“The thing” de John Carpenter en seis paneles de comic

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Secretos de la ingeniería

Después de hacer mi primera lámpara de bote, cosa que no es tan sencilla como me imaginaba.

O: ¿No podías usar un bote más bonito?

K: Es que este ya es blanco por dentro.

Todos al unísono: ¡Oooooooh!

Mi primer lampara de bote!!!!

***

Al ser descubierto preparando yeso, durante la instalación de un interruptor en el muro de una casa nueva… cosa que también parecía más fácil.

K: ¿Ya fuiste a tu cuarto? No entres.

O: Ay no ¿rompiste la pared? ¡No quiero ver!.

K: Ups.

O: ¿No sabías que esas cosas tienen que ser transparentes para el usuario?

***

Acerca de perderle el miedo a lo desconocido.

“¿¿¿Acaso crees que yo sabía lo que estaba haciendo al programar mis primeros sistemas???”

Cómo lidiar con gente rara

En la fotografía panorámica, es una realidad con la que hay que vivir: alguien o algo (generalmente un objeto inamovible) se atravesará y no habrá manera de quitarlo. Ya sea una adolescente esperando a sus amigas en el puente frente a una cascada con una cara de disgusto, el muchacho desobligado con su envase de licor en un rincón o los peregrinos acampando afuera del santuario de la virgen en turno. Ah y no olvidemos a los campesinos en manifestación en pleno centro histórico, caso extremo en el que la única opción decente es sabernos derrotados. No es que yo crea que la fotografía, y mucho menos la panorámica, se ocupe de embellecer el entorno, no, pero sí creo que hay que procurar capturarlo en un buen momento. Últimamente me he topado con ciert@s personas/objeto que suelen ser muy pesad@s para esto de las fotos (aunque aclaro, hay los que son bastante alegres y juguetones): las así llamadas “esculturas humanas”.

Chico plateado

Si bien yo soy incapaz de verle algún atractivo en particular a dicho performance art, tampoco me molesta. Generalmente. Algunos incluso traen disfraces muy interesantes (o en el caso de las chicas, lucen bien de plateado). Al no ser su espectáculo en sí desagradable, los podemos tomar como parte del paisaje. Con suerte nos tocará alguno que alegremente pose para la ocasión. Pero también me he topado con la variedad molesta: la que amigablemente se dará la media vuelta frente al menor avistamiento de una cámara a menos que se les de dinero.

Escultura humana

Irónico, considerando que una de estas personas está, por defnición, posando constantemente. Y deseosa de atraer la atención. Ahora bien, esto me pone a mí como fotógrafo turista en un predicamento, pues uno de mis principios es nunca darle a nadie dinero con el fin de poderle retratar. Y en vista de que el acto de la escultura/robot humano prohibe la interacción, tampoco resultaría posible (ya no digamos “amable”) pedirle de favor que salga de mi encuadre. Pero afortunadamente he encontrado una solución:

1) Es indispensable hacer evidente al artista fracasado que deseamos retratarle.
2) Para entonces la pequeña molestia plateada estará de espaldas. Alejarse 20-30 metros, dándole nosotros la espalda a la personita en cuestión.
3) Aplicar el zoom al gusto.
4) Aprovechar el tiempo para enfocar por anticipado, debemos recordar que solo contaremos con uno o dos segundos para hacer…
5) Click.

Escultura humana

Si el mobiliario urbano wannabe tuviera permitido hacer rostro de sorpresa, seguro que lo haría. Garantizado.

Inspirado en los tutoriales de KWZ.

En un VW sedan…

-¿ya viste el espacio?

-¿cuál espacio?

Risas locas.

Más adelante.

-Lo malo de estos carros es que no puedes andar así (ademán deslizando la mano hacia adelante, simulando un auto que se mueve vertiginosamente. Los dedos chocan contra el parabrisas repentinamente. Más risas locas)