Semillas de jacaranda =)

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Las recolecté en el parque tangamanga 2.

La jacaranda, un árbol muy adecuado para ambientes ubranos porque no requiere muchos cuidados, crece rápido, tolera la contaminación (se dice que absorbe sin problemas el plomo que se produce con la combustión de la gasolina) y que además constituye una de las vistas más peculiares del paisaje de la ciudad, ya que en invierno pierde todas sus hojas y en primavera se cubre de innumerables flores de color púrpura, para más tarde, alrededor de abril, dar estas peculiares formaciones que ni son vaina ni son fruto. Una especie de conchas *maderosas* en las que se encuentran muchísimas semillas aéreas.

Como dato de trivia, aunque la totalidad de jacarandas que se dejan ver en México son de flor morada y esto nos puede llevar a concluir que es el único color de floración de esta especie, existen jacarandas de flores azules y blancas.

Más datos de trivia:

– Sus hojas son más parecidas a las de un helecho que a las de un árbol.
– No resiste temperaturas heladas por debajo de los cero grados centigrados
– Su pariente más cercano es la llamarada (Pyrostegia venusta) una enredadera/trepadora que no se parece en nada a la jacaranda. Pero si se fijan en las flores, verán que las formas y estructuras son idénticas, aunque de distinto color.
– Las abuelitas comúnmente dicen que este árbol florece cada dos años. Yo lo encontraba difícil de creer pero es cierto en muchos ejemplares. Se debe a fluctuaciones irregulares en la hormona que controla la floración.
– Se dice que su madera es de color rosado y muy agradable para la fabricación de muebles, aunque yo nunca he sabido de nada hecho con madera de jacaranda.

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“Mueren en silencio y no se quejan” a.k.a. Para llorar un rato

Panalillos, vivos vs. secos y retoños

Desde que tengo memoria, había en casa una maceta enorme donde crecía un tronco feo y retorcido. Era una bugambilia y pertenecía a mi abuela. La había tenido durante años y siempre estuvo raquítica y algo semimarchita. Pero era su preferida. Rara vez tenía flores, siendo que las bugambilias por lo general florecen todo el año y se desbordan de flores.

Creo que los que me han leído ya saben que me gustan todas las formas de vida, incluso las que normalmente no son muy apreciadas. Pero creía tener un enfoque mucho más práctico al respecto y no comprendía muy bien por que mi abuela se aferraba a esa bugambilia. Hasta que hace poco leí un post que habla precisamente de esta cuestión.

Verán, yo crecí rodeado de plantas y estoy bastante familiarizado con ellas. Acostumbro, desde no recuerdo ya cuando, siempre tener en casa algún jazmín, panalillos y, desde hace un par de años, mimosa púdica. Son tantos años que simplemente me parece normal. De entre estas especies siempre me ha llamado la atención en particular el panalillo. Es una pequeña planta de flores diminutas que suele extenderse y formar una especie de tapete floral en miniatura. Me sorprende mucho porque, a pesar de tener un aspecto muy delicado por sus reducidas dimensiones, puede dar la apariencia de necesitar muchos cuidados. Pero no es así. Crece en casi cualquier parte y cualquier tipo de tierra, lo único que pide es un poco de sol diario y agua ocasionalmente. La verdad a mi me sorprende por lo resistente que es, la manera en que algo tan pequeño que brota de una semilla más pequeña que la cabeza de un alfiler y sin absolutamente ningún control sobre su destino se aferra a la vida. Lo encuentro, incluso conmovedor.

Recientemente murió uno de mis panalillos, aún no entiendo la razón. Es algo que a veces simplemente pasa. Pero me da mucho gusto ver que dejó algunos retoños.

Panalillos recién nacidos

Más o menos de eso habla el post que mencionaba. Ahora entiendo a mi abuela y su bugambilia. Las plantas nos enseñan muy fácilmente sobre la vida y la muerte y a veces lo que uno necesita es algo que guarde silencio, responda a nuestros cuidados y nos sorprenda de vez en cuando con su belleza.