– Después de que él falleció, vino ella y me preguntó qué creía yo que debía hacer: irse o quedarse.

– ¿Y qué le contestaste?

– Que era su decisión y yo no podía decirle qué hacer, fue todo.

– No creo que le haya ayudado.

– Es que realmente, cual sea el camino que escoja, no puede equivocarse.

– ¿No te das cuenta? Eso era lo que necesitaba oír.

Que no me digan en la esquina…

Era una tarde cualquiera cuando el carnicero de la colonia recibió una solicitud inusual: un grupo de muchachos en una vistosa troca le lleva un venado (ok, lo de la troca me lo estoy inventando pero no se me ocurre de que otra manera pudieron transportar un animal de ese tamaño) a su local y le preguntan si lo puede despellejar y desollar. Él no se lo piensa mucho, el negocio ha estado lento y hace tiempo que no aprovecha al cien ese cuchillo cuidadosamente afilado. Acepta inmediatamente y procede en el patio trasero de la carnicería.

Pero al punto de lo más interesante, no se hace esperar la llegada de los agentes de cual sea que sea el departamento de burócratas que se dedican a eso y entran proclamando que ahí se está cometiendo un crimen en contra de una de las especies protegidas por quién sabe quién. Se llevan preso al carnicero inmediatamente. El chavo bicicletero que hace las entregas a domicilio regresa de hacer un mandado en ese momento y alcanza a presenciar los gritos y sombrerazos. Corre, digo, pedalea a toda velocidad a avisar a la esposa del carnicero. La señora le dice que la lleve y ahí van los dos; ella en los “diablitos” de la bici y él pedaleando a todo lo que da, pensando que se trata de una situación de vida o muerte.

Multaron al pobre señor por quiénsabecuantosmilpesos, al bicicletero le subió la bilirruvina por el temor a quedarse sin trabajo, la señora tuvo un conato de infarto… Quién sabe dónde terminó el vendado (que en paz descanse… y que se desconoce de donde salió y qué fue de los chavos aquellos). Ahora el carnicero de la colonia se ha vuelto un hombre “tibio” y temeroso. No lo sé con seguridad, no me atrevo a verlo directamente, pero sospecho que le tiembla la mano al empuñar el grande cuchillo que durante tantos años blandió con plena seguridad. Pienso que todo esto no puede ser real pero, desgraciadamente, lo es.

– ¿Te acuerdas del tumbaburros que tenia la kombi?

– Se lo quitaron en abellauto, en la reconstruccion del 2001.

– No, todavía lo tiene…

– ¿?

– … y anda corriendo a todo lo que da. Allá arriba, en el cielo de los coches…

Drinks…

“You know? I actually think that drinks were just created to go with good food.  There´s always the obvious one but then there are the ones that are completely unexpected and they go so well together, it´s kind of amazing. Like a spicy bloody mary with a good cheese sandwich. Or a cold beer with an egg sandwich with pickles on it. And you have to have the pickles because that´s kinda like what draws it all together. Or a cupcake and a glass of wine, it´s kind of a sugar overload but it´s so good! Or, like, a really, really perfect, amazingly fresh fish like just grilled, so it forms like a crust on it…  with a piña colada.”

Spooner (2009)