Hoy

Comienzo la visita regular a este blog revisando los comentarios y las estadísticas, en ese orden. Hoy había dos comentarios esperando moderación, un nuevo récord. Pensé que serían divertidos mensajes de odio y superioridad, probablemente en mi post de la tarjeta Boletur. Resultó ser spam, bastante malo porque el hecho de que mensajes de este tipo pasen los filtros sin ser detectados solo puede ser un indicio de que el final de los dias se acerca. Después noté actividad extraña en las estadísticas:

Aumento de visitas

El segundo punto más alto corresponde al viejo récord máximo de visitas mientras que el más alto, el de hoy, indica un salto de algo asi como 210 visitas arriba de lo normal en el dia. Extraño ¿no?

Las cosas se pusieron más raras al ver las estadísticas de los posts más vistos, que indicaban un número de visitas fuera de lo normal para un famoso post del Tec:

Mas visitas

Es bueno ver que ese no fue el unico post del Tec que fue frecuentemente visitado. Pero ¿de dónde estaban llegando esas visitas? Las búsquedas de la palabra “Kurazaybo” tienen algo que ver, no es raro que reciba visitas de gente que busca este blog específicamente pero hoy tuvieron un aumento sin precedente:

Búsquedas

Parece que… ¡me estoy volviendo rico y famoso!

La incógnita se aclara fácilmente al ver los enlaces referentes del día:

Referers

Aquí hay varias cosas interesantes que señala la evidencia digital (¡siempre había querido decir eso!). Primero, recibí un par de visitas desde el correo electrónico oficial del Tec, ambas de usuarios distintos. Más allá de la obviedad de que alguien del Tec me visitó hay que tener en cuenta que lo hizo desde un mensaje en un canal oficial, no desde una cuenta de correo personal. Lógicamente se trata de personal del Tec. Segundo, al parecer mis lectores hoy estuvieron particularmente interesados en mis categorías “Tec” (todo lo referente a esta cómoda institución) y mi “Ruteador Asesino” (dedicada a nuestra maestra Fabiola Diaz, no necesariamente una subcategoría de la anterior). Y tercero, no sé si será casualidad pero alguien consultó mi perfil de Technorati, cosa que nunca en la vida había sucedido.

Pero ¿quién en su sano juicio concreto me ha estado visitando? El URL completo de los enlaces referentes nos aclara el misterio (¡en formato compatible con monitores de alta definición!):

Mails

Así es, nuestro estimado profesor Julián Prieto y el mismísmio Jorge “¿De quién diablos estás hablando?” Pérez. Bonito ¿no?

¿Y qué más? Pues nada, durante el resto del día recibí dos visitas más de Julián, ambas con un ID de mensaje distinto. Las estadísticas también me indican que se ha descargado mi panorámica de la cafetería en QTVR, que dicho sea de paso fue mi primer trabajo de ese tipo que cubre los 360 grados y aún no sé por qué se me ocurrió experimentar ahí y no en la comodidad de mi hogar/parque tangamanga/camellón más cercano/etc.

Y también alguien ha visto la foto de mi credencial del Tec ¿buscan algo?

Algunos tienen la teoría de que todo esto significa que anda circulando una cadenita de emails entre la gente del Tec, yo creo que es posible pero lo más probable es que se trate únicamente de una especie de conversación entre unos cuantos y que el asunto se esté tomando más o menos en serio. Adjudico este “descubrimiento” a mi uso irregular de las Tags de Technorati.

Aprovecho para aclarar que el rumor que anda flotando por ahí de que Fabiola habló conmigo respecto a este blog es completamente falso e infundado, pero estoy abierto a la posibilidad de que eso cambie en el futuro. Y a quienes me han estado visitando les agradezco el interés y las visitas, qué bueno que estén al tanto de mis muy personales opiniones. También les recomiendo recordar conceptos básicos de anonimidad y seguridad (sí, estoy hablando de ti, Jorge Pérez) porque estos descubrimiento también me han dado escalofríos por las implicaciones en esos campos.

¡Ah! ¡Cómo me gustaría poder usar una de mis cuentas de Google Analytics con WordPress.com!

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La antorcha ha sido pasada a la nueva generación

Madam FabiolaY la historia parece repetirse. No lo sé de primera mano, pero al parecer únicamente se dio más tiempo esta vez para la certificación de redes y no se cambió la manera de trabajar. En cierta forma es justo porque tiempo es lo que pidió la generación anterior.

No sólo estoy sorprendido de que no haya habido más ISC certificados, sino de que los que pensé que lograrían certificarse no lo hicieron. El éxito es escurridizo. Dicen que cuando uno piensa que no lo va a lograr, fracasa. Yo creo que es simplemente el hecho de darse cuenta cuánto empeño se le ha puesto. El instinto siempre encuentra la forma de medir el riesgo y lo mejor es que al final no pasa nada, no hay ninguna diferencia y toda esa presión, toda esa carga ficticia queda reducida a lo que es: nada. Quisiera que esta vez hubiera sido diferente pero no puedo imaginarme cómo.

Lo sé, no me tocó a mi, así que le dejo la palabra a quienes padecieron esta vez porque la verdad es que no estoy enterado de todos los detalles. Me disculpo con los que no puedan entenderlo fácilmente por si este post tiene demasiados chistes locales.

“Fab’s bloody fingers are sucking your soul away…” *

*Esta frase fue idea de Hero Non Hearted.

 

 

 

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Godlike

CiberpuñetazoPara esta hora más que saberlo, ya todo el mundo lo sufrió: el acceso a sitios considerados como “inapropiados” ha sido bloquedo. Hasta donde he sabido por los rumores, ninguno de estos sitios era pornográfico ni mucho menos. Lo que se condena es el uso “desmedido” del ancho de banda. Hace poco me comentaban que si no había algo bueno en esta escuela y me sentí tentado a decir que sí: el ancho de banda virtualmente ilimitado. Ahora se ha ido por motivos que al parecer poco tienen que ver con la productividad de los alumnos. Como futuro ingeniero en sistemas computacionales que ha sufrido demasiado de la enseñanza de la importancia de la administración, la procuración de la seguridad y las buenas prácticas, comprendo la responsabilidad de la gente del departamento de informática del instituto. Sobra decir que este no es el motivo del bloqueo.

Todo comenzó el viernes cuando el Messenger de MSN dejó de conectarse. Para mí esto es absurdo, pues obviamente el ancho de banda que consume esta aplicación es diminuto, aún en la escala que se utiliza aquí. Pero principalmente porque esta herramienta de comunicaciones (lo sé, exagero un poco) está demasiado arraigada en mi flujo de trabajo diario. Enviar un archivo a un compañero de equipo, resolver dudas y hasta mi colaboración en uno que otro proyecto comercial de sistemas, si no depende, se hace infinitamente más fácil por medio del Messenger. Mandar un archivo por correo realmente quita tiempo a comparación de arrastro a una ventanita mágica en la pantalla. Y la privación de eso es lo que me frustra.

Hoy lunes ya no hubo problemas para conectarse, lo cual sólo me hace sospechar que el Messenger fue bloqueado por accidente, alguien se lo llevó entre las patas al bloquear puertos a diestra y siniestra. Absurdo, increíblemente absurdo. Recuerdo los tiempos en que Fabiola Diaz estaba a cargo de la administración de la red, en aquellos tiempos felices antes de que fuera directora de carrera. Existía un contrato tácito entre el ansioso de ancho de banda y el administrador de la red: de 7:00 pm a 7:00 am la red estaba libre de (casi) todo filtro, las aplicaciones P2P se conectaban alegremente y todo mundo era feliz. Era bonito descargar a primera hora de la mañana o, en su caso, ver que el haberse tenido que quedar hasta tarde en el Tec tenía una mínima recompensa.

Después vinieron los tiempos del bloqueo indiscriminado a sitios como el rincón del vago, web messenger y demás. Me temo que algún día nos bloquearán Wikipedia, sitio que consulto frecuentemente cuando quiero darme una idea rápida de que hablan ciertas personas.

La resistencia, como gente de informática que somos, comienza a organizarse (al menos en la mente de cada uno, es inevitable) en contra del sistema y la limitación de nuestras libertades. Originalmente este post iba a ser un tutorial sobre las mil y una maneras de saltarse los filtros de seguridad, pero fuera de el uso de un proxy para conectar el messenger, nada ha funcionado bien. Circula de boca en boca una historia de abuso de poder de alguien de informática, siendo la situación actual el resultado de la mala fe y el egoísmo. La verdad no estoy en posición de decir qué es verdad y qué no lo es, no convivo tan de cerca con esa gente. Si es así, pedirles que recapaciten es evidentemente inútil.

Lo peor de todo es que para una clase acabo de hacer una tarea de un caso de ética de un administrador de informática que tiene que lidiar con el mal uso de la red y el bloqueo a sitios inadecuados en la empresa donde labora. La ética dice que el bloqueo es necesario, lo mejor y responsabilidad de todos, respetarlo para darle buen uso a los recursos. Si tuviera que terminar con una frase sabia, tristemente diría “bienvenidos al mundo real”.

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Regreso a clases y la crisis de los últimos semestres

Venta de uniformesTodavía me acuerdo de mi primer día de clases y lo incómodo que me sentí esa vez. Nunca fui al kinder pero no entré al primero de primaria como la mayoría de las personas, sino que cursé primero de inglés, un año entre el kinder y la primaria que ofrecía mi colegio para cobrar un año extra a los padres de familia, con el pretexto de que sus hijos aprendieran más inglés que los demás. Ese día no quería ir a la escuela, no quería que nada cambiara en mi vida. No recuerdo que me haya molestado el hecho de que la clase fuera completamente en inglés y yo nunca lo hubiera hablado antes. Nunca sentí que no pudiera aprender.

Mi primera escuela tenía del kinder a la preparatoria y yo ingenuamente creía que iba a pasar ahí toda la vida. En pocos años transformaron el campo de futbol americano en universidad (sabia inversión) y ya no tuve motivo para pensar que algún día haría estudios en alguna otra parte. El momento de pasar a la secundaria se veía muy lejano, casi absurdo. ‘Para el año dosmil voy a cumplir diecisiete años’ era lo más a futuro que me atrevía a considerar, diluyéndose en una nube borrosa todo lo que pudiera venir después. Y es que me resultaba inimaginable llegar a esos días, esas épocas. Creo que desde entonces se manifiesta mi afán por eludir el cambio de etapa lo más posible. Nunca falta a mi alrededor gente que no puede esperar a pasar a la siguiente etapa, el siguiente nivel. Gente que quiere más. De niño veía a quienes querían ser adultos inmediatamente, de adolescente, a los que quieren hacer su vida cuanto antes y ahora de joven (no, todavía no me atrevo a referirme a mi mismo como adulto), están los que ansían terminar sus estudios para saltar a las aventuras del mundo laboral, así como los que se han visto obligados por diferentes circunstancias a tomar el lugar de un adulto. Yo siempre he pasado a la siguiente etapa sin querer, casi sin darme cuenta.

Antes de este regreso a clases vi las materias que iba a llevar el próximo semestre, que será el último de mi carrera: únicamente tres tópicos, materias que puedes darte el lujo de elegir al azar si así te place. ‘Un semestre muy calmado voy a llevar’ pensé. Pero luego de haber estado dos semanas en clases empecé a sentir algo extraño. Ya no hubo materias en las que se mezcle gente de varias carreras, los grupos son muy pequeños, no hay más anécdotas de Fabiola, es más, mis últimos dos semestres en el tec estarán totalmente libres de ella.

Yo tenía la costumbre irracional de preocuparme de más en cada regreso a clases ¿por qué? no lo sé con exactitud pero quizá tenga que ver con el nuevo comienzo que supone. He estado en 6 escuelas distintas y puedo asegurar que nunca han resultado ciertas las advertencias de profesores y demás adultos sobre el salto a la próxima etapa, el próximo gran cambio. La verdad nunca vi la diferencia entre la primaria y la secundaria, mucho menos para la preparatoria. Ahora en la universidad (esa palabra suena muy extraño) estoy muy acostumbrado a la forma en que vivo, las actividades de la escuela (mejor así) han pasado a formar una parte integral, casi simbiótica, de mi vida. Nunca pensé que algun día llegaría al final de todo eso. De pronto, luego de estas primeras dos semanas de clases, siento que ya no voy a aprender más porque si el próximo semestre no llevo materias importantes de la carrera, significa que las que llevo este semestre son las últimas, las más avanzadas. Por más que intenté no lo pude percibir así. Debe haber más en alguna parte, siento que ya no voy a aprender nada. Quizá nunca vuelva a aprender tan fácil ni tan sin proponérmelo como aprendía en el primero de inglés pero quiero al menos sentir que todos los dias tengo la oportunidad de intentarlo.

Algunos graduados me dicen que es normal que en tus últimos semestres sientas que no estás suficientemente capacitado, que siempre que lo piensas encuentras que hay algo en lo que pudiste haber dado más. Yo sólo siento que ya no voy a aprender.

Lo sé, es ilógico, queda la puerta abierta a posgrados, certificaciones, estudiar una segunda carrera cuando tenga cuarenta años… ¿ven lo que les digo? ahora me resulta imposible no pensar en el futuro, en lo que sigue. Siento que se cierra en silencio pero vertiginosamente el primer capítulo de mi vida, ya no habrá más escuela ni más grupos de compañeros de mi misma edad con los que tenga que convivir todos los días. Los profesores se irán extinguiendo de mi rutina y nada volverá a ser como antes. Vaya, justo cuando por primera vez no me había inquietado por un regreso a clases.

Este post es parte de una serie, publicada a lo largo de tres años, que habla de mis experiencias al terminar mi carrera. Comienza con ”Regreso a clases y la crisis de los últimos semestres“, seguido de ”Como Holden Caulfield“, “Cuando el futuro nos alcance“, “Toma el dinero y corre“, “Over the counter“, “Training day” y terminará con “El último fin de semana”.

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Folklore

La esculturaAcaba de pasar la comida de la carrera ISC y no puedo evitar hacer la comparativa con lo que ha venido siendo años atrás. Antes no alcanzaba la comida, había manteles y profesores con los que daba gusto platicar. Incluso iba Escamilla, el director del campus, a darnos una vuelta. Pero ya no, ahora la comida sobra, cabemos todos en unas cuantas mesas y para donde quiera que volteo veo profesores que tienen mucha cola que les pisen. Y no dan ganas de sentarse con ellos. ¿Alguien notó la cara de compungida que tenía Fabiola? ¿o al nuevo profesor, Rafael Fernández, con sus aires de grandeza y su sangronería insoportable? Me reconforta que Luz Adriana sigue siendo agradable, lástima que no da ninguna clase.

Pero no puedo decir que sea malo en su totalidad, de alguna manera todos formamos parte de ese ambiente, esa cultura. Ya es parte de nuestra identidad, querámoslo o no. Como nuestros padres cuando se ponen difíciles. Por eso me puse a pensar en todo lo que forma parte de ser un ISC del Tec campus San Luis. Lo primero que viene a mi mente es la imagen de Luis Murillo en uno de aquellos eventos para promocionar la carrera cuando apenas estaba viendo si me inscribía. Le pregunté qué diferencia había entre ISC, ingeniería en informática y otras carreras e inmediatamente y sin saberlo estuve expuesto a su inseguridad, sus comezones, su hablar dudoso lleno de este… y esas cosas. O por ejemplo cuando conocí al pata en las clases de computación I y II, me da pena admitir que yo creía que era un muy buen maestro, pensaba que sabía de lo que hablaba, que sus chistes tenían su gracia oculta en algún lugar y que sí me estaba enseñando a programar porque, al no explicar nada, uno tenía que hacer todo por su cuenta y genial, esa era la manera de trabajar en la universidad, ya por fin no era como en el kinder. Gran error. También forman parte Fabiola, los acrónimos y los ruteadores, Fernando Solar alimentándose en su oficina o quedándose atrapado en el elevador y Julián rescatándolo, previa carcajada.

Algo que me molestó fue que en esa comida Luis Murillo se acercó a algunos ISC y les platicó de una propuesta de trabajo, pidiéndoles que lo mantuvieran en secreto y no corrieran el rumor ¿por qué? ahí si quién sabe, la propuesta era de la empresa blueDNA y a mi gusto sí dejó qué desear, pero a la vez es de las propuestas más realistas de las que he sabido. Esas extrañas ideas de Luis por mantener el secreto nunca las comprenderé, para empezar de lo de blueDNA se envió un email a todo el mundo o por ejemplo una hace dos semestres manejó muy por debajo del agua una oferta de la empresa Fisher, sólo con los alumnos de más alto promedio y que según él llenaban el perfil. Ninguno de los que él mandó estuvo interesado, y cuando, en vista de lo ocurrido, otro incauto le pidió que le diera los datos de la empresa para ponerse en contacto, Luis simplemente le dijo que no, alegando lo del promedio. Luis, por favor, tan siquiera que quien los rechaze sea de la empresa ¿no?

Eso sólo habla de la integración de mierda que existe entre los ISC, disculpen la expresión, pero es muy cierto. No sé si a todo el mundo le ha pasado que mientras están todos juntos todo parece ser alegría y amabilidad, o de menos un trato razonable. Pero apenas se cierran las puertas del elevador o alguna persona poco popular sale del salón, todo se transforma y quienes antes le daban un saludo amigable empiezan a hablar pestes de él (o, muy improbablemente, ella). Me ha tocado saber de casos en que alguien que de plano no soporta a cierta persona y se dedica a hacer campaña de desprestigio, muy amablemente accede a formar equipo de trabajo para todo el semestre con él. Puede que sea un comportamiento muy profesional, pero de menos que dejara de hablar mal de él ¿no? porque ¿a quién engaña? al final todos sabemos lo que se dice de todos…

En verdad que lo que constituye la cultura y el sentimiento de ser ISC son cosas que muy fácilmente podrían pasar desapercibidas. La escasez de mujeres, el no despegarse de la laptop, los polis golpeando la máquina expendedora para no perder su dinero por algún producto atorado, el laboratorio de redes, la voz desentonada de Fabiola, las certificaciones, las comidas ISC y Luis Murillo rolando de mesa en mesa haciéndose el gracioso… como decía un cuate, todo es parte del folklore.

Colisiones

Creo que ya hemos pasado muchas veces por eso del regreso a clases y ya esos días no resultan interesantes, pero ayer si me llevé algunas sorpresas. Para empezar Fabiola llegó así como la ven en la foto, con falda y botas como queriendo recuperar la juventud perdida o recordarnos que debajo de todo eso sigue siendo una mujer. Bueno si es así, después del shock inicial, se le concede. ¿A poco ese cabello al hombro no es genial para disimular la encantadora papadita?

Pero luego llegó la hora de la clase de Julián y sus desalentadores anuncios de que se va Fernando la mascota Solar, el pata (a quien le debemos todo lo que sabemos de Java y de programación en general) y al final lo más notorio: que Julián ya no va a ser director del departamento de computación porque ya no existe esa dirección. O sea que ahora las quejas de los ISC serán desatendidas por el Mocte, el nuevo director académico. Un paso más hacia la extinción de los ISC.

Por eso me puse a recordar las grandes impresiones y sorpresas que me he llevado en clases, y creo que una de las más grandes pasó apenas el 11 de noviembre pasado, el viernes que tocaba un examen final de redes 3, cuando el poli llegó al salón y dijo “que no va a haber exámen porque la maestra se accidentó“. Vaya, ese si que fue un momento para no saber si reír o llorar.

Maestra, no es verdad que los puentes evitan las colisiones…