“Y Pese a Todo…” de Juan de Dios Garduño

No es usual encontrarse con novelas que logran resultados tan buenos a partir de tan poco. Solo se me ocurre la saga “Apocalipsis Z” (que fue la que dio origen a la serie Z de esta misma editorial). Por eso y más creo que, de entre los muchos títulos que Editorial Dolmen ha publicado en torno a la temática zombie, este sin duda ocupa un lugar especial.

En un mundo que ha caído a causa de la guerra química, conocemos a Peter y a su hijita Ketty, y Patrick que vive cruzando la calle con su perro. Son los únicos supervivientes de los que se tiene noticia en Bangor, Maine. Y por lo que ellos saben, podrían ser las únicas personas vivas en todo el mundo.

En medio de un invierno nevado, lo más lógico sin duda sería formar una alianza, pero Patrick y Peter compartieron en el pasado una cercana amistad que no terminó bien y ahora no les permite reconciliarse. Esto los conduce a un aislamiento total del mundo, donde incluso su único semejante con vida es considerado hostil, a la vez que proporciona un cierto alivio al saberse, en cierta forma, acompañado en el apocalipsis.

La historia no es muy larga y se lee con auténtico interés por los personajes. Es en realidad un tributo muy grande a las clásicas novelas de terror de Stephen King, no únicamente por el lugar en que se ubica. Hay que mencionar que los seres humanoides con los que Garduño puebla este escenario de pesadilla no son precisamente zombies, pero en definitiva comparten mucho y si te gustan las historias de este tipo no me cabe duda disfrutarás esta novela. Yo no podría pedirle nada más.

Una maravillosa sorpresa que exuda verdadero amor por las novelas de terror y que actualmente se está convirtiendo en película bajo el título “Welcome to Harmony“.

Manuel Loureiro – “Apocalipsis Z: la ira de los justos”

He reseñado las tres partes de esta trilogía:
Apocalipsis Z
Apocalipsis Z: los días oscuros
Apocalipsis Z: la ira de los justos

La tercera entrega de la saga era inevitable, considerando el boom de literatura zombie que inició en España la primera novela y el creciente interés del público actual en todo lo que tiene que ver con no muertos.

Llegué con sentimientos encontrados a “La ira de los justos” pues el volumen anterior no me convenció del todo y lo sentí como un producto más del marketing tanto por el cambio de editorial que hizo Loureiro, tanto como por el desenlace que apunta tan descaradamente a una continuación.

Sin embargo me resulta asombroso el rumbo que sigue esta última parte de “Apocalipsis Z”. Comenzamos con la noticia de que la Korea comunista ha sobrevivido gracias a la mano dura que ha aplicado su líder, quien gracias al hermetismo en el que mantiene a la población, ha limitado el conocimiento de la catástrofe mundial y ha logrado que el país siga funcionando. La historia principal se retomada inmediatamente donde se quedó la anterior, con Lucía, Pritchenko, Lúculo y el abogado siendo rescatados por un buque petrolero con una tripulación muy preparada para cumplir con su misión: transportar combustible a la que puede ser la última comunidad de los Estados Unidos de América.

Nuestro grupo de sobrevivientes es invitado a unírseles, pero el alivio y la sensación de seguridad no duran mucho pues pronto descubrimos que existe una severa división de clases en esta sociedad. Los koreanos interceptan comunicaciones por radio del petrolero y lanzan una arriesgada misión para apoderarse del petróleo del otro lado del charco.

Así es como nos dirigimos a la República Cristiana de Gulfport, Mississippi, gobernada por el Reverendo Greene y donde se procura que la vida siga tan normalmente como es posible y sin que falten lujos. Al menos así es para las clases privilegiadas, que deben su cómoda existencia a la esclavitud de los ilotas. Nuestros protagonistas, que al principio apenas pueden creer su suerte, no tardan en darse cuenta de los horrores que se viven en esta comunidad pero realmente no hay muchas alternativas: ser cómplice o probar suerte en tierras salvajes fuera de las murallas.

Pero hay algo más siniestro aún: se ha desarrollado lo que parece ser una cura y se le utiliza para el genocidio en nombre del Señor.

A la par de esta trama, seguimos la misión Koreana en su penoso recorrido hacia la República Cristiana, así como a la planeación de una revolución por parte de los ilotas, conjugándose todo en un desenlace lleno de peligro y acción.

A mi me costó trabajo al principio seguir los distintos hilos con los que se va tejiendo la historia, pero al final creo que Loureiro satisface a sus lectores con un desenlace bastante digno donde cada pieza encaja en su lugar. Tenemos a una Lucía que deja de ser la princesa rosa para convertirse en una aguerrida superviviente, al Viktor Pritchenko dispuesto a cualquier sacrificio y a más de un villano con sed de poder.

Si algún defecto puedo señalar es que el comentario social y político no es para nada sutil, pero creo que queda bien compensado con el tratamiento digno de los personajes, que pasan por el infierno mismo con tal de sobrevivir. Hay de verdad momentos escalofriantes y planes macabros.

El final no resulta del todo blanco o negro, es más bien agridulce pero con la medida justa de esperanza en medio del apocalipsis, lo cual fue una agradable sorpresa, al igual que finalmente descubrir un detalle del protagonista que se había mantenido oculto.

No puedo dejar de hacer una reevaluación de esta trilogía pues al momento de terminarla y habiendo leído ya otros famosos libros de zombies, ha cambiado la valoración que le doy, subiendo varios peldaños. Es en verdad una de las sagas mas entretenidas y satisfactorias que he leído en el género.

Tres libros de John Hornor Jacobs

Lo primero que leí acerca de este autor fue un post de Boing Boing. El nombre no me sonaba de ningún lado y encontré que solo tiene unos cuantos libros publicados desde hace pocos años. Lo curioso fue que, aparte del libro recomendado, sus otras dos novelas también me llamaban la atención y no eran demasiado largas, así que decidí echarles un vistazo. Fue una agradable sorpresa ver que cada libro era mejor que el anterior. Así que me gustaría comentarlos en orden cronológico de publicación. Desconozco si están disponibles en español, aunque creo que no todavía.

“Southern Gods”

El alto y fuerte “Bull” Ingram, veterano de la segunda guerra mundial, hace las veces de ajustador de cuentas de un prestamista. Entonces un DJ de una estación de radio de blues lo contrata para encontrar a un amigo suyo que desapareció misteriosamente en un viaje de negocios. Se cree que esto tiene que ver con Ramblin’ John Hastur, un personaje del que solo se sabe que transmite blues desde una estación de radio pirata, cuya música se rumora que tiene el poder de volver locos a los vivos y hacer que los muertos se levanten.

La búsqueda de Ingram se entrelaza con una subtrama más grande que involucra antiguas deidades. El relato es un tanto lovecraftiano y me gustó mucho la manera en que se imagina la maldad de esos dioses que no tienen contemplaciones hacia el ser humano. Este libro me recordó a “American Gods“, aunque tiene un estilo más siniestro y, a mi gusto, mucho más directo y digerible. En lugar de las elaboradas escenas cinematográficas y la cotidianeidad americana que usa Neil Gaiman y que poco tienen que ver con la trama central, aquí vamos acercándonos a encontrar al misterioso Hastur, haciendo aliados y descubriendo secretos cada vez más siniestros que suponen un peligro inminente. Se nota que se trata de un autor primerizo que ha leído muchas historias de terror, pero sin que resulte ningún obstáculo. Me gustó mucho la manera en que explica mitos como el del golem y la biblioteca de libros prohibidos de el Vaticano. Muy entretenido si les gustan este tipo de relatos.

“This Dark Earth”

Una novela de zombies muy intensa, con la particularidad de que conforme el libro avanza se va narrando desde distintos puntos de vista. Comenzamos con Lucy, una doctora que está trabajando un día más en un hospital cuando la plaga zombie se desata. Emprende entonces el peregrinaje hacia su hogar con la esperanza de encontrarse con su marido y su hijo Gus. Después vemos la versión de Knock-out, un camionero que se une a Lucy. Entonces entramos a la parte más larga del libro que está narrada por Gus unos años después, cuando es un adolescente endurecido por los rigores de la vida que ha tenido que enfrentar en este mundo post apocalíptico.

El grupo de sobrevivientes se ha refugiado en “Bridge City“, una especie de fuerte construído en un puente, que se ha elegido por ser una de las estructuras más defendibles (una idea muy interesante). Tras un tiempo de relativa paz y seguridad nos encontramos con que la mayor amenaza no son los muertos vivientes sino otro grupo de sobrevivientes esclavistas que han escuchado de Bridge City y vienen a tomarla por la fuerza. El último recurso es un arriesgado plan que no sale del todo bien. Lo que más me sorprendió fue la efectividad con que relata algunas cosas muy crueles que le pasan a los personajes, personajes que como lectores llegamos a querer bastante y a preocuparnos por ellos. Uno de los libros de zombies más intensos que he leído.

“The Twelve Fingered Boy”

Shrev es un chico listo y bienintencionado, pero problemático, en un centro de detención juvenil. Si bien no es lo que preferiría estar haciendo, tiene sus ventajas respecto a el hogar de su madre alcohólica y él se dedica al tráfico de dulces entre sus compañeros. Entonces a Shrev le asignan un nuevo compañero, Jack, un muchacho tímido y flaco que tiene 6 dedos en cada mano y cada pie, y pocas posibilidades de sobrevivir en ese ambiente. Shrev se identifica con Jack y trata de protegerlo del abuso de sus compañeros, aunque sin mucho éxito. Pero puede que Jack tenga superpoderes que no comprende del todo y necesita dominar. La mayor amenaza es Mr. Quincrux, un hombre misterioso de una agencia del gobierno que tiene el poder de controlar mentalmente a los guardias y viene por Jack.

Esta es una gran novela, con tintes de terror y superpoderes. Me gusta mucho que se reconoce que no solo los adultos maldicen y tienen malos pensamientos. El espíritu de cada uno de los protagonistas está lleno de vida y muy bien retratado, Quincrux es un enemigo temible formidable… ¿o no es un enemigo? Todo forma parte de algo más grande y siniestro. Shrev y Jack escapan del centro de detención y se mantienen huyendo a la vez que adquiriendo el dominio sobre sus poderes (y con esto creo que ya revlé demasiado) mientras son perseguidos por un adversario que puede ser cualquiera, pues cualquiera puede estar controlado psiquicamente por Quincrux. La única opción es mantenerse fuera del rango de su alcance y dirigirse hacia un lugar donde en el pasado sucedió algo terrible, su única pista para tratar de armar el rompecabezas.

Además de ser sumamente entretenido, me pareció sorprendente en varios momentos. “The Twelve Fingered Boy” es la primera parte de la trilogía “Incarcerado”, próximamente estará disponible la segunda parte “The Shibboleth”. De lo más recomendable que he leído últimamente.

“The Walking Dead”, tercera temporada.

Ya es otra vez esa época del año en que toca hablar de esa serie de zombies que veo nadamás porque aún no pierdo la esperanza de que sea mejor. Y de verdad que esta tercera temporada ha sido una sorpresa agradable que me ha dejado con solo un par de cosas que decir.

Lo primero: mucho se habló de la salida de Frank Darabont como productor de la serie al terminar la segunda temporada, a la vez que se anunció un recorte en el presupuesto de cada episodio, que rondaba el 20%. Afortunadamente no sentí esa reducción por ningún lado (si acaso puedo quejarme de que la prisión en ocasiones no se ve muy real), todo luce completo y convincente. Además, la historia fue mucho más entretenida y ató cabos con lo que había pasado en temporadas anteriores. ¡Bravo!

Lo segundo: el primer episodio de esta temporada arranca muy lento y toda esa situacion con el Gobernador y Andrea se volvió una telenevolita de acostones en la que el malo no es tan malo y el bueno no se decide a ser totalmente bueno. Aunque aquí el Gobernador es mucho más humano y está mejor desarrollado el personaje que en el comic, sentí como si estuviera viendo “Melrose Place”. Definitivamente no me está gustando que se prolongue tanto lo del Gobernador. Pero los demás personajes sí estuvieron envueltos en aventuras, planes, misiones y decisiones difíciles. Incluso la forzada amistad-romance entre Daryl y Carol fue reivindicada y el reaparecido Merle quedó muy bien justificado y se fue con un destello de gloria.

No podía quedarme sin señalar algunos puntos extra…

Lo feo: T-Dog sobrevivió dos temporadas, a veces solamente con diálogos de unas pocas palabras y todo para morir solo porque es negro.

Lo más feo: el virus, ya quedó muy claro que no tiene sentido y no se está buscando realismo en esta área. No que eso esté mal en sí. Pero creo que los intentos por explicar “científicamente” cómo funciona y el porqué aunque no es mortal, la mordida de un zombie ocasiona invariablemente la transformación, son francamente ridículos. Mejor que no intentaran explicar nada.

Yo me quedo con dos episodios, el viaje al pueblo en “Clear” donde vemos cómo enfrenta su destino Morgan, así como a Michonne integrarse realmente al grupo de sobrevivientes; y ese juego del gato y el ratón entre Andrea y el Gobernador en “Prey“.

TV notitas (con final alternativo de “Dexter”)

Cuidado, este post puede contener fuertes “espoileres” revelaciones de algunas series recientes.

La verdad pensaba hacer un post para hablar o seguir hablando de cada una de estas series, pero lo fui dejando y se me juntó todo para este año, que resultó estar marcado por el final de todas. Si consideramos que el año pasado terminaron “House MD” y “Chuck”, ya prácticamente solo me quedan las comedias domingueras como “The big bang theory” y “Modern Family”, que realmente no considero series “en forma”. Comenzamos en orden alfabético:

Being Human

“Being Human” es una de las series que mas me han gustado en los ultimos años, con sus altas y sus bajas y sus cambios inesperados de actores. La historia de tres individuos sobrenaturales, un vampiro, un hombre lobo y un fantasma, que comparten casa en Inglaterra. No me sorprendió por ser demasiado original ni bien lograda (que tiene sus momentos, hay que reconocerlo), sino por sus personajes entrañables que, a pesar de su siniestra naturaleza, lo único que buscan es vivir en paz. Claro que su pasado los condena y los obliga a enfrentar situaciones muy difíciles. En la penúltima temporada no me gustó nadita toda esa trama de la profecía y los pergaminos que le darían el poder de dominar el mundo a quien los tuviera, en el que el destino de la bebé era la clave, aunque sí estuvo muy bien cimentado en la mitología de la serie y fue una historia en la que resuena uno de los temas principales de la serie: aceptar lo que eres y aceptar tu destino. Fue un momento agridulce ver a Annie, interpretada por la actriz Lenora Chirclow (quien este año apareció en un episodio de la excelente “Black Mirrorr”) y la última del reparto original que quedaba, finalmente hacer las paces con su muerte y dar el paso al más allá. Al comenzar esta quinta y última temporada ya no quedaba ninguno de los actores originales y ya se había acabado con la amenaza que representaba la antigua sociedad de vampiros, que tenía el plan y los pergaminos para dominar a la humanidad. Si la serie hubiera terminado ahí habría sido un final algo brusco pero la verdad ¿qué podía quedar por contar? Hubo que sacarse de la manga a un enemigo más maléfico y poderoso y llevarnos hacia la confrontación final (ahora sí), con todos los necesarios tropiezos en el camino. Pero cuando una serie relativamente pequeña se trata de salvar al mundo… y ¡por segunda vez!, es probable que las cosas hayan ido demasiado lejos. Me gusta el hombre lobo Tom McNair, que puede que no sea el más brillante pero se caracteriza por su persistencia y su inquebrantable fidelidad. En si de eso se trata la serie. Creo que nadie se esperaba ese final, en el que nuestro grupo favorito de amigos sobrenaturales tiene el poder de dar fin a la amenaza pero son tentados por el maligno individualmente con lo que originalmente más deseaban: volver en el tiempo a ese evento que destrozó sus vidas, borrarlo y seguir con todo lo que dejaron atrás. Me gustó esa tensión, esa melancolía por la normalidad y debo admitir que por un momento pensé que iban a aceptar. El vampiro dejaría de ser vampiro y seguría siendo el caballero victoriano que en cierta forma nunca dejó de ser, el hombre lobo podría ser el muchacho normal y la fantasma volvería con la familia que tanto extraña. Pero ¿no sería un tanto egoísta sacrificar el destino de la humanidad por unos años de supuesta felicidad? ¿un inmortal aceptaría tan fácilmente volver a ser mortal? Y lo peor es que seguir ese camino se inclina demasiado hacia un final tipo “Lost”: todo lo que pasó no habría pasado nunca ¡no! Pero entonces la serie tomó el rumbo que debía tomar, nuestros héroes se dan cuenta que falta algo, que si aceptan el trato nunca se habrían conocido y no están dispuestos a renunciar a su amistad, así que rechazan esta propuesta, completan el rocambolesco ritual y se quedan siendo roomies por toda la eternidad. Claramente la intención de los guionistas fue que hubiera cierta ambigüedad respecto a si eso fue lo que verdaderamente pasó o si solo fue un nuevo plan de el innombrable y en realidad puso fin al el mundo por su lado mientras que el trío de protagonistas están viviendo una ilusión y no tienen ni idea. No me pregunten, estoy indeciso sobre si fue bueno o malo.

Breaking Bad

No queda mucho por decir del ascenso de este, uno de los luceros más brillantes en la constelación de las grandes series de TV ¿o alguien duda que será considerada una de las mejores de todos los tiempos? Ningún episodio sobra, cada momento es muy disfrutable y toca el corazón del televidente. Pocas series han sido tan satisfactorias. Mi episodio favorito quizá sea el de la mosca. Pero hay dos detalles que me parecen fuera de tono: el bombazo a Gus y el robo al tren, ambos muy elaborados pero que para mi rompen en cierta forma lo que se había establecido previamente. Además, en el caso del primero me es difícil creer que Walt le de muerte a Gus tan a distancia, tan confiando en un tercero. Según yo ya habíamos llegado al punto en que la muerte de Gus tenía que ser más intima, con Walt elegantemente abriéndole la garganta con el box-cutter o al menos un disparo a quemarropa. El momento en que Gus está a punto de subirse al auto donde Walt puso la bomba pero decide alejarse está totalmente sin explicar y es una instancia de sentido arácnido laguna muy grande. ¿Cuál es mi problema con el robo del tren? Que no aporta mucho a la historia ni a los personajes, toda esa subtrama nadamás está ahí porque los escritores se creyeron muy listos y dijeron “hey, tengo la idea de el mejor train-heist de la hsitoria, vamos a incluirla”. Y, aquí en confianza, la metilamina no es un químico tan complejo o raro, la pregunta es por qué Walt no la prepara él mismo. Habría tenido sentido que Gale y Gus ya tuvieran un proceso establecido en el superlaboratorio. Lo de los inventos marca Acme no me desagrada, había que balancear el drama con algo y han sido un elemento de la serie desde el principio. Por otro lado ¿todas las mujeres tenían que estar locas? De verdad que todas se me hicieron odiosas, nadamás las novias de Pinkman se salvan. Otra cosa que me parece más marketing que nada es eso de la última temporada “dividida en dos”, flashforward inicial y cliffhanger final incluído. Lo hubiera creído más si cada subtemporada no se hubiera presentado con todo lo que caracteriza una temporada entera, pero creo que es lo de menos. Mejor concentrémonos en el desenlace, que fue lo único que podía ser: Walt muere y se lleva consigo al infierno a todos los malosos. Aquí es donde creo el final, aunque satisfactorio, pierde un poco de fuerza. Para empezar, a mi sí me recuerda a “The Sopranos”, la diferencia es que Tony no se dió cuenta que había cavado su propia tumba mientras que Walter sí, y decide tomar las riendas de la mejor forma que se le ocurre. En lo personal me hubiera gustado ver un rompimiento un poco más extenso y dramático entre Walter y Walt “Flynn” Jr. También es un tanto moralista como los finales de Hitchcock en que el malo tenía que ser castigado de alguna forma nadamás porque la sociedad no estaba preparada para otra cosa, lo cual es cuando menos curioso en una serie que se trata de un malo por quien estuvimos echando porras temporada tras temporada para que saliera victorioso. Y al final ¿cuál fue el punto de la historia? Estoy simplificando demasiado pero me suena a “cuidado con el orgullo las drogas, chicos, eso no puede termiar bien”. ¿Soy el único que piensa eso?

Dexter

Esta es una serie que me ha acompañado desde hace varios años pero nunca le tuve tanta devoción como para estar viendo los capítulos semana a semana, más bien veía las temporadas completas cuando me acordaba, algunos meses después de que hubieran terminado. Las temporadas son muy dispares, algunas como la segunda me parecen de lo más entretenido mientras que la sexta no se me hizo nada especial. Me gusta que cada temporada tiene una trama bien definida y a alguien especial (generalmente un actor interesante invitado) para Dexter que es en parte villano; por cierto que me gustó mucho ver a John Lithgow como el asesino en la cuarta. “Dexter” está basada en una serie de novelas con una premisa interesante, al igual que la serie, pero que se van alejando mucho del tratamiento clínico del tema y terminan con tintes sobrenaturales. Por eso siempre fue una pregunta abierta el camino que iba a seguir la serie y qué final se iban a inventar. Cuando casi ya no albergaba yo esperanza, vi la temporada 7 y me agradó bastante. Hubo un momento en que estaba viendo esa temporada y un familiar que estaba en la casa y solo vio el televisor de pasada un par de veces me preguntó “¿No se andaban persiguiendo a ver quien mataba a quién primero? ¿cómo que ahora están platicando tranquilamente en un bar gay?” Y la explicación era deliciosamente complicada porque habían pasado muchísimas cosas para pasar de un punto al otro. Y es que la temporada 7 rompió el esquema introduciendo a un enemigo de Dexter que lo persigue no por hacer justicia ni para sacarlo de su camino, sino para saldar una deuda por medio de la venganza, terminando en una alianza por pura conveniencia. Se trata de un jefe de la mafia rusa cuyo matón Dexter elimina, matón que resulta ser pareja del mafioso, quien al verse acechado por sus enemigos en América le ofrece a Dexter un trato: le perdonará la vida si le ayuda a escapar. Además introdujo al nuevo interés romántico, Hannah (la actriz Yvonne Strahovski recién salida del papel de Sarah en “Chuck”) que para variar es también una asesina, envenena a quien le causa problemas sin dejar rastro y es una amenaza para los seres queridos de Dexter. Este dúo de personajes, sumados al conflicto dieron más que suficiente material para jugar en la temporada 7 y Hannah reaparece en la temporada 8. Además hubo un par de casos de “asesino de la semana” bien logrados que mantuvieron a los personajes suficientemente ocupados. Laguerta se obsesionó con la investigación de Doakes hasta que comprueba que Dexter es el carnicero de la Bahía. Deb sabe que algo raro está sucediendo y descubre a Dexter a punto de eliminar a Laguerta. Dexter confiesa a Deb, quien decide disparar a Laguerta, no pudiendo soportar la idea de ver a Dexter tras las rejas o, más probablemente, condenado a muerte.

Esta octava y última temporada comienza con un giro interesante: la revelación de que el padre adoptivo de Dexter no fue el único detrás de “el código” por el que Dexter se guía; una psiquiatra que llega a trabajar en un caso parece saber demasiado del pasado de Dexter, hasta que el descubre que es por esa razón, y la doctora lo presiona para que le ayude a eliminar la amenaza de un asesino que la persigue, así como para que tenga una especie de aprendiz y la ayude a crear un nuevo asesino que siga el código: un inestable chico local, hijo de un millonario y con una fascinación enfermiza por las escenas de asesinato. Dexter primero dice que no acepta encargos, pero no encuentra alternativa. Todo eso prometía, pero al final creo que no se manejó muy bien. En particular ver a una Deb sin rumbo, destrozada por el secreto de su hermano adoptivo y la culpa de haber matado a Laguerta para protegerlo, fue desafortunado. El hecho de que Deb muera a raíz de un intento de asesinato cualquiera (me refiero a que no tuvo nada de ritualista, fue más que nada casualidad) a manos de un asesino serial fue una broma. Ah si, porque el asesino que persigue a la psiquiatra es un paciente que ella atendió años atrás. Además tenemos a un asesino serial (el paciente) persiguiendo a un asesino serial (Dexter) que persigue a un tercer asesino serial en potencia (el aprendiz). Si ya se había cruzado la línea de la credibilidad con el número de asesinos seriales que podía haber en Florida, esto fue el tiro de gracia. El esperado regreso de Hannah, que vuelve en el yate de su nuevo y adinerado marido, llegó tarde en la temporada y no aportó mucho a la trama, parece que solo estuvo ahí para hacer de niñera del hijo de Dexter. Le pidió ayuda a Dexter para librarse de su abusivo esposo (según dijo envenenarlo habría sido demasiado obvio) solo para matarlo “accidentalmente” en una pelea doméstica. Lo más interesante para mi fue la subtrama con la psiquiatra, que va resaltando cómo Dexter es atípico al mostrar sentimientos y preocuparse por alguien más (Deb). Dexter se está humanizando. Hay otras subtramas no muy exitosas en que Masuka descubre que tiene una hija adulta y con problemas de dinero y un romance fallido entre Quinn y la hermana de Batista. Y bueno ¿que tal el final en si? El expaciente secuestra a la psiquiatra, Deb y Dexter intentan rescatarla, Debra llega primero y el asesino-paciente sale corriendo y le dispara para que no lo alcance, dejándola en coma en un estado muy delicado. El paciente también elimina al aprendiz, porque ¿por qué no? Mientras Hannah hace de niñera del hijo de Dexter; el niño se lastima y ella lo lleva a urgencias, donde una empleada reconoce que se trata de una criminal buscada por las autoridades, así que Dexter envía a Hannah con su hijo a vivir una nueva vida a Argentina con nuevas identidades y la promesa de alcanzarlos más tarde. En medio de un huracán, mientras el hospital está siendo evacuado, Dexter decide desconectar a Deb de los aparatos que la mantienen viva, para evitar que se convierta en un vegetal, y se deshace del cuerpo en el mar, como tenía que ser, víctima de la humanidad que había ido ganando y que quizá pierde con ese acto. Sin embargo su verdadero plan fue crearse una nueva identidad y desaparecer tras fingir su propia muerte en la tormenta; vemos restos de su barco a flote en mar abierto. Hannah, ya en Argentina, se entera de su falsa muerte y parte con el niño hacia un futuro incierto. La última vez que vemos a Dexter, es un leñador que vive en una cabaña. Ok…

Lo único que me parece acorde a lo que se ha venido manejando en temporadas anteriores es la resistencia de Deb a ocultar los crímenes tanto propios como de Dexter y el hecho de que Dexter no reciba ningún castigo; aunque se puede decir que es una especie de “asesino justiciero”, la trama nunca ha tomado ese rumbo y se agradece.

No soy de esas personas que disfrutan creando teorías y tratando de adelantarse a la trama y no esperaba nada espectacular, pero habiendo visto todo lo que sucedió, los personajes y recursos que se utilizaron en esta temporada, aquí les voy a dar mi versión del desenlace. Lo siento si esto les molesta, pero ya le invertí suficiente tiempo a la serie y me siento bastante seguro de poder idear una trama más interesante.

Así que en mi versión de la temporada 8 de Dexter:

Deb no puede vivir con la culpa de haber matado a Laguerta e incubrir a Dexter, así que intenta suicidarse; termina internada en una clínica psiquiátrica, no sin antes revelar a Quinn (quien la descubre moribunda) que todo tiene ver con Dexter y el carnicero de la bahía, despertando el deseo de venganza de Quinn, que no ha podido olvidarla y se dedica una vez más a hacerle la vida imposible a Dexter. Con Deb fuera del juego y tras la muerte de Laguerta, Batista regresa como líder del departamento de homicidios; al revisar la investigación de Laguerta sobre Doakes y Dexter se da cuenta de que algo truculento sucedió ahí y emprende su propia investigación extraoficial, en medio de la cual se topa con Quinn, quien ha estado siguiendo las mismas pistas. Terminan siendo aliados incómodos. Deb le dice a Dexter que lo ama y que está dispuesta a dar todo por él y no abandonarlo si se entregan juntos a las autoridades. Hannah vuelve básicamente de la misma forma: en el yate del millonario celoso y abusivo con el que se casó (le di varias vueltas a esto y creo es de lo poco que funciona en la temporada original). Hannah le ofrece a Dexter librarse de Debra y Batista, a lo que él no accede, así que Hannah le hace una visita a Deb en el psiquiátrico para pedirle que los deje en paz a ella y Dexter, trata de venderle la idea de que todos pueden ser felices todavía y dejar todo en el pasado. Batista y Quinn están sobre los talones de Dexter, quien empieza a fraguar con Hannah el plan de tomar nuevas identidades y escapar a América del Sur. Faltaron asesinos de la semana esta temporada, lo que se me ocurre es que el mafioso ruso contacte a Dexter para ofrecerle dinero a cambio de liquidar a un ex-socio suyo que ha decidido hacer negocios por su cuenta con la competencia en América (después de todo el ruso tuvo que escapar del país y no pareció que pudiera volver) y Dexter le diga que sí pero que no aceptará dinero, sino que lo haga a cambio de que el mafioso implique al esposo de Hannah en algo turbio para que acabe preso o tenga una muerte relacionada con el crimen. La psiquiatra que ayudó a crear a Dexter aparece también de la misma forma, igualmente siendo perseguida por el que resulta ser un antiguo paciente. Debra se escapa del psiquiátrico para detener a Hannah pero es atrapada por el impulsivo aprendiz de Dexter, que se la muestra, atada, a este y la apuñala enmedio de una acalorada discusión con él, poniendo en evidencia la humanidad que Dexter lleva en su interior. En ese momento Batista y Quinn irrumpen en el lugar y se quedan desconcertados ante la escena. Dexter, en medio de lágrimas genuinas, aprovecha para decir que su aprendiz es en realidad el carnicero de bahía al que tanto han estado buscando y este pierde los estribos. Quinn se lanza a tratar de salvar a Deb, pero es demasiado tarde y ella expira en los brazos de él. Batista le dispara a el aprendiz en defensa propia y el chico muere (ok, para que esto tuviera sentido el aprendiz debería rondar los 30 años o más, no los veintipocos que tiene originalmente). Dexter renuncia a la policía luego de manipular la evidencia para incriminar a su aprendiz, argumentando que después de la muerte de Rita y Debra no puede seguir y necesita un cambio. Decide venderle su departamento a precio de remate a Masuka para su hija y todos los personajes tienen una fiesta de inauguración del departamento/despedida en la que brindan por nuevos comienzos. Hannah y Dexter están a punto de partir rumbo a Argentina. pero el le dice que se adelante porque tiene un último asunto del que ocuparse. La psiquiatra despierta atada y es asesinada por su antiguo paciente, a quien Dexter la ofrece para sacrificar por el crimen de haber creado dos asesinos seriales e intentar crear un tercero. Sorpresivamnte Dexter liquida al expaciente y, como siempre, parte a tirar el cuerpo al mar. Igual que en la temporada oficial, finge su muerte en altamar aprovechando el huracán. Al final vemos una mañana típica de la nueva vida de Hanna y Dexter. Ella va a dejar a Harrison a la escuela, quien llamá “papá” a Dexter en español y él parte rumbo a su trabajo. Dexter va en su vehículo cruzando las solitarias carreteras de la Patagonia, si quieren puede ir manejando un trailer que transporta troncos. En la última escena, Dexter recoge a una pareja de autoestopistas, advirtiéndoles de tener cuidado con los extraños y dejando escapar una sonrisita macabra.

Fin.

Próximamente estaré re-escribiendo la nueva secuela de “Duro de matar”…

Fringe

Esta es, en muchos años, la serie que más me ha recordado el espíritu de “X-files”. El episodio piloto es grande. Después hubo muchos episodios de monstruo/villano de la semana, algunos muy logrados como es el caso de “White Tulip“, que se volvió un ícono de la serie. Poco a poco se fue dejando entrever una historia más grande, de conspiraciones, saltos en el tiempo, líneas temporales alternativas y universos paralelos. El equipo formado por la extrañamente carismática Olivia Dunham, el Dr. Walter Bishop (el actor John Noble, que no dejó de sorprenderme) y su hijo Peter “Pacey” Bishop será muy extrañado en la TV. Es en las últimas temporadas donde la serie toma más fuerza y las piezas del rompecabezas van cayendo en su lugar. Admito que al principio me temía que la serie no supiera a donde iba a parar, pero salió muy bien. Si empiezo a hablar de la trama no acabaré nunca, así que baste con decir que ese final en que parece que todo está perdido pero Walter sabe exactamente qué hacer, cuál es su papel y no se queda cruzado de brazos, cierra perfectamente el círculo. Al principio de la última temporada Peter y Olivia están en el parque con su hija, y en ese momento sucede la invasión de seres de origen desconocido. Al final volvemos a ese momento y no sucede nada, se trata solo de una tarde apacible más. Porque Walter ya salvó al mundo y nadie lo sabrá jamás. Y al final, claro, una vez más el tulipán blanco.

Futurama

Caray, futurama tiene más vidas que un gato. Hace varios años fue cancelada esta gran serie, una de mis favoritas y una de las más raras en todo sentido. Volvió a manera de películas y el destino nos regaló dos temporadas más. Temporadas que iban muy bien, pero en la última hubo enormes descalabros empezando con esa aberración que fue “Naturama“. Cuando me enteré que la iban a cancelar, ahora sí definitivamente (término que al final puede ser relativo), pasé por todas las etapas:

  • Negación – No puede ser, no otra vez. No tan pronto…
  • Ira – ¡maldita seas, Comedy Central, por no ordenar una temporada más!
  • Negociación – siempre pueden volver directo a DVD ¿verdad? ¡¿verdad?!
  • Depresión – Ahora sí que no hay ninguna serie animada que me divierta igual. La vida no vale nada sin Leela y Fry…
  • Aceptación – hey, después de todo fue lo mejor. Ya estaban cayendo muy bajo y el final fue respetable.

Y sí, aunque fue extraño ver que el penúltimo episodio estuvo dedicado a darle un final feliz exclusivamente a Zoidberg, el capítulo final fue igualmente desquiciado, emotivo y un enorme guiño a la ciencia ficción. Se visitaron las grandes constantes de la serie y cerró con broche de oro y cierta originalidad. Que en cierta forma dejó la puerta abierta a mas aventuras. ¿Verdad? ¡¿Verdad que sí?!

IT Crowd

Esta es una de mis series consentidas, ha tenido momentos hilarantes y a pesar de las demoras, conservó la autenticidad (y a los actores) de principio a fin. Se supone que iba a haber una quinta temporada y desconozco qué sucedió. Nos dejó tres años esperando y tuvimos un único episodio final y ya lo vi y estuvo bien y estoy en paz con eso.

Luther

Una serie policiaca que no es del montón. Deja de lado las fórmulas que ya echaron a perder hicieron populares “NCIS” y “Criminal Minds” y entrega algo más directo, en ocasiones brutal. Son solo tres temporadas, catorce episodios en total, todos ellos de lujo. El personaje clave, Luther, es un detective de homicidios obsesionado con su trabajo y con problemas de actitud. Desde el principio tiene una relación complicada con Alice, una asesina arrogante y adorable que cree poderse salir con el crimen perfecto y que termina siendo la única que todavía lo apoya. El “highlight” de la serie, además de ese Londres ultramoderno y decadente bellamente filmado, es sin duda el actor Idris Elba, que a mi me impresionó mucho. De verdad que queda en evidencia el poco material que le dió Guillermo del Toro para trabajar en “Pacific Rim”, pero esa es otra historia. Recomiendo darle un vistazo. Por cierto que el tema de la serie, de Massive Attack, me encanta.

Spartacus

Ah, “Spartacus”, una que echaré de menos. Hace tiempo un amigo me preguntaba qué caso tiene una historia cuando sabes de antemano en qué termina y creo que esta serie da una respuesta rotunda a la cuestión. Es inevitable mencionar que “Spartacus” estuvo marcada por trágicos eventos de la vida real. Tras completar la primera temporada, el actor Andy Whitfield que dio vida al protagonista (de forma memorable, hay que reconocerlo) fue diagnosticado con cáncer. Para darle tiempo para recuperarse, se hizo una pequeña temporada adicional a manera de precuela, que cuenta la historia de otro gladiador que acabaría siendo aliado de Spartacus. Desafortunadamente Andy Whitfield murió y tuvo que ser reemplazado en las últimas dos temporadas. No quiero decir que el actor que tomó su lugar no llenó sus zapatos, es que Andy Whitfield me pareció realmente muy bueno. El caso es que la serie continuó y siguió siendo espectacular. Mucho se ha dicho del enorme parecido que tiene con la película “300” en el apartado visual y, aunque creo que hay también otras fuertes influencias, “Spartacus” a mi gusto terminó teniendo su propio estilo. En ocasiones se abusa de la cámara lenta y no creo que en la vida real nadie hable con esos diálogos tan estudiados y gloriosos, pero hey, es entretenimiento y esta serie nos lo dio a montones y de gran calidad. Me encanta ver una serie en que cada momento, cada escena está tan trabajada desde la pelúquería, vestuario, maquillaje, coreografías, efectos especiales, sonido, etc. Cada detalle está en su lugar. Confieso que me fue muy difícil ver la última temporada porque es cuando la rebelión de los esclavos lleva las de ganar y se deja llevar por la inercia de la victoria, haciendo sacrificios cada vez más grandes y poco a poco perdiendo terreno frente al enemigo. Fue doloroso ver a los personajes morir, aunque ya sabíamos que ese era su destino, y es que ¡qué personajes tan grandes! Tuve que tomarme un descanso antes de ver los últimos dos episodios porque era demasiado para mí y ya sabía que Spartacus iba a morir. Afortunadamente su final fue a la vez espectacular y no tan exagerado como me temía que podía ser. Esta serie deja un hueco muy difícil de llenar en la televisión.

“Dead Set” (2008)

Enmedio de la “resurrección” que han tenido las historias de temática zombie en los últimos años, llegó esta miniserie inglesa a la televisión hace unos años y ha pasado un tanto desapercibida. Yo la conocí por casualidad cuando no era común este tipo de productos y la verdad no sabía qué esperar, pero resultó una muy agradable sorpresa.

El primer detalle que llama la atención es que la historia transcurre principalmente en la casa de “Big Brother”. ¿Qué? Pues si, esa es básicamente la premisa. Hay que señalar que para el 2008 “Big Brother” ya no era noticia en el continente americano, aunque la cosa era muy distinta del otro lado del Atlántico. Lo primero que viene a la mente al imaginar el apocalipsis zombie visto desde la casa de dicho reality, sobre todo al saber que la misma casa productora está detrás de ambos proyectos, es sin duda la parodia fácil; después de todo “Big Brother” se trata de observar como se desmorona un grupo de personas en un espacio cerrado. Pero “Dead set” es más que eso.

En cuanto a la trama, no hay mucho que añadir: Kelly es asistente de la producción de “Big Brother”. Todo transcurre como de costumbre una noche en que un concursante va a salir de la casa (disculpen si no recuerdo el nombre de tal evento, en realidad no estoy muy familiarizado con “Big Brother” y agradezco mucho que no sea necesario estarlo para disfrutar de “Dead set”) hasta que repentinamente las cosas empiezan a tomar rumbos inesperados, siendo la casa de “Big brother” el único lugar seguro…

Al venir de la misma casa productora que el reality show, “Dead set” se desarrolla en la auténtica casa de “Big Brother” de ese país, y cuenta con la presencia de exconcursantes y de la misma presentadora del programa. Este detalle, como muchos otros, puede que enriquezcan la experiencia para algunos, la empobrezcan o, como es mi caso, no sea más que un dato de trivia. En lo personal yo siento que al menos refuerza la sensación de realismo en el escenario y no veo como podrían impactar negativamente.

Para mí lo que caracteriza a “Dead set” es la intensidad con la que está presentada, inclinándose más por el lado del “realismo documental” y que en ese sentido bebe mucho de “28 days later” (2002) y “Dawn of the dead” (2004). Además tenemos un grupo de personajes bastante bien trabajados y que tienen cada uno su parte por pequeña que sea, entre los que podemos destacar al productor engreído y egoísta dispuesto a hacer lo que sea necesario para garantizar su supervivencia aunque eso signifique poner en peligro a los demás. Todos los demás elementos de este tipo de historias están ahí, incluso el infaltable cliché racial. También observamos la historia de otra pareja de sobrevivientes que hacen su camino a través de la civilización en ruinas para dirigirse, cómo no, a la casa, con el debido reencuentro; la necesaria expedición por suministros y los personajes que no se toleran entre sí pero deben trabajar en equipo para sobrevivir.

La manera en que Kelly y el productor irrumpen en la casa para encontrarse con el grupo de habitantes que desconocen lo que sucede afuera y suponen que no se trata más que de un juego, presenta oportunidades interesantes de jugar con la cuarta pared, aunque sea de manera velada, y dar giros a la trama que me parecen muy bien integrados a la historia.

A mi gusto “Dead set” destaca por ser una de las producciones más energéticas de este género que he visto en mucho tiempo, más que debidamente entretenida gracias a la dinámica con que se manejan los personajes, sus acciones y sus consecuencias. Otro acierto es la brevedad de su formato: cinco episodios que suman dos horas y media.

Para terminar, solo queda pasar por el inevitable camino escarpado de las comparaciones y mitologías del que ya hablé antes, pero me parece que entrar en eso es totalmente innecesario y por eso no lo incluí en esta reseña. “Dead set” es una teleserie de zombies y una que funciona muy bien. Eso es, en muchos sentidos, algo que quisiera poder decir de producciones mucho más costosas, elaboradas y publicitadas como “The walking dead”.

“Odd Thomas” de Dean Koontz

Leí el primer libro de esta saga luego de toparme con él en repetidas ocasiones. Cada que iba a Sanborns el libro saltaba de los estantes y me acomodaba unas buenas cachetadas para llamar mi atención. Yo, siendo la persona tolerante y conciliadora que soy, volvia a colocarlo discretamente en su lugar. Esa relación insana empezó hace más de tres años pero hace unos meses, después de pensarlo más de lo necesario, decidí leerlo para tomarme un descanso en mi racha interminable de clásicos de ciencia ficción. Y vaya que fue un cambio de ritmo. De Dean Koontz no he leído mucho, aunque no me resulta del todo desconocido su trabajo. Sabía que al menos sería una lectura entretenida.

Empecemos con el personaje principal, que si, se llama Odd debido a la excentricidad de sus padres. Es un tipo en apariencia normal que busca llenar su vida de tranquilidad y simpleza porque tiene un “don” que ya le produce suficientes complicaciones: es capaz de ver y hablar con los muertos, aunque ellos no pueden hablar con el. Esto viene acompañado con una “habilidad” a la que él llama “magnetismo psíquico”  y que lo conduce hacia personas en las que está pensando, ya sea de manera consciente o inconsciente, convirtiéndolo tanto en algo muy útil como un serio inconveniente. Además de los muertos, Odd también ve a unos seres que resultan invisibles para todos los demás a los que da el nombre de “bodachs” y que se alimentan del dolor y el sufrimiento humanos y parecen saber con anticipación donde encontrarlo, de modo que verlos agruparse en algún lugar o siguiendo a una persona en particular nunca es buena señal. Todo esto en compañía del fantasma de Elvis Presley…

“Evil walks among us. We don’t always see it.”

Sobra decir que la premisa de la historia es bastante descabellada por si sola, aunque Koontz sabe conjugar con bastante maestría todos los elementos para crear un libro que resulta más que entretenido así como un héroe con el que hábilmente conquista los corazones de los lectores. Y sabe vender muchos libros y forrarse de billetes verdes, no cabe duda que el hombre conoce su negocio.

También sobra decir que a continuación va a haber muchísimos spoilers.

“Odd Thomas” es tambien el título del primer libro de la saga, que originalmente iba a constar de 6 volúmenes pero ya salieron esos seis y todavía faltan al menos dos. En este primer libro conocemos a Odd, que lleva una vida muy tranquila siendo cocinero en un restaurante de un pueblo en medio del desierto. Pocas personas conocen las habilidades sobrenaturales de Odd, entre ellos su amada novia Stormy, el sheriff del lugar y un par de amigos más. En esta primera aventura Odd comienza a encontrarse con bodachs en números alarmantes y los sigue hasta la casa que ocupa un hombre de aspecto muy sospechoso. Poco a poco comienza a revelarse un plan macabro (siempre quise escribir “plan macabro”) para realizar un acto de terrorismo con nexos al satanismo. Odd se convierte en el héroe, a medias y sin querer porque no le queda de otra.

“I see dead people. But then, by God, I do something about it.”

Koontz llena el libro de un ambiente muy adecuado donde la incredulidad se combina con la superstición y el misterio, a la vez que dota a su protagonista de una personalidad muy peculiar con un sentido del humor muy especial. Se la pasa haciendo referencias a la cultura pop y debo reconocer que el autor maneja un vocabulario de lo más amplio. Yo leí la saga completa en su idioma original y, aunque creo tener un vocabulario más que adecuado, me encontré anotando e investigando muchos términos nuevos que al final sumaron una lista de varias páginas. Solamente quería mencionarlo porque se me hizo muy curioso, no me pasó ni con la saga de Harry Potter ni con otros libros de ciencia ficción que también he leído en inglés. Una crítica negativa que he visto varias veces respecto a esta saga es que ningún joven de 23 años habla de la manera en que Koontz hace hablar a Odd Thomas y la verdad es cierto. Aunque tampoco ningún joven de esa edad tiene esas habilidades y esa historia en su vida. A mi no me molesta en lo más mínimo, al contrario, me parece muy interesante y creo que funciona muy bien. Se trata de una novela de ficción pura, caray. Donde, paradojicamente, si falla, es cuando Koontz insiste en pintar a Odd como un muchachito que no ha leído nada de nada.

No creo necesario entrar en más detalles acerca de la trama, el encanto del libro radica precisamente en que es muy simple y el personaje de Odd Thomas es más que suficientemente especial para mantener el interés. Si acaso puedo agregar algo que extrañamente no he visto mencionado en otras críticas y reseñas: cada volumen de esta saga narra un día en la vida de Odd, de modo que lo que vemos es una pequeña rebanada de tiempo. Oh si, y el hecho de que al final del primer libro se supone que es Odd mismo el que escribe el relato de sus aventuras y se lo da a un amigo para que lo guarde y evite que el texto vea la luz hasta el día de su muerte. Y como ya estamos leyendo la historia… pues creo que es un gran spoiler por parte de Koontz. Esperemos que pase algo que no estoy tomando en cuenta.

Sinceramente el primer libro me sorprendió mucho. En particular hay un detalle en el desenlace que me tomó por sorpresa y me golpeó bastante fuerte y que ese si vale la pena que lo descubra cada quien al leerlo. Parece que la historia va para un lado y entonces nos damos cuenta de que va completamente en otra dirección y no es nadamás por darle un twist, de verdad es la manera lógica de continuar con la historia. Aquí si le reconozco una vez más a Koontz que conoce muy bien su negocio.

Está muy claro que Odd Thomas es el personaje favorito de este autor y que tiene bastantes fans. La única crítica negativa con la que concuerdo es que se ha ido convirtiendo en un personaje sin defecto alguno, lo cual es, graciosamente su principal defecto. Odd es, en pocas palabras, un santo de piez a cabeza. Pero como mencioné, a mi esto no me molesta por tratarse de algo tan fantasioso.

Para terminar, un comentario acerca de las múltiples obras que componen esta saga. Me estoy saltando varios comics que han salido, uno de ellos a manera de precuela, porque no los he leído y tampoco he visto los “webisodios”. Oigan, de pronto esto me empezó a oler a mucho dinero.

  • Odd Thomas (2003) – el libro que comenzó todo y que si puedo recomendar.
  • Forever Odd (2005) – un amigo de Odd es secuestrado por una misteriosa femme fatale obsesionada con lo sobrenatural y él se lanza al rescate. Es una buena secuela, concisa, bien lograda. Más pequeña que la primera historia en muchos sentidos pero entrañable dentro de este universo ficticio. A mi gusto la que mejor funciona y, si les gusta el primer libro, les recomiendo leerla, olvidarse de las demás secuelas, e invertir su tiempo en los grandes clásicos de la literatura. “Crimen y castigo”, “La guerra y la paz”, “Orgullo y prejuicio”, “Fausto”, “El arte de la guerra” son algunas sugerencias de las que no se arrepentirán. Si buscaban algo más contemporáneo o puramente entretenido, editorial Dolmen está publicando títulos de temática zombie como si no hubiera un mañana.
  • Brother Odd (2006) – después de los eventos de los primeros dos libros, Odd está agotado física y emocionalmente, así que busca algo de paz y tranquilidad refugiándose en un monasterio, donde monjes y monjas dan asilo a niños desamparados con serias condiciones médicas, truco muy bajo para despertar compasión en el lector. Cosas horribles suceden. El problema es que se introducen elementos de ciencia ficción a la vez que los tintes sobrenaturales a los que ya estábamos acostumbrados. Yo digo que es muy larga y como secuela me parece la más débil.
  • Odd Hours (2008) – Como no le funcionó muy bien su anterior retiro, Odd se refugia en el anonimato, trabajando como cocinero personal de un viejo millonario en un pueblo Silent-Hillesco apartado de todo y con neblina y toda la cosa. Como no podía ser de otra manera, el gusto le dura poco y pronto se ve envuelto en una conspiración para detonar una bomba atómica en, Dios nos agarre confesados, tierras gringas. Es muy pronto para hacer metareferencias a la primera historia… porque la premisa es básicamente la misma. Hay varios personajes que no quedan bien dibujados, particularmente los villanos. Lo más importante tal vez es que Odd conoce a una misteriosa mujer embarazada llamada Annamaria a la que ayuda a escapar de los malosos (no queda claro por qué la persiguen) y que le acompañará en sus siguientes aventuras, aunque no haga mucho en ellas. Yo me supongo que ella va a dar a luz al anticristo en el último libro o algo de ese calibre, pero no me hagan mucho caso.
  • Odd Interlude (2012) – es un relato dividio en tres partes, que juntas completan una novela corta. Salió este año en la plataforma de Amazon como stunt piblicitario para el quinto libro. Odd y Annamaria han salido del pueblo aquel y, camino a donde sea pero lejos de aquí, se hospedan en un motel olvidado de dios. El motel es atendido por una familia que actúa de forma extraña y sospechosa y no tarda en descubrirse que están todos bajo el control telepático y telequinético de un ente maligno ¡de origen extraterrestre! A estas alturas ya está muy claro que Odd Thomas tiene lo que se necesita para ser héroe de toda la galaxia. Una vez más le reconozco a Koontz que el relato está bien logrado, narrado con mucha imaginación e intensidad, así que a pesar de tener uno o dos giros de tuerca de más, es una forma muy agradable de seguir el sendero de Odd Thomas. Me recordó mucho a “The regulators” de un tal Richard Bachman, lo cual es un acierto. Clap clap.
  • Odd Apocalypse (2012) – después de quedar enganchado a esta saga y luego de los altibajos emocionales que producen las secuelas con su calidad tan variable, tuve un caso grave de Odd Thomasitis y no podía esperar a que saliera esta entrega. Por fin salió y comprendí a que se refieren con “devorar” un libro. Odd y la misteriosa Annamaria, una vez más en su viaje hacia ninguna parte (que de hecho es un lugar en particular en Silent Hill, hasta hay un mapa), se hospedan en la lujosa mansión de Roseland, que es una majestuosa propiedad amurallada. No tardan en revelarse las secretas intenciones de los habitantes del lugar así como la existencia de una especie de monstruos transgénicos ¡que vienen del futuro apocalíptico! porque Tesla construyó una máquina del tiempo pero el gobierno niega tener conocimiento y los malos la están usando para el mal… No es un mal libro pero no es lo mejor de la saga. Con este ya me doy por vencido con tratar de imaginar siquiera de que se puedan tratar las próximas secuelas. Literalmente todo lo que se les ocurra puede pasar.
  • Deeply Odd (2013) – Originalmente iban a ser seis libros y este sería el último, pero Koontz ya se dió cuenta que es pronto para acabar con la gallina de los huevos de oro y ahora van a ser siete. Si contamos “Odd Interlude” pues van a ser ocho. Sale en enero 2013. No tiene caso pensar qué consideraría Koontz “Profundamente extraño”.
  • Saint Odd – fecha de lanzamiento aún sin confirmar, aunque el título algo revela.

Finalmente solo puedo platicar de pasadita que desde hace tiempo se hablaba de la película de Odd Thomas y, como siempre, el instinto y la experiencia nos piden desconfiar y no esperar nada. Pero es real, iba a salir este año pero la cambiaron para el siguiente. La dirige Stephen Sommers, que era un director estimable hasta que lo absorbió esa saga de “The mummy”. Koontz dice que, al igual que los fans, él no creía que fuera posible hacer una película decente pero que el resultado lo ha convencido. Aunque yo en lo personal estoy seguro de que este hombre es capaz de decir y escribir cualquier cosa y que no diría nada que afectara negativamente los dólares que irán a parar a su bolsillo.

En conclusión, “Odd Thomas” es una saga muy…peculiar que leí por casualidad y a la que no esperaba tomarle especial cariño pero que ya no puedo soltar. Puedo recomendar sin remordimiento el primer y segundo libro y veré gustoso la película. Pero no creo poder suspender la incredulidad por más tiempo.