The house of the devil (2009)

vhshouse

De manos del director  Ti West, quien poco a poco se va dando a conocer como una de las nuevas promesas del género de terror (y que recientemente realizó la secuela a “Cabin Fever”), nos llega esta  cinta  que considero una anomalía y un tributo muy grande al cine de género de los 80s.

Únicamente quiero mencionar brevemente que en verdad me ha sorprendido bastante pues fue hecha usando todas las técnicas y recursos utilizados durante aquella época dorada. Para empezar, fue filmada en 16 mm, usando tomas, decorado, vestuario, peinados y hasta una banda sonora muy acorde a esos años. Cada segundo es un guiño al pasado, indistinguible de la época en la que pretende ubicarse, muy bien logrado. De hecho si no hubiera investigado más al respecto, jamás se me habría ocurrido que esta película fuera hecha en el 2009. Hasta los errores, trucos y trampas de la narrativa y la historia están ahí y corresponde a lo que hacían películas ochenteras.

 La trama es bastante sencilla: una jovencita, por medio de engaños, es convencida de pasar la noche en una misteriosa casa haciendo las veces de  “niñera”. Al pasar de las horas descubrirá el oscuro secreto de la casa y sus habitantes pero entonces ya será demasiado tarde para huir. Nada original tal vez pero, repito, muy bien logrado. Destaca la presencia de Tom Noonan, como señor de esta casa endiablada. Eso y el hecho de que el lanzamiento en formato doméstico no solo se hizo en DVD, sino también en cinta VHS.

Después de esto todo lo retro parece, valga la redundancia, anticuado. Una joyita.

Predator (1987)

¿Qué se puede decir de un clásico de este calibre que se ha mantenido vigente por más de 20 años en la imaginación colectiva? No estoy seguro de que sea siquiera necesario, pero creo que amerita al menos el intento, así que ahí vamos.

Mi primera impresión, y una que puede pasar desapercibida fácilmente, es que se trata de una película irregular; no en la connotación negativa de la palabra, sino más bien porque comienza como una película de acción pura y dura para luego convertirse en algo más. En ese sentido recuerda a “Lifeforce”, cinta recordada por empezar como ciencia ficción formal con naves espaciales, tener un interludio como historia de vampiros y terminar en un apocalipsis zombie.

Pero me estoy saliendo del tema. “Predator” tiene todos los elementos del cine de acción, empezando por su director John McTiernan, seguido del ícono de los 80s, Arnold Schwarzenegger acompañado de el guionista Shane Black, quien esta ocasión hace las veces de actor. Un Schwarzenegger en su mejor forma y momento, hay que reconocer. Y claro, la magistral criatura obra de Stan Winston, amo y dios de los efectos especiales que será siempre recordado.

“Predator” es todo un ícono tanto del cine de acciòn como del cine de terror. Se trata de una pelìcula difícil de definir pero, inesperadamente tal vez, cargada de una energia innagotable. Comenzamos por una introduccion bastante convencional pero magistralmente condensada, en que el Arnold al que todos admiramos y amamos, ese Arnold en su mejor forma, nos es presentado como un profesional bélico, no maligno, especializado en el rescate. Quien, por medio de engaños es introducido a ese mundillo terrible de la guerrilla psicologica y cuestiones igualmente dudosas. En esta primera parte de la cinta, nada sale de la norma. Schwarzenegger y su equipo son presentados como lo que son, mercenarios tal vez, guerreros. Profesionales de la guerra con una superioridad táctica impresionante que no dudan en utilizar friamente para lograr sus propósitos. Esto lo comprobamos al ver la manera increiblemente eficaz en que un gurpo hostil es aniquilado en su totalidad, salvo una mujer que servira de conducto para la parte subsiguiente de la historia.

Si, una sola mujer, lo que implica testorenoa al 100 y todo lo relacionado como sangre, violencia y efectos especiales de pesadilla. Notable nuevamente el trabajo de efectos especiales en que la criatura se va deshaciendo, uno a uno, de los integrantes de este grupo de guerros, ahora temerosos de lo desconocido. Sobresale, respecto a esta cinta y a muchas que le han seguido en decadas posteriores, el enfrentamiento uno a uno en un lodazal, mismo que ha llevado a esta cinta a inscribirse en la mitologia universal. Vemos a un Schwarzenegger revestido de lodo luchando contra y a la vez aprovechando, las fuerzas de la naturaleza y al mismo tiempo peleando contra una amenaza terrible de origen desconido. Se dice que llevo tres semanas preparar tales escenas y que exigieron una preparaciòn fìsica extraordinaria de parte de los actores involucrados. Aqui nos topamos, irremediablemente, con la magia del cine. El asunto se resuleve en pantalla en cuestión de minutos siendo que en la historia corresponde a poco más de dia y medio y, en cuanto a la filmación, se necesito de mas de semana y media para completar.

“Depredador” nos entrega esa criatura magica, temible, aborrecible, suficientemente vasta para sostener una trilogia y poco más. Lo amamos, tanto por su estetica como por su intrépida ejecución, que nos deja ver efectos especiales hiperrealistas cuando hace falta y cuando menos lo esperamos.

Asi tenemos la formula exacta y precisa de una cinta ganadora y lista para inscribirse por siempre en la mitologia del cine de género.

Hasta aquí la primera parte. Respecto a mi comentario de la criatura suficiente para la trilogía, hay que reconocer que se nos malogró. Empezando por la secuela directa, “Predator 2”, lanzada tres años después. La historia se ubica en el entonces futurista año de 1997 y está protagonizada por Danny Glover. Comparte muchas similitudes con la primera, como el hecho de que empieza como una película policiaca con el típico oficial experimentado y de ética incuestionable que está próximo a retirarse para terminar como una historia de peleas y superviviencia cual más visceral.

La presencia de Glover me parece un acierto pues creo que el agente citadino entrado en años forma una buena contraparte del musculoso mercenario rey de la jungla de la primera parte. En cuanto al escenario urbano, algunos lo consideran la opción más lógica para la historia pero en lo personal no estoy de acuerdo. La subtrama acerca de la mafia, la verdad, sale sobrando. Aquí lo interesante es la expansión de la mitología del depredador, cuando se da a conocer el hecho de que hay un grupo que ha estado siguiendo los pasos del alienígena y, de hecho, esperándolo. De esta manera es como se consigue ligar la historia a la de la primera parte. Así mismo se cimienta la noción de que el depredador ha venido a la tierra para matar por deporte y que no se trata del único planeta que considera su cancha de juego, al momento de mostrar los cráneos-trofeo en el interior de la nave extraterrestre. Muy notable la manera en que toda esta mitología es presentada de manera intuitiva, sin hacer uso de diálogos al respecto. Una película llena de altibajos que muchos consideramos no estuvo a la altura.

Lo más notable es que se pierde todo el misterio que rodeaba a la criatura en la original, sin embargo se compensa presentando a un depredador más brutal y arrogante que no solo no duda en arriesgarse al cazar en medio de un centro urbano humano haciendo gala de una amplia selección de armas, pero que paga el precio al perder un brazo. Al final todo converge, al igual que en la original, en una pelea uno a uno entre la criatura y un hombre mucho menos preparado que en la ocasión anterior, plenamente consciente de la enorme desventaja en que se encuentra.

Lo que más me llama la atención de esta secuela es sin duda la introducción de la nueva mitología de manera tan efectiva y como conserva la escencia de la primera pero cambiando algunos elementos clave, lográndolo con cierto éxito.

De las secuelas posteriores y el crossover con Alien no hablaré, no porque no los haya disfrutado sino porque no estoy muy familiarizado con el material original y porque sinceramento creo que no viene mucho al caso. Únicamente mencionare que contar con la presencia de Lance Henrisken en la primera película de Alien vs. Depredador me parece un tributo enorme y muy bien colocado.

En definitiva “Predator” es un clásico por derecho propio y su secuela directa, “Predator 2”, aunque no deja de dividir opiniones, es una segunda parte que bien vale la pena recordar.

Nota: estas reseñas están bastante influenciadas por las del muy recomendable blog Horas de oscuridad: Predator y Predator 2.

REC

Hola, que tal. Interrumpimos la no-transmisión de este blog para comunicar una nota de último minuto.

Todo comienza cuando fui, la semana pasada, a ver la (¿muy esperada?) película de los expedientes equis. Al salir del cine fui al baño, todo bien (aunque no había toallitas de papel, the horror), y cuando ya me iba, me topé con el póster de una película llamada así, “REC”, que tenía algo así como la imagen de un zombie ensangrentado y el círculo rojo, símbolo internacional de “grabar”. Leí un poco el cartel “corre, pero nunca dejes de grabar”. Creo que no decía eso exactamente. “Otra película estilo Blair Witch” pensé. Y para acabar, era española. Asco.

Y luego una copia vino a dar a mi escritorio. Me tomé el asunto con reticencia, la verdad eso de las películas estilo gonzo nunca me ha acabado de gustar. Puede que alguna vez haya sido una buena idea, hasta que lo arruinaron los reality shows. Y “Cloverfield”, maldita “Cloverfied”, estuvo muy tonta. Exageró con eso del “realismo”. Además cuando la cámara se mueve como loca, sin ton ni son, me mareo un poco. Y las imágenes salen borrosas y yo tengo un prejuicio: no me gustan las imágenes borrosas, me parecen descuidadas. Bueno, dos prejuicios. El movimiento caótico de la cámara no me parece ni bonito ni artístico ni interesante. Los cineastas deberían de aprender a Gans o a Fincher o Argento, con sus tomas estudiadísimas, su uso extensivo de las grúas mecanizadas y el control obsesivo del movimiento. Ideas mías.

Tengo yo la costumbre de ver los primeros diez minutos de cada película que pasa por mis manos. Quién sabe, si uno se deja llevar por los prejuicios tal vez se pierda de algo.  Anoche tenía tiempo, y en vez de ver diez minutos, decidí ver veinte. Para entonces ya estaba enganchado.

“REC” llega en un momento más o menos adecuado en que las películas de terror de alto presupuesto no tienen mucha presencia en la cartelera nacional. Además el público tiene buenas referencias del cine en español, cosa que viene más o menos desde “El laberinto del fauno”. También tiene que ver un poco “El orfanato”, película bastante respetable y que, en España, salío más o menos por la misma época que “REC”. Incluso puede estar jugando agún papel “Kilómetro 31”, pero no quisiera hablar de esa. No, ni por asomo. Ahora bien, es obvio desde el principio que se trata de una película de zombies. La campaña publicitaria no ha hecho nada por ocultarlo, cosa que se agradece. No hay nada peor que esperar una película de espantos y descubrir que era en realidad de zombies. Bueno, si hay algo peor: enterarse que salió una buena película de zombies y nos la perdimos.

La película retoma, por todos lados, muchos elementos tradicionales del subgénero de zombies. Desde lo clásico, que los protagonistas se encuentran repentinamente con una situación desconocida que resulta ser la llegada de los muertos vivientes (si hice referencia al título de alguna peícula con esa frase, que alguien me diga, fue sin querer), la aparición de fuerzas policiacas (que, lógicamente como es tradición, no podrán hacer mucho) y el “héroe en grupo”, particularmente importante en un ejercicio audiovisual de este tipo porque si no ¿quién se va a transformar en zombie en el momento más inoportuno?

La historia empieza con una reportera y su camárografo, filmando un reportaje en una estación de bomberos para el programa “Mientras usted duerme”. La noche está floja, obvio que todos esperan que haya un incendio porque sería lo más interesante para el programa pero nada de acción, la única llamada que llega es para ayudar a una anciana que se ha quedado encerrada en su departamento. Y ahí vamos. Es interesante que al camarógrafo nunca se le ve realmente, quizá en un esfuerzo enfático para poner al espectador en sus zapatos. Y ahí, al intentar ayudar a la viejecita, es cuando se va descubriendo el verdadero problema. Ante el desconcierto de todos, todos los accesos al edificio son bloqueados por el ejército sin explicación alguna y no se permite la salida de nadie, bajo ninguna circunstancia. El pánico se apodera de todos cuando se dan cuenta que están en cuarentena militar y el asunto se convierte en una cuestión de supervivencia.

Sencilla, modesta, al grano. “REC” constituye un esfuerzo concentrado, enfocado. Al principio sentí que estaba perdiendo un poco el tiempo con la introducción, muchas veces innecesaria en una historia de este tipo. Pero no, lo que pasa es que pertenece a la “reimaginación” de los zombies, es decir, a las películas en las que los muertos vivientes no son caracterizados como lentos y tontos comedores de cerebros, sino como portadores de una terrible enfermedad que han perdido a conciencia y el comportamiento humano. Al estilo de “28 days later”.

Sencilla, modesta y al grano, porque está filmada casi totamente dentro de un edificio de departamentos con la cámara sostenida a mano y transcurre en una sola noche, casi en tiempo real. No se pierde tiempo presentando mucho a los personajes y su circunstancia, me gusto que se es relativamente ambiguo a respecto y que a pesar de eso lo que se muestra es realista y tiene algunos detalles que despiertan una que otra sonrisa. Pasa lo que tiene que pasar y aún así logra sorprender, en ocasiones. Violencia, muertes (¿o debería decir “no muertes”?) brutales, transformaciones oportunísimas (o tal vez, todo lo contrario) y una ejecución francamente impecable, al principio llegué a creer que todo estaba coreografiado hasta el más mínimo detalle, hasta que me enteré que los directores, porque son dos, dejaron mucho a la suerte. Intensa hasta el útimo segundo. Y un buen final, adecuadísimo si bien no espectacular.

Mi única crítica podría ser que se insistió un poco de más en la resistencia de ciertas personas a los “medios”, pero bueno, tal vez si tenga mucho de cierto. La película se presta mucho para ser filmada en “planos” (en mi época se llamaban “tomas”) largas, y sí las hay aunque no es ninguna “Children of Men”. Le dan más realismo y ritmo. Ahora, hay dos cosas importantes que me gustaría señalar.

La primera es ¿”REC” asusta? y tendría que contestar, invariablemente, que un poquito sí. No creo que se trate de una película para hacer saltar al público, aunque si tiene algunos momentos muy efectivos para ese fin. Pero para empezar las películas de zombies no se tratan de eso precisamente. “REC” puede presentarse y venderse como una cinta de terror tal vez, tal vez el justificar de esa manera a los zombies ayude al propósito, incluso para permitir tomarse la licencia de presentarla como una cinta de terror un tanto inteligente, o más bien dicho, menos boba que el promedio. En ningún momento recurre a secuencia de suspenso predecible seguida de estruendo sonoro injustificado para asustar al espectador, y eso se agradece. Tal vez no sea genial, de hecho dudo que sea especialmente sobresaliente en algún aspecto en particular, pero puesta toda junta es buena, divertida, original y entretenida. Preguntémonos realmente si se necesita más. Por si se lo preguntan, las actuaciones son buenas, los efectos especiales, aceptables y terroríficos, aunque no se dejan ver mucho tiempo en pantalla. No se necesita revolucionar nada para hacer algo bueno, aunque aquí creo que si hay cierta innovación.

La otra cuestión tiene que ver con el final, cuando se revela el origen de los zombies. Esto es algo reativamente reciente, recordemos que el clásico de Romero no intenta siquiera darle explicación alguna. Pero es necesario, como ya mencioné, para darle ese toque de historia menos boba. Y la verdad que aquí “REC” se luce, no quiero dar más detalles pero basta con saber que el desenlace es (prepárense porque sé que muchos no esperaban esto) al más puro estilo de Silent Hill. Se nota la influencia, visualmente, conceptualmente, incluso en el delicado entrelazado con la cultura. Particularmente en la última imagen. Original y fresco. Da gusto que se dibuja al zombie consumado de una manera que nunca había visto yo antes, realmente decadente y terrible. Y muy peligroso.

“REC” me recuerda la época en que ver una historia de zombies, de horror o como quieran llamarle, no tenía por qué ser un placer culpable, cuando podíamos ver una historia sencilla, con cierta supensión de la incredulidad, sí, pero tampoco sintiéndonos tratados como estúpidos (“The ring”, te tengo en la mira) y hecha con pocos recursos pero mucha imaginación. Y después de verla quedarnos pensando “sería horrible que eso me pasara”. Yo siempre me pregunto ¿por qué no se puede hacer una película así en México?

Como nota adicional, me pareció interesante esta entrevista a los directores. También es interesante porque uno de ellos habla en catalán y es verdad lo que dicen “la primera vez que uno oye a alguien hablar en catalán, piensa que no escuchó bien”.