay que señalar que para el 2008 “Big Brother” ya no era noticia en el continente americano, aunque la cosa era muy distinta del otro lado del Atlántico. Lo primero que viene a la mente al imaginar el apocalipsis zombie visto desde la casa de dicho reality, sobre todo al saber que la misma casa productora está detrás de ambos proyectos, es sin duda la parodia fácil; después de todo “Big Brother” se trata de observar como se desmorona un grupo de personas en un espacio cerrado. Pero “Dead set” es más que eso.

En cuanto a la trama, no hay mucho que añadir: Kelly es asistente de la producción de “Big Brother”. Todo transcurre como de costumbre una noche en que un concursante va a salir de la casa (disculpen si no recuerdo el nombre de tal evento, en realidad no estoy muy familiarizado con “Big Brother” y agradezco mucho que no sea necesario estarlo para disfrutar de “Dead set”) hasta que repentinamente las cosas empiezan a tomar rumbos inesperados, siendo la casa de “Big brother” el único lugar seguro…

Al venir de la misma casa productora que el reality show, “Dead set” se desarrolla en la auténtica casa de “Big Brother” de ese país, y cuenta con la presencia de exconcursantes y de la misma presentadora del programa. Este detalle, como muchos otros, puede que enriquezcan la experiencia para algunos, la empobrezcan o, como es mi caso, no sea más que un dato de trivia. En lo personal yo siento que al menos refuerza la sensación de realismo en el escenario y no veo como podrían impactar negativamente.

Para mí lo que caracteriza a “Dead set” es la intensidad con la que está presentada, inclinándose más por el lado del “realismo documental” y que en ese sentido bebe mucho de “28 days later” (2002) y “Dawn of the dead” (2004). Además tenemos un grupo de personajes bastante bien trabajados y que tienen cada uno su parte por pequeña que sea, entre los que podemos destacar al productor engreído y egoísta dispuesto a hacer lo que sea necesario para garantizar su supervivencia aunque eso signifique poner en peligro a los demás. Todos los demás elementos de este tipo de historias están ahí, incluso el infaltable cliché racial. También observamos la historia de otra pareja de sobrevivientes que hacen su camino a través de la civilización en ruinas para dirigirse, cómo no, a la casa, con el debido reencuentro; la necesaria expedición por suministros y los personajes que no se toleran entre sí pero deben trabajar en equipo para sobrevivir.

La manera en que Kelly y el productor irrumpen en la casa para encontrarse con el grupo de habitantes que desconocen lo que sucede afuera y suponen que no se trata más que de un juego, presenta oportunidades interesantes de jugar con la cuarta pared, aunque sea de manera velada, y dar giros a la trama que me parecen muy bien integrados a la historia.

A mi gusto “Dead set” destaca por ser una de las producciones más energéticas de este género que he visto en mucho tiempo, más que debidamente entretenida gracias a la dinámica con que se manejan los personajes, sus acciones y sus consecuencias. Otro acierto es la brevedad de su formato: cinco episodios que suman dos horas y media.

Para terminar, solo queda pasar por el inevitable camino escarpado de las comparaciones y mitologías del que ya hablé antes, pero me parece que entrar en eso es totalmente innecesario y por eso no lo incluí en esta reseña. “Dead set” es una teleserie de zombies y una que funciona muy bien. Eso es, en muchos sentidos, algo que quisiera poder decir de producciones mucho más costosas, elaboradas y publicitadas como “The walking dead”.

Del porque todo este texto no forma parte de mi reseña de “Dead Set” (2008) pero a la vez sí

“Debido a mis fuertes convicciones personales, deseo enfatizar que este post de ninguna manera apoya la creencia en lo oculto.”

El tema zombie se ha popularizado tanto que hasta Brad Pitt hizo una película que descaradamente buscó convertirse en el estreno veraniego apto para toda la familia. No voy a decir que es señal inequívoca de la decadencia (o será simplemente una saturación) de este tipo de historias que se está viendo actualmente ni nada por el estilo. Lo que me llama la atención es que mucho de lo que se ha visto en los últimos años no ha sido otra cosa que una especie de “reimaginación” de otras historias y que desafortunadamente siento que han perdido algo importante en este salto al cine y la televisión.

Entre estos ejemplos se encuentra “The walking dead”, comic que me impresionó mucho al principio (y que siento que se ha extendido de más a estas alturas, lo digo acabando de leer el recién salido número 113, ya hablaré de eso en otra ocasión), pero que en su adaptación a serie de TV me despierta un montón de emociones encontradas que en mi caso no se parecen a la sensación que me deja en su formato (blanco y negro, estático, bidimensional) original. Pero para quejarme de eso ya le he dedicado espacio a reseñas de cada temporada y me temo que lo seguiré haciendo.

Al hablar de esta “popularización” no podemos dejar de mencionar “28 days later” (2002), película más que suficientemente entretenida que por momentos no se decide ni por donde va y que nisiquiera es de zombies, pero que indudablemente ha tenido una influencia tremenda. Esto es algo bastante curioso pues los creadores de esta película siempre dijeron que se basaron en el relato-novela de 1951 “El día de los trífidos”, que cuenta un apocalipsis más o menos semejante solo que en lugar de zombies las “temibles criaturas” eran plantas… plantas que por alguna razón podían moverse y atacar a los humanos. Dichas plantas se combinan con un extraño brote de ceguera, lo que significa el final de la sociedad inglesa. Por ahí en una rama lejana podemos acomodar la novela de José Saramago y su respectiva película “Blindness” (2008), que no viene realmente al caso pero está relacionada. Si algo encuentro interesante en “Blindness” es quizá el hecho de que el desastre es temporal y al final se puede regresar (más o menos) a la normalidad cuando la extraña plaga desaparece de forma tan misteriosa como inició, cosa que la relaciona más a la temática de apocalipsis express, donde comparte parentesco con “The Happening” (2008) y en donde la rama del árbol genealógico zombie ya se rompe bajo su propio peso… al menos en cierta forma.

Creo necesario pasar por esta maraña de historias, tradiciones y “tropes” porque, si bien no abordan precisamente la temática zombie, comparten muchos elementos y similitudes, detalles que amo y que me entretienen mucho y que creo es el caso para muchas otras personas que consumismos estos subgéneros del entretenimiento. Son esos detalles los que hacen tan entretenido “Thriller” de Michael Jackson (no me acordaba que fuera tan largo) o el video de “Everybody” de Bacstreet Boys (que se les acabó el presupuesto y por eso disfrazaron a Nick de momia).

Después llegó el año 2004 donde se puso en evidencia cierto debate con “Shaun of the Dead” y “Dawn of the dead”, donde la primera es algo así como una carta de amor a la temática y que se dedica a contrastar todos esos elementos y reglas, mientras que la segunda es un remake que le “sube el nivel” a la tensión y la amenaza que representan los zombies. Para mi no hay un lado correcto o incorrecto.

En 2008 llegó una serie inglesa de TV llamada “Dead Set” que a mi me parece de lo más entretenida y que de hecho acabo de ver por tercera ocasión y que disfruté igual que la primera vez. Desgraciadamente siempre me toma por sorpresa la reticiencia de algunos a verla o a considerarla en serio, en parte por este debate inverosimil (al menos para mí) y por el simple hecho de que la historia se desarrolla en la casa del conocido reality show “Big Brother”. A mi no me interesan estos debates, pero pueden checar:

– Lo que escribió Simon Pegg al respecto.

Lo que le contestó Charlie Brooker, creador de “Dead Set”.

Está bien la metáfora de la muerte lenta que se ha manejado tradicionalmente con los zombies, pero no por eso está mal la alternativa de los que son rápidos (o la posibilidad de ignorar y reescribir reglas y mitologías). La verdad no soy tan purista ni tan fan al respecto; por mucho que me gusten las sagas de “terror” e historias claustrofóbicas y apocalípticas, no veo al zombie como algo muy diferente a otros subgéneros y seres de mitologías periféricas (momias, vampiros, hombres lobo…). Están ahí para ser el punto de partida de otras historias y nuevos personajes y lo último que quiero es ver el mismo relato una y otra vez.

“The Walking Dead”, segunda temporada

Todo empezó la temporada pasada con un episodio piloto impecable pero, conforme fui viendo el progreso de la primera temporada, preferí dejar de hablar del tema. No me convenció y no sabía si era yo o era la serie. Ahora estoy bastante seguro de que es la serie. “Irregular” es la mejor manera que se me ocurre para describir el resto de la primera y la totalidad de la segunda temporada.

Empezamos en el episodio dos de la primera temporada, alternando momentos de particular alegría (que se van haciendo más y más escasos) con melodrama en amplias dosis. Debo mencionar en particular que desde esta primera temporada ya se ve venir, aunque de manera mejor manejada, lo que será la gangrena pútrida que carcome la médula misma de esta serie: los personajes se la pasan preocupándose por asuntos que no les corresponden y frustándose al querer meter las narices en la vida de los demás. Para beneficio de nadie.

Muy en especial quiero mencionar el desenlace de la primera temporada, que me parece muy poco satisfactorio. En él, el grupo de sobrevivientes va a dar a unas instalaciones gubernamentales que se cree son seguras (pensamiento demasiado “agringado” ese de que el ejército puede haber controlado al menos una pequeña porción de terreno, que en algún lugar existe un búnker a prueba de todo) y que tal vez si lo son. Pero resulta que el doctor que todo lo sabe y todo lo explica en términos fácilmente digeribles para la audiencia está un poco amargado y decepcionado de la vida, lo echa todo a perder y hay que correr para salvar el pellejo y buscar un nuevo refugio. Nuevamente el tema de querer andar disponiendo de la vida de los demás… Eso de andar corriendo de aquí para allá buscando nuevo refugio no es problema de la serie, de hecho no es un problema, es la base de prácticamente toda historia que tenga que ver con zombies. También en este episodio vemos otra cosa que se repite, que es que no sé cuantas veces vamos a tener que ver a los personajes dándose un baño. La explicación, completamente innecesaria en mi opinión, que da el doctor realmente no me sirvió para nada y, aunque esto no es algo que normalmente juzge en trabajos de ficción, nadamás me hizo menos creíble la trama al querer tratar de cimentar la plaga Z en un poco de mala ciencia ficción oportunista. Ah, casi se me olvidaba que, como no podía faltar en cada capítulo, la autoridad de Rick es puesta en duda.

Ahora sí, a la segunda temporada entramos, como es costumbre en esta serie, con un primer episodio lleno de tensión y bien narrado. Los sobrevivientes, de camino a otra base militar cuyo nombre y propósito pierden importancia en los anales de la eternidad, quedan varados en los restos de un embotellamiento en una carretera. Admito que nuevamente me impresionó positivamente la escala de la producción, el embotellamiento se ve muy bien y está lleno de detalles y al pasar la temporada se ve que se le exprime hasta la última gota a estos escenarios. Los personajes se internan en el bosque y un incidente con un niño pobremente supervisado los hace quedarse sin otra alternativa que confiar su vida a un grupo de sobrevivientes que descubren. Así es como llegamos a la granja.

En el segundo episodio comienzan los flashbacks a revelar cosas importantes del pasado, y se siente cierta semejanza con Lost pues hay que ver con atención cada instante para ir teniendo una visión más completa de los cómos y porqués de la trama. Esta semejanza no es tan superficial pues también se nos cuenta como es que el grupo de sobrevivientes se formó, al quedar varados “nuevamente en el pasado” en un embotellamiento en una carretera al desatarse el caos. Una manera interesante de reutilizar el elaborado escenario con que abrió la temporada y otra similitud con Lost durante esta temporada al volver a ese primer encuentro fortuito que les cambiaría la vida a los sobrevivientes (¿cuántas veces no volvimos a ese vuelo en particular donde por  primera vez se encontraron los personajes?), otra es la cantidad de personajes nuevos que se presentan por propósitos desconocidos y que luego los escritores tienen problema para sacarles provecho, aunque seguramente algo intentarán para atar los cabos sueltos más adelante. Es más o menos a esta altura que volvemos al tema de las duchas redentoras, aunque en este caso el baño que se da Shane si tiene un significado más importante y nos deja pidiendo más de estas escenas de baño para la siguiente temporada… (soy malísimo para el sarcasmo).

Estos nuevos personajes están generalmente muy estereotipados. Por ejemplo en la granja vemos que se trata de una familia con un patriarca de la tercera edad, con hijos demasiado jóvenes para su edad y una esposa muerta, de modo que parte de la autoridad recae en, sí, la guapa hija mayor. Hay otros dos hijos que no recuerdo bien y que no hacen nada más que servir de alimento para los zombies. Otros personajes nuevos que se introducen cuando la tensión estaba bajando y convenía a la trama que pasara algo, son unos malosos miembros de una pandilla o algo así, el caso es que son rudos y malos, tema central de TWD. En algún momento incluso capturan a un muchachito herido llamado Randall que los malosos dejaron atrás, esto con el propósito de salvarlo, ocasionando que la autoridad de Rick sea cuestionada. Es tan contradictorio como suena, pero no tan contradictorio como el destino final de Randall. Todo el asunto de Randall sorprende por lo pobremente manejado que está, no se le saca ningún provecho ni suficiente intriga. Aquí me hubiera gustado ver más similitud con Lost, en donde vimos algo parecido en su segunda temporada al conocer al misterioso personaje de Ben Linus en circunstancias parecidas, con la diferencia de que en esa otra serie su presencia e identidad desatan una avalancha de eventos, desconfianza, desacuerdos e incontables giros de tuerca. Quiero pensar que los escritores de the walking dead al menor honrarán la memoria de Randall con una mención más adelante.

El tema de los asuntos no explicados es recurrente en esta temporada. Tenemos por ejemplo a la segunda hija del patriarca de la granja que cae enferma por motivos no explicados, ocasionando que Lori se arriesgue al salir a buscar a los hombres (ah si, porque en esta serie las mujeres no saben hacer otra cosa más que meterse en problemas) y termine sufriendo un accidente inverosimil. Total que la hija enferma ocasiona también un enfrentamiento entre las mujeres de la casa respecto a la depresión, el suicidio, el “derecho a elegir sin ser juzgada” (temática curiosa y acartonadamente feminista) a la que contradictoriamente se suma Andrea, que ya había intentado suicidarse en la primera temporada pero encontró el sentido y gozo de vivir gracias a Dale y aún así encuentra en el suicidio una alternativa “válida”. Entre comillas porque lo que en realidad está diciendo es “nosotras las mujeres podemos hacer lo que nos de la gana”.

Finalmente nos acercamos al desenlace de esta segunda temporada, que fue en varios sentidos una mezcla del desenlace del primer arco de la historia del comic y de este segundo arco de la granja. Varias personas me han comentado que el episodio final les pareció lo más emocionante y yo no tengo mucho que decir al respecto, supongo que está bien. Me sorprende que esta serie esté rompiendo records y que tanta gente esté hablando de ella, considerando que no es especialmente divertida. A mi gusto hay bastantes series en este momento que son muy buenas y más entretenidas y con historias y personajes mejor trabajados. Aunque ciertamente no hay muchas que aborden el tema “zombie”, lo pongo entre comillas porque creo que la palabra no se ha mencionado en este programa. Yo debo admitir que sigo viendo The Walking Dead únicamente para poder hablar de ella.

No puede haber reseña de esta serie (y en general de ninguna adaptación) sin mencionar el tortuoso tema de la fidelidad al material original. Puedo decir que a mí me tiene sin cuidado, realmente no creo que la fidelidad sea un factor que vaya a ser de importancia a la hora de determinar el éxito o la calidad de una serie o película y no influye mucho en que estos productos me parezcan buenos o malos. Muchas veces me han gustado mas las adaptaciones que el material original. Existen, sin embargo, las adaptaciones que se alejan tanto del material original que me dejan perplejo y preguntándome cual es el caso de haber usado el título de otra obra. La serie de The Walking Dead poco a poco va tomando ese camino. En particular el cambio en el destino de Dale me parece innecesario y hasta fuera de lugar, abajo hablaré de ello.

Algo que me ha gustado de esta temporada ha sido los encuentros con lo que otros sobrevivientes han dejado atrás y que parecen contar su propia historia, similar al soldado en el tanque de la primera temporada. Creo que la serie realmente brilla en esos momentos y podría sacarle más provecho. Por ahí en alguna entrevista el exitoso productor Frank Darabont habló de que su idea era revelar estas historias pero, luego de ciertos conflictos, ya no está trabajando en esta serie y es difícil saber qué pasará con esto.

Por ahí en otro blog  vi que hicieron un comentario de los personajes importantes, así que voy a hacer lo mismo.

  • Rick – la historia de TWD es la historia de un Rick que toma el liderazgo sin desearlo y cometiendo muchos errores en el camino. En la primera temporada vimos un poco de esto y queda mucho más claro en la segunda temporada. Mucho alarde se hace acerca de Rick era policía, de hecho sigue vistiendo el uniforme, aunque lamentablemente no demuestra el entrenamiento ni la sangre fría que este perfil parecería indicar a primera vista. Supongo que el outbreak zombie le rompió algo en su interior, algo importante. Lo curioso es que él toma el liderazgo porque los demás personajes quieren verlo como figura de autoridad, pero se la pasan cuestionando esta misma autoridad a cada momento. Creo que el personaje está demasiado serio y me gustaría conocerle otra faceta o al menos llegar a conocer más de sus motivaciones. Lo que le hace falta es estrategia y un plan. En el cómic le toma como cien números darse cuenta de ello y la serie parece estar siguiendo el mismo camino.
  • Shane – no queda muy claro pero hasta donde entiendo era él el lider del grupo hasta que llego Rick y esto es lo que ocasiona el conflicto de intereses entre dos machos deseando marcar su territorio alrededor de la perrita Lori. Shane hace cosas muy atrevidas, odia que nadie en el grupo lo siga (aunque no queda muy claro por que desea tan fervientemente seguir con este grupo) y luego siente remordimiento. Las diferencias que tiene con Rick y los demás no son presentadas de forma muy lógica y lo hacen ver como alguien muy necio e impulsivo y una fuerza de liderazgo alternativa aunque, para variar, sin un plan en particular. Se la pasa rebotando de conflicto en conflicto y escupiendo espuma por la boca. Por ahí se dice que su muerte por fin confirma que no hace falta ser mordido (o arañado) por zombies para transformarse en uno y se ha manejado esto como la teoría/explicación de que el virus y la infección y pues… no es más que otra dosis de mala ciencia ficción oportunista. Dejando de lado el hecho de que es imposible que el 100% de los individuos sean portadores de algo (a mi gusto esta incertidumbre podría darle otro giro al suspenso, referirse a “The thing” de John Carpenter) y más aún, el que un patógeno afecte de igual forma al 100% de los portadores, esto nos deja muy mal parados en cuanto a la mordedura del zombie. ¿Por qué es mortal? (me imagino que puede explicarse con un segundo virus que solo afecta a los zombes o algo asi? tal vez no presté suficiente atención y la mordedura en sí no es mortal sino que mueren desangrados?). Qué triste ver en lo que se convirtió Shane. ¿Cuál es tu problema, Shane?
  • Dale –  en el cómic y la primera temporada de la serie fue siempre la fuerza conciliadora y la influencia que exhortaba a tomarse las cosas con calma y no perder la esperanza. En esta segunda temporada esas características fueron llevadas al punto de la exageración y terminaron diluyéndose en melodrama del tipo que esperaría ver en una telenovela del canal de las estrellas. Me gustó ver a Dale como el personaje más maquiavélico y quizá el único que intentó mover la piezas en el tablero acorde a sus convicciones pero no me gustaron los tragicómicos resultados. La principal virtud que demostró fue tal vez su incondicional fidelidad al grupo, aunque esto queda mermado al nunca tomar las riendas de la situación. Finalmente Dale murió como consecuencia de un Carl muy pobremente supervisado y su vida y muerte no aportaron gran cosa. Me pareció un desperdicio pues, en la historia original del cómic, Dale se despide de manera mucho más interesante.
  • Lori – personifica perfectamente a todas las mujeres de la serie, porque en TWD todas las mujeres están locas. Demuestra actitudes contradictorias en todo momento, como buena mujer. Pero le falta demostrar la empatía necesaria entre los miembros del grupo y en los televidentes. Y hasta en su propio hijo. Si se trata de no sentirse atados a la trama del cómic, no veo problema en que Lori hubiera sido algo diferente. Me gustaría verla como la líder de las mujeres (y vaya que a las mujeres les hace falta liderazgo) que las convence para seguir al rebaño cuando se le están saliendo del corral a Rick o, en su defecto, las manipula para sus propósitos. Como hacen las mujeres en la vida real. Se dice que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer y está muy claro por qué Rick no es un gran hombre.
  • Glenn –  quizá el personaje más carismático de todos, cae víctima del encanto y los cambios de humor de la hija de Hershell. Es el “soldado” perfecto: fiel, obediente, habilidoso, no se pone a discutir, dispuesto a jugarse la vida y en necesidad de buen liderazgo…
  • Carol – en la primera temporada se nos mostró como víctima de abuso doméstico y en esta temporada queda muy claro que se lo merecía. Es la bruja del 78 que anda detrás de los huesos de Don Ramón Daryl y lo quiere manejar a su agrado. Se siente sola e insegura sin un hombre, no importa que no la quieran, ella quiere un hombre.
  • Hershel – una caricatura de principio a fin, desde las canas y el overol hasta esa escena en que está dispuesto a morir antes que abandonar su granja y se pone a repartir escopetazos. No recuerdo ya cual era su historia en el cómic pero no me imagino qué pueda aportar en una tercera temporada. En su defensa debo admitir que el actor que lo interpreta es bastante competente.
  • T-Dog – personaje que no existía en el cómic y que está en la serie para hacer de este un grupo multiracial políticamente correcto.
  • Carl – el niño peor supervisado de la TV, todos estamos esperando su “despertar”. En el cómic le tomó muchos números llegar a ese despertar, a actuar por su cuenta y tomar sus propias decisiones ¿o era pura rebeldía adolescente? Como sea, en la serie parece que no será diferente.
  • Jimmy y Patricia – ¿quienes son? ¿cuál es su historia? No lo sé pero ahí están.
  • Andrea – en el cómic es la fuerza femenina del grupo, aunque en la serie no es más que otra mujer loca que necesita que la pongan en encontrar su lugar. Me gustaba la Andrea del cómic, mucho más práctica y sin tanto melodrama. Otro personaje que se ha deteriorado bastante con el tratamiento que se le dio en la serie.
  • Randall – ya lo mencioné arriba, el personaje más desaprovechado. Como referencia de un extraño que llega al grupo en contra de su deseo ya mencioné a Ben Linus. Otra referencia contemporánea de este tipo de situaciones bien manejadas puede ser Adam de la serie “Being Human”, en cuyo caso ayuda mucho contar con un excelente actor. Randall no es más que una víctima más de la xenofobia extrema, tema central de The Walking Dead.
  • Daryl – dejo este para el final porque en repetidas ocasiones me lo han mencionado como el mejor personaje y el único que más vale la pena. Es cierto que es el único que parece tomar su propio camino y no causar problemas (a pesar de su posible ¿esquizofrenia?) pero a la vez eso solo representa todo lo que está mal en el resto de la serie. Me recuerda aquel episodio de los Simpsons en que Homero da voz a un nuevo personaje en la caricatura del gato y el ratón: solo está ahí para hacer más cool la serie, admisión tácita de que el producto no es lo suficientemente cool así como está. Fuera de eso está bien este personaje (trastorno de las glándulas sudoríparas aparte). Es cierto que resulta el más entretenido y el actor está perfecto en este papel. Si acaso puedo comentar que tampoco queda muy claro por que está con el grupo o sus motivos para someterse a la autoridad de Rick, aunque mi teoría es que en realidad esto no es así. Este personaje tiene el problema de que no ha establecido una relación con ningún otro, lo cual limita hasta cierto punto su desarrollo. Quizá esto explique que los escritores sientan la necesidad de emparejarlo con Carol. Espero que más adelante se le den oportunidades de destacarse en la historia y no ande nadamás perdiendo el tiempo en tramas tangenciales que poco o nada afectan el avance de la historia, buscando fantasmas, tanto en el sentido literal (la niña perdida) como metafórico (su hermano).