¡Algo horrible le pasó a Robotina!

De un tiempo para acá, mi antigua computadora (a la que ya le había fallado cambiado la tarjeta madre en más de una ocasión) tenía un tic nervioso en el que le temblaba la pantalla. Algo de las bisagras o de la tapa, que hacía que al mover la pantalla por ejemplo al abrirla y ponerla en posición cómoda, no quedara exactamente donde uno la había dejado. No le dí importancia porque es un equipo con muchos años de vida y altísimo kilometraje. Hace unas semanas, al abrirla, se rompió la tapa. Cabe mencionar que es una tapa de una sola pieza de metal, metal “vaciado” en un molde, no laminado a la forma final. En el pasado ya he tenido un par de máquinas con tapa de metal laminado y, aunque tienen sus propias idiosincrasias, creo que es la mejor opción.

Este pequeño incidente me hizo ponerme a pensar que mi máquina realmente ya esta muy vieja, ya va para diez años y, aunque milagrosamente sigue cubriendo mis necesidades al 90%, era momento de enfrentarse a la decisión de reemplazarla. Pero esto conlleva una decisión secundaria: ¿deshacerse de esta máquina que bien que mal me ha servido fielmente por años? Realmente funciona todavía muy bien, así que me di a la tarea de conseguir la refacción. Hay que señalar que en mi computadora, la tapa es la que da soporte a la pantalla, hay otros diseños que cuentan con un esqueleto interno en el que este desperfecto sería puramente estético.

Algo horrible le paso a robotina

Afortunadamente se trata de un modelo muy común del que se fabricaron millones, así que aunque está vieja, no es tan difícil encontrar las piezas. Busqué en mercadolibre y me dio risa porque los precios son muy elevados. Fui a la plaza de la memoria usb y el celular computación local y en el primer local donde vi que tenían amontonadero de máquinas viejas pregunté si tendrían esta pieza. Me dijeron enfáticamente que sí, que a $150 pero que tenían que traerla de bodega. Como ya era noche me pidieron que pasara al día siguiente. Acepté inmediatamente porque era menos de la tercera parte del precio que vi en internet. Seguí mi camino.

El segundo local donde pregunté fue uno de tamaño grande para los estándares de esa plaza que es conocido como “el cubano” y que atiende un joven que parece ser… cubano. Le pregunté por la pieza y le di el modelo de mi laptop, que es tan conocido que sinceramente considero que cualquier persona que de soporte técnico debe conocer, a pesar de lo viejo. Yo, debido a mi paranoia y desconfianza crónica, llevaba mi preciada máquina disfrazada en la caja de una base de ventiladores para laptop y no se la mostré. Se quedó pensando, habló por teléfono. Yo vi por ahí en el rincón el perfil de una máquina idéntica y se lo señalé. La levantó y resultó ser un modelo muy similar pero más escazo que es idéntico en todo sentido salvo que tiene pantalla ancha. Es decir, todos los componentes internos son iguales, salvo la carcasa, que es lo que yo estaba buscando. Me sacó una sonrisa porque siempre quise una de esas máquinas de pantalla ancha pero nunca la conseguí a precio razonable. Me quedé esperando a que me dijera si la tenía o no en lo que “el cubano” atendía otra llamada. Luego se quedó mirando a lontananza, sin tocar la computadora que tenía enfrente y que claramente estaba a la mitad de una cirugía a corazón abierto. Me lo habían recomendado tanto que le pregunté qué onda. Entonces me dijo “te dije desde hace dos horas que me enseñaras la laptop, ¿así como voy a saber?” Que es en apariencia comprensible pero son palabras que nunca nadie debería decir a sus clientes. Debí entrar a su local, decirle “¡¿así le hablas a todos tus clientes?!” y darle una cachetada con mi guante blanco retándolo a un duelo a muerte, pero tenía curiosidad por saber el precio que diría así que abrí mi caja de base de ventiladores para laptop y se la mostré. $250 dijo y le di las gracias y me fui, riendo.

De casualidad vi un local pequeñito atendido por tres tipos que apenas cabían dentro, con un montón de máquinas viejas destazadas en el mostrador. Pregunté y me mostraron el modelo anterior, vieron que no era y me mostraron el correcto. $120 dijeron e inmediatamente compré la pieza. Solo la pieza porque yo traía la laptop incompleta y no me la podían instalar sin la bisagra. Aquí tengo que platicarles que las bisagras de laptop son un componente de lo más sencillo pero que alcanza precios exorbitantes en el mercado de segunda mano. Me imagino que a mucha gente se le descomponen. Lo más feo es cuando en el modelo de tu máquina las bisagras de un lado no son iguales a las del otro, y terminas teniendo que cazar una pieza más específica que ni el procesador. Mi laptop es de las que tienen una bisagra igual en cada lado.

Algo horrible le paso a robotina

Llegué a casa, me puse a instalar la tapa… y descubrí que una bisagra está rota y que ese bamboleo de la pantalla no se va a quitar. Ahora tengo que volver a comprarla.

Algo horrible le paso a robotina

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Integrales triples

Si bien estudié una ingeniería, la verdad es que toda mi vida he visto las matemáticas con cierta indiferencia. No las odio ni las enaltezco. Nunca me resultaron particularmente complicadas ni especiales ni nada. Creo que la única anécdota medianamente interesante que tuve de las matemáticas fue cuando en quinto de primaria me dejaron de tarea varias páginas de divisiones, que para entonces ya tenía más que dominadas. Así que, luego de resolver menos de la mitad, preferí llenar el resto con resultados “aproximados” e irme a jugar con el perro que por esas fechas todavía estaba cachorro. La maestra nos hacía formar una fila ante su escritorio y pasaba rápidamente las hojas del libro de cada alumno, por lo que casi me salgo con la mía. Pero por casualidad reparó en un resultada que estaba aproximado, pero mal (creo que mi error fue aproximar muy a la carrera los restos) y, luego de dar por correcta la página entera dijo “esta está mal” y anotó rápidamente el resultado correcto al lado. Y luego se fijó en las divisones de arriba y de abajo y las de los lados y descubrió la farsa y citó a mis papás y hasta la fecha, todo es risas y diversión con esa anécdota.

O más bien, lo era, hasta que en mis últimos semestres de la carrera me tocó llevar “Cálculo Tres” que, como su nombre lo indica (aunque seguramente es más casualidad que otra cosa), trataba de integrales triples. Esto ya lo habíamos empezado a ver desde el curso anterior, donde el profesor era bueno en su trabajo e incluso amigable y nunca fue mayor problema. Pero el profesor de “Cálculo Tres” era de esos que crean un ambiente tóxico y muy apenas muestra como resolver los problemas que el libro trae de ejemplo. Recuerdo una vez en la que no entendí bien sus garabatos en el pizarrón y le pregunté al compañero de al lado qué símbolo era aquel y seguí tomando mis notas, solo para que el profesor interrumpiera la clase y dijera que le preguntara cualquier duda a él. Todavía me parece una gran pérdida de tiempo pero en fin. Lo mismo opino de las anacrónicas ideas de tener que memorizar todo el formulario y de que se prohiba el uso de calculadora para los cursos básicos de matemáticas. No importa lo que los profesores quieran hacernos creer, en la vida real nunca necesitaremos eso para ningún trabajo.

Pasé apenas el primero de tres exámenes parciales; el segundo lo reprobé y el tercero ya ni me acuerdo, el caso es que todo dependía de obtener una buena calificación en el final. Creo que fue una de las únicas dos materias en las que no me fue bien en la carrera, pero muy en especial fue la única en la que sentía que no estaba aprendiendo. No ayudaba el hecho de que medio grupo estaba aterrorizado para finales del curso.

Llegó el examen final y no tuve la seguridad de que mi calificación fuera a ser aprobatoria. No me parecía del todo mal, después de todo no había aprendido y todavía tenía algo de vergüenza. El tiempo me enseñaría que lo correcto en esos casos hubiera sido hablar con el profesor para resolver los obstáculos a los que se enfrentaba la enzeñanza… pero no aún así no creo que hubiera funcionado.

El día de la entrega de calificaciones no nos entregaron las calificaciones. Más de medio grupo había reprobado. Para ese momento a mí francamente ya no me importaba, estaba listo para inscribir la misma materia el próximo semestre con otro profesor. Pero entonces salió a relucir una de esos pequeños detalles del Tec de Monterrey: que los profesores son evaluados cada fin de semestre y si cierto porcentaje de alumnos reprueba, son despedidos. O algo así cuenta la leyenda. Total que el profesor hizo curva y pasé con 73. Al entregarme mi examen me dijo que debía repasar los temas, queriendo decir que yo no merecía pasar. Lo cual es cierto pero nadamás me dió risa.

 

Piedras…

La historia se remonta … ya no me acuerdo, pero como doce años pa’atrás.  En uno de esos dias de febrero con sus vientos locos, el árbol que estaba en el camellón frente a mi casa se derrumbó, arrancado de raíz por las violentas corrientes. Yo venía en autobús de la escuela y fue desconcertante ver que se desvió varias veces de la ruta de todos los días. Al principio me pregunté si no me habría equivocado de autobús pero, al mismo tiempo que los demás pasajeros, noté que había árboles caídos obstruyendo el camino. En una de esas desviaciones cerca de mi casa pensé que llegaría mas rápido a pié así que mejor me fui caminando.

Puse cara de what cuando di vuelta a la esquina, por un lado se veía la hilera de coches circulando a vuelta de rueda para salirse de la avenida y entrar a una calle secundaria. Por el otro, el árbol que había estado frente a mi casa yacía en el asfalto, tapando los dos carriles. Y claro, no podían faltar los mirones aquí y allá. Cuando me dí cuenta de la cara que tenía, lo segundo que pensé fue que no tenía mucho sentido: el árbol era de esos que crecen demasiado altos y flacos y ni dan sombra, dos personas podían fácilmente arrastrarlo y liberar por lo menos carril y medio. No era como cuando aquel camión de volteo con sabe Dios cuantas toneladas de arena se descompuso a media glorieta. Y como buen miembro de la comunidad y ciudadano ejemplar que soy, pasé de largo y me encerré en mi casa, desentendiéndome completamente del asunto. A la mañana siguiente algún superhéroe ya había tenido la misma idea y el árbol estába aventado a un costado del camino, la circulación ya era casi casi normal. Pero ni yo ni ninguno de los vecinos mirones del otro día nos habíamos dado cuenta de que aquél árbol ralito y medio feo ocupaba una posición estratégica. Con su ausencia ese tramo de camellón resultaba ideal para que los coches se saltaran las pobres guarniciones y dieran vuelta en la avenida, ahorrándose los 30 metros hacia el retorno más cercano.

Creo que a nadie le gustó la idea porque hubo varios planes que, como todo proyecto vecinal, terminaron en fracaso. La tía de la vecina de la cocina económica se organizó con las señoras del grupo de estudio de la biblia para hacer una coperacha y compraron y plantaron unos pinitos feos que no duraron ni el mes. El señor del acuario de la calle de atrás puso ahí su anuncio con una enorme flecha “Acuario y mascotas para acá” y hasta acarreaba cubetones de agua sucia para regar los arbolitos aquellos. Al estacionarse en un paseo a una presa un familiar atropelló a un pequeño maguey y yo arranqué los restos y los planté ahí. Pareció al principio que iba a vivir y ya me imaginaba pasando a un lado de mi tieso y espinoso maguey cada mañana. Pero el tránsito de peatones no perdonó y a las pocas semanas ya estaba todo pisoteado y ya ni me acuerdo en qué acabó, el caso es que murió/desapareció.

En una ocasión que un auto pasó vertiginosamente y se dió la vuelta por ahí y casi atropelló a unas personas que estaban esperando el autobús en la esquina de enfrente nos lo tomamos más en serio. Alguien puso un poco de cascajo, yo transporté desde la presa un piedrón como de ochenta kilos y fue necesaria una maniobra de la kombi con cejass en sentido contrario para lanzarla al suelo por la puerta corrediza porque nadie en su sano jucio la iba a colocar ahí de otra manera, problema que las soccer moms de ahora no tienen porque sus modernas minivans japonesas traen puertas de ambos lados. Era eso o meter una pick up de reversa pero no perdamos el tiempo en cuestiones de logística.

La piedrota cayó y sacudió uno de los cadáveres moribundos de los pinitos, para gran consternación del peluquero coreano de enfrente que me miró siempre con el ceño fruncido desde entonces. Los pinos no tardaron en morir pero la piedra no se inmutó. Como dice la canción, uno cuenta los siglos mientras ella parpadea. Y así estuvimos contentos un rato hasta que otro árbol aledaño se marchitó y la historia se repitió. Pero en esta ocasión ya nadie se lo tomó muy en serio. Sí, los riesgos para los peatones eran los mismos, los coches tuneados con deslumbrantes luces de zenón seguían pasando a velocidades vertiginosas que no permitían leer las placas y todo eso.

Y entonces a mí se me ocurrió plantar unos arbolitos. Llevaba 15 años viviendo ahí y otros tantos con ganas de plantar ciertas especies pero en casa los patios siempre se habían cubierto de concreto y ninguna maceta es suficientemente buena para un árbol (una de tantas razones por las que no soporto los bonsais, pobrecitos arbolitos torturados). Y pues tomó década y media para que la idea hiciera click y se me ocurriera plantar en ese camellón. No sabía muy bien cual de tantísimas opciones sería la correcta pero sí sabía que tenía que ser algo muy rudo y aguantador y como de un metro o más de altura para que tuviera al menos una oportunidad. Y quizá flores que no necesitaran mucha agua para ablandarle el corazón a los vecinos y que de vez en cuando alguno se acordara de echarle un cubetazo de agua. Para no hacer el cuento largo baste con decir que ninguna planta murió, aunque algunas si “desaparecieron” gracias a que el departamento de parques y jardines no está muy familiarizado con ciertos pastos africanos y los consideró una plaga, de modo que los removió de raíz. Me da mucha risa cuando paso por los jardines del nuevo mall “de lujo” en la ciudad y tienen exactamente esa planta, o cuando lo veo por entre las rejas del exclusivo campo de golf. También pueden encontrar la variedad “vulgar” de un color más claro en el parque bicentenario de SLP, donde tuvo que pasar un muy exigente casting para ser seleccionada entre otras muchas especies compatibles con el biotopo de la región. Ya ni ganas me quedan de señalar que era ideal para el suelo pobre y las escasas aguas que caen en la región. A veces algunas personas se roban las espigas pero no es el fin del mundo. Además crece muy rápido por lo que no es gran inconveniente que de vez en cuando algún bruto lo pise o algún jardinero incauto y descalaficado le de una rasurada con la desbrozadora marca Truper. La mayor preocupación sería la flamabilidad de las hojas secas pero ¿un incendio en el camellón? ¿en serio?

Bueno, frustraciones aparte, lo que noté es que esos empleados blanden su desbrozadora como si no hubiera un mañana y dañaban los pequeños troncos de mis arbolitos. Ahora una breve lección de biología: ¿cómo funciona un árbol? pues a grandes rasgos el tronco es una estructura fibrosa de multitud de vasos que acarrean agua y nutrientes del suelo a las hojas, conforme el árbol crece los vasos del centro del tronco mueren y se convierten en la columna de madera que soporta el peso de todo lo demás. Únicamente la capa más externa del tronco está viva, así que si quieres matar a un árbol basta con agarrar tu navaja y hacer un corte de unas dos pulgadas que le de la vuelta al tronco. O en menor escala para árboles jóvenes nomás hay que pasar la desbrozadora alegremente alrededor… por eso volví a la presa y me traje unas piedras como de 5-8 kilos para rodear y proteger los troncos. Y así fuimos todos felices un rato.

Pero entonces llegó la señora loca de la tiendita de baratijas de al lado con sus anuncios de cartulina y su soporte metálico de PTR que con la más leve ventisca se cae al piso. Y se le hizo fácil agarrar mis piedras y ponerlas en la base. Y pues ni modo, a pesar de que en una ocasión me vió examinando las piedras en la base de su anuncio y me dijo que las iba a devolver en la noche, lo más seguro fue ir y acarrear más piedras.

Los arbolitos del camellón, mal que bien, ya cumplieron el año. Ninguno murió. Y el otro día que pasé por un fraccionamiento residencial vi que en una casa habían puesto montones de piedras pesadas como que para que nadie se estacionara ahí (contradiciendo no sé cuantos reglamentos y normas de tránsito). Y pensé que algunas eran muy adecuadas para mis árboles. Y pensé en “robarlas”. Y luego me dio mucha risa porque ¡¿robar piedras?!

Las piedras no tienen dueño.

Marfil

Al escuchar la palabra es inevitable pensar en los colmillos de elefante, aunque se supone que todo diente de todo animal está hecho del mismo material (la diferencia viene a recaer principalmente en la definición de “diente”). Por infinidad de razones la palabra ha llegado a significar algo exótico e inalcanzable, pasando por la tangente de aquello excesivamente caro e inútil.

Pero el marfil tiene o ha tenido una importancia económica. Hoy en día es difícil encontrarlo, quizá solamente se siga comerciando por parte de los esquimales que utilizan legalmente marfil de foca y morsa. Yo he leído que este material ha sido usado en artículos de lo más común como botones, así como artículos de lujo en los que algunos todavía lo consideran irremplazable, como bolas de billar y teclas de piano.

No sé por qué estaba pensando en esto pero me di cuenta que el marfil es uno de los materiales que nunca he visto “en la vida real”. Sí, he visto fotos y leído leyendas pero nunca lo he visto ni de lejos, ya no digamos tenerlo en mano. Incluso el diamante y la amolita los he visto en exposiciones de geología.

¿Por qué es tan “inconseguible” el marfil? Pues porque a pesar de ser un recurso renovable de elevado valor, a nuestra especie no se le ha ocurrido la manera de criar a estos animales de manera rutinaria. Son herbívoros pero de alguna manera se encuentran en lo más alto de la cadena alimenticia: no tienen depredador natural, son la única especie (aparte del humano) que es capaz de matar a leones, tigres, hipopótamos y rinocerontes.

¿Por qué? No tengo una respuesta clara para esto, algo tiene que ver con el hecho de que los elefantes macho pasan periódicamente por un periodo de celo/locura en que se vuelven extremadamente peligrosos e impredecibles. Pero a la vez no comprendo como es que no existe al menos un intento de granja de marfil en el mundo. La caza de ejemplares salvajes ha sido siempre la fuente del marfil. ¿Por qué alguien no se pone las pilas en algún rincón y comienza a comerciar este recurso renovable de manera sustentable? Ni idea. Debe haber alguna solución posible, alguna alternativa. No me cabe en la cabeza que uno pueda comprar zapatos, maletas, chaquetas de piel pero, sin importar el precio, no pueda comprar productos de marfil por prohibiciones internacionales. ¿Donde quedó el emprededurismo?

Diag-nonsense

Me desperté un lunes con un inesperado dolor en las costillas más bajas del costado derecho. Me extrañó porque no había hecho esfuerzos ni recibido golpes, pero no le di mucha importancia porque de vez en cuando duermo en posturas raras y amanezco con algún dolor en el cuello o un brazo. El dolor fue disminuyendo y a los dos días ya no tenía ninguna incomodidad.

Quince dias después, lo mismo. ¿Fue algo que comí/bebí? No recordaba haber hecho nada extraño, si acaso haber cargado unas cubetas de agua ¿me estaría volviendo viejo ya? Esperé el par de días con la esperanza de que el dolor desaparecería pero en lugar de eso, fue en aumento. Llegó al punto que cualquier movimiento o posturas que pusieran un poco de estrés en el área provocaban un dolor intenso. ¿Me habré roto una costilla? ¿Será algo renal? Decidí ir al día siguiente al médico, pero amanecí aliviado totalmente.

Pasaron otras dos semanas y el dolor volvió. Me preocupé, fui al médico del trabajo (que luego me enteré que no es médico sino enfermera y eso viola no sé cuantos reglamentos). Dijo que mis síntomas indicaban infección urinaria o piedra en el riñón y me dió algo para el dolor. No me gustó que no me examinó a fondo pero  me puse a investigar y sí, los síntomas iban para allá.

Fui al médico, que me examinó extensivamente y descartó lesiones musculoesqueléticas. Me mandó hacer análisis y radiografías para confirmar infección o piedra. Pero los resultados salieron negativos. Al parecer solo paso demasiadas horas sentado en una silla incómoda en el trabajo. Más de mil pesos gastados en la nada.

#lunesFAIL vol. 2

La semana pasada llegué bien tarde al trabajo, pasando por mucho los quince minutos de tolerancia que tenemos en donde trabajo. Este domingo decidí dormirme temprano, dejar todo preparado para levantarme de la cama como resorte y llegar mínimo diez minutos antes de la hora de entrada.

El plan funcionó. Camino al trabajo todo lucía diferente: estaba más oscuro, el tráfico estaba mucho más relajado e hice tiempo record en llegar. No me sorprendió que las rejas del estacionamiento estuvieran cerradas y el guardia de seguridad abriera en ese momento para darme paso. Había lugar de sobra para estacionarse así que acomodé el auto en uno de los codiciados cajones que están cerca de la salida de vehículos y de la entrada peatonal. Ahí debí haberme dado cuenta de que algo andaba mal: se supone que aquí se trabaja las 24 horas. Pero como era tan temprano, no le di importancia.

Mientras caminaba los tres cuartos de kilómetro que separan la caseta de vigilancia de mi escritorio, vi que a lo lejos, en uno de los jardines, estaban acomodando mesas, sillas y gazebos. “Algo navideño” pensé y la verdad es que no andaba tan errado. Llegué a mi edificio, subí las escaleras y tuve un flashback a “Silent Hill: The room”.

 
14/12/2011

Debí haber interpretado las señales cuando en el camino había visto que en una cierta empresa había juegos mecánicos y en las parroquias lanzaban cohetes. Sucede que el 12 de diciembre es descanso festejo obligatorio impuesto por el sindicato. Di media vuelta y volví a casa.

 

Antes de terminar la biografía de Steve Jobs…

… quiero  señalar una cosa: está muy mal escrita.Y no hace falta más que darle una hojeada para darse cuenta. La primera pregunta que me hacen normalmente es ¿por qué alguien la leería? Y pues no sé bien porque lo preguntarían, para empezar. Soy una persona que lleva décadas interesado en la computación y cosas relacionadas y por lo tanto también son décadas de leer acerca de Jobs, Bill Gates, Stallman, Bill Joy, Michael Dell, Jeff Bezos, etc. De alguna forma ha sido extraño ver como es fue Jobs el que poco a poco recibió mayor cobertura por parte de los medios. Ahora hasta en TV Azteca Javier Alatorre menciona que hay un nuevo iPhone.

La reacción común que veo suele ser “¡argh, macfags!” o algo por el estilo. Y yo no tengo ningún problema con eso. Pero lo que me desconcierta es que a estas alturas se pongan a cuestionar la relevancia de ese personaje tan excéntrico que fue el Sr. Jobs, sobre todo personas de los círculos informáticos/techy que me rodean. Pero no es de eso de lo que quiero hablar.

Por lo que he preguntado a mis contactos cercanos y no tan cercanos, nadie está leyendo esta biografía -que según dice Amazon es el libro más vendido del año -, nisiquiera mis amiguitos mac-aficionados de hueso colorado que todo mundo dice (porque la verdad no me consta) que tienen a Jobs en un altar. Y eso me ha dejado sin nadie con quien contrastar y enriquecer mi opinión directamente. Ahora bien, debo confesar que las únicas biografías que he leído son las de editorial Sun Rise que venden en las papelerías. Bueno… quiero pensar que todavía las venden. El caso es que por ese lado si me agarran desprevenido. Pero yo leo mucho del llamado periodismo narrativo o periodismo en formato largo y en este se da mucho lo de los “perfiles” de personajes famosos o curiosos. Para los que no lo conozcan es a grandes rasgos dar a conocer al personaje en cuestión, como un artículo-biografía.

De Jobs puedo decir que como persona o personaje célebre no me apasiona suficente como para entrar en en debates respecto a si fue bueno o malo o qué, pero para bien o para mal he leído gran cantidad de anécdotas en las que se entrelaza su vida con el desarrollo de la computación doméstica. Les recomiendo por ejemplo Folklore.org que está lleno de este tipo de historias contadas de manera muy agradable. Me sorprende toparme con personas que no han escuchado hablar del “reality distortion field” o que es la primera vez que escuchan las palabras “insanely great” juntas. No sé si eso baste para dar a entender porque me resulta inevitable leer el libro.

Empecé a leer la biografía, pues. El autor es un tipo que tiene excelentes credenciales, aunque de dudosa validez. Por todos lados sale la frase “Best Seller” que creo es un recurso que utiliza el departamento de marketing cuando no se puede aludir a la calidad del producto pero de todos modos quiere hacerlo sonar importante. Y bueno, el libro está lleno de una prosa plana, aburrida, repetitiva. He leído artículos en periódicos que están diez veces mejor redactados, para ejemplo “The peekaboo paradox” que es un perfil de un mago/payaso de fiestas infantiles.

Ok, lo admito, ese es un artículo del que está considerado el mejor periodista actualmente y el único que ha ganado dos veces el premio Pulitzer (aún así me atrevo a cuestionar su calidad y señalar que no es ni de lejos uno de mis favoritos). Pero hey, creo que para un personaje tan famoso, adinerado y sobre todo, con tanta atención mediática, Jobs pudo elegir a quien quisiera para redactar su biografía. Incluso pudo tener a un equipo editorial completo y un par de fotógrafos. Caray, el tipo pudo tener su propio reality show.

Pero resulta que escogió a un pelele. Puede sonar a que le estoy tirando muy duro a un autor respaldado por millones de dólares en ventas, pero calidad no encuentro en su texto. En muchos sentidos.

Si quieren ejemplos concretos, por ejemplo está el caso de porqué la computadora Lisa se llamó así. Como es sabido Jobs tuvo una hija fuera del matrimonio a la que tardó mucho en reconocer y la niña se llamaba Lisa. Luego él, a su primer gran proyecto para la empresa Apple le pone el mismo nombre. Para todos es obvio que es en honor a la hija, la historia ahí, creo, es cómo se sentía Jobs al respecto cuando decidió optar por ese nombre para la computadora y qué significado tuvo para él cuando el producto en cuestión termina siendo un fracaso. En lugar de eso, el autor de la biografía se la pasa detallando como el nombrecito desconcertó a todos los miembros del equipo y que hubo que buscarse algunas siglas para medio justificar la decisión, y como le insistió mucho a Jobs para que confirmara (por primera vez on the record, eso sí) que el nombre tenía relación con su hija.

Puede parecer un pequeño detalle pero el texto esta plagado de ese tipo de omisiones, de respuestas a preguntas que siento que van por caminos equivocados. Y combinado con la prosa y redacción tan pobres es muy cansado y tedioso de leer. Y no aporta nada significativo.

Otro ejemplo más significativo: hay una ocasión en que Jobs le menciona al autor que se reunió con Linus Torvalds para hablar de lo bien que le haría la comunidad Linux a la Mac. ¿Y luego qué pasó? Pues quién sabe, el autor no lo investiga. Fue una plática que pudo cambiar el rumbo de la industria pero él no sintió que fuera importante. Ok, lo bueno es que Linus y otro ingeniero de Apple que estuvo presente todavia viven y quizá algún dia se decidan a hablar al respecto.

La única persona que me ha comentado que está leyendo el libro es un contacto de twitter medio lejano y para él el libro es muy bueno pues presenta a Jobs como fue: una especie de tirano excéntrico y egoísta. El argumento que veo en contra de eso es que ya lo sabíamos, no es ninguna noticia. No hace falta leer la biografía para conocer esa faceta de la persona.

Aquí encontré una opinión muy similar:

http://daringfireball.net/linked/2011/12/02/brady-isaacson

Más detallada acá:

http://blog.thomasqbrady.com/post/13639200852/steve-jobs-by-walter-isaacson-a-review

Si quieren encontrar una explicación más detallada de las fallas del libro, con una extensa lista de ejemplos, no hay de otra más que recetarse los dos podcasts que hizo @Siracusa al respecto:

http://5by5.tv/hypercritical/42

http://5by5.tv/hypercritical/43

Y ahora vuelvo, que tengo un libro insufrible por terminar…