Opiliones

Entre mis muchas lecturas y repasos del genero de los arácnidos me había topado ya varias veces con la rama de los opiliones (que no se si asi se dice el singular), que son unos animales antiquísimos que existen desde hace millones de años y alrededor de los cuales hay mucha desinformacion y leyendas.

El otro día salí a caminar con algunos de los perros que habitan este zoologico esta casa, fuimos a orillas del rio, que es uno de los últimos rincones de naturaleza y salvajismo (en el buen sentido) que existen en esta ciudad. He ido muchas veces a caminar por ese lugar y, dentro de que si he visto fauna y flora poco común en la urbe, nunca había visto estos animales en particular.

Me imagino que algo debe haber tenido que ver la época del año (fines de verano) y el clima, cálido, húmedo, ligeramente sofocante, para que salieran de sus escondrijos. Además que fui ya algo tarde, a punto de que oscureciera. Algo que me confundió fue que recientemente ha habido algo así como una migración de escarabajos que no he sabido identificar. Invaden la calle, el patio, el estacionamiento de la gasolinería. Lo curioso es que en general se mueven por el suelo en dirección opuesta al río, se alejan de el. No sé aún qué decir al respecto. Fácilmente he visto a más de treinta en pocos metros cuadrados. Por eso cuando paseaba a los perros y distinguí algunas figuras de muchas patas atravesando el camino, no le di importancia. Solamente apresuré el paso y regañe a mis animales cuando mostraron curiosidad, no fuera a ser que se comieran a uno de esos invertebrados no identificados y resultaran ser tóxico o algo así. Si acaso me llamó la atención su pasito exótico, un mover de las patas curioso, como muy fluído, etéreo. No se me ocurren otras palabras para describirlo, pero no es la manera como se mueven las arañas ni los escarabajos.

Pero entonces ví a una mariposa muerta a orilla del camino de terracería. No es que fuera la gran cosa, pero es una especie (no identificada) que reconozco porque la he visto mil veces rondando por la casa, y desde hace años. Negra en la parte frontal de las alas, pero un negro mágico que se va convirtiendo en un azul eléctrico metálico hacia la cola, con puntas en la periferia de las alas. Vi que dos animales se la estaban comiendo y pensé que debían ser arañas, lo cual no es de sorprender porque suelen ser carnívoras, pero había algo extraño, tenían las patas muy finas y largas y sus movimientos eran diferentes. Alejé a los perros que ya estaban lanzándoles unas olisqueadas y vi que se trataba de nada menos que un par de los elusivos opiliones.

Opiliones carroñeros, la huida

La segunda foto, ya más en forma, muestra más claramente las patas fantasiosamente largas y delgadas y el cuerpo más redondeado y con forma de plasta de los opiliones, que son las cosas que los caracterizan. Aquí cabe señalar que una de las principales diferencias con las arañas es que estas tienen un cuerpo claramente dividido en “cabeza” (cefalotorax) y abdomen, mientras que en los opiliones estos parecen estar fusionados en una sola “bola” de cuerpo.

Opiliones el carroñero

En lo que saqué la cámara y apunté (que fue muy rápido, porque soy un ninja fotográfico), uno emprendió la huida, pero alcancé a capturarlo en su retirada… en una foto borrosa como las que corresponden al yeti.

Opiliones, la foto borrosa

Para finalizar solo me queda señalar que los opiliones son un grupo o rama de los arácnidos más antiguos, existen casi sin cambios desde hace muchos millones de años y sin embargo no se sabe mucho al respecto de ellos. Al parecer actualmente solo los estudian un reducido grupo de científicos entusiastas. Los opiliones no tienen la habilidad de producir telarañas, así que mi teoría es que son carroñeros/omnívoros y que prefieren moverse en la oscuridad, porque nunca los he visto durante días luminosos. Prefieren lugares húmedos, sin duda. Esto está confirmado en parte por lo que he leído y por lo que he visto en mi experiencia personal.

Yo sé que a muchas personas las arañas les dan terror, asco y muchas otras cosas desagradables, pero para mí estos animales lo que me despertaron fue mucha paz, mucha serenidad. Como si fueran los antiguos vigilantes del bosque. En mi caminata, ahora que lo pienso, debo haber visto decenas cruzando el camino, seguramente buscando alimento. En una procesión interminable casi tan vieja como la vida misma. Ojalá pueda volverlos a ver con mayor frecuencia.

Por razones que desconozco existe la extraña leyenda de que los opiliones son de lo más venenoso, sin embargo esto no es cierto. Son prácticamente inofensivos para el ser humano y sus mascotas/ganado. Existe un episodio de Mythbusters [EDIT: parece que no se trataba de esta rama en particular de los arácnidos, así que se aconseja tener cuidado] en que desmienten el mito. Yo les pido que, si los ven, tengan el buen gusto de contemplarlos y dejarlos en paz. Están, posiblemente, en peligro de extinción. Y puede que las próximas generaciones no tengan el gusto de maravillarse ante estos animalitos tan curiosos. Yo, la verdad, llegué a pensar que nunca llegaría a verlos en toda mi vida, así que ya pueden imaginarse el tamaño de mi sorpresa.

Macabro hallazgo

La semana pasada me ocurrió una serie de coincidencias a la que le va bien ese título de nota roja. Primero, iba por la pista del parque tomando aire fresco y haciendo un poco de ejercicio cuando de pronto veo un cadáver en descomposición a orilla del camino:

Macabro hallazgo 1: tlacuache muerto

¡Un cadáver de tlacuache! Como dato curioso, a pesar de lo avanzado de la descomposición y las altas temperaturas de la temporada, no olía mal. De hecho no olía a nada ¿huh?

Otro día, salí al balcón de mi casa, que llevaba un rato olvidado, y me encuentro… otro cadáver:

Macabro hallazgo 2: paloma en el balcon

En este caso una paloma ya totalmente seca. Otras dos veces ya me había encontrado pájaros ahí, parece que bajan y luego ya no pueden salir. Uno si estaba herido de un ala y no podía volar, lo que es curioso es que siempre han hecho ruido al tratar de salir y por eso habían sido descubiertos todavía con vida. Ignoro cuanto tiempo pasó esta ave revoloteando por ahí toda desesperada.

Ese mismo día salí a regar el árbol que planté en el camellón frente a mi casa y me topo con, no precisamente un cadáver:

Macabro Hallazgo 3: Savila abandonada en camellon

Una sávila medio seca y fea. No estaba ahí la noche anterior porque pasé por ese lugar y no la vi. ¿La habrá dejado algún vecino? ¿Lo hizo porque me vio plantando el árbol y pensó que me ocuparía de sus despojos también? ¿Llegó ahí de casualidad? Quizá alguien la llevaba entre su basura, que se tira ahí cerca, y se le cayó. Puede que sea parte de algún embrujo de una vecina que se dice que hace amarres y le hace a la brujería, nunca lo sabremos.

Y en todas las instancias, como escribiera Edgar Allan Poe, “se cierne sobre el asunto el más absoluto misterio”.